Blog Personal

Árbol Caído

Los Pablos se han llevado el protagonismo esta semana. Puedes pensar en cualquiera de esos tres que han copado los titulares. Da para escribir un libro; o tres: de miedo, de broma o de autoayuda. Serían un bestseller, ni a los mejores guionistas se les ocurriría tamaña trama.

¿Te imaginas que en el Gobierno de España y en casi todos los medios de comunicación estuviéramos pendiente de lo que dicen los usuarios de una empresa dentro de esa empresa? ¡Vaya chorrada! ¡Lo que nos faltaba! Pendientes de esa opinión dada en un sitio que sigue las reglas de juego de una corporación extranjera y que no conoce ni respeta mis derechos y obligaciones constitucionales. Y que por ello me hace caer en errores y faltas porque no me ampara ni me defiende a mí, sino a los propios fines de esa compañía: lucrarse y conseguir información y hábitos de consumo.

Pues deja de imaginar, porque tenemos día sí y día también en el menú esta sopa boba que a base de inmediatez, ruido y mucha soberbia está fomentando un clima tenso que mucho se aleja de aquellas bondades que vimos los románticos en estos foros.

Twitter apareció como un lugar accesible en el que encontrar a personas con las que poder compartir pareceres, ideas y acortar distancias imposibles. Una red social para crecer. Sin embargo, cada vez es más un lugar de confrontación. ¿Por qué quisimos olvidarnos de la ética? Necesitamos despertar de la embriaguez del consumo, la envidia y el miedo.

Si abres los ojos y solo miras lo que te quieren mostrar, solo verás el ruido de una minoría. Porque bien cierto que es mayor el estruendo de un árbol al caer que el sonido de todo un bosque creciendo. De nosotros depende no hacer leña del árbol caído. Porque sin duda, son muchas más las personas que trabajan por mejorar la vida de los demás.

Te invito a hacer una reflexión. Piensa en alguien que te haya cedido el paso, sonreído o preguntado tu nombre con amabilidad en los últimos días. Imagina que esa persona, como tú, tiene sus luchas internas, sus frustraciones, sus miedos, su dolor, su cansancio. ¿No es maravilloso que alguien con esas circunstancias haya sido capaz de abrazarte con la mirada? ¿De tratarte con amor?

Porque de eso se trata. De vivir intensamente con amor. Sin pensar demasiado en lo que tienes o dejas de tener. Por eso toma cada día con ilusión, pensando qué puedes hacer tú para mejorar tu mundo. Pensando en pequeño actuarás en grande. Sin miedo y con mucha fe. Trabaja tu salud física, mental y espiritual para, como a mí me gusta decir, traer a nosotros tu Reino. Feliz primer domingo de Cuaresma, y sí: este año volverá a haber Semana Santa.

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Amor, amar

Recuerdo siendo pre-adolescente que si el 14 de febrero caía entre semana y aún seguíamos con el uniforme verde, allá que nos plantábamos en el cole con algo rojo. El pañuelo de Levi’s era lo más socorrido: discreto, útil y muy de moda. Lo cumplía todo.

Daba igual si habías encontrado o no al amor de tu vida porque ya se encargaba la SuperPop, la Bravo, la Vale o el You de conquistar tu intelecto a base de fotones de estudio con los artistas de la época.

Aunque yo me sienta muy guatequera; a las de mi generación se nos distingue la edad exacta según la BoysBand de la que eras fan: ¿Take That, BSB o NSYNC? Y sí, las boysband están muy bien: temas con mucho ritmo y coreos muy trabajadas, y además hizo a mis coetáneas querer hablar inglés. Porque era un idioma necesario para declararle el amor platónico al guapo del grupo, que gracias a Dios y para evitar peleas, tenía un previo consenso para que no fuese coincidente.

La máxima de cualquier adolescente siempre ha sido «mi amiga por encima de cualquier chico». Un planteamiento que con el paso del tiempo y su perspectiva, entiendes que no es absoluto ni excluyente. La vida te enseña que colocar a tu amiga por encima de lo que sea no tiene sentido.  Porque lo que realmente lo cubre todo, incluso a tu amiga de toda la vida, es el AMOR. Sí, con mayúsculas y sin gritar.

El amor de verdad todo lo perdona, todo lo entiende y nada juzga. Promueve la confianza, la lealtad y reconoce en el otro la bondad de sus intenciones aunque el resultado haga daño y ofenda. Para eso esta el intelecto y la caridad. Entender y enseñar con benevolencia.

El amor reconoce en los actos erróneos de los otros el dolor o el sufrimiento que ha padecido. Su ignorancia o incapacidad de acertar las palabras o los hechos. No busca la soledad, ni hacer daño, ni difundir medias verdades para que te lleves la razón a toda costa.

El amor es capaz de saber ver en otro las ganas de levantarse aunque no le pueda la fuerza, aunque esté triste y falto de esperanza. La mayoría de las personas quieren hacer el bien, buscar lo mejor. Y en ese camino hay caídas, errores y faltas. Pero cada día tenemos la oportunidad de volver a empezar.

Amar con paciencia y serenidad; sin esperar nada a cambio. Hacerlo sin corazones, brindis ni regalos. Amar tanto que seamos capaces incluso de hablar bien y con cariño de aquellos a quienes no soportamos. A esos que nos han traicionado y herido en nuestra alma. Incluso a los que nos gobiernan, les hayamos votado o no. Eso sí que es desear un Feliz San Valentín.

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Pablo Dawid: «La familia es el pilar sobre el que se sustenta la historia de cada uno”

Desde siempre he admirado el talento con el trazo, la capacidad de adaptarse a las circunstancias y la riqueza cultural. A estos talentos se le une un genial sentido del humor, una sinceridad maravillosa y una generosidad manifiesta. Pablo Dawid, arquitecto y artista, una persona conciliadora, que suma y que está dispuesto a empezar cada día con ganas de aprender y dar lo mejor de sí para, con su ejemplo, construir una sociedad mejor.

Pablo Dawid se toma #UnCaféConPorras. Espero que disfrutes leyendo esta entrevista tanto como yo al hacerla.

P.- ¿Por qué decides estudiar arquitectura?
R.- Siempre he tenido una marcada tendencia artística. En tercero de E.S.O. me di cuenta que me gustaba porque aunaba arte, tecnología, matemática. Además a mí siempre me había gustado dibujar. Quizá por eso dudaba entre Bellas Artes y Arquitectura. Hablé con mi madre y me ayudó bastante. Ahora soy arquitecto y sigo desarrollando mi vertiente artística.

P.- Yo os recuerdo en Pamplona, con el frío que hacia, dibujando en la explanada de Comunicación a mano alzada…
R.- (Risas) Durante la carrera haces de todo; pero te ayuda a saberte definir para lo que viene después. La arquitectura es un arte al servicio de los ciudadanos y hay que usar bien la cabeza para que ese arte sea útil, que sea firme y perdure. Pero sobre todo, la arquitectura es un servicio.

P.- ¿Por qué contemplas la opción de ir al extranjero al acabar la carrera?
R.- Veníamos de un gran parón en la construcción que a los jóvenes arquitectos nos hizo salir fuera y buscar oportunidad en otros países. No obstante,  mi primera opción era realizar un Máster de Restauración en la Politécnica de Madrid; pero realmente la situación me hizo ver más allá. Y surge Kuala – Lumpur.

P.- Y allí que te plantas con 23 años. ¿Cómo llegas a Malasia?
R.- A través de la Universidad conseguí unas prácticas para 2 meses. Cuando acabó ese tiempo, y  viendo que allí había buenas expectativas y el panorama en España había cambiado poco y era muy duro, decidí quedarme allí un año. Recuerdo que en aquel estudio hacíamos estaciones de metro y edificios de oficinas, sobre todo.

Pablo Dawid: Elección de vida

P.- ¿Eras consciente de todo lo que dejabas atrás?
R.- Sí, porque precisamente dos meses antes de marcharme había conocido a una chica. Y sabía que era la mujer de mi vida, pero también sabía que era importante el trabajo y conseguir una estabilidad económica para llevar a cabo ese proyecto de vida juntos.

P.- Dicen que la distancia es el olvido, pero no siempre se cumple.
R.- En nuestro caso la distancia sirvió para reforzar ese sentimiento de que ella era la persona con la que quería estar. Fue muy emocionante. Tras dos años a distancia nos casamos y en Singapur nació nuestro hijo mayor.

P.- A vosotros os ha unido.
R.- Muchísimo. Y después una vez casados, estar lejos de nuestro entorno nos ha hecho vivir como matrimonio mucho más unidos. Hay que ser muy sincero contigo mismo y tener muy claro qué proyecto de vida quieres y ese defender querer formar y hacer familia. El matrimonio tiene sus luces, y también alguna sombra, pero es un estado vital muy bonito y muy pleno. Tú te das a tu marido o a tu mujer y es una riqueza; no solo para ti; sino también de cara a la sociedad.

P.- ¿En qué sentido?
R.- Como familia lo que se puede aportar a la sociedad es muy bueno. El ejemplo de la alegría, del esfuerzo; y merece la pena. Dejar a un lado el yo y que aparezca no ya el nosotros, sino el tú. Hoy vemos en la sociedad precisamente lo contrario. Cómo intentar prorrogar al máximo el tiempo de vivir con alguien, o aceptar a la otra persona con sus limitaciones y diferencias. Y eso hay que verlo como una riqueza pues el ser humano está hecho para querer a los demás y ser alegres. Siempre con cabeza, esfuerzo diario en el trabajo y mucho amor.

P.- Cuando te marchaste, ¿renunciaste o elegiste?
R.- Se puede decir que elegí. Me vi que en muy poco tiempo gané una apertura total a lo internacional. Pasé de Pamplona, que es una ciudad pequeña, a un breve tiempo en Granada y después salto a Malasia. Valoré todo lo que había recibido y lo que venía a recibir. Una riqueza cultural increíble.

P.- ¿Por qué te vas de Malasia?
R.- Me salió una muy buena oportunidad en Singapur, la ciudad es muy puntera, compacta y muy pequeñita; y además tiene integrado todos los elementos vanguardistas de arquitectura. Aquí el crecimiento fue aún mayor porque es una sociedad muy cosmopolita: australianos, estadounidenses, europeos, tiene también una comunidad filipina importante y el 75 por ciento de la población es china.

P.- ¿Recuerdas alguna anécdota?
R.- Tengo muchas pero recuerdo con diversión que en Malasia los chinos querían sacar la máxima rentabilidad al terreno y era muy gracioso porque cada dos semanas cambiaban de idea y querían un proyecto distinto. Echaba un montón de horas dibujando proyectos que no servían, pero ahí eras un eslabón más en la cadena. Los jefes sí peleaban con ellos. En ese tipo de trabajos es arrimar el hombro, trabajar y callar.

P.- Menudo crecimiento personal y profesional.
R.- Esto te abre un campo internacional impresionante en tu forma de vivir y trabajar. Mi visión personal es que estar en el extranjero es muy enriquecedor. Si tienes la oportunidad de coger ese tren, hay que subirse a él sin pensarlo porque ganas mucho más de lo que pierdes.

P.- La cercanía de los tuyos.
R.- Eso es lo peor de vivir en el extranjero; que te pierdes muchos eventos importantes. Estando fuera fallecieron mis dos abuelos, mi tía abuela, también bautizos.

