Jorge González: “ Hay que pensar que nos quedarán muchos veranos más para divertirnos”

Hemos sido testigos de un tiempo en el que han cambiado de forma radical nuestra forma de vivir y trabajar. Por eso he creído que sería bonito despedir esta primera temporada de #UnCaféConPorras con Jorge González, director del Hotel AC Málaga Palacio. Una persona a la que admiro por su entrega, el cuidado que da a los detalles y pertenecer a uno de los sectores que más aporta al PIB español y que, al mismo tiempo, más ha sido castigado por la Covid19.

Desde que lo conozco siempre he visto en él a un hombre atento, amable, trabajador, responsable y buena persona. Gracias Jorge González por abrir las puertas de la que ha sido tu casa en los últimos 110 días. Como siempre, haces que cualquiera se sienta tan cómodo allí como en la propia morada. 

Jorge González: Confinado en el Hotel

P.- ¿Por qué te quedaste aquí durante el confinamiento?
– Yo tengo mi casa en Los Álamos, es un sitio que también hubiera sido una zona de confinamiento estupenda porque allí hay mucho espacio y poca gente; se está muy tranquilo, pero me quedé aquí porque tenía tanta pena y tanta tristeza, era como una necesidad de no dejar solo al Hotel.

P.- ¿Nunca había estado así, no?
– No y puede parecer una tontería. Ha habido más o menos gente pero siempre ha tenido actividad y yo mismo decía “¿Cómo te voy a dejar?”. Ha sido esa fijación con el edificio. Además, yo esperaba que esto en algún momento terminara, no tanto despertarme un día por la mañana y ver que todo ha sido un sueño; no. Pero jamás pensé que esto iba a ser una prórroga tras otra.

P.- ¿Has tenido el síndrome de la cabaña, que le llaman?
– Durante el confinamiento sí que lo he tenido; me he hecho un poco ermitaño. Yo no quería salir para nada. No he ido a la compra; cuando permitieron salir a pasear no lo hice; y tardé un mes y pico en ver a alguien, excepto al Jefe de Mantenimiento del Hotel y alguna que otra persona, a nadie. A final de abril cuando hubo una explosión y la gente se echó a la calle, a mí me entró agobio. Yo veía pasar a las personas por la puerta del Hotel y no tenía ninguna gana ir fuera.

P.- ¿No has salido ni una sola vez en más de dos meses?
– Solo salí un día, además muy temprano por la mañana, para hacerme la prueba en un laboratorio que hay junto al Mercado de Atarazanas. Y mira que me gusta a mí pararme en el Mercado a comprar fruta, pues me vine disparado de vuelta al Hotel. Siempre con doble mascarilla y muy protegido. Me ha dado mucho respeto hasta que al final del confinamiento ya sí empecé a salir.

P.- ¿Cómo te adaptas a esta nueva realidad?
–  Más o menos encajas tu vida pero es complicado. Al final, cuando te planteas abrir el negocio porque esto tiene que ir para adelante, no te queda otra que enfrentarte a lo que es la realidad y convivir con ello. Y sobre todo pensar en la economía, en el país y en todas las personas que están en ERTE. Creo que es cuando piensas esto, cuando se acaba con el síndrome de la cabaña. Una vez que pasa el tiempo, quien diga que la cabeza le sigue funcionando igual yo creo que no es totalmente sincero consigo mismo.

P.- ¿Te ha costado mucho sentarte en un restaurante?
– Muchísimo. La primera vez fue hace 15 días que una amiga y un amigo querían almorzar conmigo y yo no me podía negar. He salido muy poco, he ido a misa, pero todo muy controlado.  

Jorge González: El tañir de las campanas

P.- ¿Dónde han estado tus hermanos?
– En León y en Madrid. Y lo he vivido con mucha preocupación porque han estado muy expuestos con trabajos esenciales, de hecho dos de mis hermanos se han contagiado. Y claro, yo aquí solo, en este contexto; que ha habido incluso quien me ha dicho “Anda, y todo el hotel y la terraza para ti”; sí claro, pero yo no he venido a pasar unos días; así no se disfruta, las condiciones no eran las óptimas.

P.- ¿Hasta qué punto ha sido dura la soledad?
– Muy dura. Emocionalmente complicada. Hay menos actividad, porque aunque estés siempre conectado; hay menos actividad y tu cabeza piensa en más cosas. La cabeza se me iba al futuro y eso pufff, pensar a medio y largo plazo. Y yo tengo una responsabilidad, de mí dependen muchas familias.

P.- Te imagino aquí sentado, solo, en medio del silencio y de pronto las campanas de la Catedral.
– Ha sido muy impactante y muy duro. Ese silencio que como tú dices, ensordece, pero sobre todo entristece. Porque no es un silencio escogido, sino obligado. Y ha sido muy triste.

P.- ¿Cuándo oyes tú sonar las campanas de esta crisis?
– Nosotros estuvimos en Madrid en febrero en un reunión de Comité y mi compañero, el director general de Italia, Iñaki Espinosa, vino a la reunión y nos contó que allí en Milán estaban sufriendo esta situación. Y él nos decía, como síntomas de lo que podía pasar de un día para otro, que las reservas se te caen, y la gente deja de salir. Claro, Italia no es China, es un país vecino. 

P.- Pero aún así podía parecer todo muy lejano. ¿Qué te pone en alerta?
– Para mi el principio del fin lo marcó la suspensión del Festival de Cine. Eran las 3 de la tarde de aquel martes 10 de marzo cuando lo vi en prensa; me dirigí al personal y les dije: “Señores, hay que hacer las maletas porque esto ya es cuestión de tiempo”.

P.- ¿Cómo hicisteis con los huéspedes?
– Nos preparamos para que no vinieran más, que no entrara ninguna persona. Cerramos la terraza. A los clientes que estaban ya hospedados les recomendamos que debían salir lo antes posible por la previsión de cierre de fronteras. Fue todo muy rápido.

P.- El siguiente gran anuncio de cancelación fue el de las procesiones de Semana Santa.
– Sí, la anulación de la Semana Santa ha sido algo muy doloroso. No solo y tanto por el negocio, que también, sino por todo el componente sentimental. 

Jorge González: Nuestros mayores

P.- En aquellos momentos, ¿qué se te pasaba por la cabeza?
– Yo solo me acordaba de mi madre que tiene 85 años y estaba sola en León. Las personas mayores eran las más vulnerables, y además ella acaba de estar en Málaga. Ya era el miedo de si estaba contagiada y el miedo de que iba a tener que estar sola. 

P.- La soledad obligada.
-Sí, ya sabemos lo terrible que es. Por mucho que hayan vivido una guerra, esto ha sido tremendo. Sin que puedan salir, sin que nadie entre; poniéndole una bolsa con comida en la puerta y diciéndole que tiene que desinfectar los productos. Eso una persona mayor no lo puede asimilar, si casi no lo entendemos nosotros…

P.- ¿Hasta qué punto te ha impactado esta crisis?
– Te d
iría que ha sido una bomba emocional en muchos sentidos. Hay mucha gente que se ha ido. En mi caso hay alguien que se ha ido y no te has podido despedir y que a día de hoy no has podido cerrar ese círculo, es muy duro. Y no solo por la perdida, todos tenemos personas con cierta edad en nuestras familias que también te preocupa.

P.- ¿Cómo lo percibías con ella?
– Cuando hablas por teléfono tú notas que hay días que la cabeza está bien pero hay muchos otros en los que no lo está. Y si hablamos del deterioro físico y de lo que teníamos cerca, también ha sido terrible. Si tú tienes que ingresar a una persona de tu círculo cercano, lo dejas en Urgencias, como ha pasado en Madrid, y no solo no lo ves más sino que además no sabes donde está, pues claro, son situaciones emocionales tan fuertes que no se van a recuperar nunca.

P.- ¿En este caso el tiempo no cura las heridas?
– Yo creo que a medida que pasa el tiempo va a ser peor porque ahora vemos las calles con actividad pero no a lo que estábamos acostumbrados. Vemos a gente con miedo, gente con mascarilla, gente también que no lo respeta y no la lleva; pero en el ambiente hay temor a que nos vuelvan a confinar. Ahora nos damos cuenta de la situación de verdad, de lo mal que se ha pasado en los centros de salud, en las urgencias, en las residencias. Está bien evitar el sufrimiento a la gente, pero no a base de ocultar la realidad.

Jorge González: Los tiempos y las heridas

P.- ¿Te creíste lo de que solo serían 15 días?
– Al principio yo tenía claro que esto no iba de dos semanas. En la compañía hacíamos nuestras cábalas y sabíamos que esto iba a durar todo abril pero que en mayo ya retomaríamos actividad, y mira. Abrimos el 1 de julio con 20 trabajadores de 129 que tenemos fijos en plantilla.

P.- Recuerdo que en mayo se anunció que se podía abrir pero sin estar en las zonas comunes.
– Esto ha sido una sucesión de despropósitos. Estamos ante algo desconocido; vale, te lo compro. Pero la lógica tiene que imperar, y la única lógica hasta ahora ha sido que le han dicho a las Comunidades Autónomas “ahí lo tenéis”. Claro, tu abres sin zonas comunes, sin poderte desplazar por el territorio libremente, solo movimientos locales…

P.- ¿Cómo te tomabas todo esto?
– Era una tomadura de pelo. ¿Qué se pretendía, que alguien de Torremolinos quisiera venir a dormir a Málaga? Bueno, puede ser. Pero, ¿alguien se había puesto a pensar, de los responsables políticos que tenemos, de nuestro sector, de los de Turismo, alguien se había parado a pensar sobre lo que es una infraestructura de personal y de servicios en un hotel? Esto no es abro la puerta y entra un cliente bien, entran dos, también. Esto no va así. Tú tienes que tener siempre un mínimo de personas. 

P.- Las famosas fases.
– Eso era como un chiste. Primero solo movimiento local, y después ese movimiento entre comunidades, con las fases: tú pasas, tú no pasas. Eso lo único que nos ha provocado es ansiedad, ahora estoy en la fase dos, ¿qué se puede hacer?, ¿y si volvemos a pasar a la uno? Yo me pregunto cómo las personas hemos sido capaces de afrontar y vivir en esta situación.

P.- ¿Qué hubiera sido lo lógico? 
– Por ejemplo decretar un número de establecimientos determinados para viajes profesionales o gente que viene a trabajar por pertenecer a servicios básicos y con unas instalaciones concretas y una ubicación, nosotros por ejemplo tuvimos así el AC by Marriot de Valladolid.

Jorge González: La gestión de la crisis

P.- ¿Por qué dices que se ha ocultado la realidad?
– Todo esto se ha basado en un aplauso diario, en sacar a sanitarios bailando y en evitar la realidad que estábamos viviendo. Hay un número de personas, todavía no se han puesto de acuerdo para determinarlo,  que se han ido; y lo han hecho a consecuencia de esta situación. El otro día leía un post de una persona amiga que decía “Si nos vuelven a confinar no le eches la culpa al gobierno porque el responsable eres tú”. Pues no.

P.- ¿Cómo que no?
– Que se haga cumplir la ley. Ha habido un decreto de que la mascarilla es obligatoria, y conozco mucha gente que no se la pone y dice que no se la va a poner. Pues todavía no conozco a nadie a quien hayan multado por no llevarla. Nos han vuelto locos. Que si la mascarilla no era necesaria, después que si se manipulaba mal contagiaba… Ha habido demasiada información e información errónea y contradictoria.

Jorge González: Aprender de los errores

P.- Hay quien compara esta crisis con la pandemia de la Gripe Española cuya gran ola fue en el segundo rebrote. 
– Sí que es verdad que hay muchas coincidencias con la Gripe Española pero son dos épocas diferentes; se supone que ahora estamos mas preparados social y sanitariamente para hacer frente a esto. Yo quiero pensar que si hay un rebrote no lleguemos al pico más alto en esa segunda ola.

P.- ¿Estamos concienciados o preparados?
– Creo que todavía queda, sobre todo la población más joven. Los 18 años de ahora son los 14 de hace dos décadas. Está muy bien manifestarse y reivindicar; pero yo que puedo contagiar a mis mayores, a mi gente, no me voy con 300 personas a un botellón ni a una moraga a la playa.

P.- Pero ahora dile a uno con 18 años lo que tiene que hacer…
– Miguel Ángel Revilla va echándole la bronca a la gente que va sin mascarilla por la calle. Pero a los jóvenes por una copa le da igual que pueda contagiar a su padre o a su abuela. Afortunadamente no son todos.

Jorge González: Conspiranoia

P.- ¿Qué es lo más curioso que has oído acerca de este virus?
– Leía una pintada en la pared que decía “Covid19 la Conspiración de la ONU”. Y yo me reía con eso y con todas esas teorías conspiranoicas. Igual que me he reído con las profecías de Nostradamus. ¿Cómo no me voy a reír?

P.- Todavia seguimos sin saber de donde salió esto.
-Sí que es verdad que todavía no tenemos una teoría cierta, pero lo que tenemos que tener en cuenta es que en el siglo XXI se manipula mucho genéticamente en laboratorios, y que se ha podido complicar lo que sea y no se haya sabido controlar y que la población tampoco estaba preparada, pero de ahí a decir que el virus no existe…

P.- Han sido muchos fallecidos para decir que no existe la Covid19.
– Yo no solo hablo de las víctimas que han fallecido, también de las personas que han estado enfermas; y todas ellas tienen nombre y apellidos. Hace unos días me decía una persona que ella no se iba a poner mascarilla porque todo era mentira y que ella no conocía a nadie que se hubiera puesto malo. Pues no señor, que no los conozcan no significan que los más de 40.000 fallecidos y los contagiados no existan.

