Anna Frank y su liberación

Se cumplen 76 años desde que Anna Frank y su familia fueran descubiertos y trasladados desde Amsterdam hasta diferentes campos de concentración alemanes. Anna, en concreto, fue al de la Polonia ocupada, primero Auschwitz, después Bergen – Belsen. Allí murió a mediados de febrero de 1945, dos meses después el campo fue liberado.

Portada "El Diario de Anna Frank"Todos los que hemos leído El Diario de Anna Frank esperábamos encontrar un epílogo sobre Anna Frank y su liberación. Como un final Deus ex machina en el que Anna y su familia se reencontraran y volvieran a casa sanos y salvos. Pero la guerra, el temor y las ansias de poder aniquila cualquier atisbo de vida, por inocente que esta sea.

Anna Frank y su liberación: El Diario

Sin embargo, la verdadera liberación de Anna Frank la hizo su padre, Otto, cuando decidió publicar su diario. Gracias a ello hemos conocido qué supuso la persecución antisemita para una niña judía de 12 años.

Hoy, revisando las efemérides de un 3 de septiembre cualquiera veo ahí su nombre. Y su cara sonriente sentada tras un escritorio se dibuja en mi mente. Los que ya somos adultos y tenemos capacidad de decisión deberíamos releer este libro. Nos haría mucho bien volver a adentrarnos en los pensamientos de una niña ante el horror de lo que supone cualquier guerra.

Imagen National Geographic

Quizá puede parecernos lejano e imposible que se vuelvan a repetir determinados escenarios de la historia. Pero de nosotros depende que nuestros intereses particulares no se conviertan en una pequeña batalla, en una pelea constante. Y eso se evita cuando en el día a día no nos ofendemos por menudencias, ni enjuiciamos con o sin motivo y damos consejo en asuntos que no nos conciernen.

Hace ya unos años, mi marido y yo decidimos que debíamos empezar nuestro viaje de novios en Amsterdam. Y por supuesto, visitaríamos la casa de Anna Frank. Recuerdo esos peldaños de madera (¡cómo debían crujir!), el almacén, la oficina, el ático que servía de hogar para los Frank…

Con el tiempo y la llegada de mis hijos pienso en cómo vivieron Otto y Edith el destino de sus hijas en aquel contexto que les tocó vivir.

Y creo que supieron transmitirle serenidad y alegría. En cierta medida, hoy debemos aplicar estos valores aunque no tengamos nada claro, o se hayan caído nuestros esquemas de aparente seguridad y previsión.

La vida no puede planificarse, ni tampoco la muerte. Cada mañana se nos presenta una oportunidad para ser feliz y hacer las cosas lo mejor posible. Tratemos de vivir sin miedo y dando gracias a la vida.