Pablo Dawid: Riqueza espiritual

P.- ¿Vivir en el extranjero y todas estas experiencias te ayudaron a acercarte a la fe?
R.- Totalmente. En Kuala Lumpur viví toda mi estancia en el barrio musulmán de Taman Keramat. Mi casero malayo era musulmán, nos hicimos muy amigos. Eso me hizo conocer más otras religiones, a respetarlas y a quererlas. Y te hace reflexionar mucho sobre la tuya propia.

P.- ¿En qué sentido?
R.- Cuando tú naces en un sitio es por algo. Dios te pone allá donde estás por una razón; y ver que hay hindúes que creen fielmente en su religión, y budistas… Y piensas que el mundo es muy abierto y si hubiera nacido musulmán hubiera recibido una formación muy diferente a la que he recibido aquí en Málaga. Pero no, he nacido malagueño y Dios me ha puesto aquí para acercar mi vida a la fe y a los demás de una manera determinada. Y esto realmente es un shock; porque te das cuenta que tu realidad de cristiano sale y sientes una lucha interna ante otras realidades de fe; y ves la tuya, y me doy cuenta que la elección que yo he hecho como católico me apasiona.

P.- Ha surgido ahora un debate sobre los intelectuales cristianos. Desde el punto de vista de la arquitectura, ¿cómo se vuelca ese pensamiento cristiano?
R.- Debe ser el motor de cada persona. Cada cual tiene una vocación al trabajo, y es a través de esta donde se debe volcar. Tanto en el trabajo en cosas manuales, como en la enseñanza. Pienso en la arquitectura, que es principalmente dibujo, pero también es poner en el espacio algo nuevo que va a determinar la vida de otra persona y eso es muy santificante.

P.- ¿En concreto?
R.- La arquitectura es un servicio a la sociedad y por eso hay que tener siempre en cuenta la repercusión de nuestros proyectos en la vida de las personas. Es importante que la gente pueda vivir bien, que tenga habitaciones espaciosas, luz, buena orientación. Pensar en eso a la hora de proyectar hace que se tenga una vida de mayor calidad.

P.- A veces me da la sensación de que no somos conscientes de la importancia del cristianismo en nuestra cultura.
R. – Si pensamos en el arte sacro ha sido vastísimo y los grandes proyectos han sido iglesias y edificios con mucha espiritualidad, además de los palacios y castillos.

P.- En las pasadas fiestas disfrutamos de unos Christmas preciosos tuyos.
R.- Gracias, yo creo que los Christmas no debieran perderse. Son una forma de felicitar la Navidad muy personal. Y en medio de esta pandemia cuando no es posible reunirte, ha adquirido un mayor sentido. Quien lo recibe puede quedarse contigo, algo físico en un mundo tan digital como el que vivimos.

P.- Después de tu experiencia en Singapur con ese vivir la fe tan profundamente, vuelves a España y ¿qué ves?
R.- Aquí hay más un ansia por trabajar fuerte. Hablo con distintas personas y veo que la gente está muy en tensión. Aquí el trabajo es muy importante y copa la mayor parte del tiempo de la vida de las personas. Y quizá deberíamos poner el freno y pensar que sí que trabajar es importante pero la familia también lo es. Vivir la familia y pasar tiempo con ellos.

Pablo Dawid: Nuestros cimientos

P.- Creíamos que con la pandemia salir de esa rapidez y estrés pero no ha sido así.
R.- Al final nos hemos visto forzados a parar el ritmo y obligados a hacer más familia de lo que hacíamos hasta ahora. En nuestro día a día pasar tiempo con la familia es lo último cuando debe ser lo primero pues ahí es donde se construye sociedad.

P.- Eres malagueño, pero ¿cuáles son tus orígenes?
R.- Mi bisabuelo era polaco y mi abuelo nació en Francia. Mi abuela paterna era inglesa. Los dos habían venido a España para conocer el idioma y en un viaje de enseñanza en Salamanca, se conocieron. 

P.- Qué casualidad que precisamente te hablé de esta ciudad y de que me dejó fascinada su arquitectura.
R.- Sí, y viene dada por su historia. Salamanca es una ciudad totalmente universitaria que tiene su auge en el siglo XVI, y que recordemos es coetánea de Oxford. Es preciosa y también porque ha tenido la suerte de tener esa tradición histórica que ha permitido que se conserve. Eso por ejemplo en Málaga sería impensable porque hace 500 años nuestra ciudad era un pueblecito por así decirlo. Otro ejemplo mas cercano de ciudad histórica y que se ve en su arquitectura es Sevilla.

P.- Sevilla es preciosa y además con todos aquellos edificios impresionantes de la Exposición Iberoamericana.
R.- Efectivamente. Y no olvidemos que Sevilla era entrada y salida hacia las Américas en los tiempos del Imperio Español. La fuerza de la historia se nota mucho en la evolución de las ciudades y su arquitectura.

Pablo Dawid: Artista

P.- ¿Cómo empiezas a pintar?
R.- En mi casa hemos sido muchos y la pintura para mí ha sido una forma de destacarme de los demás y también me ha servido para relajarme ante los problemas. Con el tiempo he ido evolucionando y la arquitectura me ha dado una expresión artística más geométrica.

P.- ¿El arte tiene fronteras?
R.- El arte tiene un lenguaje universal. La casa que pinta un niño en China es la misma que pinta uno de aquí de Málaga. Es el mismo concepto aunque no viva en una casa como la que ha dibujado; y lo mismo pasa con las figuras, el monigote que dibuja un niño es el mismo. 

P.- Esto nos indica que todos somos iguales.
R.- Efectivamente. Por eso muchos artistas han intentado en sus obras volver a la infancia. Es lo que le ocurrió a Picasso o Joan Miró. El impulso creativo se da en la infancia y después se coarta. Hay quien lo continúa y quien no. Yo lo seguí (risas).

P.- ¿Cuál sería el Picasso de la arquitectura?
R.- Sin duda, Le Corbusier. Fue un suizo que modificó el sistema de viviendas a través del uso del hormigón armado. Esto fue hace poco más de 100 años. Supuso un cambio radical porque las viviendas se empezaron a estandarizar y se empezó a hacer como si fueran cajas de zapatos.

P.- ¿Cuál fue tu primera exposición?
R.- La recuerdo con gran ilusión, fue en Singapur y me encargaron que plasmara para la fachada de la  Biblioteca Nacional 4 poemas en 4 idiomas (chino, Tamil, el inglés y el malayo) en dibujo. Fue muy emotivo, me enfrentaba a algo muy grande que nunca había hecho. 

P.- ¿Cómo surge?
R.- Yo estaba habituado a trabajar en diseño de interiores y esta iniciativa vino de parte de dos holandeses. Y recuerdo que les presenté a aquellos dos señores altísimos una propuesta completa en la fachada de la Biblioteca Nacional y se quedaron asombrados. Y a mí me dio mucha soltura en el diseño gráfico.

P.- Te vienes a Europa, ¿y qué ocurre?
R.- Lo de Londres fue increíble. Yo tengo un amigo sevillano que es grafitero, él llama a su estilo frutalismo (se basa en dibujar frutas grandes). A través de Art Street London conseguimos un mural en el que trabajamos Fifty Fifty. Koctel (el sobrenombre del grafitero) empezó con sus frutas por un lado y yo con mi ciudad por el otro, hasta que en el centro se fusionan nuestros dos estilos.

P.- ¿Por qué vuelves?
R.- Uno va buscando estar más cerca de la familia. Recuerdo el primer proyecto en Londres, teníamos que remodelar una villa victoriana de 1871. Para mí fue un shock ver un estilo tan antiguo con el nuevo aspecto moderno que se nos pidió. No siempre lo que se restaura se queda tan armonioso que lo que se hacía en la antiguedad.

P.- Que se lo digan al Ecce Homo de Borja.
R.- (Risas) Ah sí, ese cuadro, como si se hubieran inspirado en Mr. Bean La Película.

P.- Al hilo de esto, pienso en Málaga con lo bonita que es y veo unos pastiches arquitectónicos que me pregunto si eso no está penado.
R.-  Estoy de acuerdo contigo. Hay una falta de unidad visual muy potente en Málaga. Calle Victoria es un ejemplo, porque tienes una casa ahí de Strachan muy bonita con una fachada clásica y tienes al lado un hotel que no pega en absoluto con el estilo.

P.- Lo llamativo es que esta heterogeneidad la tenemos en pleno centro histórico.
R.- Hay mezcla y hay muchos callejones que te trasladan. También falta incorporar más verde en la ciudad. Yo soy muy defensor de respetar la naturaleza porque el verde hace que los barrios sean vivibles. 

P.- Ahora tienes un plano importante por dibujar.
R.- Se me ha abierto una etapa como docente que la tomo con mucha ilusión y sumo interés. Durante mis estudios en la Universidad de Navarra estuve en un departamento de análisis de formas y dibujo artístico y ahora en este proyecto trato de continuar esos estudios pero con chavales de secundaria y bachillerato a quien enseño, bien, pero de quienes también estoy aprendiendo muchísimo.

Pablo Dawid: Estilos que hacen historia

P.- ¿Falta integración arquitectónica e histórica en Málaga?
R.- En Málaga hay edificios BIC y están protegidos por su carácter en la historia de la ciudad, eso no se puede negar; pero tenemos otros casos recientes que han generado mucha tensión como pasó con «La Mundial». Este edificio cuenta y muy bien para la historia de Málaga y a lo mejor se podría haber integrado y adaptado con el entorno, pero bueno, el hotel de Moneo parece interesante.

P.- Aquí se cumple lo de renovarse o morir.
R.- Sí, es normal. No todo lo antiguo se puede mantener. Si las pirámides de Egipto quedaron es porque detrás había un significado muy fuerte, pero de las casas de aquella época no se sabe nada. Y lo mismo ocurre ahora. Se ha evolucionado gracias a ese dejar atrás construcciones que han formado parte de nuestra historia. Así pasó por ejemplo con los cambios de estilos del gótico, al barroco. Esa evolución impresiona y la mayoría de las veces se encuentra con la oposición de la sociedad.

P.- ¿Qué supone el cambio?
R.- El cambio es siempre para mejor, supone una nueva apertura a algo distinto. Del renacimiento al barroco se ve claramente el enorme impacto. Pues hoy pasa lo mismo con los edificios de Frank Gehry, pero cada cual construye con los materiales y los requerimientos que le son contemporáneos.

P.- Ya que hablas de estilos, a ver si me aclaras qué estilo tenemos ahora mismo porque yo veo mucho batiburrillo.
R.- Sí, hay mezcla. Tenemos el minimalismo que ha pegado fuerte, pero todo el tema sostenible se está introduciendo de manera importante. En este sentido vemos en Dinamarca el estudio BIG que hace solo edificios con cubiertas ajardinadas dando prioridad al soleamiento. Y también algunos arquitectos que han introducido conceptos y estructuras muy novedosas.

P.- ¿Se plasma nuestro estrés cotidiano en la arquitectura actual?
R.- Ahora vivimos muy deprisa y sí que vemos cambios muy rápidos. Una arquitectura que intenta buscar el cuidado de la naturaleza, la sostenibilidad es muy importante hoy en día, el tema de la eficiencia energética, integrar la naturaleza dentro de las obras; también son estilos minimalistas que se cruzan y que estamos en una etapa de mucho cambio.