P.- Contar la realidad aunque duela.
–  Claro. Por eso es tan importante la concienciación social y explicar y conocer bien cómo deben ser nuestros movimientos. Tenemos que tener claro que durante un verano o un año nos tenemos que divertir menos o mover menos, pues qué le vamos a hacer. Hay que pensar que nos quedarán muchos veranos más para divertirnos.

Jorge González: Turismo Nacional

P.- ¿Qué fue lo que más te chocó en la gestión que afectaba al turismo?
– Yo solo pensaba en ese “este año no vamos a tener turismo internacional pero lo vamos a tener nacional” y, madre mía. Es que hemos pasado de un confinamiento en el que no se podía hacer nada al “Venga, vete, viaja”. Vale, sí, pero con responsabilidad.

P.- ¿Crees que se ha podido dar un mensaje contradictorio?
– Es complejo. Fíjate que lo digo yo que me dedico a esto, hay que ser más cautelosos. Hay muchísimos españoles que están en un ERTE, ¿cómo le vamos a pedir a estas personas que viajen si no saben cuál va a ser su futuro? En un ERTE tienes que estar preparado para cuando tu empresa te necesite, no son vacaciones.

P.- ¿Cómo se puede fomentar entre gente que no sabe si su empresa cierra o no o si le llaman para trabajar que se vaya de viaje?
– Eso mismo me pregunto yo. Y a esto se suma lo que contaba Jorge Cadaval el otro día del AVE.  Te hacen pasar miles de controles para acceder al tren y después en el vagón uno sentado pegado al otro. No se entienden tantas cosas… Hay miedo a viajar.

P.- Y si a eso se le suma la incertidumbre laboral.
– Ocho veces se han levantado de la mesa patronal y agentes sociales sin llegar a acuerdo. Hasta este sábado no sabíamos si el día uno de julio teníamos que reincorporar a todo el personal o no. Todo esto requiere de un gran pacto en el que nuestros políticos estén a la altura. Aquí pedimos esfuerzo económico a la población.

P.- ¿Se ha dicho claramente lo que es un ERTE?
– No del todo. Estar en un ERTE no es que estés cobrando el 70 por ciento de tu sueldo, no es así. Resulta que en tu sueldo tienes una serie de complementos que con el ERTE no los tienes, además de lo que se ha tardado en cobrar. Nosotros adelantamos una nómina a toda la plantilla para que nuestros trabajadores tuvieran liquidez; y hoy hemos pagado la extra por productividad; pero cuando estás en ERTE tampoco produces, no generas esa parte de la extra. Es un sacrificio muy grande.

Jorge González: Sacrificio y Empresa

P.- ¿A quién hay que tocarle el sueldo?
– Por supuesto que a los sanitarios hay que subirles el sueldo lo que haga falta y a todos aquellos que han estado en primera línea.  Pero el sacrificio se nos pide y lo hacemos los de siempre, los que trabajamos en la empresa privada.

P.- ¿Hay intocables en nuestro país?
– Por supuesto que sí. El otro día que estuve con representantes del sector turismo yo les decía que ellos para cuándo, los funcionarios. ¿En qué han estado trabajando? Muchos decían teletrabajar a mirar una hora el correo, no digo que todo sea así; pero gran parte de la actividad del funcionario ha estado parada.

P.- ¿Qué ha sido lo peor?
– Lo que es un insulto es que en medio de todo esto un ministro te anuncie una subida salarial. Es verdad que el fin de semana los negocios de restauración se ve con cierto ambiente porque además la gente quiere salir; pero ahora hay solo un 40% de locales abiertos, ¿cómo estará cuando todo abra? Y en hoteles la realidad es que los políticos toman datos de los establecimientos de menos de 50 habitaciones y por eso dicen que la ocupación está en el 75%. En Málaga hay un 24% de ocupación en julio; y un 40% en agosto; esa sí es la realidad.

P.- ¿Crees que los ERTEs han sido un error?
– Yo creo que a la gente que trabaja le pagas la nómina y los seguros sociales. Y del que no trabaja se tiene que hacer cargo el Estado. Esta crisis no es porque el empresario lo haya hecho mal. El empresario no quiere hacer nada raro, solo quiere que la gente vuelva a retomar la actividad. Ahora resulta que sale más barato el que no trabaja que el que trabaja y desencadena en lo que hemos presenciado en Marbella: la primera víctima que ha sido la del Hotel Don Carlos. Si conoces la situación se podría haber evitado.

P.- ¿Cómo lo has vivido?
– Me produce pavor cuando oigo gente que dice “no, es que el del Hotel Don Carlos quería esclavizar a sus trabajadores”. Esa palabra es muy dura, yo conozco a compañeros del Hotel Don Carlos y estaban trabajando de maravilla y muy contentos. No se trata de esclavizar, son realistas con la situación que hay: nosotros quitamos a toda la plantilla, les pagamos y ya dentro de un año vemos como está la situación en el país. Pero están demonizando al empresario: “Es que los empresarios están ganando mucho dinero”, pues adelante; a usted nadie le impide montar una empresa.

P.- Sabiendo que el turismo representa un gran porcentaje del PIB, ¿qué ayudas concretas se han anunciado?
– Que yo sepa, ninguna. Dijo el presidente que iba a destinar 5.000 millones para fomentar el turismo, pero no sé en qué de forma específica. Yo lo único que tengo claro es lo que tengo reservado, lo que voy a ingresar y la gente que tengo en el ERTE, que son 109 personas, sin contar con todo el personal que se contrataban en estas fechas que eran otros 30 trabajadores.

P.- ¿Qué es lo que más te preocupa?
– Tener que incorporar a toda la plantilla sin actividad. Yo no puedo tener 15 camareros para 5 clientes. No puedo. Se ha conseguido ampliar ERTE hasta septiembre, pero eso está a la vuelta de la esquina. ¿Y qué pasa por no contar las cosas tal como son?  Yo he llamado a la gente de mi equipo y hay quien me ha dicho: “Que se incorpore otro que le haga más falta, yo ya me incorporo en septiembre”; y esto no es así. Esto lo levantamos entre todos. El primero que quiere volver soy yo.

Jorge González: Todo saldrá bien

P.- ¿Qué piensas cuando dicen que vamos a salir más reforzados de esta crisis?
– Que me lo creo a medias. No podemos salir más reforzados cuando ha habido más de 40.000 víctimas. No solo se ha quedado mucha gente por el camino, también empresas, personas que van a tener que trabajar muchísimo. Se habla de que la recuperación empezará en 2022; y después de la crisis de 2008 tan dura, y de la que salimos a flote por el turismo internacional. Recuerdo aquellas primeras navidades tristísimas, muchas tiendas cerradas. Sin embargo ahora es todo mucho más duro.

P.- ¿Qué has valorado más durante el confinamiento?
– Le he dado valor a las cosas que antes no hacía. Antes me quedaba en casa viendo la tele, pero ahora no. Por ejemplo, yo nunca le había dado importancia a la Noche de San Juan y este año sin embargo he sentido la necesidad de pasear por la playa y mojarme los pies. Una sensación de valorar y de vivir de forma más intensa. 

P.- ¿Hay algo que haces ahora que antes te costaba?
– Yo le dedico mucho tiempo al trabajo y he estado siempre muy rodeado de gente. Por eso hacer actividades acompañado me daba mucha pereza y lo evitaba. Pero ahora lo poco que estoy haciendo es con mucha alegría. He ido a Sevilla y he salido un par de veces a almorzar. Y lo he hecho con muy buena disposición. Si tuviéramos ya la vacuna o un tratamiento efectivo, te digo que en casa a dormir y poquito. Y hablando de dormir, ahora mucho mejor. Llevo varios años durmiendo regular y, aunque sigo necesitando medicación, mi cabeza ya resetea. Estoy más tranquilo y eso también se me nota en la expresión.

P.- ¿Has practicado mucho deporte estando confinado?
– Nada, yo hacía más deporte cuando trabajaba que estando encerrado. De hecho no entendía toda esta moda de gente que se sumó a hacer deporte. Fíjate, ahora se ha calmado todo y ya están haciendo deporte los que siempre lo han practicado.

Jorge González: Cultura e Historia

P.- Lo que sí hemos demostrado también es que somos solidarios.
– Muchísimo. Yo creo que las personas y las empresas tenemos una responsabilidad y ser solidario debería ser obligatorio. Todas las personas deberían poder dedicar un poco de su tiempo libre para la solidaridad. Esto también es mucho filosofía Marriot. No solo se trata de dedicar el 2% de la compañía a causas sociales (2 millones de euros), sino que también la gente que trabajamos en la compañía dediquemos ese tiempo como voluntario. Y esto se hace también en muchas compañías, como La Caixa y su obra social.

P.- ¿Se es social siempre de la misma manera?
– Yo no he sido de grandes multitudes, pero hay muchas maneras de ser sociable. Yo acompaño y voy con personas que necesitan esa compañía. Y además soy muy local. Tenemos que ser capaces de entendernos y conocernos los propios españoles. Y para eso viajar por tu propio país es lo mejor. Igual has pasado el fin de semana en Londres pero después no conoces Cuenca, o Logroño, o Soria. Gente que no se ha montado en el AVE Madrid Málaga pero sí ha volado a Amsterdam. Tenemos un gran país con una riqueza cultural muy importante.

P.- ¿Nos lo podemos cargar por desconocerlo?
– Sí, bastante y nos podemos arrepentir por privar al futuro de una buena herencia. ¿Por qué hay gente que detesta la Semana Santa? Pues porque no la conoce. Pero es que nos queremos cargar nuestra historia y nuestra monarquía. Siempre se escoge un momento crítico para hacerlo. Es responsabilidad de los españoles evitarlo. El país no es solo fútbol, cuando no había test para los sanitarios sí había para los futbolistas. Eso no es así, pero se respeta. Pues igual con nuestras fiestas populares.

P.- Ahora que hablas de fiestas populares, también nos hemos quedado sin Feria de Málaga.
– Sí, hay que prepararse para la que viene con muchas más ganas. Si está la feria anulada, está anulada. Hay que trabajar y hacer bien los deberes para que el año que viene no se cancele. Por eso es tan importante no hacer sucedáneos de Feria porque unas Fallas, unos Sanfermines, una Feria te lo pueden quitar una vez, pero dos… Me daban mucha pena los de las atracciones porque yo tengo 10 clientes pero ellos no tienen nada. Ojalá puedan habilitar zonas repartidas, pero es importante que no montemos la Feria por nuestra cuenta y no juntemos a 200 -300 personas en un local. 

Jorge González: Amor por Málaga

P.- Llegas a Málaga hace 15 años para dirigir esta Hotel y, ¿qué piensas?
– Recuerdo que estaba super contento. Y era muy distinto a ahora. He vivido la remodelación del Paseo del Parque, los Museos, la peatonalización del entorno de la Catedral, la recuperación de la Aduana, el Teatro Romano… Son muchos cambios. Málaga va a ser como esa situación en la que se te parte una pierna y tienes que estar en recuperación un tiempo y después vuelves a tope. Pues a Málaga le va a pasar eso, que cuando esté recuperada va a ser un torpedo de ciudad. Un auténtico torpedo.

P.- Torpedorr, como diría Chiquito de la Calzada.
– (Risas) Ay, Chiquito…, si hubiera vivido esto la de chistes que habría hecho. Ahora, también te digo que de estar vivo él no habría estado confinado, con lo que le gustaba a Chiquito la calle (risas) y el centro de Málaga, que le gustaba mucho.

P.- Tenemos sentido del humor en España.
– Muchísimo. Eso nos salva. Cómo en una situación tan dramática se ha sabido sacar ese arte y ese ingenio. A veces ha podido ser desmesurado pero no cabe duda que es bueno tener sentido del humor y el español lo ha demostrado con creces.

P.- Y volviendo a lo local, dices que Málaga es un cañón de ciudad, pero os lo oigo sobre todo a los que no sois de Málaga, ¿qué nos pasa a los malaguitas?
– Bueno, el malaquita se fustiga. Yo reconozco que en momentos he podido padecerlo; pero esa turismofobia que ha manifestado el malagueño, pues mira ahora…, con esta situación muchos malagueños se van a dar cuenta del potencial que tiene su ciudad.

P.- Los malagueños que hemos vivido fuera la valoramos muchísimo.
– Sí, se nota. Los malagueños que viven o han vivido fuera están deseando volver. Cuando vives aquí pues no lo valoras. Una ciudad que no es agradable para visitar, para vivir, que no esté bien comunicada no tiene los datos que tiene Málaga, con estos índices de turismo, de población flotante y de gente que no somos de Málaga y trabajamos y vivimos aquí. Ahora toca hacer balance para valorar en positivo Málaga.

Jorge González: Yo soy de pueblo

P.- ¿Cómo recuerdas tu infancia?
– La recuerdo con vivir el día a día, sobre todo ahora este verano de “no puedo hacer esto”; recuerdo que en nuestras vacaciones se hacía lo que se podía. A veces era posible la playa y cuando no, al pueblo.

P.-  Han aumentado mucho las reservas en los pueblos.
– Sí, muchísimo. Y a mí me ha hecho mucha gracia. Me he acordado de aquellos días en los que yo iba al pueblo. Es uno muy chiquito cerca de León, en el que yo pasaba largas temporadas y que ahora tendrá 40 personas, pero en mi época había 100, había ambiente (risas). 

P.- Pero te lo pasabas bien, seguro.
– Sí, tú ibas al pueblo y la primera semana bien, ay que bonitas las vacas que pasan por el pueblo; pero ya la segunda semana estabas harto de ver animalitos.

P.- Los urbanitas tenemos una estampa  idílica de los pueblos.
– Y falsa (risas), esa imagen de que el vecino del pueblo te abre la puerta y te da un vaso de leche eso es de anuncio de televisión; porque la gente en el pueblo es muy desconfiada y tiene muy mala leche (risas). Yo siempre digo que soy muy de pueblo por eso (risas).