P.- ¿Cuáles serían los arquitectos más influyentes de nuestra época? 
R.- Zaha Hadid, una arquitecta iraquí que falleció en 2016, implantó los diseños curvos con líneas caprichosas y ha cambiado la estética y los métodos tradicionales de construcción y se han hecho cosas muy sorprendentes. Y Rem Koolhas que en el edificio de la CCTV de Pekín propone esa parte superior levitando; y toda la parte estructural y las cosas nuevas que se van desarrollando.

P.- ¿A ti qué arquitecto te ha marcado?
R- Hay muchos arquitectos que han influido en mí, pero tengo en mente uno especialmente característico que es Gaudí. Es un personaje muy cercano a la naturaleza y a Dios. Él supo transmitir con su obra un estilo muy propio y muy único que ha dejado su huella en la historia. Y yo me identifico con él porque pienso que el verde es fundamental para sentirse bien con uno mismo, por eso hay que integrarlo en la ciudad. Somos seres naturales y venimos de la naturaleza. Si nuestra vida se vuelve hormigón, es muy triste.

P.- ¿Tenemos buenos planeamientos en Málaga para grandes proyectos arquitectónicos?
R.- Creo que en este sentido no se puede hablar de blanco o negro porque hay matices.  La intervención que se ha hecho en el entorno del Teatro Romano ha sido muy buena, por ejemplo, contar con ese espacio ahí hace 30 años era impensable. A nivel de viviendas se van viendo avances y hay mejor planificación, sobre todo en los barrios nuevos: Teatinos, el Cónsul Soliva, Parque Litoral… Pero el problema aquí es que se rige por la economía y los tiempos de ejecución.

P.- ¿Cómo surge exponer en los hoteles?
R.- Al principio te tienes que ir abriendo camino y autopromocionándote. El carácter aquí en España es muy distinto quizá por la luz. En nuestro país somos más abiertos y alegres y exponer ha sido otro camino. 

P.- ¿Lo habías intentado en el extranjero?
R.- En Londres, pero no es fácil acceder ya que las exposiciones son mayormente a través de Galerías. 

P.- Cuéntame cómo fue tu primera muestra.
R.- Recuerdo que paseando por el Thyssen encontré un hotel que tenía una exposición que se acababa; así que le pregunté al recepcionista si yo podía exponer allí. Entonces me propuso otra ciudad. La cadena Eurostars tenía un hotel muy chulo cerca de la Catedral de Granada. Y además fue en febrero, poco antes del primer confinamiento. 

P.- Entonces tu primera exposición ha sido en el año de la pandemia.
R.- Sí, en 2020. Me ha sorprendido que precisamente este año haya sido tan productivo en exposiciones.

Pablo Dawid: El pilar de la propia historia

P.- ¿Qué fue lo mejor que te pasó cuando volviste a Málaga? 
R.- La familia. Recomiendo irte al extranjero en una primera etapa de trabajo, pero cuando te quieras asentar, que estés cerca de los tuyos. La familia es el pilar sobre el que se sustenta la historia de cada uno.

Pablo Dawid con su familia y sus obras al fondo

P.-  ¿Conoces la tuya?
R.- Tuve suerte porque mi abuelo paterno escribió sus memorias y me gustó mucho y las guardé. Hablaba de su historia y también se refería a mi bisabuelo inglés, que pertenecía a la Royal Navy inglesa. Leer aquello y cómo se han ido desarrollando los sucesos de la historia te hace ser consciente de que es un milagro que yo esté hoy aquí (risas).

P.- Tu propia genealogía te dota de una apertura especial.
R.- Sí, es cierto que acojo por naturaleza. Hay una parte de mí que es extranjera y creo que la mezcla es una riqueza. Depende de dónde te muevas, acoger al diferente no es habitual. En España por ejemplo cuesta porque al extranjero no siempre se le recibe bien.

P.- ¿Se teme que se cumpla el refrán “De fuera vendrán y de tu casa te echarán”?
R.- Sí, pero hay matices porque no todo el mundo piensa igual y hay gente que sí acoge. Por ejemplo, aquí en Málaga. Se considera al malagueño una persona cercana, muy abierta. Además de llevarlo dentro, esto también es posible gracias al clima y a su ubicación. Es una ciudad con costa, y esto hace que sea una ciudad abierta a la que la gente viene y nosotros estamos encantados de recibirles.

P.- ¿Recomiendas estudiar arquitectura?
R.- En Málaga sigue habiendo construcción y mucha demanda de vivienda. De todas formas yo animo a la gente a que siga su vocación. En la vida es mejor preguntarte para qué crees que vales, y en aquello en lo que crees que es bueno y quieras hacer, ese sueño lo persigas y lo trabajes. Hay que lanzarse a por ello.

P.- Pero para eso hay que saber escucharse.
R.- Sí. Es cierto que hay un punto de influencia en la sociedad o en tu propia familia; pero cada uno en su conciencia sabe que le está diciendo hacia dónde  tirar. Por eso yo recomiendo estudiar arquitectura si sientes que es lo tuyo y que te va a gustar. Porque además en los estudios estás sometido a una presión potente porque tienes que trabajar rápido.

P.- ¿Cómo se toma el café Pablo Dawid?
R.- Un café americano, y a poder ser con el agua aparte para yo prepararlo.

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Dolo de omisión

Esta semana asistimos estupefactos a un nuevo espectáculo protagonizado por nuestros políticos. Que Salvador Illa dejara la cartera de Sanidad era cuestión de tiempo. Y dado que en Cataluña se va a poder ir a votar aún siendo positivo en Covid, su marcha sería más pronto que tarda.

Y así llegó el anunciado martes del adiós. Después de casi un año de pandemia, con datos pocos claros, comités inexistentes y una gestión que ha sido un constante quiero y no puedo; Illa acudía a su último Consejo de Ministros. ¿Qué diría? ¿Sería una humilde despedida o una despedida humilde? Pues al final ni una cosa, ni la otra.

«No me arrepiento de nada de lo que he hecho». Y así, más largo que ancho, se fue dando las gracias y elogiando el trabajo colectivo.

Estoy segura de que se le debió olvidar la segunda parte del discurso, en la que sí se arrepentía de todo lo que no hizo. Dolo de omisión, que en una pandemia como la que vivimos es el fatal de los errores.

Cuando Celia Villalobos dijo en el talent show culinario lo que se espera de todo ministro se me vino a la mente Salvador Illa. Coger la cartera, ocupar su sillón y pasar inadvertido. Talante para cumplirlo no le faltaba. Pero que mala suerte tuvo. Y con él, todos los demás.

Y aunque la sabiduría popular nos enseñe aquello de «si no tienes nada bueno que decir, mejor no digas nada» ahora no toca el silencio. Porque llevamos meses aguantando la mordaza de las mascarillas, el peso de la pandemia y su (mala) gestión; que la pagamos todos los de a pie: los ciudadanos, los sanitarios y las decenas de miles de autónomos que lejos de tener un apoyo con la suspensión o rebaja del impuesto asociado a nuestra actividad; vemos como mes a mes siguen subiendo la tasa sin que podamos ejercer tal y como hacíamos.

La compra de test defectuosos, las partidas de material de protección que se debieron devolver, las plazas MIR, una app de control de coronavirus que no ha servido para nada… Omisión de reconducir las acciones fallidas para que sean éxito y garanticen una sociedad que deje de percibir que en esta pandemia vamos dando palos de ciego.

Omisión también por ejemplo de no haber propuesto un Pacto de Estado contra el Suicidio, ahora que la salud mental de los ciudadanos cae en picado. El dolor emocional y psíquico se manifiesta con dolor crónico. Un sufrimiento que sin paliativo termina en el peor de los escenarios: el que vivimos en nuestro país con 10 suicidios diarios.

Quizá analizando grosso modo el que iba a ser el puestazo de su vida se le torció sin esperarlo. Pero alguien que dice tener vocación de servidor público sí debe rendir cuentas. Por eso quiero creer que sí se le debió traspapelar ese «me arrepiento de lo que no he hecho».  Que no ha sido poco.

Ahora, recordando a Los Chichos y su  famoso»te vas, me dejas y me abandonas», se marcha de candidato. Ojalá que no volvamos a tirar de refrán y decir eso de: «Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer».

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Periodismo Vital

Si Francisco de Sales levantara la cabeza, se volvía a morir de ver cómo está el paronama en el gremio del que es patrón: el de los periodistas. Asistimos a una batalla diaria en la que impera ser líder en visitantes únicos, reducir al mínimo la tasa de rebote y titular cualquier noticia con un gancho lo suficientemente potente para llevarse todos los clics posibles. El periodismo ha decidido ser viral.

Sin embargo, lo viral no es vital. Cada día somos testigos de cómo diferentes medios de comunicación se hacen eco de conductas delictivas y maliciosas que animan a otros a su imitación. Lo vemos recientemente en la brutal agresión de Cártama y en el intento de una acción similar en Málaga pero con otro abrasivo: aguarrás. La violencia lleva a la violencia.

Los medios de comunicación tienen una de las funciones más bonitas e importantes: servir de ejemplo a la sociedad. Desde que las empresas de comunicación dejaron de ser familiares y se convirtieron en grandes grupos empresariales, el sentido y la obligación de la responsabilidad social ha pasado a un segundo plano. Poderoso caballero es don dinero.

¿Sirve la publicidad institucional para callar a periodistas y empresas de comunicación? A mí, que me gustan los refranes y dichos populares diré dos: «El perro no muerde la mano del amo que le da de comer»; pero también  «La verdad os hará libres».

Sabiendo esto, uno ya va en alerta ante lo que le cuentan. Y que eso de que los medios están para formar, informar y entretener, ha ido dejando por el camino la formación y la información; procurando una sociedad entretenida y vaga de reflejos que acepte el manoseo de los que dirigen el rebaño.

Sin embargo, siempre hay un resquicio de luz que guíe el intelecto. Las colaboraciones en prensa y Cartas al Director destacando la humanidad y el valor de la persona son las que nos pueden sacar del pozo. Son muchos los que a través de artículos de opinión y breves editoriales los que hacen el click que más vale de todos: un click directo al corazón.

Esta fue una de las razones que me motivaron a empezar a hacer #UnCaféConPorras. Entrevistas con alma para dar a conocer a tanta gente buena y bonita que sirve de ejemplo con su quehacer diario. No me importaba el tiempo que me llevara, si lo leía mucha o poca gente; solo quería (y quiero) poner en valor a personas que den luz a través de su tesón, su historia, y su ejemplo de vida cotidiana.

Llevo días reviviendo emocionada una de esas entrevistas. La protagonizada por una mujer que esta semana emprendió el viaje eterno. Mi querida Inés Robledo Aguirre. Qué agradecida estoy de haberte conocido. Cuánta luz nos has dado.

Recuerdo con admiración tus escritos; que al leerlos, el alma daba un vuelco. Esas líneas tuyas, mi querida y admirada Inés, eran un soplo de aire fresco. Tanto como lo fueron los panfletos de San Francisco de Sales en Allinges. Desde aquí te pido nos ayudes a los plumillas a conseguir esa magia de la que impregnabas tus artículos en Diario SUR. Que recordemos siempre que lo vital perdura más que lo viral.

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Bien pagao’

Sí, aunque intento revisarlas la mayoría de las veces, yo también acepto la política de privacidad sin leerlas. No hay que sentirse mal por ello. Te han hecho creer en la idea de privacidad (que como tal surge a mediados del siglo XX) y propiedad (más antigua pero que adquiere su concepto actual en la Revolución Industrial del siglo XVIII) con el objetivo de instaurar en tu cerebro que todo se compra y se vende. Pero déjame decirte que eso no es tan así como nos lo quieren hacer creer. Como bien dice una de mis hermanas: «Si te acostumbras a incluir en tu discurso las palabras todo, nada, nadie, nunca y siempre; créeme que incurrirás en la mentira fácilmente» y en estos casos el gran perjudicado – que no el único- es uno mismo.

La ciencia no es exacta

«Y tú, ¿cuánto cobras? ¿Por eso te pagan bien? Oye, ¿cuánto te ha costado esto?» Hablar de dinero no es elegante. O eso recuerdo decía mi abuela, que hablar de dinero era de «mal gusto». Hoy por desgracia todo se mide en esta variable. Vivimos en una sociedad altamente consumista en la que «ser del taco» ha cobrado demasiado protagonismo.

Valoramos no solo las cosas, sino también a las personas. Y lo hacemos conforme a la utilidad que nos prestan. Y yo me pregunto, ¿desde cuándo hemos confundido lo valioso con lo útil?

¿Hemos, acaso, olvidado que todas las personas somos valiosas en cualesquiera de las circunstancias? Esta pregunta me la formulo cuando se pone sobre la mesa una aberración disfrazada de derecho.

¿La ciencia es exacta?

He conocido casos de mujeres que han seguido adelante con su embarazo. Lo hicieron contra la recomendación médica de abortar a su hijo que venía con una anomalía. ¿Sabéis qué? Muchos de esos niños nacieron sin problema alguno.  ¿Matar a un niño sano está mal pero si está enfermo está bien? Eso lo dejo al lector.

¿Cuánto dejamos hacer a la ciencia, que aunque se empeña en decir lo contrario, no siempre es exacta?

Ahora vemos como en vez de dotar a los centros sanitarios de más profesionales, especialización y recursos para la unidad del dolor y los cuidados paliativos te sacan una ley para matar al enfermo y al que sufre. Y lo hacen en contra de la profesión médica (aquí la nota de prensa conjunta de Médicos, Odontólogos y Farmaceúticos sobre el proyecto de Ley de Eutanasia).

Un sector de la sociedad habla de la eutanasia como muerte digna por haber sido testigos del sufrimiento sin paliativos de sus seres queridos. El dolor  sin ser tratado, sin ser acompañado, cuidado ni aliviado nos convertirá en una sociedad que defiende la muerte, que basará la vida en la utilidad superflua de las personas.

Utilidad y Valor

Sin embargo, lo más valioso no es útil. ¿Qué perdura más en tu memoria, los paseos con tus abuelos o la cama en la que has dormido durante tu niñez? Lo más valioso se mantiene en tu memoria y forma parte de tu ser, y eso no se paga con dinero.

Dice Santa Teresa que la imaginación es la loca de la casa, y hoy quiero enloquecer imaginando un mundo en el que la vida y lo valioso que hay en ella sea el centro del mundo. Que el amor al poder, al dinero, a las posesiones y los datos no acabe con lo que realmente merece la pena: la persona y su humanidad para con los demás.

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Asalto al Vacío

Los primeros días de enero han dejado estampas que muchos guardaremos en la memoria, y que según nuestra experiencia y convicciones, provocaron emociones distintas.

Tristeza

La primera que se me viene a la mente fue la tarde del 5 de enero. Coincidía con una buena amiga por las calles del centro de Málaga y la palabra que nos salió a ambas para describir esa víspera de Reyes fue la misma: triste.
Nuestros hijos aún tienen pocos recuerdos de estos días pero quizá la tarde del 5 de enero sea la única en la que a los adultos se nos perdona ser un poco niños. O quizá sea solo cuando recordamos, algunos con alegría otros con melancolía, aquellos días en los que los abuelos vivían, esas tardes locas con tus hermanas o volver a una época que aunque difícil para muchos, abrazaba la cordialidad, el amor y el respeto por nuestra cultura.

La tarde del 5 de enero de 2021 llenamos ese vacío de las calles con esperanza.  Y con ella cualquier tristeza no importa ni perdura.

La ira, el miedo, el asco

Y llegó el día de Reyes con una noticia que sobresaltaba a medio mundo. El asalto al Capitolio. Y aunque muchos se rasgaron vestiduras y se llevaron las manos a la cabeza, lo que sucedió en Washington no me sorprendió. Llevamos años promoviendo violencia a todos los niveles y desde todas las edades; empoderando el papel del hombre, de la mujer, del adolescente, del niño. Y estas luchas venían alentadas con dolor convertido en ira, con asco transformado en dolor. Y con miedo a perder lo que ya teníamos. La incorrecta gestión de estas emociones nos lleva a conductas terribles que justificamos, y lo más peligroso aún: entendemos.

Y lejos de una adecuada corrección fraterna durante todas estas situaciones de corrupción y mentira, lo que hemos querido hacer es escupir al otro, señalar, acusar de todo lo malo que tú haces, que a mí, como soy pueblo y no sé de qué va la cosa, puedo hacer lo que me plazca siempre y cuando no me pillen. Y si me pillan, mala suerte. Esto pasa aquí y allí. Pero en EEUU y gracias a su Segunda Enmienda sobre las armas, el pueblo tiene un poder y por tanto, una responsabilidad enorme. De todos los agentes sociales y políticos dependen que los ciudadanos sepan gestionar y controlar su miedo, su asco y su ira.

Filomena, qué alegría

Necesitábamos el agua, la nieve y que el invierno fuese invierno, pero Filomena ha traído esto hasta la «jartá». Cuatro fallecidos, dos de ellos en la provincia de Málaga, y casi 30.000 hogares sin luz (que por cierto, vuelve a subir el recibo, en medio de esta enorme ola de frío). Carreteras cortadas, confinamiento meteorológico, destrozos en hogares y la incertidumbre de los sin techo.
Unas 40.000 personas viven sin hogar en nuestro país; y aunque me figuro el dolor y el sufrimiento, te das cuenta que muchos ciudadanos les procuran mantas y comida caliente estos días. Que no solo instituciones sino gente como tú y como yo con su vida y sus obligaciones, salen de casa cargados dispuestos a ayudar a quien lo necesite. Esto sí que es la más pura de las alegrías.

Y con este repaso al inicio del año hay quien dice que este año promete. Pues mucho depende de cada uno. Que seamos nosotros quienes protagonicemos con la ayuda de Dios un auténtico asalto al vacío y sepamos llenarlo de amor, perdón, caridad, esperanza y mucho trabajo para que cada día sea luz entre el ruido de la oscuridad.

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Loca de la Vida

Después de leer el artículo de Lucía Méndez «La Conciencia del periodismo» me quedé pensando en que desde hace mucho se puso de moda echar a patadas de la vida social a los cuerdos. Solo hay que ver la ficción y la realidad contemporánea: aquello que le da cien mil patadas a la dignidad de la persona es lo que vende y engancha. Muy triste. Porque así se hace cultura, y después lo transforman en ley. Y si no, a la inversa. Porque sí, eso pasa de esta guisa. La ley también hace cultura, no lo digo solo yo.

Hemos despedido un año que todos dicen que mejor olvidemos. Pero es importante que esto no lo hagamos; no solo para que se repitan escenas como las de ayer en Marbella, sino porque ha sido un año que ha revelado la esencia de nuestras vidas. Hemos amado más que nunca, el dolor y el miedo apareció en escena para despojarnos de todo eso que no nos servía. La familia y el valor del tiempo tomó sentido. La amistad y el compromiso se manifestó de una forma que nunca imaginamos, con pantallas y besos a través de mascarillas.

Fuimos felices a pesar del dolor; y dejamos de respirar por la tristeza propia y de otros. Hemos aprendido a vivir de una manera distinta.

Cada día amanece con una cifra que nos marca la cantidad de libertad que podemos consumir, una cifra que nos engaña acerca del buen hacer ciudadano. Somos muchos los que no nos reunimos, los que permanecemos menos de 45 minutos en lugares cerrados. La mayoría hemos vivido estos días sin reuniones, con nuestra propia familia y aprovechando los paseos al aire libre. Pero el ruido tapa el silencio.

La locura grita por encima de la sensatez. Ha pasado siempre en momentos dramáticos de la historia. Guerras, pandemias y desastres naturales. La debilidad la aprovechan unos pocos para aumentar sus bolsillos y empequeñecer sus almas. Señalando al vecino, acusando, volcando los miedos propios, buscando el reconocimiento personal, un momento viral en las redes, un capítulo importante en un libro de historia. Nada de eso dignifica. Lo sensato es que siempre las personas estén por encima. La persona primero, ante incluso que la norma. Es la locura más sensata porque si de verdad quieres ser feliz tienes que ser una loca de la vida.

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Paloma Gómez: “Mientras haya vida, ¿de qué sirve lo que te diga el médico? ¡Vive!”

Llevaba mucho tiempo queriendo compartir un rato con esta mujer a la que admiro y quiero. Gracias a ella he descubierto que a pesar de las penumbras, todos buscamos y somos luz. Paloma Gómez se toma #UnCaféConPorras y hablamos sin tapujos de la vida, el cáncer, la muerte, la educación y la familia. Ella es Coordinadora de Misión de Paciente en AECC en Málaga y es una mujer valiente, luchadora y muy justa. Una persona con quien se puede hablar de cualquier cosa y sea el tema que sea, siempre terminas riendo. Gracias, Paloma; porque contigo es fácil volar alto y disfrutar de la vida.

Paloma Gómez: Abriendo camino en AECC

P.- ¿Cómo te hiciste voluntaria en AECC?
R.- Yo tenía 34 años, y una amiga me dijo que habían abierto el primer centro de la AECC para hacer citología y que necesitaban voluntarias. Y allí que me pusieron a hacer fichas, un aburrimiento soberano (risas). Le dije a mi amiga que lo dejaba y que iría a hospitales a ver cómo ayudar; y ella me dijo que se iba a Cáritas, que aquello tampoco le atraía. Así, se lo dijimos al Dr. Juan Carlos Domínguez, que es ahora el médico de Paliativos de la AECC, y él nos dijo que la AECC éramos nosotras y que lo que no nos gustara, lo cambiásemos.

P.- ¿Qué hicisteis?
R.- Nos quedamos sorprendidas, pero nos dio tal fuerza que empezamos a ir a cursos de Voluntariado. Estamos hablando de un tiempo en el que ni existía la Ley del Voluntariado, que ser voluntario en aquella época era lo de la huchita y poca cosa más. Descubrimos el libro A Fuego Lento, y así es como montamos el voluntariado en Fuengirola y Mijas y abrimos camino a lo que después sería el voluntariado en toda la provincia.

P.- Cómo te cambia la vida un libro, ¿no?
R.- Muchísimo. Y se me grabó a fuego, como bien dice su nombre. Desterramos los personalismos y nos basamos en el espíritu de servicio ocuparas el cargo que ocuparas. Y lo que más me gustó era preguntar a cada persona el voluntariado que quería hacer y dejar que esa persona desarrollara su iniciativa, que no intentáramos hacer nuestra la idea de otro. Así nació el voluntariado a domicilio, por ejemplo, que ya se hace a nivel nacional, y su precursora y de quien surgió todo fue nuestra querida Herminia Benítez, que ya falleció. 