P.- ¿Cómo llegas a ser director de Hotel?
– Estaba en el lugar adecuado en el momento preciso. Fue un reto y me dije “si sale bien, bien; y si no, pues nada”. Vine para un rato y ya llevo más de 20 años.

P.- ¿Cómo formas parte de la empresa AC?
– Yo he estado muy vinculado siempre a la familia Catalá. He convivido con parte de los hijos de Antonio Catalá, es como mi padre. Carlos Catalá que es el Vicepresidente de la compañía, es mi hermano. Yo no he visto ni voy a ver otras opciones porque tengo esa lealtad como de familia italiana de núcleo cerrado en la que no cabe más que defender lo nuestro Ni nos vamos ni nos invitan a irnos. Mientras dure esto será mi vida. 

P.- ¿Dónde estuviste antes de llegar a Málaga?
– Empecé en La Línea, Valencia, en Asturias, en Galicia, también en León.

P.- ¿Cómo fue volver a casa?
– Ya llevaba 10 años trabajando fuera y fui a León para la apertura y me dije: “Me voy a quedar unos días en el Hotel para ver qué tal va y hasta que empiece  funcionar”, y al final pasó más de un año y realmente nunca volví a mi casa (risas). Fue super curioso y estaba a tres calles de mi casa. Era un vínculo que también me pasó en Málaga. Mi primera casa era en Calle Carreterías, y yo vivía aquí (risas). Surrealista. 

P.- A ti te gusta tu profesión.
– Muchísimo. De hecho teníamos un proyecto ahora en la Avenida de la Constitución en Sevilla. Por eso digo que a mí las Catedrales me persiguen porque tiene una terraza que es el doble que esta del AC Málaga Palacio, y con unas vistas impresionantes a la Catedral y la Giralda. La apertura iba a ser en mayo, pero bueno, lo hemos tenido que pausar.

Jorge González: La ambición de vivir

P.- ¿Qué claves darías a quien se quiera dedicar a este mundo?
– La responsabilidad. Ese es el mandatori. La realidad es que cuando todos se divierten nosotros trabajamos. Nuestra época de mayor actividad es el verano, la Navidad, la primavera, los fines de semana, la Semana Santa. Es una profesión muy bonita pero no todo el mundo está dispuesto.

P.- ¿Te has encontrado con gente que no sabía a lo que venía?
– Por desgracia, sí. Y que además demoniza al empresario. No todos pueden ser empresarios. La vida es como un juego de ajedrez y los que somos peones también tenemos protagonismo. Hay que pensar, porque es así, que en la vida hay tiempo para todo. 

P.- ¿Te has planteado esto durante el confinamiento?
– Sí, cuando ves a tanta gente que se va y además joven, he pensado en eso. Yo que he entregado mi vida al trabajo, pienso que no me he perdido nada.

P.- ¿Hay un Jorge antes y otro después del confinamiento?
– Yo creo que no, lo que pensaba antes lo pienso ahora. He respetado siempre las opiniones de la gente y a las personas, y lo voy a seguir haciendo. No he cambiado, bueno sí; después de este golpe al turismo me he dado cuenta de que hay que ahorrar, que no ahorraba nada, creo que es lo único (risas).

P.- Si hay algo que admiro de ti es que consigues estar atento a todo y a todos, ¿cómo lo haces?
– Lo intento, pero no siempre se consigue porque si no sería de estos perfectos repelentes. Tienes que agradar y hacer agradable la vida a los demás. Yo soy feliz y me encanta cuando la gente disfruta. Me gusta ver a la gente bien y feliz. Es mi parcela y la disfruto. No tengo grandes ambiciones y por eso me llenan las cosas. Mi ambición es vivir y creo es la que debiéramos tener todos.

P.- ¿Cómo se toma el café Jorge González?
– Un mitad. Y además cuando voy a Madrid lo pido así “un mitad”, y me encanta la cara que se le queda al camarero (risas). Me río mucho, porque mi jefe directo, Carlos Catalá, es muy malaquita y siempre que voy hago lo mismo; y él va detrás traduciendo. Me divierto mucho con eso.

Vanessa Jiménez: «No hay mejor forma de llegar a las personas que siendo tú, siendo humilde.”

Hace más de un año empecé a conocer de oídas a una mujer a quien quería mirar a los ojos y comprobar que, efectivamente, tenía una gran historia que contar. Cuando la conocí las expectativas se superaron y es un orgullo para mí haber hablado sin prisa y sin pausa con una gitana como ella. Serena y franca, con una enorme verdad y muchísimos valores que espero haber podido transmitir en esta entrevista. Gracias, Vanessa Jiménez. Por muchas cosas, pero sobre todo, por luchar con tanto amor por Dosta y por hacer de nuestra Málaga una ciudad mejor. Prometo cada año alzar mis ojos por ti al menos dos veces: el 3 de junio y el 12 de julio. Sastipen Talí.

Vanessa Jiménez: La necesidad de decir ‘Dosta’

P.- ¿Cómo surge decir ‘Basta’?
– El nombre de la Asociación surge de esa necesidad real de tantísimas niñas y mujeres no tan niñas que no llegan a cursar ni a terminar ningún estudio superior ni tan si quiera obligatorio. Y ahí buscábamos un nombre gitano, que es Dosta, precisamente para eso, para concienciar a niñas de que ya basta.

P.- ¿Por qué dejáis de estudiar a los 12 años las niñas gitanas?
– Ayer precisamente estuve escuchando un debate que dieron varias plataformas gitanas que hay aquí en España compuesto por científicos e investigadores de la comunidad gitana. Son tres factores fundamentalmente: el bajo nivel educativo de los padres, los centros escolares y el entorno social. 

P.- ¿En qué medida influye el nivel educativo de los padres?
– El bajo nivel educativo de los padres afecta bastante. Cuando llegamos a la ESO los temarios se complican muchísimo. Tú llegas a casa y si no tienes dinero para acudir a centros extraescolares que puedan guiarte en esas materias en las que vas mal, dependes de tus padres que te puedan echar una mano o de tu entorno social que te pueda ayudar. El factor ese de que los padres apenas tienen ese mínimo nivel de estudios hace que los niños también se desmotiven porque lo ven todo mucho más difícil.

P. – ¿Y los centros escolares?
– Me refiero sobre todo a esos centros escolares a los que la mayoría de los colectivos gitanos pueden acudir, los colegios guetos que tienen un nivel más inferior que otros públicos o concertados.

 P. – Y el entorno social, ¿cómo afecta?
– Cuando se casa tu prima más cercana, y la otra también y la otra, pues una misma se ve como la diferente y piensa «yo no quiero ser la diferente». Todo eso son un cúmulo de situaciones y de factores que afectan y que hacen que los niños en esa edad abandonen sus estudios, no solo la edad es más complicada, también las materias más difíciles.

P.- ¿Los padres confían en que sirve de algo estudiar?
– Cada vez más. Nosotros de hecho una de las cosas buenas que nos ha traído la Covid19 ha sido darnos cuenta de lo importante que es una buena educación, unos estudios superiores que te den una salida laboral mejor. Durante todo este tiempo de confinamiento quien lo ha pasado peor es todas esas personas que dependen de trabajos precarios; y el porcentaje más alto lo vemos en la comunidad gitana.

P.- ¿Cómo se ha vivido la teleformación en el colectivo gitano?
– En este tiempo de confinamiento nos hemos encontrado con una enorme analfabetización digital en el pueblo gitano. Los que tienen herramientas necesaria no son suficientes. La mayoría de familias gitanas tenemos bastantes hijos, si yo tengo 4 pequeños en casa y solo un ordenador, yo puedo cubrir la necesidad básica pero no la suficiente para todos los miembros de la familia y si todos a las 10 de la mañana tienen clase online, cómo conecto a los niños a un ordenador. 

P.- ¿Ha sido un cuarto factor para dejar los estudios?
– Sí. Ahí hemos pegado un bajón enorme. Porque a esto le añadimos padres y madres que no entienden de informática y no saben usar zoom o skype o las diferentes formas de dar clase. Y muchísimas familias gitanas que no tienen ni tan siquiera internet, todo ello ha supuesto una brecha educativa enorme.

Vanessa Jiménez: Valores gitanos

P.- ¿Los gitanos vais siempre con gitanos?
– Hay gitanos por todas partes y aunque no nos conocemos todos, sí que somos muy unidos. A mí me gustaría destacar esto tan necesario para que la sociedad mayoritaria lo vea, esa unión, prestar ayuda. De hecho, lo que peor hemos llevado durante este tiempo ha sido precisamente eso, no poder ayudar a nuestras familias. Saber que a tu prima o a tu tía le hacía falta una bolsa de comida y no poder llevársela tú porque teníamos que estar confinados. Con Dosta hemos estado ayudando y hemos visto cómo había familias que ni si quiera sabían sacar dinero de un cajero. Todos esos problemitas que hemos ido viendo durante el confinamiento ha supuesto un dolor inmenso. Esa unión y ayuda mutua que tenemos, no ha podido estar tan presente por estas circunstancias que hemos vivido.

P.- Hablas de los valores de los gitanos de los cuales los payos debemos aprender mucho, yo te quiero destacar el valor que se le da no solo a la familia, sino a los padres. Ese respeto a los padres sobre todas las cosas. ¿Cómo mantenéis ese respeto aunque el entorno muestre lo contrario?
– Yo creo que lo llevamos en nuestro genes. Si leemos un poco atrás la historia del pueblo gitano, nosotros llevamos 500 años de sufrimiento, de ese intento de exterminio en España en la llamada Gran Redada de 1749 cuando intentaron fulminar a todos los gitanos. Y pudimos salir adelante. Y lo hicimos precisamente por todos esos valores: unión, respeto, familia, de cómo los chiquitos se resguardaban en los grandes para poder salir de aquel exterminio.

P.- ¿Has pensado en ello estos meses encerrados?
– Sí. De todo este tiempo de confinamiento yo me quedo con una frase del pueblo gitano: Sastipen Talí (Salud y Libertad). Los gitanos viejos cuando se despiden, lo dicen por haber intentado borrarnos del mapa. Nosotros no hacemos nada, no hemos hecho nada a nadie, simplemente somos gitanos. Dábamos esos valores: salud y libertad. Y creo que ahora más que nunca son tan necesarios.

P.- ¿De dónde puede venir esa creencia de que los gitanos no sabéis acatar normas, cuando esto se ve que no es así?
– Viene de esa historia que te cuento de querer acabar con nuestro pueblo. Cuando nos decían ‘Venid por aquí’ y nosotros íbamos, era para atacarnos. El gitano se ha sentido muy atacado, pero hoy ya no. Yo no me siento atacada, yo no sé lo que es el racismo. Crecí en un pueblo pequeñito, en Carcabuey, (Córdoba) con muchísimos amigos payos y payas; y he tenido la gran suerte de no sufrir ese racismo. 

P.- Pero sí sabes de gente que lo padece.
– Sí, que lo ha sufrido y que lo sufre. Personas a las que por el simple hecho de ser gitana la tachan y le dicen cosas como ‘No vas a llegar a ser nada en tu vida, por la forma de vestir te van a mirar cuando entres en un sitio te van a mirar porque seguro que vas a robar’ Eso lo he visto cómo se lo hacen a otras personas gitanas; y me duele, porque aunque yo no sufra el racismo, soy gitana.

P.- El poder de las palabras. Cómo las palabras provocan pensamientos y los pensamientos, realidades.
– Sí, totalmente. Y esos prejuicios son dolorosos. Tú eres gitana y ya sabemos donde vas a acabar. Esto también pasa en el colegio, el efecto pigmalión, con esos profesores que piensan que el alumno gitano, por el hecho de serlo, ya no va a llegar lejos en los estudios e inconscientemente le presta menos atención de la que se debiera y se le ofrece menos herramientas de las que disponemos. Eso sigue pasando en niños y en grandes.

P.- ¿Os habéis tenido que imponer para que no se os pisotee?
– Exactamente. Ha sido ese movimiento y ese cambio lo que ha propiciado mucho de lo que somos.

P.- Desde que naces y hasta ahora, ¿cómo has visto evolucionar el papel de la mujer gitana?
– Muchísimo. Cuando era pequeña recuerdo a mi hermano que era el que estudiaba, y recuerdo también cómo mi hermana mayor tuvo que abandonar los estudios para poder encargarse de nosotras. Él sí pudo estudiar, independizarse y venirse aquí a Málaga a cursar su carrera de ingeniero. Mi hermana dejó los estudios como muchas mujeres gitanas que tienen ahora 40 años y de ahí para arriba. Ahora miramos y vemos cómo son muchísimas las mujeres gitanas que sí han conseguido un cambio. Y si no lo pueden conseguir con 18 años, mírame a mí; lo hice con 30. Vemos que hay salida.

P.- ¿Por qué os mudasteis a Mallorca?
– Por trabajo. Mis padres eran vendedores ambulantes, después él se dedicó a la construcción en Mallorca y mi madre limpiando platos en un restaurante chino. Fuimos allí sobre todo para costear la carrera de mi hermano. Mis padres tenían muy claro que su hijo estudiara. Y ellos buscaban cómo conseguir ese dinero para que él no dejara la carrera. Nos mudamos a Mallorca y a raíz de ahí abandoné los estudios.

P.- Esto suele ser habitual en los gitanos, ¿no?
– Sí, eso es otra cosa que también les pasa a gran parte de la infancia gitana. Si los padres dependen de un trabajo tienen que ir para un lado o para otro. Yo ayudaba a mis padres con el mercadillo, desde pequeñita ya estaba trabajando. Teníamos una finca de aceitunas y también les echaba una mano. Cuando fui más grande mis padres me ayudaron y montamos una zapatería en la Avenida La Luz. Me casé muy jovencita, y fui madre. A los 25 otra vez madre, y a los 30 vino mi tercer hijo, año en el que decidí darle un cambio a mi vida y empecé a estudiar.