P.- Construir desde cero sería muy emocionante.
R.- Era precioso, cada uno hacía lo que le gustaba. Uno daba charlas en colegios, otra montando un taller. Y se construye con el sí. Cuando propones algo y te dicen que no, te paralizas, pero en el momento en el que dices sí, se busca y encuentra la forma de hacerlo y eso crece. Y nosotros a todo decíamos que sí.

P.- ¿Aunque no tuvierais la respuesta certera?
R.- Claro, porque quizá tú no sepas, pero llamando a uno y a otro al final lo averiguas. Se trata de ser hilo conductor, de ayudar en la medida de nuestras posibilidades. 

Paloma Gómez: Antes Voluntaria, después Paciente

P.- ¿Cómo es ese momento en el que el cáncer de mama pasa a ser el cáncer de mamá?
R.- Eso es tremendo. Toda mujer con la que hablo y tiene un cáncer de mama y tiene niños pequeños tienen mucho en común, y es que en todas el cáncer pasa a un segundo plano y todo lo ocupan los hijos. Se preguntan qué va a pasar con mis hijos, cómo los voy a dejar. Ahí sí que la maternidad es un punto clave. Y lo sé porque yo también lo viví así.

P.- ¿Cómo lo recuerdas?
R.- Cuando a mí me diagnosticaron cáncer, mi hija mayor tenía 12 años, el mediano 9 y el pequeño 7. Eran muy pequeños y mi caso además fue un diagnóstico en el que me daban solo dos meses de vida. 

P.- En ese momento, ¿qué se te pasó por la cabeza?
R.- Ahí me planteé muchas cosas. Y pensé que lo que era importante para mí y mi vida quizá nunca llegaran a conocerlo mis hijos. No es tanto que se queden con algo mío pero me propuse inculcarles a fuego valores y una frase que me caracteriza y es que esta vida no es lineal, siempre hay que priorizar. 

P.- Desde aquel diagnostico en el que te daban dos meses de vida, ¿cuánto tiempo ha pasado?
R.-  Hace ya 19 años. En septiembre del 2000 me diagnostican cáncer de mama y en la primera revisión de los 3 meses me ven metástasis en el pulmón. Es ahí cuando me extirpan medio pulmón y le dicen a mi marido que tengo muy mal pronóstico porque estoy invadida.

P.- ¿A tu marido?
R.- Sí, Quisco el pobre estuvo muy afectado. Como se dice coloquialmente, se quedó ‘chocao’, pero más de un año. Él estaba intentando a aprender a vivir sin mí.

P.- Y a ti, ¿cómo te afectó el diagnóstico?
R.- Muchísimo. Realmente lo viví sola, fueron 4 meses desde que a mí me dicen que tengo una metástasis en el pulmón hasta que me operan. Claro, en ese tiempo yo le decía a todo el mundo que me tenían que hacer una biopsia y que tenía que ser en quirófano. Un rollo que me inventé porque no me atrevía a decir la verdad, pero ni si quiera a mi marido. 

P.- ¿Ni a él?
R.- No, de hecho todos los años nos íbamos a Andorra con los niños y aquel año le dije que se fuera sin mí porque mi padre exponía en Sevilla, y esto era verdad, pero también porque tenía que hacerme más pruebas. Esto estuvo muy mal y no se debe hacer nunca. Porque ese sufrimiento que yo tenía vivirlo sola fue muy duro; y además tampoco preparas a tu familia de lo que puede o no venir.

P.- Y lo que vino es que a la salida del quirófano el médico le dice a tu marido que te quedan dos meses de vida.
R.- Sí, imagínate el shock. Allí estaban también mi padre, algunas de mis hermanas y mis suegros. Y fíjate qué cosa más curiosa me pasó estando en la UCI. Recuerdo que entró un hombre, me dijo que era un amigo de mis suegros, y me dio un Niño Jesús de Praga de cristal, me lo puso en la mesita. Y mi suegro siempre dijo que lo que ocurrió fue un milagro.

Paloma Gómez: La clave es Vivir

P.- ¿Hasta qué punto es importante la actitud?
R.- Es fundamental, pero cuidado con esto. Porque yo he visto irse a gente super alegre y optimista. Cuando te diagnostican un cáncer tienes dos opciones: o la enfermedad  domina tu vida, o tú dominas al cáncer, porque si eso va a acabar con tu vida, tú debes vencerla con tu actitud. Y esto es así con el cáncer y con cualquier otra enfermedad que se padezca. Hay que ser feliz a pesar del contexto de tu vida.

P.- Estar feliz cuando todo va bien es importante pero cuando las cosas se tuercen…
R.- Nadie sabe cómo va a vivir su vida ni lo que le va a pasar, pero ver a las personas que tienen ese diagnóstico encima y que tienen alegría de vivir es maravilloso acercarte; porque mientras haya vida ¿de qué sirve lo que te diga el médico? ¡Vive! Y esto le pasó a un buen amigo, que celebró su 50 cumpleaños, a la semana se casó y a la semana, murió. Y lo hizo viviendo hasta el último momento, disfrutando de su vida hasta el último día a pesar de sus diagnósticos. Porque la vida se trata de vivirla.

P.- ¿Qué opinas de la eutanasia?
R.- Soy muy partidaria de los Cuidados Paliativos porque lo he visto. Y lo que no se puede tener es a una persona llena de dolor; o de efectos secundarios que no te dejan vivir. Creo que por desgracia en España al final de la vida no se cuida a los pacientes como se les debería de cuidar. La gran mayoría de las personas que por el sufrimiento o la desesperación podrían pedir una eutanasia, no lo harían de estar bien cuidados y teniendo a su disposición unas unidades de paliativos que cubran todo ese sufrimiento tanto emocional como espiritual como físico que le produce su enfermedad.

P.- Pero te pregunto por la eutanasia en sí.
R.- “No estoy de acuerdo” y lo digo así, entre comillas. 

P.- ¿Por qué?
R.- Tú bien sabes que yo trabajo mucho con pacientes terminales y te aseguro que tan solo una vez una chica le dijo al médico que se quería ir, y el médico pensó que se refería a su casa, y ella me dijo que le pedía la eutanasia. ¿Sabes por qué? Me confesó que le habían dado dos meses de vida; y había amoldado todos los proyectos de su vida a esos dos meses y ya los había concluido todos; había perdido el sentido a su vida. Lógicamente esa persona no te pide la eutanasia, aceptó con ayuda a seguir su vida; y murió sin eutanasia. Lo horrible es que no haya una buena oferta de paliativo.

P.- Tú además tendrás muchos ejemplos de esto.
R.- Sí, el mayor lo tuve con mi padre. Recuerdo que él estaba sufriendo mucho, sin poder respirar, ver cómo se ahogaba fue horrible, pero llegó en ambulancia una unidad de paliativos y murió en paz y sin sufrimiento. La eutanasia te va cambiando la mentalidad; y al final ocurre como a esa familia belga cuya primera opción era la eutanasia. Porque estando bien atendidos, la gente se agarra a la vida de una manera extraordinaria, no tienen ganas de morir. Esta ley de eutanasia ha sido fatal porque además se ha hecho por la puerta de atrás y en este contexto en el que lo prioritario era dotar de una servicio de Cuidados Paliativos accesible y general que es lo que de verdad necesita el paciente.

Paloma Gómez: Saber pedir ayuda

P.- Imagino que cuando a un paciente se le diagnostica cáncer, está muy perdido.
R.- Muchísimo. Yo llegué a esta enfermedad con ventaja porque yo ya era voluntaria de AECC cuando me diagnostican; y para mí fue una gran ventaja que durante todo el camino me acompañara Juan Carlos. Por lo general las personas llegan sin saber absolutamente nada, y por eso yo animo tanto a quienes les diagnostican cáncer que por favor acudan a la AECC.

P.- ¿Por qué crees que puede haber esa cierta reticencia?
R.- Porque se piensa que solo hay enfermos terminales o tristeza, pero no es así. Se ofrece apoyo, información, personas que han vivido lo mismo que tú, tus mismos miedos e incertidumbres, y te sientes muy comprendida porque quien te atiende es una person que se ha enfrentado a tus mismas inquietudes. El médico te pone tu tratamiento y va a tratar tu enfermedad estupendamente, pero ya está.

P.- Antes me hablabas de priorizar. ¿En qué sentido? 
R.- Porque de lo contrario entramos en una vida monótona. Y cuando digo valores, no me refiero a palabras vacías; no. Hablo de que en esta vida la gente que te rodea, las personas con las que te cruzas tienen que moverte y provocarte sentimientos que te hagan actuar e implicarte. Las relaciones personales existen para eso, para que la persona actúe. Si a mi amigo le pasa esto, ya se preocupará su madre; pues no. Implícate que para eso eres su amigo. Si tú de verdad te preocupas de verdad de lo que le pasan a las personas tendrás una vida plena.

Paloma Gómez: Prioriza siempre

P.- Cuando miras atrás en este sentido, ¿cómo te ves que has sido con tus hijos?
R.- He intentado ser justa y comprometida. Les he querido enseñar que hay que ayudar, a los demás, ceder, ya sea el paso o las decisiones; que seamos responsables y buenos ciudadanos. Quizá habré sido un poco burra, porque no me ha importado si han tenido amigos delante o no, pero he intentado educarles en valores auténticos. Lo más importante es que sean personas coherentes, responsables y muy justas.

P.- ¿Educación con palabras o con ejemplos?
R.- Esto que te digo me lo han visto hacer a mí. Priorizar y preocuparte por los demás. Si tienes una amiga que se está apagando, que le queda poco; tú lo dejas todo por ella y se tiene que entender. También es cierto que yo esto me lo he podido permitir.

P.- ¿A qué te dedicabas?
R.- Yo digo que siempre he copriorizado. Desde que empecé a estudiar psicología estuve trabajando con unos niños de necesidades especiales. Mi cuñado, que era piscológo en un colegio, me dijo que había unos niños que necesitaban ayuda. Y a mí los niños me encantan. A raíz de aquello entré en tres colegios y estuve con niños que eran disléxicos, otra niña que a raíz de una rubeola se quedó sorda. Y yo a esos niños en esos colegios les daba educación especial.

P.- Tenía que ser muy enriquecedor.
R.- Muchísimo. Además fíjate, que yo soy disléxica; y yo aplicaba un método para promover la confianza en ellos mismos, y no seguía el método del palito, que por lo menos eso conmigo no servía absolutamente para nada. Lo que no sé es cuando estudiaba, porque salía de clase a las 3, me iba al colegio y por la tarde iba a dar clases particulares, recuerdo especialmente una en la que había dos hermanos, a una le daba refuerzo para su dislexia, y al pequeño maduración cerebral. Y esto me encantó, fue un aprendizaje extra durante toda la carrera.

P.- ¿Cómo fue tu trabajo en las Tres Mil Viviendas?
R.- Me encantó. Fue maravilloso. Además yo siempre había sido muy atrevida, recuerdo una vez que puse a las niñas del barrio a jugar al fútbol; estamos hablando de finales de los ’70. Las madres cuando nos vieron vinieron detrás de mí a pegarme, y el maestro me tuvo que esconder (risas). Lo recuerdo con mucho cariño aquellas practicas de Tiempo Ocupacional, lo repetiría sin duda.

Paloma Gómez: Mi Historia

P.- ¿Eres de Sevilla?
R.- Nací en Madrid, pero mi padre es sevillano. Todos mis hermanos mayores nacieron en Sevilla, después trasladaron a mi padre a Madrid, y ya nacimos ahí mi hermana pequeña y yo. 

P.- ¿Qué recuerdos tienes de aquel Madrid?
R.- Te hablo de 1977, yo aún iba al Instituto, y el mío era el Beatriz Galindo, en calle Goya; aquel que estaba justo en frente de la cafetería California 47, donde siendo yo estudiante estalló una bomba del GRAPO. Recuerdo vivir con mucho miedo, un día oías un tiro, otro te informaban de muertos…

P.- Tú viviste esa historia reciente de la que poco se habla.
R.- Sí, a mí me resulta un poco chocante que se hable tanto de Madrid y La Movida y tan poco de esto. Que sí, que La Movida estuvo fenomenal, pero antes de eso hubo un tiempo de una inseguridad enorme. Además había unos enfrentamientos entre la extrema izquierda y la extrema derecha que eran horribles. Recuerdo cuando iba a coger el metro y yo tenía que pasar entre los de la ORT (Organización Revolucionaria de Trabajadores) y Fuerza Nueva, que todos los días terminaban a guantazos y palos.

P.- Al hilo de esto que me cuentas, ¿crees que hay una parte de la historia que no se cuenta y no se reconoce?
R.- Totalmente, la historia la cuenta cada uno como cree cada uno que es; y que al contarla se piensa que es la historia objetiva, y no es así. Hace un tiempo y no sé cómo, me llegó un estudio sobre la subjetividad y la objetividad; y era muy curiosa porque ante situaciones totalmente subjetivas la gente las valoraba como objetivas. Yo siempre digo que hay tanta historia como personas que la cuenten.

P.- ¿Por ejemplo?
R.- Mi padre, aunque es sevillano, su padre y sus raíces son cubanas. En una ocasión fuimos mis hermanas con mi padre a Cuba. A la vuelta tenías que escuchar a cada uno contar la historia de este país. Y somos hermanos, y hemos ido en el mismo momento y con mi padre. Parecía que cada uno hablaba de un sitio distinto. Y esto es porque tú te centras en ti y en lo que tú quieres ver. A ver, es obvio que Cuba es un país con un régimen autoritario, eso por supuesto. Pero por ejemplo una hermana mía volvió con ese “qué horror” por la situación política; y yo con la personalidad del cubano “qué maravilla” y pensando que ese carácter propio del cubano se puede perder si se convierte como el resto de países que lo rodean.

Paloma Gómez: Humanos y Libres

P.- Entonces qué queremos, ¿arte o libertad?
R.- Siempre libertad.

P.- ¿Crees que estamos perdiendo libertad?
R.- Cada vez estamos menos libres, pero además por el miedo. No están metiendo el miedo y eso está justificando la perdida de libertades que estamos padeciendo. Vivimos una pandemia, vale. Pero no nos cuestionamos nada y vamos como borregos. 

P.-  ¿Por qué dices que debemos cuestionarnos las las medidas?
R.- Porque antes que la norma está la atención a la persona, la humanidad. Las normas tienen excepciones para poner en evidencia ese sentido de atención y servicio; y eso es lo que ahora nos falta. Y es algo que he visto en centros de salud, en colegios, en muchos sitios donde debe primar el cuidado y el respeto al ser humano. Es muy triste. Esto te plantea que en qué ha quedado el valor de la persona. 

Paloma Gómez: Todo por Amor

P.- ¿Por qué regresas a Sevilla?
R.-  Por amor. Había conocido a Quisco, que aunque es de Fuengirola, en aquella época estaba en Sevilla. Yo estaba enamorada de él, así que aproveché la tesitura y los tiempos convulsos que vivimos en Madrid para pedirles a mis padres estudiar la carrera en Sevilla donde, además, tenía dos hermanas y aún vivía mi abuela.

P.- ¿Quién te acogió?
R.- Yo quería irme con mi hermana, pero mi padre me dijo que no, que con la abuela. Y mi abuela, que estaba viuda, era muy estricta. Doña Margarita, de cena a las 9. Y yo que salía de las clases particulares a las 8, me iba corriendo a tomarme una cerveza rápido con mi novio que si no mi abuela no me dejaba cenar. Aunque claro, después a escondidas sin que me viera, me iba a la nevera (risas). Ahora, los fines de semana sí que me iba a casa de una de mis hermanas para poder salir de juerga. 

P.- Dice la copla que en Sevilla hay que morir.
R.- A mí me encanta Sevilla, de hecho quería casarme allí, pero al final tuvo que ser en Madrid. Por logística con mi familia y porque soy muy facilona y mi padre me lo pidió y bueno, a un padre no se le dice que no. Me casé en la iglesia de San Patricio, en La Moraleja. Fue la iglesia más pequeña que encontré porque a mí no me gusta ser el centro y eso de ir por un pasillo y que te vayan mirando, yo me muero. Lo pasé mal por eso el día de mi boda; para nada fue el día más feliz de mi vida.

P.- ¿Cuál fue el día más feliz?
R.- No lo sé, porque creo que no puedo hablar de un solo día. Tengo muchísimos días felices en mi vida. Dicen que cuando das a luz, yo ese día no lo considero el más feliz; pero el hecho de ser madre de mis tres hijos ha sido maravilloso y muy feliz. Y de mirar y ver a tu hijo y decir “pero bueno; este milagro, ¿qué es?” 

Paloma Gómez: La Maternidad

P.- ¿A ti te cambió la maternidad?
R.- Yo tenía instinto maternal mucho antes de ser madre. Fui tía con 14 años, porque somos 8 hermanos y yo soy la séptima. Antes de casarme ya tenía 10 sobrinos, y ejercía de tía de verdad, que se iban los padres de viaje y yo me hacía cargo de los niños. Es distinto por que ya te haces una idea de lo que era tener un bebé. Yo creo que ahora te cuentan todo lo bonito de la maternidad pero después tienes tu niño y sobre todo el primero que viene a cambiarte la vida, y de verdad te cambia absolutamente todo.

P.- Tener sobrinos siendo adolescente da muchas anécdotas.
R.- Sí, (risas) muchísimas. Hablando con una amiga hace tiempo me recordó una que yo había olvidado: “Paloma, ¿te acuerdas de cuando cuidábamos a tus sobrinos y le metíamos el chupete en anís?” Yo me quedé muerta porque lo había olvidado por completo y gracias a Dios que el niño no ha salido alcohólico porque si no la responsabilidad… (risas).

P.- Quizá por eso mismo, por el mal recuerdo; aunque esa práctica de mojar el chupete en coñac era habitual antiguamente.
R.- Anda, pues de ahí viene lo de encoñao, no había caído yo en eso (risas) pues mira tampoco lo he hecho yo tan mal con mis sobrinos (risas). Tengo muchos recuerdos de días felices. Me encanta disfrutar de la vida, de tantas situaciones tan bonitas, y por eso creo que he tenido muchísimos días felices.

P.- ¿Se nos olvida a las personas que todos los días tenemos la oportunidad de ser feliz?
R.- No es tanto que se nos olvide ser feliz, sino de recordar que tenemos la capacidad de serlo. Creo que hay personas que van felices por la vida incluso el día más duro. Recuerdo cuando a mi madre le diagnostican cáncer de colon, y yo, que entonces tenía 27 años, lo oí saliendo de la habitación y escucho que le quedan dos meses, para mí fue muy duro. 

P.- ¿Qué hiciste en ese momento?
R.- Recuerdo que salí corriendo, y literalmente me fui corriendo a casa de una amiga; y poder contar con esa amiga que te acoge y con quien vuelcas ese dolor es una suerte, y es motivo de felicidad. A pesar de todo. Y bueno, el médico lo clavó; porque mi madre murió a los dos meses.

P.- Con este precedente, y que años después a ti te den dos meses…
R.- Pues solo pensaba en mis hijos y en dejarles claro lo que para ti tiene valor, lo importante de la vida. Y solo me encargué de vivir y priorizar. Ahora veo a mis hijos y estoy muy orgullosa de ellos; no presumo porque nunca me ha gustado presumir pero los veo tan valiosos a los tres, y cada uno es distinto, ninguno tiene que ver con el otro; pero me llenan y me hacen sentir mucho orgullo.

Paloma Gómez: Amor Incondicional

P.- Y vivir felices.
R.- Eso siempre, y para ello hay que ser coherentes, aunque los demás digan lo contrario o te lo quieran impedir con normas que se alejan de la humanidad y de ese trato que se merecen todas las personas por el hecho serlo. Cumplo las normas, de acuerdo, pero sí debemos cuestionarnos las cosas para ser coherentes.

P.- Tú que vienes y has formado también familia numerosa, ¿hasta qué punto son importantes los hermanos?
R.- Nosotros somos una gran familia, hasta este año siempre nos hemos reunido 50 personas en Navidad. Y esto se lo debemos a mis padres, que nos educaron en el amor incondicional. Si a ti te molesta esto de tu hermano da gracias a Dios por no tener ese defecto que tanto te molesta pero acepta a tu hermano tal como es. Y nunca nos permitieron ni una crítica a nadie.

P.-El amor por encima de todo.
R.- El amor incondicional, sí. Y eso lo hemos vivido mucho en mi familia porque cuando yo tenía 13 años uno de mis hermanos cayó en la droga. Y eso fue durísimo. Él tenía 17 años y todo comenzó cuando en la Universidad tuvo su primer suspenso, él que era un niño de todo sobresaliente. Ahí comenzó a tomar unas pastillas para estudiar. Y es lo que hablamos, el miedo, la inseguridad…

P.- ¿Hasta qué punto te marca esto en tu vida?
R.- Muchísimo. Aprendes a vivir alrededor de un hermano con este problema y que nunca lo superó. Él deja de drogarse pero bebe alcohol. Y todo visto con la perspectiva del tiempo y ves esa lucha de esos padres que de forma incansable hacen todo lo posible para que salga de ese mundo de adicciones y lo hacen con tanto amor. Y ves esas recaídas…

Paloma Gómez: La familia

P.- Debió de ser muy duro.
R.- Sí, pero ves el valor del amor y de la familia. Mi hermano vivió en la calle, en el mismo barrio donde vivía mi hermana Marga que era quien siempre estaba pendiente de él y del vagabundo moribundo al que acompañaba mi hermano hasta que moría y entonces iba con otro a quien consolar. Manolo era un hombre muy muy bueno. Vivía en la calle pero dormía en una pensión de por allí y los dueños de la pensión le querían mucho porque la hija de este matrimonio murió por las drogas. Me emociona mucho hablar de mi hermano Manolo… Su época en Madrid y toda su vida, fue dura. Allí también coge la tuberculosis y lo ingresan en la Fuenfría.

P.- Imagino el dolor de tu madre.
R.- Sí, mucho. Ella le dijo una vez que ya le había quedado claro que no estudiaría ni trabajaría, pero le dijo “no quiero perderte nunca”; y así fue porque nos enseñó bien a amarlo y cuidarlo. Ella dejó dicho que su casa de aquí debía ser para su Manolo, y tal cual. Él quiso venirse a vivir aquí y me lo traje una temporada a mi casa a vivir con mi familia hasta que ya le arreglamos la casa de mis padres. Mi padre siempre le pagaba un restaurante donde comer y después lo hicimos el resto de mis hermanos. Hemos estado pendiente de él. Y mis hijos han querido siempre a su tío Manolo. Y los recuerdos que todos los sobrinos tienen de él son maravillosos.