Vanessa Jiménez: El cáncer como trampolín

P.- Dices que un evento traumático a tus 30 años te dio el empuje necesario para cambiar. ¿Qué fue?
– Fue una etapa mala. Me detectaron un cáncer de colon y ahí pensé que eso no podía haber llegado a mi vida para dejarme en el mismo sitio. Lo usé como un trampolín. Tuve la suerte de que gracias a Dios me operaron y no tuvieron que darme tratamiento. Fue un trago amargo, porque todos sabemos un cáncer los problemas psicológicos que pueden acarrear, y también físicos pero tuve la suerte de que no me dieran quimio ni radioterapia y lo usé para lanzarme a aquellas metas que desde pequeñita me quise marcar pero que por circunstancias no había podido llevar a cabo.

P.- Una mujer joven y sana que no pertenece a población de riesgo de cáncer de colón. ¿Cómo te das cuenta que tienes cáncer?
– Yo estaba embarazada del pequeño cuando empecé a sentirme mal. Pero me decían durante el embarazo que era cólico nefrítico. No fue hasta que di a luz cuando empecé a perder bastante peso y sentirme peor. Acudí a urgencias pero como bien has dicho, yo no era población de riesgo, yo soy ese uno por ciento de los casos. No me prestaron la atención que deberían haberme dado.

P.- ¿Y qué hiciste?
– Nos fuimos al privado y ya allí me hicieron las pruebas. Se lo comunicaron a mi madre y a mi marido, pero a mí no me dijeron nada. Mi madre siempre me decía que si por ella hubiera sido, yo salgo de la operación sin enterarme de que tengo cáncer, “de esa palabrita” como dice ella. 

P.- ¿Lloraste?
– Lloré un día. Al segundo, me levanté. 

P. ¿Quién te operó?
– El Dr. Santiago Mera Velasco. Un hombre encantador, me llevo muy bien con él y con su sobrina, Alejandra, que es mi amiga. ¿Qué te puedo decir de él si es lo mejor?

P.- Sería como volver a nacer, y además con tu hijo tan pequeño…
– Yo fui a operarme y me dejé a mi hijo en casa con un añito. Solo le pedía a Dios volver a mi casa. Volver por ellos, porque cuando eres madre de tres hijos y te ves en esa situación lo único que quieres es tener salud por ellos.

P.- ¿Hasta qué punto es importante la Fe para ti?
– Muchísimo. Yo siempre que hablo de mi enfermedad siempre digo que primero le agradezco a Dios y después a Santiago (risas), él ya sabe que yo digo esto. Sinceramente lo digo. Sin Dios yo no estaría donde estoy hoy. Me ha dado bastantes señales de lo grande que es y de lo que me quiere. Yo digo que Dios me quiere porque fue todo muy deprisa para bien.

P.- ¿Cómo de rápido?
– Un mes, siempre digo que para mí mayo es un mes malísimo. Me diagnostican un 2 de mayo y el 16 de ese mes empezamos con las pruebas. El Dr. Franquelo, quien me estaba viendo, me dice que el cáncer en cuestión de pocos meses podía haber hecho metástasis. A la semana siguiente conozco al Dr. Santiago Mera Velasco y el 3 de junio me operan.

P.- Acabas de cumplir 4 años desde que te operaste.
– Sí, y gracias a Dios está todo perfecto. No me han tenido que hacer ni si quiera un TAC. Ya a esperar al año que viene que se cumplen 5 años y comprobar si estoy limpia del todo. Hacer borrón y cuenta nueva pero sin olvidar nunca. 

P.- ¿Cómo era tu vida hasta que te diagnostican el cáncer de colon, tenías mucho estrés?
– Mi vida era una vida normal y sana. Nunca he sido de comer grasas y practicaba deporte. Y estrés, no mucho; el que te puede causar ser madre de tres hijos. Yo trabajaba en el mercadillo hasta un año antes de quedarme embarazada; y mi marido, que es ingeniero, trabajaba en el PTA. La alimentación y el estrés influyen, claro; pero existen casos que se salen de esa línea y que también hay que mirar. Si tu vas al hospital mal, aunque no seas población de riesgo, esas pruebas te las tienen que hacer.

P.- Me hablas de educación y sanidad, pilares de cualquier estado del bienestar. ¿Dónde crees que estaría la clave para fortalecerlas?
– En la detección temprana y la prevención. Por ejemplo, en sanidad el cribado en el cáncer de colon es a partir de los 50 años. Yo iba sangrando, con muchos dolores y perdida de peso; pero me descartaron sin pruebas. Y en Educación nos queda mucho por hacer. Lo más importante es que no recorten más; y desmontar los prejuicios de la sociedad con el colectivo gitano.

Vanessa Jiménez: Racismo

P.- Recuerdo un tiempo en el que se cambió el discurso y se hablaba de los gitanos destacando sus logros, su integración. ¿Crees que sigue siendo así?
– Nosotros empezamos a tener referentes gitanos desde hace relativamente poco tiempo, 50 ó 60 años, 80 años como mucho, no más. Como el primer eurodiputado gitano, Juan de Dios Ramírez. Sin embargo a raíz de esta crisis del coronavirus si se está percibiendo que se está destacando un sentimiento hacia los gitanos que como hace años que no veíamos: el racismo.

P.- A este respecto vi en tus redes que destacaste un hecho hace no mucho.
– Sí, salió en el programa de Ana Rosa Quintana a raíz de un comentario que se hizo por la muerte de un gitano. ¿Qué hubiera pasado si el supuesto fuera otro? ¿Y si hubiera dicho ‘Pobrecito este hombre que ha violado a esta mujer’? ¿Cómo se tomaría? Pues esto mismo se dijo del asesino y no del que murió: pobrecito el hombre que ha matado que se ha buscado la ruina; pero no pobrecito ese hombre que han enterrado que ha dejado 4 niños y una viuda.

P.- ¿Crees que puede volver con más fuerza el racismo hacia los gitanos?
– Mucho me temo que con todo este tema de ayudas sociales, y del Ingreso Mínimo Vital se vuelva la mirada hacia nuestra comunidad. Con lo mucho que han sufrido los gitanos, que la gran mayoría depende de un mercadillo y la falta de ingresos y de dinero que han tenido, muchos dependerán de ayudas sociales. Pero creo que deberían mirarnos no solo por la ayuda que podamos o no recibir, sino también por todo lo bueno que también aportamos y lo que estamos consiguiendo por esta transformación social, luchando por mejorar nuestro pueblo.

P.- Tú sueles decir que estás rodeada de ingenieros.
– Sí (risas), lo digo con todo el orgullo del mundo, y son todos gitanos.

Vanessa Jiménez: Asociación Dosta

P.- ¿Cómo se te ocurre fundar Dosta?
– Si te digo que yo no quería montar una asociación, no me crees (risas).  Yo quería estudiar mi carrera, conseguir un trabajo y ayudar de una forma más estable con la economía de mi casa. Y me vino una niña a preguntarme cómo lo había hecho y con dudas. ‘Si tú has podido, igual yo también’. Así que le dije que se viniera a mi casa y así le echaba una mano. Y luego viene otra, y después te llama otra. El boca a boca hace que yo no pueda atender toda esta demanda. En mi salón he tenido hasta 4 niñas a la vez, con dos profesores, y mis tres niños. Y ahí aparecen mis ingenieros, mi marido y mi hermano.

P.- ¿Ellos son los que te animan a que Dosta sea una realidad?
– Sí, ellos me decían que tenía que ayudar a toda esta gente y hacerlo bien.  Y yo no quería principalmente porque siempre he sido una persona muy tímida y hablar en público me provocaba rechazo. Pero al sentir que tenía la ayuda y el apoyo de ellos, me vi con el compromiso hecho y la fuerza suficiente. Echamos el papeleo, que no es nada fácil, y arrancamos los tres solitos.

P.- Y fue para arriba como la espuma.
– Sí, fíjate. Aún no estaba la Asociación montada cuando ya tuvimos nuestros dos primeros éxitos con el aprobado de dos niñas. Para el curso siguiente (este que acaba) teníamos un listado de 20 personas que querían empezar con nosotros.

P.- Y solo en el primer año.
– Sí, ahora en mayo acabamos de cumplir nuestro primer año.

P.- ¿Cuántas tienes para el año que viene?
– En nuestras bases de datos como usuarios de personas a las que estamos ayudando son unas 40 personas; y aún no hemos metido a las nuevas. Tenemos que esperar los resultados de las que se nos han presentado este año que son 8 que se han examinado de ESO y Grado Medio. Y en septiembre se nos presentan en total 15 niñas, de las que 4 son gitanas y también un niño. Esperamos que a pesar de la lata que nos ha dado el coronavirus, que los resultados también sean buenos.

P.- ¿Dosta se dirige solo a los gitanos?
– Para nada, sí que tiene el lema de ‘Asociación con Alma gitana’ porque surge de mis adentros, de esa realidad que yo veo en la calle. Hay quien viene y me dice que si por no ser gitana me tienen que pagar. ¡Y por supuesto que no! No les cobramos un duro a nadie. Me parece injusto cobrarle a quien no es gitana. No quiero que ninguna de esas niñas caigan en la trampa que a mí me hicieron caer alguna vez. Queremos ayudar con todo lo que tenemos y desde el corazón. Mientras ellas le pongan ganas, a mí me da igual dedicarles todo el tiempo del mundo.

P.¿ Cómo llegan a vosotros?
– Las personas que llegan a nosotros lo hacen a través de las redes sociales. Tenemos dos niñas que no están en exclusión social; de hecho son dos niñas que están acomodadas pero que necesitaban que les echáramos una mano en los estudios. Una de ellas, Jenny, quiere ser taxista y para que le den la licencia necesita la ESO. Ella no es gitana, por ejemplo.

P.- ¿Cuál es el lema de Dosta?
– Que todo se puede conseguir, siempre y cuando le pongas empeño. Si lo crees, lo puedes conseguir; y para eso estamos nosotros aquí, para hacérselo creer. Les metemos un chute de motivación enorme.

P.- ¿Qué es lo más bonito que te han dicho?
– Una vez una madre me pidió por favor que ayudara a su niña que tenía graves problemas psicológicos. Esa niña no se presenta este, va el año que viene; pero recuerdo esa madre cuando me cogió y me dijo ‘No sabes lo contenta que estoy de que mi hija te haya conocido’. Con esa niña, que está ahora trabajando en los cines del Málaga Nostrum, recuerdo que perdíamos llorando una hora, de 10:30 de la mañana a 11:30. Yo hablaba mucho con ella, no era consejo sino mi punto de vista o lo que yo creo que haría.

P.- Es bonito ver que ayudas a tanta gente.
– Sí. Tengo muchos momentos bonitos. Como esa madre que vino ilusionada a decirme que estaba pudiendo ayudar a sus hijos a hacer sus tareas. Eso no se paga con dinero. Es lo que me llevo de mis alumnas además de todo el cariño que sé que me tienen.

P.- Y la palabra gratificante de una madre tiene mucho valor.
– Muchísimo. Es que la mayoría de niñas gitanas con las que trabajamos tienen problemas. Hay una muchacha que es muy competente y doy fe de que esa niña va a llegar muy lejos. Esa niña perdió a su madre hace tres años y me llamó diciéndome que necesitaba estudiar. Me vi reflejada en ella por ver en los estudios una vía de escape ‘Si no me meto aquí, pierdo la cabeza’. Esa niña es admirable ver cómo te habla, cómo quiere estar ahí contigo porque se siente cómoda, feliz; siente que puede crecer como persona a tu lado.

P.- Tú eres su referente.
– Pero yo les digo que no. Que yo soy una más, como ellas. Tengo otra niña en el Molinillo que se examina ahora. Su madre vino a verme para darme las gracias por haber hecho posible que su hija echara los papeles para examinarse. Solo eso ya es un logro. Y estamos trabajando con niñas de Álora y Pizarra consiguiendo que se sienten dos horas diariamente en un instituto con la intención de examinarse y superar la prueba. Estoy muy orgullosa.

P.- Veo que algunas de tus luces son la humildad y la constancia. ¿Nos sobra soberbia y falta de voluntad?
– Nos falta humildad. Yo tengo muy claro que si tú te diriges a un grupo de niñas como con las que yo trabajo, con tantos problemas, diciendo yo soy o o yo sé; no consigues ningún cambio social con ellas. No hay mejor forma de llegar a las personas que siendo tú, siendo humilde. Intentar provocar con las niñas ese tú a tú.

P.- Y ellas conectan muy bien contigo.
– Sí, porque yo he vivido los mismos caminos por los que ellas han pasado o están pasando. Yo sé lo que es estar en el mercadillo, tener que llegar a casa y bañar a mis hermanos, etc.  Sí lo sé. Intento estar siempre al mismo nivel que ellas. Yo no me considero por arriba de nadie, pero tampoco por abajo. 

P.- Cuando nos conocimos estuvimos hablando de Dorantes y del uso de Orobroy para vuestro video de presentación. ¿Cómo va la cosa?
– Con él personalmente no he hablado. Pero contacté con él a través de Messenger y me pasó con su equipo discográfico y ya hicimos la petición formal. Me dijeron que sí podía usarla con la condición de que mencionara la autoría. Así que estamos pendiente de recibir el video y lanzarlo para que todo el mundo lo vea.

P.- Me alegro mucho. Siempre pasan cosas buenas, solo hay que atreverse.
– Yo no me lo podía creer cuando abrí la carta. No me puedo quejar. Me pasan muchas cosas buenas. 

P.- ¿Cómo te gustaría ver Dosta en 5 años?
– Con un sitio fijo para la Asociación. De que aprueben las niñas ya me encargo yo, así que en 5 años las veo a todas muy formadas. Muchas lo están; por eso hemos empezado a gestionar que algunas de ellas den charlas para que sean ejemplo para otras niñas. Que salgan esas voces que demuestren a esas niñas que se puede conseguir. Me conformo con conseguir lo antes posible un local donde poder atender a las niñas.