P.- La importancia de la familia.
R.- Es lo más valioso. Ni mis padres renegaron de su hijo ni nos permitieron hacerlo a nosotros, ni si quiera poner nunca una mala cara. Nos enseñaron a acoger porque esta vez fue mi hermano, pero podría haber sido yo o cualquiera; como tantos que cayeron en aquella época que fue horrosa.

P.- Muchos, creo que en casi  todas las familias hemos tenido una experiencia similar a esta.
R.- Sí, y recuerdo aquel mes de julio del año 1994. Y yo siempre que me iba de Fuengirola me despedía de Manolo: Me iba con otra hermana mía a los Sanfermines, y estando allí nos llaman y nos dicen que ha fallecido. Y esta es la herencia más grande de mis padres, que los hermanos estemos para todo y me encanta comprobar que he sabido enseñarle esto a mis hijos y ver que esa misma complicidad la tienen entre ellos.

P.- ¿Cómo se toma el café Paloma Gómez?
R.- Me gusta el café americano sin azúcar, y pido el agua aparte; y lo pido así desde que fui a una cata del Café Central y me dieron muchos trucos y también me enseñaron a hacer en casa un buen café.

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Jorge Porras: “Uno no decide lo que le va ocurriendo en la vida, pero la actitud con la que lo afronta sí”

Teníamos pendiente vernos y volver sentarnos en un bar para ponernos al día. Y esta vez  hemos querido compartir este rato con todos vosotros. Jorge Porras es una persona a la que hay que conocer porque se hace querer, él lo sabe y se deja. 

En esta entrevista espero descubrirte a un ser maravilloso con quien he tenido la suerte de compartir muchos y muy bonitos recuerdos. Un hombre cariñoso, amable, divertido, entregado, trabajador, risueño y luchador. Esta vez he sido yo quien se ha tomado #UnCaféConPorras y es un lujo hacerlo con alguien como él. Gracias Jorge Porras por tu tiempo, tu ejemplo y tú sonrisa.

Jorge Porras: Planteamiento de la trama

P.- ¿Por dónde empezaste en el mundo del cine?
R.- Tenía claro que primero había que formarse. He estudiado en tres escuelas diferentes en estos cinco años y siempre lo he estado compaginando con rodajes y trabajos tanto en cine, televisión y publicidad.

P.- ¿No te llama la atención el teatro?
R.- Es cierto que he tenido poco contacto con él, tan solo en algún momento de mi infancia, pero no por que no me llame la atención. De hecho he estado rodando con Julio Espinosa y él me propuso entrar en su escuela y que formara parte del elenco de Mamma Mía en la adaptación que iba a dirigir este año con gira incluida, pero mi tiempo de excedencia terminaba y le dije que no porque sabía lo que iba a suponer.

P.- Lo tienes muy claro.
R.- El teatro exige más disponibilidad, ensayos casi a diario y un compromiso que yo no puedo darle porque todo esto lo debo compaginar con mi principal trabajo que es el banco. No me gusta comprometerme con algo si sé que no voy a poder cumplirlo.

P.- ¿Se puede vivir del Teatro?
R.- Se vive, pero yo más bien diría que se malvive. Suele ser más habitual el  microteatro que el teatro en sí. La gente que lo hace, pues sí, se dedican a lo que quieren. Pero te da muy poco, unos 400 ó 500 euros al mes. Cuando no tienes nada, te pones de cabeza sobre las tablas. El teatro es la mejor forma de no perder el hilo y eso es mejor que nada.

P.- ¿Y del cine se vive?
R.- Vivir de la interpretación no es fácil. Es la profesión con más tasa de paro, que puede oscilar en torno al 80 por ciento aproximadamente. Hay gente que ha ganado Goyas y está sin trabajo y en la calle. Creo que la cultura no está lo suficientemente valorada.

P.- Nada que ver con lo que sucede en Estados Unidos.
R.- Para nada. Allí se le da un valor brutal al espectáculo y la interpretación. Y ahora podemos dar gracias porque plataformas como Movistar, Netflix y Amazon han ofrecido bastante trabajo con la producción propia a actores y guionistas. Pero la cara B es que también hay más competencia. 

Jorge Porras: Nudo de la historia

P.- ¿Te ronda la mente dejar tu trabajo para dedicarte a la interpretación?
R.- La verdad es que no me lo planteo. Ahora no. Si me hubiera pillado con 20 años me tiro de cabeza y por supuesto que arriesgo; si quiero una cosa, lucho por ello. Pero yo ahora tengo un trabajo fijo y renunciar a él para verme con 40 años sin trabajo por la vida…, me cuesta creerlo.

P.- ¿Ni aunque te ofrecieran el papel de tu vida?
R.- Eso sería muy tentador, pero es que fíjate hasta qué punto es inestable la interpretación que puedes estar varios años en la cresta de la ola con un papel principal en una serie de éxito y después pasas al olvido directamente. 

P.- Bueno, pero tú realmente no has parado. ¿Hay un momento clave?
R.- No sé si surge todo de un proyecto en concreto o de no parar. Llevo 5 años dedicándome a una profesión, presentándome a castings y a moverme más;  y ya me van llamando de un anuncio, de una serie de televisión. Pero soy consciente de que tengo un trabajo, que es el banco, del que no me puedo desprender.

P.- ¿Cómo lo compatibilizas con el cine?
R.- Como sé que no puedo dejar de mi trabajo priorizo y cuido cumplir mis obligaciones. Lo compagino con el cine tirando de vacaciones o días de asuntos propios; pero llega un momento en el que ya no se puede hacer más nada. He renunciado a buenas oportunidades en interpretación porque el tiempo es el que es y no se puede estirar.

P.- ¿Es entonces cuando decides pedirte una excedencia?
R.- Claro, ya me estaba agobiando porque había renunciado a formar parte de la serie Malaka y a otro proyecto de Mediaset. Y me frustré de tal manera al ver que no aprovechaba las puertas que se me iban abriendo que vi en la excedencia la única opción. Así que renuncié al banco y por tanto a mis ingresos durante un año, el año de la pandemia. 

Jorge Porras: Se tensan los conflictos

P.- Vaya puntería.
R.- Muy mala pata. Empecé en septiembre de 2019 pero con el inconveniente que en la época más productiva me pilla la pandemia y el estado de alarma.

P.- ¿Cómo recuerdas el momento en el que la cosa cambia?
R.- Estaba con mi compañero Pablo haciendo una entrevista en Marbella sobre El Culpable y allí nos enteramos que se suspende el Festival de Cine de Málaga. Ya ahí decidimos paralizar el proyecto, porque no sabíamos qué iba a pasar ni cómo iba a afectarnos. 

Cartel El Culpable

P.- Ahora es cuando acabáis de terminar la postproducción de esa peli.
R.- Sí, nos ha costado por esta situación pero ya está. El Culpable es una cinta independiente en la que nos hemos unido gente de Málaga de diferentes escuelas de cine; la hemos dirigido Fran Rodríguez y yo; y también la he coguionizado y producido, y vamos a ver qué recorrido tiene por los Festivales a los que la vamos a llevar porque es una película de gran metraje, pero tenemos confianza.

P.- ¿En qué más estás?
R.- He grabado un par de trailers, el de una película independiente y el de una serie. Este último trailer esperamos verlo este mes. Se trata de “La Conexión Tarifa”, un proyecto de serie que se pretende vender a plataformas de producción propia y canales de televisión. Ojalá salga adelante, porque si se compra la idea yo estoy dentro como actor de reparto desde el principio y eso me da mucha alegría.

P.- Además del rodaje de Ivy.
R.- Sí, Poison Ivy es un SpinOff de un personaje de DC Cómics en el que interpreto al personaje antagonista. Y empezamos rodando el final del cortometraje.

P.- Claro, porque el orden del rodaje no es el orden cronológico de la historia. 
R.- Todo depende de las localizaciones, de las agendas de los actores y rentabilizar los recursos al máximo.

Jorge Porras: Fuera de Foco

P.- Oye me hablabas antes del Festival de Cine. ¿Cómo fue el que se hizo en agosto?
R.- Raro. Acostumbrados a ver tanta vida en el centro, con el Teatro Cervantes y todo lo que había a esta edición ha sido extraño; más exclusivo y cerrado en el Hotel Miramar. Sí que había photocall y exposición de cortos y eventos, pero nada que ver a lo de antes.

P.- ¿Málaga es consciente de que tiene ese engranaje cinematográfico?
R.- Es brutal. Vivimos en una de las ciudades donde se rueda más cine. Hay mucha industria, mucho Teatro, no solo el Festival de Cine de Málaga que es uno de los más bonitos y punteros de España.

P.-  Aún así, el Covid está afectando mucho al cine. 
R.- Muchísimo. Si ya de por sí la cultura estaba perjudicada y con tan pocos apoyos, ahora con esta situación está siendo muy maltratada. No digo que otros sectores no, pero está en un momento muy, muy complicado.

P.- Las ganas tampoco ayudan. ¿Hasta qué punto es importante el ánimo?
R.- Psicológicamente te afecta y te quita las ganas de todo. Los cines están vacíos y aunque se puede seguir rodando y grabando, te corta las alas porque la situación es muy diferente, andando con certificados y autorizaciones para movernos. Hemos estado con Madrid cerrado, ahora nosotros. La situación no favorece en absoluto.

Jorge Porras: Descubriendo al personaje

P.- ¿Tú has sentido miedo? 
R.- Sí. Cuando vino esto tuve bastante miedo y lo pasé muy mal. Yo era de aquellos que no quería aceptar lo que sucedía, me venía grande estar encerrado. Adelgacé 7 kilos, me pudo la ansiedad y el estrés y no quería comer.

P.- Pero cambias el chip porque te veo y estás estupendo, el verano te ha venido bien.
R.- (risas) Sí, gracias; me ha venido muy bien. Pedregalejo, el paseo marítimo y volver a salir. Fue precisamente que se empieza a abrir ese encierro y nos dejan ir a correr y pasear, cuando le empiezo a ver el color a la situación. 

P.- ¿Y tus padres?
R.- Mi madre lo pasó fatal. Estuvo dos meses sin verme y eso lo llevó mal; porque además me llamaba y me decía que si les pasaba algo y sin ver a su hijo, además yo que soy el pequeño. Y es que ha sido muy duro y muy triste lo que hemos vivido de tantas personas que han fallecido y no se han podido despedir. Ese miedo lo hemos tenido todos, los padres y los hijos.

P.- El miedo nos descoloca de una forma abrumadora.
R.- Totalmente, una cosa como esta que llega de la noche a la mañana como quien dice y te rompe no solo los planes, sino los esquemas y como entendemos la propia vida.

P.- Pues hay quien dice que esto estaba preparado.
R.- No creo o no sé ciencia cierta que sea intencionado, lo que sí que creo es que esto ha salido de un laboratorio, eso sin duda. Esto es una cosa con la que tenemos que aprender a convivir y por la que yo creo que todos vamos a pasar, la clave está en sobrevivirlo.

P.- Si te digo la verdad, yo miro el escudo de nuestro apellido y me tranquiliza bastante.
R.- Los dos cavernícolas con las porras, ¿no? (risas) Puede ser, supervivientes a todo, genio y figura hasta la sepultura.

P.- ¿Tienes algún punto débil?
R.- Con la edad me he vuelto más impaciente. Si quiero algo, lo quiero ya. Si quiero hacer un proyecto me pongo a trabajar en el momento, no puedo con eso del “ya se hará”, no; se hace y punto.

P.- La sangre gorda, como el sainete de los hermanos Álvarez Quintero.
R.- (risas) Sí, no queremos horchata por favor. Quizá por eso creo que lo he pasado tan mal durante el confinamiento. Tener que esperar, estar encerrado y que nos no dejaran hacer nada. Y menos mal que participé en un proyecto que hicimos confinados, cada uno grabando con nuestro móvil. Pero aún así, lo he llevado mal.

Jorge Porras: Making off

P.- Este verano también entras a formar parte del videojuego Diana frente al Espejo.
R.- Sí, me sé el guión de memoria. Se puso en contacto conmigo Mª Ángeles Cabrera a través de tu hermana y me explica el proyecto y yo lo veo tan innovador. Estuve en el proceso de selección y dirección de actores y en los ensayos aunque no en todos los que me hubiera gustado.

P.- ¿Estar en este proyecto te ha hecho consciente sobre la violencia en la pareja?
R.- Esto siempre ha existido; por suerte o por desgracia la gente no sabe separar los problemas que le van surgiendo en la vida y lo paga con la gente que tiene cerca que es la que más se quiere y quien más te quiere y cuida; ojalá dejara de ocurrir.

P.- ¿Tienes un truco para relajarte cuando sucede algo que te descuadra?
R.- En esos casos me aislo: o me voy a correr un rato o me pongo los auriculares y escucho música que me relaje, que la verdad es cualquier tipo de música porque me gusta escuchar de todo (risas) toda la música.

Fotograma de la serie ToyBoy

P.- ¿Te veremos en un papel que no sea de cine negro?
R.- Estoy acostumbrado a ese personaje de trama policíaca e interpretaciones más crudas. Aunque tú sabes que a mí el mundo épico y bélico me fascina y he hecho terror también, te digo que no importaría nada hacer comedia.

P.- Bueno, lo tuyo con el terror es pasión y te viene de familia.
R.- Sí, me encanta. Eso lo he heredado de mi padre y es uno de los géneros que más me fascina. Aunque he de reconocer que habitualmente los actores vamos encajando en un perfil determinado y ahí nos encasillan es por ejemplo lo que le pasa a Dani Rovira, que es un pedazo de actor y siempre lo vas a ver en comedias; y lo mismo le pasa a José Coronado que suele estar en un cine más crudo y más policíaco.

P.- Ahora que lo mencionas me viene a la mente aquel discurso de Santiago Segura en los Goya haciendo un símil de la trama de Torrente y No habrá Paz para los Malvados, cinta por la que precisamente José Coronado se llevo el Goya a mejor interpretación.
R.- (Risas) La trama es parecida pero cambian los puntos de vista y claro, el enfoque y los tipos de personajes.

P.- Ahora que dices tú lo de que cada actor suele encasillarse en un rol determinado; eso pasa también en la realidad; es decir, ¿etiquetamos y encasillamos a la gente con frecuencia?
R.- Puede ser, no voy a ser quien te diga yo que no; y además es complicado que te quiten esa etiqueta; pero en el cine no es tanto que el actor no valga para otro papel sino que hay una tendencia de que si alguien está enrolado en un tipo interpretativo concreto; independientemente de que pueda o no hacer un papel distinto, es mejor enfocarse en eso; como si fuese una especialización y bienvenido sea.

P.- Oye, y cuando el guionista mata al actor, ¿cómo le miras a la cara?
R.- A mí me han matado (risas) y es lo que hay. Si es una serie puede no saberse, pero en un corto o una película sí; porque incluso en el plan de rodaje puede estar previsto que haya que empezar a rodar tu muerte y después otras escenas.

Jorge Porras: Los protagonistas

P.- ¿Tú te acostumbras a que te echen piropos? Que te he visto en redes…
R.- (Risas) Un piropo sienta bien, mal no te lo tomas. Con la película Akemarropa rodamos en pleno Festival de Cine, y además era mi primer rodaje, recuerdo que detrás de la valla me gritaban “guapo” y me sorprendió muchísimo. Aquel Festival lo recuerdo especialmente no solo por ser el primero sino también porque sin ser nadie estuve firmando autógrafos… No me quiero ni imaginar cuando de pronto te golpea la fama.

P.- ¿Cómo se prepara uno para eso?
R.- Es que eso no es posible si la fama te viene de la noche a la mañana. Por eso yo creo que lo mejor es que la notoriedad te venga poco a poco y que la fama y tú os podáis ir haciendo a esa situación nueva para no despegar los pies del suelo. No lo pienso mucho porque yo solo quiero vivir de esto, aunque también te digo que si fuese un personaje popular no se me iría la pinza. Espero.

P.- Siempre tienes a alguien que te pueda espabilar de la tontería, ¿con colleja o con abrazo?
R.- Sí, tengo la suerte de contar con mi familia o mi pareja; ellos me devolverían a la realidad. Y por eso sin duda me quedo con los abrazos, que sinceros y a tiempo te hacen reaccionar mucho mejor que con una colleja.

Jorge Porras: La clave es un buen guión

P.- En 2016 publicas La Profecía de Mikvar, ¿has pensado llevarla a la gran pantalla?
R.- Uff, eso sería un sueño cumplido, pero lo veo muy difícil; al menos aquí en España. Los medios son muy limitados y ese tipo de cine aquí no se estila. Fíjate que te diría que veo imposible ver ese sueño hecho realidad aquí.

P.- Bueno, y si el primero es el tuyo habrá que intentarlo. ¿Cómo va tu faceta como escritor?
R.- Pues mira, ahora la tengo algo parada. De hecho la idea inicial con La Profecía de Mikvar es que fuera una trilogía. Es cierto que tengo desarrollada las ideas del segundo y tercer libro pero no así el manuscrito. También que desde que se publica La Profecía de Mikvar estoy metido de lleno en la interpretación; y la escritura la tengo algo aparcada, pero no olvidada.

P.- ¿Cómo te surge la idea de escribir y publicar un libro?
R.- Pues no fue algo premeditado. A mí me gustaba mucho jugar a los juegos de rol de mesa y yo, como master escribía muchas historias. Primero empecé con boli y papel a escribirlas y eran sobre todo de épicas y de fantasía. Cuando me vine a dar cuenta y leyendo todo lo que tenía, consideré la idea de convertirlo en un libro.

P.- Entonces fue un proceso largo.
R.- Sí, 10 años que se dice pronto, pero no porque tardara ese tiempo en escribirlo, sino más bien el tiempo que pasa desde que escribo la primera historia hasta que me pongo en serio en el ordenador que eso sí sería en 2014.  

P.- ¿Qué te dicen en casa de esa explosión creativa y cultural?
R.- Lo que quiere mi familia es que tenga una estabilidad en todos los niveles y que yo sea feliz y consiga lo que pretenda. Ellos también lo están (felices) de verme así y que estoy con la cabeza en su sitio y los pies en el suelo. Vamos, que también están tranquilos de que no se me vaya la cabeza y lo deje todo por el cine (risas).

P.- Pero me dices que por un papel en una serie, no. ¿Quizá en la dirección?
R.- Pues mira, la dirección no lo descarto porque es una forma de hacer un proyecto más mío; pero es verdad que yo quiero enfocarme a la interpretación. Además, mi experiencia en dirección solo ha sido en “El Culpable” y compartida con Fran Rodríguez; pero yo por supuesto estoy abierto a lo que venga.

P.- Según me cuentas te veo sin parar.
R.- Ahora estoy teniendo más oportunidades. Es muy importante la formación continua, estar siempre ahí y compaginarlo con hacer muchos castings y tener muchos contactos; aunque yo creo que la clave reside en crear tu propio cine, no estar esperando a que te llamen; hoy día tú puedes crear tu contenido y no abandonar nunca la cámara.

Jorge Porras: Descubriendo al personaje

P.- ¿Cuándo comienza tu historia con el cine?
R.- Siempre me había llamado la atención y atraído el mundo de la interpretación. Tengo recuerdos de niño de hacer obras de teatro por los pisos, en el cole, pero todo de una forma superficial. Me ha gustado desde siempre pero nunca me había planteado dedicarme a ello como una profesión. Prevalecen los estudios, me había dado miedo y sobre todo por la inestabilidad de la profesión y cara a los padres entendía que había otras preferencias.

P.- ¿Se oponían tus padres?
R.- Jamás, ni se opusieron ni me dijeron que no. De hecho recuerdo con ventipocos años plantearme dedicarme a esto, eché los papeles para la Escuela de Arte e Interpretación pero al no ser admitido entendí que no tenía que perder más tiempo y seguí con mi profesión ampliando habilidades y conocimiento en informática.

P.- Y te pusiste bien las pilas.
R.- Sí, hice 3 másteres en diseño gráfico, y un ciclo superior de administración y finanzas. Fue entonces cuando empecé a trabajar en el banco, pero el cine lo empecé en 2015.

P.- ¿Cómo recuerdas el año en el que empiezas en el banco?
R.- Ese año viví una situación que para mí fue un punto de inflexión que me hizo reflexionar. Aquello me hizo pensar en todo y me dije ¿Por qué no? 

P.- ¿Qué pasó en 2012 para que te llevara a pensar en la vida y dar el paso de intentarlo en la interpretación?
R.- Me dicen que tengo un tumor en la cabeza, benigno gracias a Dios, pero que había crecido hasta tener 2’5 centímetros y que me había dañado el hueso del cráneo otros dos centímetros; y para mayor complicación, el tumor estaba pegado a la arteria carótida y había afectado el oído interno y al nervio del trigémino, produciéndome parestesia en la cara. Lo mejor es que era operable y se podía extirpar, pero la parte pegada a la arteria no me la podían tocar para evitar riesgos; el resto fue todo bien.

P.- De ahí que te hablen de la probabilidad de que se reproduzca.
R.- Claro, es verdad que en mi caso fue algo benigno y aunque te dicen que puede que no se reproduzca ni aparezca de nuevo, la garantía de seguridad y salud total no existe. Me voy haciendo mis revisiones y lo vigilo. 

Jorge Porras: Una historia con final feliz

P.- ¿Cómo estás?
R.- Hay momentos que estoy mejor y otros que peor; pero se lleva bien. Y todo esto que me pasa me hizo pensar mucho en el cine. Quizá la operación y todo este trance no fue esencial en la decisión, pero de lo que no cabe duda es que fue uno de los motivos para intentarlo.

P.- Una vez más vemos que de lo malo sale lo bueno.
R.- Fue una cosa negativa pero puedo dar gracias porque he podido seguir mi vida; y el cine es una profesión que no tiene edad. Vemos que en todas las historias se necesitan actores de todas las edades; es cierto que es una profesión dura e inestable pero en ella cabemos todos, tengamos la edad que tengamos. Y por eso me lancé con 33 en vez de con 23.

P.- Quizá tenían que pasar esos 10 años para que llegaras donde has llegado.
R.-Claro. Uno no decide lo que le va ocurriendo en la vida, las cosas suceden cuándo y cómo son, pero la actitud con la que lo afronta, sí depende de uno mismo. Y yo llevo 5 años con ese espíritu de lucha. Tengo esa entrega con el cine y la interpretación, aunque esté trabajando en otro sitio, pero mis esfuerzos para dedicarme al cine están, no de la manera que me gustaría pero lo hago en la medida que me es posible.

P.- ¿Cómo se toma el café Jorge Porras?
R.- Intento no tomarlo porque la cafeína me pone demasiado nervioso; y si alguna vez he de pedirlo, que es muy raro; me tomo una nube y ya me pongo como una moto.

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