P. – ¿Cómo van esas gestiones?
– Al no tener aún 2 años de antigüedad no podemos optar a un local municipal. Gracias a Dios tenemos abiertas las puertas de la Universidad de Ciencias, y también dependemos ahora del Consejo Escolar, aunque nos caduca ahora la concesión. Diferentes colegios que nos ceden un espacio. Es muy complicado no tener un espacio propio, sobre todo para las que se presentan a la Universidad para dar ese empujón. Pero mientras les dure la motivación, hasta debajo de un árbol se aprende.

P.- ¿Qué fecha para ti es la más señalada para Dosta?
– El día que la inauguré en La Térmica, el 12 de julio. Fue un día redondo, la presentación fue muy bonita y también vino el alcalde, que me hizo una ilusión enorme. Y fue antesala del premio que recibimos una semana después. Pero sobre todo el 12 de julio fue importante porque horas antes del acto me enteré del aprobado de las niñas. Escucharlas reír y llorar de emoción, me puse a saltar en la Diputación cuando me llamaron para contármelo. Ellas me hicieron conscientes de ver que el esfuerzo había tenido sus frutos. Lo han conseguido ellas, el esfuerzo es suyo pero yo estoy ahí. Aunque tú sabes que para mí la fecha clave es el 3 de junio, que fue cuando empecé a vivir de nuevo.

Vanessa Jiménez: Que lo bueno pese

P- Dices que mayo para ti es un mes muy malo, pero por todo lo que me has contado veo que ha sido como tu regeneración.
– Sí, la verdad que sí. Pero es inevitable. Siempre dicen que lo malo pesa más que lo bueno. Es algo que tenemos que intentar cambiar, pero no lo puedo evitar. Cada vez que llega mayo pienso ‘Ay, este mes estaba malita’. Pero es lo que tú dices: en mayo también aprobé mi acceso a la Universidad, me dieron mi nota.

P.- ¿Por qué crees que cuesta tanto quitarse ese regusto amargo de las cosas malas que nos ocurren?
– El dolor de una madre, de ver a mis padres sufrir por mí…, es complicado no acordarme de esos momentos. Pero también tienes razón en lo que dices, que debería empezar a mirar mayo como un cambio radical para bien en mi vida.

P.- ¿Qué piensas cuando se dice que el colectivo gitano es machista?
– Dentro de la cultura gitana esa imagen de machismo no la vemos cierta. Somos uno. La gitana y el gitano van de la mano. Donde va uno, va el otro; lo que le duele a uno le duele al otro. Y la gran mayoría de los hogares gitanos somos así. Tenemos un valor y eso es así en todos los hogares y es el respeto. Nos respetamos mucho. La gitana respeta mucho al gitano y el gitano respeta mucho a la gitana, pero bueno, también hay de todo.

P.- A ti te ha ayudado mucho tu marido. Dicen que detrás de un gran hombre hay una gran mujer, pero también detrás de una gran mujer hay un gran hombre.
– No está detrás, está a mi lado. Yo sin él estoy coja. Sé que decir esto es contrario a lo que defienden muchas feministas, pero digo la verdad. A mí me complementa igual que le complemento yo a él. Así es.

P.- ¿Cómo se toma el café Vanessa Jiménez?
– Con leche y dos cucharaditas de azúcar, que yo soy muy dulce (risas).

Inés Robledo: “Yo todavía quiero sembrar, ser ese grano de mostaza que de fruto”

Después de este #UnCaféConPorras he descubierto que yo ya conocía a Inés Robledo. Seguramente tú cuando leas esta entrevista descubras en lo que cuenta que hay gran parte de ti en toda la historia, que es la nuestra. Una mujer generosa, amable y con una gracia delicada y muy malagueña. Es un lujo para mí compartir cada pensamiento de nuestra conversación, en la que también la entrevistadora ha sido entrevistada. Gracias Inés Robledo Aguirre, por tanto y por todo.

Inés Robledo: Una vida ligada a los Estudiantes

P.- Cuando te asomas a la ventana y ves la Casa Hermandad de los Estudiantes, ¿qué se te viene a la cabeza?
R.- Supone la historia de mi vida. Yo siempre he dicho que tanto he querido a la Cofradía que me casé con su Hermano Mayor (risas). Son muchos recuerdos, mis hijos ya eran hermanos antes de estar inscritos en el Registro Civil, una cosa de la que presumía mi marido; y fíjate lo que son las cosas; eso también lo hizo mi hijo Pablo con mis nietos. La historia de la Cofradía forma parte de la historia de mi vida.

P.- Aquí estoy dispuesta a escucharla y contarla. ¿Quién es Inés Robledo Aguirre?
R.- He sido una madre de familia normal, una persona que ha llevado una vida social bastante aireada porque mi marido ha actuado en muchos medios y ahora, gracias a ti pues como si fuera un personaje importante. Te agradezco que te hayas acordado de una persona mayor para tus entrevistas.

P.- Y yo te agradezco que me hayas querido atender. Es un lujo estar contigo y siempre con tu sonrisa en la cara.
R.- Mi vida está llena de satisfacciones y de alegría. Yo siempre les digo a mis hijos que papá nos ayuda desde el Cielo; pero también es importante el esfuerzo; yo lo sigo haciendo, y también aprendo, leo y me actualizo. Cuento con la suerte de tener a mis hijos que todos son buenos, a cual mejores. Y 17 nietos que la verdad le doy muchas gracias a Dios porque sé que me adoran.

P.- Algo tendrá el agua bendita para que la bendigan…
R.- Yo siempre fui una persona espabilailla, observadora, muy habladora, excesivamente habladora, a veces me arrepiento, pero con muchas inquietudes. Quizás no las manifesté ni las desarrollé pero sí con el paso de los años… Y tuve la suerte de tener un marido que era un hombre muy formado, muy preparado y muy ameno en sus conversaciones; era una historia completa. Yo aprendía mucho de él pero siembre bajo su amparo.

P.- Camarera de Honor de la Cofradía de los Estudiantes, esposa de Manuel Atencia, madre de Pablo Atencia. No cabe duda de que la historia de la Cofradía de Estudiantes forma parte de tu vida, de tu historia.
R.- Mi hijo Pablo dice con orgullo que pertenece a una quinta generación de los Atencia de Hermano Mayor de las Cofradías de Málaga, y de seguir con la trayectoria de su padre: que antes de inscribir a sus hijos en el Registro Civil ya los había hecho hermanos de la Cofradía. Pablo desde chavea estaba de Albacea en Estudiantes, siempre ha sido un niño muy activo y muy trabajador; y estamos hablando de cuando se montaban los tronos en los toldos. Mi hijo Manolo también fue Teniente Hermano Mayor…, sí, en mi familia todos han sido muy hechos a la Cofradía.

P.- ¿Cómo se vivió en tu casa la incorporación de la mujer al cortejo procesional?
R.- Uy, aquello fue un éxito y emocionante. Mis hijas Lala y Solete salieron como nazarenas y con el tiempo, el número de mujeres que llegaba a la Cofradía era muy elevado.

P.- ¿Qué recuerdos tienes de aquellos inicios?
R.- Guardo muchos momentos en mi memoria. Cuando al principio los tronos salían de unos almacenes en el Polígono el Viso, donde estaban custodiados junto a los pobres y escasos enseres. Recuerdo ese traslado de noche para que se pudiera acceder a la Plaza de la Constitución, a la calle Rodríguez Rubí, donde la Escuela Pública, sin molestar demasiado al tráfico. Allí es donde se ubicaban los toldos. ¿Tú recuerdas los tinglaos? 

P.- Los recuerdo, y el de muchas otras Cofradías; y en parte me gustaban porque pensando ahora en ellos me representa la fragilidad del mundo.
R.- Sí, es verdad que aunque era muy sacrificado tenía su encanto; esa sencillez y el esfuerzo que suponía montar los tronos allí; una semana antes a disposición del pueblo; y después había que desmontarlo… Todo el mundo quería dar un paso adelante y de pronto te encuentras con una Casa Hermandad que es una maravilla. 

Inés Robledo: Camarera de la Virgen

P.- ¿Cuándo empiezas a formar parte de la Cofradía?
R.- Al principio lo hacía en la distancia con mis hermanas y mis primas. Íbamos a la salida y al encierro en Semana Santa; pero participaba poco. Sin embargo ya cuando me casé con Manolo empecé a implicarme un poco más aprendiendo de la Camarera Mayor, Doña Carmen Molina, que era una señora que se preocupaba de cuidar la ropa y vestir a la Virgen.

P.- ¿Cómo es ese momento de vestir a la Virgen?
R.- Es un momento maravilloso. Se le quita su traje de hebrea y se le ponen “los lujos”, por así decirlo, para procesionar. Los hombres no entran en la sala por respeto y pudor para con la Virgen. Tiene su protocolo y su sencillez. Se reza o se canta. Doña Carmen lo hacía de una manera sencilla. Recuerdo de esta época que íbamos un grupito de mujeres mientras los maridos estaban en la Junta y lo que hacíamos era mirar, si acaso darle un alfiler. Y fíjate entonces no se rezaba ni se cantaba.

P.- ¿Se ha mantenido estos 75 años la costumbre de las Camareras?
R.- No, hubo un tiempo que se perdió la costumbre de vestir a la Virgen, y pedí recuperarlo. Hablé con María Victoria Ramos y presentamos esta iniciativa a la Junta. Recuerdo acudir a Mena y Expiración para ver cómo vestían a su Titular y fui tomando ideas y añadiendo variaciones para nuestra Virgen de Gracia y Esperanza con más alegría y participación ya que tenemos la suerte de tener un salón de actos tan luminoso y bonito.

P.- Esta recuperación de vestir a la Virgen, ¿tuvo acogida?
R.- El primer año éramos pocas, el segundo fuimos más y el tercero ya estábamos desbordadas. Al comienzo se hacía una oración; poníamos una bandeja con papelitos con diferentes peticiones, oraciones y acción de gracias que se enganchan al interior del manto de la Virgen. También se reza el Rosario. Llamábamos a las Camareras para que cada una pudiera aportar; venían las niñas, era y es un momento precioso; porque me consta que esto se sigue haciendo así. Cada año hemos estado muchas mujeres y siempre me pedían que las avisara porque realmente es un momento muy especial. 

P.- Muy bonito y emocionante.
R.- Sí, es un acto mariano precioso. Siempre en sábado por la mañana con la luz entrando por los ventanales, tan positivo y tan alegre. Y ya con el tiempo asumí que debía dejar paso a la savia nueva; aunque seguía estando al pie del cañón, pero en un segundo plano. 

Inés Robledo: La familia y el periódico

P.- ¿Qué te ha traído a ti este tiempo de confinamiento?
R.- En este encierro forzado que tenemos nos reunimos todos para rezar el Rosario. En estos tiempos en el que la gente vive tan de espaldas a Dios; algunas, porque hay mucha gente buena y piadosa y rezadora;  una de mis nietas que tiene 21 años me dijo: “Abuela, y si este Lunes Santo que lo vamos a pasar tan triste por no salir, nos reuniéramos la familia a las 8 para rezar el Rosario”. Levanté la vista al cielo y dije “Señor, no merezco yo tanto mimo” y desde entonces nos reunimos la familia todas las tardes.

P.- ¿Cómo te manejas con las nuevas tecnologías?
R.- Me manejo muy bien con el móvil y la Tablet. Uso internet y las redes sociales, sobre todo Facebook en donde hablo con muchas amigas, veo cosas bonitas y formativas. Después hay cosas como skype o zoom que sí que me las tienen que organizar y echar una mano. 

P.- ¿Cómo comenzaste a escribir en el periódico?
R.- Cuando murió mi marido sentí deseos de escribir en el periódico un artículo ponderando sus virtudes y esa inquietud de querer manifestarme como yo era. Fue gracias a tres personas que me ayudaron y empecé a ser colaboradora de Diario Sur. Para mí fue un orgullo, pero sobre todo fue una satisfacción porque no sé por qué caí en gracia y en esos artículos que escribo mensualmente en el que escribo de contenido muy variado: desde información y temas actuales, hasta sentimientos. 

P.- ¿Hay algún momento especial para ti en tus artículos?
R.- Hay una época en la que me gusta escribir sobre la espera a la Semana Santa. Soy de los Estudiantes, Camarera de Honor, y comento historias, anécdotas o incidencias de mis hijos, de mis nietos, de mi marido que fue co-fundador de la Cofradía. Todo eso me va dando un estímulo para explicárselo a gente que ignora o sabe pero no le importa recordar los orígenes de la Cofradía de los Estudiantes. 

P.- Tus columnas invitan a reflexionar más allá de donde ven los ojos. ¿Somos capaces de ver con el corazón?
R.- Eso me gustaría, que el corazón mandara en la mente de las personas. Suelo ser optimista. Confronto el pasotismo, el desapego a lo espiritual, a lo profundo. Me quedo con lo positivo porque en estos días que se reciben tantos whatsapp se ha despertado un amor importante; a darle al corazón todo lo que un corazón puede dar. 

P.- ¿Cómo?
R.- Exprimirlo y estrujarlo para que cada uno pueda dar lo mejor que tiene cada persona. Eso ayuda mucho al que lo lee y también al que lo escribe. Todo eso son pensamientos profundos que ya estaban antes pero había personas que incluso se pensaban desfasadas o antiguas porque no se atrevían a expresarlo. Hoy  con toda esta situación del coronavirus se ha perdido el pudor. Y lo veo como un don de Dios, que dentro de la desgracia que no debemos olvidar, sí destacar que nuestro corazón se está extendiendo y esparciendo por muchísimos hogares.

P. – ¿Y también con la propia pareja?
R. – Hay un chiste muy gracioso de uno que decía “Oye, pues mi mujer es simpática” (risas). Eso dice mucho de las prisas, de que los matrimonios aunque se quieran, no pasaban tiempo juntos: él trabaja, ella trabaja, los niños, la casa… A mí este chiste me hizo mucha gracia porque es un leve comentario pero tiene su profundidad. Matrimonios que apenas se comunican y en el que ambos están estresados, y cuando están los dos en casa con ese estrés pues ya cada uno por su lado…

Inés Robledo: La Cultura y las tradiciones malagueñas

P.- ¿Somos conscientes los malagueños de la riqueza de nuestras tradiciones?
R.- Yo he tenido la suerte de vivir en un mundo cultural, no por mi parte, sino por lo que me ha rodeado. Siempre me ha gustado tener la mente abierta y oír a personas de valía porque me han ayudado a pensar. 

P.- Pero también es necesario el cambio, incluso con nuestra cultura y tradiciones.
– Sí, yo he vivido muchos cambios en diferentes ámbitos; pero hablando de cultura, fíjate qué curioso que siempre he vivido frente a la Casa de la Cultura. Estamos hablando de esa época cuando el Teatro Romano estaba cubierto por este edificio. ¡Qué paradoja!, la Casa de la Cultura ocultando la cultura y la historia de los malagueños. Y llega una persona con espíritu renovador que dice hay que devolver a Málaga esas ruinas romanas, lo que fuimos. Recordando todo lo que es Málaga, un esquema de nuestras tradiciones y grandeza. Ver la Aduana recuperada y junto a nuestra casa, esos jardínes que además tengan el nombre de mi marido…

P.- Los Jardínes de Manuel Atencia. ¿Cómo recuerdas el nombramiento?
R.- De infarto y de los nervios. Yo recuerdo que le decía a mis niñas que yo una pastilla no me tomaba, que mejor una tortilla (risas). Fue tan bonito. Que hubiera unanimidad, que todos los partidos del Ayuntamiento lo aprobaran y estuvieran de acuerdo. Paco de la Torre acertó con el sitio: junto a la Cofradía de los Estudiantes y donde mis hijos han jugado de niños. Era y sigue siendo muy emocionante para mi familia y para mí.

P.- Qué bonito saberse querido, ¿verdad?
R.- Sí. He tenido una vida llena de afectos, de cariños y bendiciones. Sin duda, uno de los momentos más emocionantes vino de parte de la Cofradía. En el año 2005 Manolo estaba ya muy malito. La semana previa a la Semana Santa en Junta alguien propuso que antes de encerrar al Cristo en la Casa Hermandad, traerlo aquí a nuestra casa para saludar a Manolo; y me llamaron para decírmelo. Aquello para mí, imagínate: el detalle, la emoción… Yo se lo dije a mis hijos pero Pablo no lo veía: él entonces era Hermano Mayor, y parecía que él podría haber tenido parte. Pero no fue así, y nosotros vivimos a los pies de la hermandad así que entre todos lo convencimos y al ser una iniciativa de la Junta, pues se llevó adelante.

P.- Déjame revivirla contigo, Inés.
R.- Ya sabes, bien entrada la noche, cuando llega la hora del encierro la multitud hace un corrillo para ver guardarse a nuestros Titulares, los puestecillos vendiendo lo propio, la policía dirigiendo. Pero aquel Lunes Santo no.

Yo miraba desde el balcón esperando el momento y de pronto veo cómo el Señor pasa de largo la Casa Hermandad, cómo la gente se iba abriendo para dejarle paso; con esa vista 15 años más joven que ahora lo observaba emocionada. Cristo venía andando despacito en silencio, sin ni si quiera los tambores, y se paró delante del Albéniz;  y juntos la calle y nosotros rezamos un Padrenuestro, el Avemaría y Gloria… Yo le decía “Manolo, ha venido el Señor a verte” pero el pobre ya no se enteraba de mucho, no me entendía. Él me cogía la mano. Y solo 10 días después de aquello falleció Manolo.

P.- Hay muchas personas buenas con iniciativas como esta y poco se cuenta.
R.- Sí, lo que se habla del mundo Cofrade está muy ligado a ciertas menudencias pero la verdad es que no es así y que hay gente muy bonita y buena. Esta vivencia fue una cosa preciosa, vinieron todas mis hermanas; mis hijas y mis nietas se salieron de la procesión para vivir, sin duda un momento que jamás olvidaré y del que estoy muy agradecida. Estoy segura que los allí presentes al leerlo, lo revivirán.

P.- ¿Sabemos transmitir nuestras tradiciones y riqueza cultural a la savia nueva?
R. – Hace falta más gente que se implique en darse a los demás, pero eso te lleva tiempo de estudio y de dedicación. Pero vamos a ser optimistas, porque saliendo de un grupo de personas de poco estilo, sí que es verdad que hay muchas otras que tienen afán de conocer y de saber.

P.- ¿Y eso se transmite con el ejemplo?
R.- Siempre. Y es importante que se fomente lo recibido de tus padres, del entorno, de las inquietudes que se haya tenido de joven y no tirar la toalla. Eso es lo que yo pretendo. He vivido muchos años y procurando ser siempre yo la misma.

P.- ¿Qué opinas del papel de la mujer actual?
R.- Ahora se habla mucho de feminismo y de que la mujer ha estado postergada y yo creo que eso es una antigualla. Mira por ejemplo a mi cuñada Mª Victoria Atencia, una mujer con una gran sabiduría, con grandes premios y esa poesía suya, que destaca su trayectoria profesional. Y mujeres como tú, que tienes tu marido y tus hijos y que trabajas; que te robas tiempo para compartir tus pensamientos y regalarnos estas entrevistas… La mujer que ha valido siempre se ha destacado. 

P.- Para mí tu destacas en muchos aspectos, pero sin duda me encanta tu ahínco por querer recuperar la Capilla del Puerto. ¿Qué sabemos de su historia?
R.- Se inauguró en 1732 en el Puerto, en el dique de levante y rodeada por el agua. Allí estaba entronizada la Virgen del Carmen y los marineros, tan devotos de Ella, cuando iban a salir a faenar oían misa, recibían la bendición del sacerdote y se echaban a la mar. 

P.- ¿Por qué se traslada al Paseo Marítimo?
R.- Con el paso de los años y la cercanía al mar, las piedras que revestían la Capilla se estaban deteriorando. Entonces, al arquitecto diocesano; que más tarde descubrí que fue tío de mi marido; Enrique Atencia, le dejaron encargado que debía trasladar la Capilla del Puerto al Paseo Marítimo. 

P.- Me imagino que sería una auténtico reto.
R.- Así debió ser. Él vio que tenía que ser un trabajo meticuloso que requería traslado piedra a piedra. Y así lo hicieron. Con el tiempo y la apertura del puerto a la ciudad, lo bajaron al Muelle Uno. 

P.- ¿Cómo comenzaste con este proyecto para recuperarla?
R.- Un día paseando con mis hijos por el Muelle Uno me paré frente a la Capilla y pensé que aquello tan bonito y tantísimos años allí cerrado no podía ser. Así que empecé a hablar con unos y otros. Busqué en internet y leí mucho. Y también usé mis artículos para escribir sobre este tema, recuperar la Capilla del Puerto.

P.- ¿Cuál fue la reacción?
R.- Mucha gente me llamó para felicitarme, y yo me sentí sorprendida. Porque aunque yo lo escribiera con mucho entusiasmo, tampoco pensé tuviera tanto eco. Así que intentamos hablar con el presidente del Puerto, pero por las circunstancias que fueran no nos quiso atender, ya no sé si algo tendría que ver la ideología o la religiosidad.

P.- Y aparece María Luz Aguilar-Galindo.
R.-  Una periodista encantadora. La conocí en una conferencia mariana muy bonita que ella estaba dando por iniciativa de los submarinistas en el Ayuntamiento de Málaga. Y allí mismo le conté mis inquietudes con la Capilla del Puerto, le di el artículo que escribí sobre la Capilla y ella no dudó: “Cuenta conmigo”.

P.- La importancia de ayudarse.
R.- Sí, todo necesita colaboración de varias personas. Se sumó otro señor que conocí, Rafael Vidal, y entre los tres hicimos equipo y empezamos a movernos. Pasó que tuvimos la suerte del cambio de gobierno en la Junta de Andalucía y el presidente nos recibió.

P.- ¿Cómo resultó aquello?
R.- Fue muy amable y nos dio todas las facilidades. Nos aseguró que lo estudiaría y que necesitaba tiempo para aterrizar y enterarse de en qué consistía la Capilla, que si aquello era para culto. 

P.- ¿Y qué le dijiste?
R.- Que para culto ya estaban las Parroquias que es donde están dedicados los sacerdotes. Nosotros lo que solicitamos es autorización para que un día se abra y que el guarda de seguridad del Puerto pueda custodiar aquello. Y ahí estamos. Ya se ha hecho un proyecto de la Capilla porque está muy deteriorada y los techos resquebrajados, pero ha habido entusiasmo. Aunque claro, las cosas de palacio, van despacio.

P.- ¿En qué fase está ahora?
R.- Ahora estamos con la burocracia; ya que para la rehabilitación necesitamos permisos de Obras Menores del Ayuntamiento. Y cuando parece que estaba todo tan adelantado, ha surgido este parón del coronavirus. Ahora es el momento de otras cosas más importantes, que pase todo esto del virus.

P.- ¿Qué significa la Capilla del Puerto para ti?
R.- Para mí ha sido un acicate maravilloso. Es cierto que han sido muchas personas las interesadas en que esa capilla de nuevo se abra, no para culto de Iglesia sino como Capilla para venerar a la Virgen del Carmen. 

P.- Y hay ciertas cosas que te llevan a que seas tú la que se encargue de esto, como descubrir que Enrique Atencia, tío de tu marido, fuera el encargado de salvar del mar a la Capilla. No es casualidad, como decía Antonio Moreno
R.- No lo es, yo lo atribuyo a la Divina Providencia. Y ahí seguimos esperando; muchas veces pienso si podré ver la Capilla abierta algún día.  Me veo mayor y más limitada, pero bueno. Esos pensamientos los tengo en momento de decaimiento. El proyecto está bastante conseguido.

Inés Robledo: Juventud, Divino Tesoro

P.- ¿Crees que la juventud se mantiene en el tiempo?
R.-. Al hablar de juventud me acuerdo de esa persona con mucha gracia que decía que la juventud se cura con la vejez. Y no estoy de acuerdo, quitao de que, claro está, juventud, divino tesoro; pero las personas mayores también tenemos que sentirnos jóvenes. Habrá quien no lo entienda o menosprecie; pero tú te tienes que superar y compenetrarte con la juventud, entenderlos y no castigarlos siempre.

P.- ¿Por qué?
R.- Porque es verdad que hay una juventud pasota, masoquista, sin valores y sin formación. Eso no se puede evitar porque quizá haya habido esa falta de valores en los padres. Ese afán de que mis hijos tengan lo que yo no he tenido ha perjudicado mucho. El que se ha criado con austeridad, a pesar de tener grandes fastuosidades cerca, han demostrado ser grandes personas; y sin embargo otros que se han empeñado en que sus hijos sean lo que yo no he sido, no tanto en ser sino en cosas pues ha perjudicado; pero son los menos. Lo cierto es que la mayoría de la juventud tiene un campo de acción y unos afanes maravillosos y hay que tener confianza en ella.

P.- ¿Cómo se mantiene el espíritu joven?
R.- Hay que mirar alrededor y tener los ojos bien abiertos. La gracia de Dios que me ha dado capacidad para adaptarme a lo bueno y a lo menos bueno. Mi matrimonio, el nacimiento de mis hijos. Esforzarme y no perder el tiempo, que muchas veces se pierde sin darse cuenta. Yo todavía quiero sembrar, ser ese grano de mostaza que de fruto.

P.- ¿Cómo se toma el café Inés Robledo?
R.-  Yo tomo el café descafeinado de máquina, un mitad.

Antonio Moreno: “Los periodistas debemos contar historias de héroes para que los jóvenes se animen a imitarlos”

Antonio Moreno es de esas personas que me ha regalado la vida. Cuando lo conocí no existía Twitter ni Facebook. El ruidoso módem había dado paso a un nuevo aparato: el Wi-Fi; pero aún la conectividad era muy limitada.

Antonio Moreno Ruiz, casado con 7 hijos y periodista. Trabaja en la Delegación de Medios Diocesanos de Málaga y hasta el 13 de marzo iba al trabajo en bicicleta. En su timeline de Twitter nos cuenta historias de Santos, Hilos del Evangelio y mensajes con buenas noticias para dar luz en la oscuridad. Acaba de publicar en un libro los mejores 40 Hilos de su Twitter: La Caja de los Hilos (se puede comprar aquí y te llega a casa sin problema). Se trata de una evangelización rompedora que le ha valido para ganar el Bravo por Nuevas Tecnologías. Este malagueño oriundo de Alhama de Granada se hace y se deja querer. Gracias Antonio, porque quien tiene un amigo tiene un tesoro y tú me haces un poco más rica. Espero disfrutéis de este #UnCaféConPorras confinado. ¡Feliz Semana Santa!

Antonio Moreno: Los Hilos de Twitter

P.- ¿Qué es Twitter?
– Para mí es la red social en la que ocurren las cosas importantes. No es la que tiene el mayor número de seguidores ni la que está más de moda ni en la que están los jóvenes; pero cuando por ejemplo hay un Consejo de Ministros Extraordinario donde primero se informa es en Twitter. Las noticias de última hora se dicen en Twitter.

P.- ¿Entonces es el más periodístico?
– Sí, es muy periodístico, esta hecho para nosotros los periodistas. Por eso creo que encontré esa conexión con esta red social porque encaja mucho mejor con mi profesión como periodista.

P.- ¿Cómo descubres esta red social?
– Mi jefe Rafa (Rafael Pérez Pallarés) un día nos recomendó  a toda la Redacción que debíamos tener Twitter. Aunque fuera simplemente por aplicar en la firma nuestro usuario y dar esa opción de interacción con el lector. Entonces lo abrí por obligación, porque me lo mandó mi jefe, lo hice.

P.- Pero a ti no te apetecía mucho.
– Yo era bastante contrario a las redes sociales, me parecían un poco rollo. Pero sobre todo por la falta de tiempo. Al principio me daba pereza meterme en un programa nuevo, ver cómo funciona, empezar a tocarlo y hasta que ya lo descubres…

P.- Y menudo descubrimiento. Te ha dado hasta para sacar un libro.
– Cuando le firmé el libro a Rafa le puse la fecha en la que él me dijo que me abriera mi cuenta (enero de 2012) y le escribí “Antonio, sácate un twitter” y le pongo al final: “Gracias”. Porque con el paso de los años, ese «ábrete un twitter» ha dado resultado. Casi sin querer, ha dado un resultado muy bueno.

P.- ¿Cuál fue tu primera sensación al entrar en Twitter?
– Creo que me pasó como a todo el mundo: me sentí como un pulpo en un garaje porque no sabía como funcionaba ni cómo meterle mano. Pero poco a poco me fui dando cuenta de que era el sueño que cualquier estudiante de periodismo hubiéramos querido tener cuando estábamos en la facultad.

P.- ¿Cómo era Antonio Moreno en la facultad?
– Yo ya me había buscado un sitio donde hacer prácticas. Era un periódico deportivo, y fíjate que el deporte nunca había sido mi fuerte a pesar de que yo había estado jugando al rugby en un equipo juvenil hasta que empecé la universidad. Empecé allí porque me daban la oportunidad de poder contar mis cosas y verlas impresas en un papel y ver mi firma; que la gente pudiera leerme. Eso es lo que quiere todo el mundo cuando estudia periodismo.

P.- ¿También tocaste televisión y radio?
– Sí. Estuve yendo un tiempo a Pizarra a la tele y a la radio local. De donde me llamaban, allá iba. Estuve también en una agencia de noticias, siempre haciendo y enviando fax para que sacaran tus textos; hacías lo que fuera.

P.- ¿Qué tiene Twitter para un periodista en ciernes?
– Que de una forma super económica tienes un periódico, una radio, una televisión, una emisora multimedia, eres cámara, eres fotógrafo… Todos los distintos palos que puede tocar un periodista, columnas de opinión, lo que quieras; y no solo para tu barrio, tu pueblo, tu ciudad; sino que la audiencia es global. 

P.- Y tú viste enseguida el potencial de esta red social. 
– La fui viendo poco a poco, y que efectivamente cubría parte de mis emociones y mis deseos de poder comunicar. Que al fin y al cabo cuando uno entra en la facultad de periodismo y se decide a hacer esta carrera lo que quiere es contar lo que siente, lo que vive, contar historias; y es lo que yo sigo haciendo desde entonces en Twitter.

P.- Aquella actualización de Twitter que trajo la inclusión de los Hilos marcaría un antes y un después para ti. ¿Pensabas que daría tanto de sí?
– Yo soy muy curioso y me preguntaba que aquella nuevas funciones de Twitter para qué se podrían usar. A mí me inspiro el Hilo de Manuel Bartual, aquella historia misteriosa, que se hizo viral. Y pensé que cómo podríamos hacer esto para anunciar el Evangelio y contar cosas desde nuestra Fe.

P.- Pero la extensión era muy limitada. 140 caracteres.
– Eso es, pero con la actualización esa limitación se duplica y son ya 280 caracteres.  Eso daba unas posibilidades narrativas muy superiores. Eso fue una bocanada de aire para contar muchas cosas en un hilo.

P.- ¿Hasta cuándo no lo materializas?
– Surgió en clase de Nuevo Testamento y era Navidad. El profesor, Gabriel Leal, nos estaba explicando los evangelios que narran el nacimiento y la infancia de Jesús, que son los Evangelios de Lucas y Mateo. Nos estaba contando que los evangelistas no eran como nosotros los periodistas que contamos las cosas de forma objetiva, sino que los evangelistas son catequistas, y las estaban contando a una comunidad concreta y usaban las reglas de juego y el mapa mental de las personas a las que se dirigían. 

P.- Por ejemplo. 
– No es igual cómo lo explica Mateo a su comunidad, que era de origen hebreo que conocen todos los profetas y lo explica de forma mucho más fácil que como lo explica Lucas. Yo escuchaba eso por un lado y a la vez de fondo escuchaba la música de Calle Larios a cuenta de la iluminación de las calles. ¿Cómo podía trasladar el mensaje de Jesús a este tipo de gente? Los periodistas de hoy con el lenguaje de hoy al público de hoy.

P.- Así nacen los hilos del Evangelio.
– Efectivamente. Así surge contar con un lenguaje periodístico es primer hilo, el #HilodeNavidad Yo lo hice más bien como una gracia, como algo curioso para mis amigos. Lo tenía ya escrito y a medida que avanzaba la Nochebuena lo iba publicando. Pero esa noche aquello empezó a hacerse viral hasta tal punto que el teléfono murió y tuve que eliminar la aplicación de Twitter. Lo achaqué a que quizá el móvil no era muy bueno.

P.- Pero no era tu móvil, ¡era la repercusión del hilo!
– Por la mañana me llaman del periódico “Antonio, ¿qué has hecho, ¿qué has liado que está todo el mundo hablando de ti?” Y yo pensando “¿qué he hecho de qué?” Y sí, el Hilo gustó, tuvo mucho éxito y eso había que seguirlo con más hilos: montamos la matanza de los Inocentes, de la Semana Santa y ya se convirtió en una forma bonita de contar el Evangelio de siempre de la forma en la que lo entiende la gente de hoy.

Antonio Moreno: Los Hilos de la Vida

P.- ¿Por qué decidiste hacer periodismo?
– Fue un cúmulo de circunstancias. La verdad es que yo siempre había querido desarrollar una carrera científica. Me apasionaban las matemáticas, la biología, la química; me encantaban y además sacaba unas notas buenísimas. Y llegué al instituto y en uno de los primeros cursos tuve un profesor… No le voy a echar la culpa a él, pero digamos que no conectamos.

P.- ¿Qué pasó?
– Fue mi primer suspenso. Yo había sido siempre un estudiante bastante bueno y aquel suspenso me marcó y yo me dije: “No, yo ya no quiero saber más nada de las matemáticas”. Así que dejé absolutamente la idea de las carreras científicas y me pasé a letras, y fíjate; además la gente me decía “Oye, tu tienes buena faceta como comunicador”. Pero la Universidad de Málaga en aquella época no ofertaba Periodismo.

P.- ¿Estudiar fuera no era posible?
– Mi familia no se lo podía permitir, por lo que yo deseché esa idea. Y me fijé en Derecho. Pero cuál fue mi sorpresa cuando estaba en lo que es ahora 2º de Bachillerato, leyendo el periódico y veo una noticia que en Málaga se iba a abrir la primera Facultad de Periodismo; así que sí, yo pertenezco a la primera promoción de Periodismo de la UMA. 

P.- ¿Casualidades de la vida?
– Casualidad puede decir quien no tenga Fe. Yo que sí la tengo lo analizo desde la perspectiva de la Voluntad de Dios. Y yo pienso que el Señor me ha ido llevando por este camino. Él quería para mí esto y yo me he dejado llevar. Yo quería hacer algo, y en la vida te pasan cosas; se te cierra una puerta y se te abre una ventana y tiras por la ventana. Y luego se te cierra otra puerta, y así sucesivamente.
Ahora que ha pasado un tiempo, analizo y veo que Dios me quería periodista y aquí estoy intentado contar su Buena Noticia, la mejor de las noticias que es el Evangelio, también a través de los nuevos medios como es en este caso Twitter.

P.- Dices que te dejas llevar por la voluntad de Dios, ¿cómo escuchar la voz de Dios?
– Nadie nos ha enseñado. Es muy difícil que alguien te diga: “No, tu haz lo que te diga Dios”. El otro día hablaba yo con mis hijos en nuestra catequesis familiar de la voluntad de Dios. ¿Cómo saber? El ser humano es el único ser cuya libertad depende de otra persona. Ser completamente libre es hacer lo que uno quiere; pero el cristiano descubre un misterio escondido en lo profundo de la sabiduría humana que la auténtica libertad no está en hacer lo que tú quieres sino lo que Dios quiere.

P.- ¿Cómo entra en juego aquí el pecado?
– El pecado original nos marca de tal manera que nosotros creyendo que hacemos el bien, hacemos el mal. Y creyendo que somos libres y que hacemos cosas buenas para nosotros, que es lo que buscamos cuando somos libres para con nosotros, pues estamos haciéndonos un mal y nos perjudicamos.

P.- De ahí aquello de la “Verdad os hará libres”.
– Exacto. El cristiano tiene que buscar cuál es la voluntad de Dios en su vida. Eso es muy difícil porque hay que conocerse uno muy bien, hay que reconocer ese fallo que tiene uno de fabrica, como los carros de los supermercados que tienen siempre una rueda que te arriman a la estantería, pues a nosotros nos pasa igual con el pecado; que tendemos a ir hacia él. Por eso debemos ser cautos, saber qué rueda nos falla y lo que nosotros queremos y nos separa de lo que Dios nos tiene preparado. 

P.- ¿Qué papel juega aquí la Iglesia?
– Todo. No se puede ser cristiano por libre: “Yo soy cristiano en mi casa”. No, hay que ser cristiano en la Iglesia que explica lo que dice la mano de Dios. Tu coges la Biblia y hay un lío de nombres y de hechos… Y la Iglesia te lo explica y aconseja. Yo me dejo llevar mucho por la Iglesia que la considero una madre buena que me quiere mucho.

P.- Ahora que no se pueden vivir los Sacramentos como estábamos acostumbrados, ¿qué se te viene a la cabeza?
– Yo ahora sobre todo me he acordado mucho de los hermanos nuestros que no pueden celebrar la Eucaristía regularmente. Por ejemplo, en el Amazonas. En el último Sínodo de la Amazonia el Papa llamaba la atención de esto. Comunidades que están en unos lugares tan apartados que no pueden celebrar los Sacramentos. Y cuánto bien hacen las emisoras de radio allí en la selva. También me he acordado mucho de los perseguidos, aquellos que viven en países donde hay una mayoría que extiende y practica esa persecución hacia la Iglesia donde si te ven que te metes en una iglesia, te ponen una cruz y estás maldito y te juegas hasta la vida. Me he acordado mucho de ellos. 

P.- Parece casi imposible llevar la Eucaristía al Amazonas.
– Así es. Es imposible que una persona sola pueda atender a esa población tan enorme y además en mitad de la selva que te tienes que desplazar en cayuco o esa rareza de hacerlo en todoterreno. Recuerdo a Juan de Jesús Báez, un misionero malagueño que estaba en Venezuela y ya está de vuelta aquí en Málaga y me viene a la mente la ilusión con la que contaba las celebraciones de las Eucaristías desde un pequeño estudio de radio con su cáliz y patena frente al micrófono ante una audiencia para una extensión de territorio casi como media Andalucía. Qué bien le hacían que llegara la misa por radio.

P.- Ahora que solo es posible escuchar misa por radio o TV, se vive lo que contaba el Hermano Báez.
– Me he acordado mucho de ello porque pienso que cuánto echo de menos ahora celebrar la Eucaristía. Hemos sido muy necios cuando nos hemos quejado de qué larga la misa, o este cura qué pesado es… Y ahora echo de menos celebrarla; y todos esos detalles pasan inadvertidos. Por eso qué importante es usar los medios de comunicación para llegar, aunque nunca los medios van a sustituir el contacto personal pues recordemos que los Cristianos somos antes que nada una comunidad, pero en persona.

P.- ¿Crees que esta crisis sanitaria está dejando una mayor tolerancia al cristianismo en nuestro país?
– Sí. Cuando nos quitan todo lo que nos han quitado de poder salir, de hacer una excursión, de poder encontrarnos con amigos, uno se encuentra ante la pregunta de “yo para qué vivo, para qué sirvo”. Este tiempo de confinamiento nos va a servir para volver a encontrar nuestras raíces, para plantear el sentido de la vida y de este mundo. Hay mucha gente que está volviendo a recuperar ese contacto con Dios.

P.- ¿Qué lo hace posible?
– El miedo, la incertidumbre, la soledad…, son momentos en los que uno se agarra a lo que siente y todos tenemos en el corazón escrito el Nombre de Dios. Por eso en el fondo cuando uno tiene una dificultad, un problema, un riesgo o piensa que le puede pasar algo malo, hasta el más ateo instintivamente se dice “señor, quien seas, ayúdame”. Hay un sentimiento natural que lo tenemos y que nos hace ir hacia Dios.

P.- ¿Cómo has notado tú este cambio?
– Lo noto incluso en el lenguaje de la calle: que Dios te bendiga, vaya usted con Dios. Esas expresiones estaban un poco perdidas y hoy se han vuelto a recuperar. Incluso también en las audiencias televisivas (de la misa, en las retransmisiones religiosas, de oraciones) que han presentado cifras máximas. Además la ayuda material que está dando la Iglesia Católica está haciendo que muchos también reconozcan cuánto hace para los más necesitados; acogiendo a personas sin hogar, atender a los enfermos, reconvertir un edificio de la diócesis en hospital, etc. Miles y miles de iniciativas que se están conociendo y valorando.

P.- ¿Y esto llega también a quien no pertenece a la Iglesia?
– Por supuesto. Fíjate, yo estaba tuiteando sobre la oración del Papa del viernes 27 de marzo, y hubo varios tuiteros, pues los típicos “el Papa menos rezar y más ayudar” y les digo: “Es que lo está haciendo”. Y les puse enlaces a noticias en las que se habla de todo lo que está haciendo la Iglesia con los más necesitados en este tiempo; y tuve una experiencia magnífica: luego todos decían “vaya, pues yo no lo sabía” o “Mira, yo soy ateo pero me quito el sombrero ante la gente que ayuda y ole por la Iglesia”. Es entonces una oportunidad para que la gente se de cuenta.

P.- ¿Por qué la Iglesia es tan criticada?
– Muchos de los que critican a la Iglesia es por falta de información, o de información correcta y veraz. Por eso es importante la labor del periodista, para que se sepa bien la labor que hace la Iglesia y como está al servicio de la sociedad.

Antonio Moreno: Los Hilos de la Bondad

P.-  Muchos periodistas se enfrentan, ahora más que nunca, a contar trágicos sucesos, daño moral, destrucción. ¿Qué se te pasa por la cabeza cuando ves así a tus compañeros?
– Lo primero que pienso es la precariedad laboral que hay. Muchas veces el periodista no es libre para hacer un trabajo en condiciones; y para sobrevivir tiene que recurrir a la prensa amarillista, la crónica negra, contar cosas tremendas. La naturaleza humana es así, nos gusta ese tipo de información y muchos periodistas no tienen más remedio. Yo jamás podré criticar al periodista que hace eso.

P.- ¿Y al medio de comunicación?
– El medio de comunicación es un servicio público, aunque sean empresas privadas, deben cumplir con ello. Y sí es criticable que un medio de comunicación haga negocio con lo peor de la condición humana. 

P.- ¿Te duele verlo?
– Sí, muchísimo. Los medios de comunicación tienen un componente educativo y una responsabilidad social con las nuevas generaciones que vemos que no están haciendo nada bien. Están transmitiendo un tipo de sociedad que no es la sociedad a la que nuestros hijos y nuestros jóvenes tendrían que aspirar. Ellos deben tener como referencia algo mejor. Por eso critico a los medios de comunicación.

P.- Tú trabajas para la Diócesis de Málaga. ¿Cómo es la labor del periodista ahí?
– Yo tengo la suerte de trabajar para una institución, no en un medio. Contamos las noticias que hace la Iglesia de Málaga por los demás. Soy un privilegiado porque sí que tengo esa libertad de contar noticias llenas de ilusión, de esperanza y de alegría.

P.- ¿Nos falta conocer más buenas noticias?
– Acabo de leer a Gustavo Entrala (un gurú de la comunicación cuya empresa fue la que desarrollo la cuenta de Twitter del Papa Benedicto XVI, el primer Papa tuitero) y decía eso, que la mejor idea para una empresa ahora sería un medio de comunicación que se llamara La Otra Curva y que contara cada día una buena noticia: La solidaridad de la gente, de los trabajadores de sanidad, de seguridad. Él lo proponía como idea de negocio. Pero yo creo que efectivamente deberíamos hacer todos un esfuerzo y contar cosas buenas.

P.- ¿Y dejar de contar lo que está pasando, la tragedia que supone el coronavirus?
– No, contar cosas buenas no significa dejar de ser rigurosos y no contar las cifras y todo lo que sucede; pero el ser humano es eso: es un ser humano. No somos robots, no somos piedras. El sentimiento de las personas, en momentos críticos como estos, los periodistas tenemos esa obligación de animar a la gente, no con vanas esperanzas tipo “Vamos a salir de esta”; no. Va a ser duro, y todavía lo que nos queda. 

P.- Se trata más bien de dar aliento. ¿Cuesta eso trabajo?
– Sí, se trata de hacer un esfuerzo por buscar las cosas buenas, sacar los sentimientos buenos de las personas, eso es lo que llama a los jóvenes. Todos cuando hemos sido jóvenes hemos querido imitar a los héroes de la televisión: superman, los vaqueros… Hoy en día nuestros super héroes son estos hombres y mujeres que están dando su vida por los demás. 

P.- ¿Qué deseos tienes para ellos después de esto?
– Que de aquí salga una generación de jóvenes solidarios que piensen en los demás, en hacer más por lo demás que estar pendientes de sí mismos, de sus musculitos; y que se fijen en los verdaderos héroes. Yo creo que los periodistas debemos contar historias de héroes para que los jóvenes se animen a imitarlos.

P.- Me gusta mucho esa frase que dijo una vez el Papa Francisco de que hace más ruido un árbol que cae que un bosque creciendo. ¿Crees que la crisis del coronavirus está dejando ver los bosques de este mundo?
– Sí, eso es una cosa buena. Yo creo que de todo esto que estamos viviendo vamos a sacar muchas enseñanzas positivas. Es verdad que tantas veces lo negativo copa todas las portadas que estamos teniendo ahora la oportunidad de asistir a hechos heroicos y situaciones donde somos mejores.

Antonio Moreno: Los Hilos del Amor

P.- Eres el primero en publicar un libro de Hilos de Twitter, “La Caja de los Hilos”, gracias a los cuales ganas el Premio Bravo. ¿Todo esto para ti qué significa?
– Estoy muy agradecido y contento porque es un reconocimiento por parte de mis compañeros y son los que más entienden del tema. Pero paso un poco en el sentido de que no me lo planteo como mérito propio, mi único mérito es haberme puesto al servicio de lo que me venía dado. 

P.- ¿Pero sirve como refuerzo de que esto era lo correcto para ti?
– Sí, me indica que esta es una vía válida para llegar a los hombres y mujeres de hoy. Lo cual es muy agradable porque hoy uno se mete en twitter y va a pecho descubierto porque los palos pueden venirte por cualquier lado, porque eso lo pensé también cuando publiqué el primer hilo a ver si se iban a ofender desde la propia Iglesia. Y esto es un respaldo de que lo estoy haciendo bien y este es el camino, efectivamente.

P.-  ¿Cómo surge publicar los hilos en un libro?
– Se me ocurre lo del libro porque a cuento del premio entiendo que eso que yo he escrito tiene un valor. Así que recopilé cuántos hilos había escrito. Fui a mi web donde también los publico para aquellos que no tengan Twitter, y  tenía bastante. Pasarlo a papel fue también por petición popular, para esas personas que no tienen acceso a internet o para aquellos que lo quieren conservar. 

P.- Veo la portada y es especialmente bonita. ¿Sabemos tejer nuestra vida con amor?
– Eso sería lo bueno, pero se nos mete muchas veces el hilo malo. El diseño de la ilustradora, Pati Gómez, es magnífico. En 24 horas tenía ya el dibujo. Vemos a María tejiendo con los hilos que Jesús le va dando. El hilo bueno, el hilo del amor que es Jesús deberíamos meterlo más en nuestra vida para que tenga más sabor a Jesús. Eso es la Santidad, coger el hilo del amor y que todo lo que hagamos en nuestra vida tenga esa puntada, ese trocito de evangelio.

P.- Defiendes que las redes sociales es la mejor manera de evangelizar. ¿Eso está al alcance de todos? Es decir, ¿cómo puede el “cristiano raso” hacer esto?
– El Papa Francisco recuerda mucho una frase de San Francisco de Asís que dice: «Hay que evangelizar siempre en todo momento y si hiciera falta, incluso con palabras». Las palabras y comerle el tarro a la gente no sirve. Lo que funciona es que la gente vea en tu forma de vivir que estás siendo luz. El Evangelio nos dice que tenemos que ser la luz y la sal, una pequeña bombilla que sea capaz de iluminar toda la habitación, esa pizca de sal que sea capaz de darle sabor a todo el guiso. Basta con una pequeña presencia de luz.

P.- Y eso llevado a la realidad…
– Pues ese matrimonio a los que se les ve unidos, que llevan toda su vida juntos, eso esta siendo una luz quizá para todo su bloque. O esa pareja que llevan 15 años casados, cuando hoy los matrimonios no duran más de ocho, y tú los ves que se quieren, que se aman; los escuchas pelearse pero se perdonan y los ves salir del brazo, eso es un testimonio; no hace falta hacer grandes cosas.

P.- Ahora estamos viendo mucha luz.
– Sí, con el coronavirus lo vemos. Tantas y tantas personas que salen a trabajar jugándose el tipo; o el que sale con alegría y sale contento y cuando compra el pan sonríe y da ánimos a la panadera y da ilusión al de al lado, esas personas están siendo evangelio vivo, no hace falta más. La gente ya sabe si somos o no somos cristianos, más o menos se ve.

P.- Pero, no siempre se ha sido coherente.
– Hemos sido muy escandalosos cuando hemos predicado una cosa y hemos hecho justamente la contraria; y de esta forma hemos expulsado a montones de gente de la Iglesia. Por eso hay que vivir como se piensa; siendo compasivo y misericordioso, perdonando a quien nos ha hecho algo mal. Lo más importante es el testimonio que se da con la vida.

P.- ¿Tienes la sensación de haber hecho la vida en Twitter más bonita?
– Trato de hacerlo. No es tanto lo que digas de la Virgen o Los Santos; sino cómo tratas a otro. Si tienes un lenguaje agresivo, o no respetas… Si cuando te viene alguien diciendo una barbaridad y t le das la cultura del zasca que tanto se lleva, pues todo lo que has hecho antes es para nada. Y yo intento que mi presencia sea como la de Jesús, de diálogo, de respeto. Recordemos que Jesús a quien regañaba era a los fariseos, a los que más sabían. Y a los romanos, a la samaritana, los trataba con mucho respeto, abriéndose al diálogo.

Antonio Moreno: Los Hilos de la Palabra

P.- ¿Hasta qué punto es importante el diálogo?
– Los cristianos debemos abrirnos al diálogo porque solo así llegaremos a la verdad. La verdad no la tenemos ni tú ni yo, nos trasciende. La verdad la tenemos que encontrar entre todos porque la verdad es Jesucristo. Si yo me creo en posesión de la verdad ya le estoy quitando a Cristo su Gloria. Por eso es muy importante ser humilde y abrirse al otro; en el otro reconocemos la verdad. Eso lo dice la Iglesia, el Concilio Vaticano II, que debemos abrirnos al diálogo para aprender todo lo que el mundo de hoy nos tiene que enseñar.

P.- ¿Reconciliarnos con nosotros y reconciliarse con los demás?
– Este mundo de verdad necesita gestos de compasión y de solidaridad. Vivimos en un mundo ultra egoísta donde cada uno pensamos en nosotros, en el bienestar propio, que no me molesten y esto no es así. Hay mucha gente que lo está pasando muy mal. Este tiempo de coronavirus nos va a servir para darnos cuenta de lo privilegiado que hemos sido durante mucho tiempo y cómo muchas veces hemos estado siendo muy egoístas. Debemos pedir más perdón porque hemos sido y somos muy egoístas. Con las personas y con la naturaleza.

P.- ¿Estás muy sensibilizado con el medioambiente?
– Ahora sí, y fíjate que yo antes me reía de todo eso; pero no. El Papa ha sido una voz profética porque decía “si no respetas la naturaleza ésta se puede volver contra nosotros” y mira, ahora se ha rebelado con el coronavirus. Nosotros que nos creíamos los dueños del planeta y de pronto llega un bichito de 200 nanómetros y nos tiene así.

P.- Una cuaresma en cuarentena. ¿Con qué te quedas?
– Te planteas muchas cosas y sabemos que no la vamos a olvidar nunca.  Te quedas con aquello que nos dijeron el miércoles de ceniza: polvo eres y en polvo te convertirás, el ayuno como nunca antes lo habíamos entendido. Pasar dificultades… Y me quedo con lo que nos recomendó nuestro Obispo: Dios es lo importante; todo esto nos debe llevar a poner nuestro centro en Dios, solo Dios basta. 

P.- ¿Cómo se toma el café Antonio Moreno?
– Siempre he sido muy cafetero, pero me provocaba pulsaciones muy altas y problemas de estómago. Me recomendaron descafeinado, cosa que yo decía que en la vida, y ya estoy acostumbrado. Café descafeinado y con sacarina líquida.

Abby Ramírez: «El secreto del éxito es recordar siempre ser auténticos»

Sin duda este será #UnCaféConPorras auténtico y esto solo ha sido posible gracias a nuestra protagonista: Abby Ramírez.

Una mujer con la que da gusto hablar sobre las diferentes formas de viajar y vivir la vida. Siendo conscientes de la importancia de saber elegir en cada momento lo que hacemos y sentirnos orgullosos de ello.

Ahora que tenemos encima una crisis sin precedentes, te invito a parar y tomarte #UnCaféConPorras Te aseguro que este ratito juntos en la distancia te trasladará porque tienes por delante una entrevista auténtica de verdad.

Abby Ramírez: Auténtico flechazo

P.- ¿Cuándo te enamoraste de España?
– Yo pisé España por primera vez hace 18 años. Y fue un flechazo porque me acuerdo perfectamente de estar sentada en el piso de estudiante aquel verano de 2002 pensando “yo tengo que volver, este es mi sitio”. 

P.- Está claro que volviste.
– Sí, para estudiar un semestre y ya me quedé aquel verano, que lo pasé en Madrid. Luego pasé el trimestre en Sevilla, y de nuevo regresé a Madrid. Ahí fue cuando me di cuenta que sí, estaba enamorada de España. Regresé varias veces para practicar el español y cuando regresé para hacer el Máster en Madrid conocí a Pedro.

P.- ¿Cómo conoces a Pedro Ramírez, tu marido?
– Por mundoanuncio. Yo había puesto un anuncio pidiendo intercambio de idiomas. Y me había propuesto no quedar con chicos, pero aquel anuncio tuvo poco éxito y bueno, Pedro me pareció simpático. Así que quedamos, pero propongo un sitio abierto para ver qué tal. Y tomamos una cerveza, otra, y después fuimos de tapas y termina la noche y todo bien, hasta ahí.

P.- En América pedir una cita es como algo muy formal, ¿Pedro te pidió una cita?
– No del todo, aunque en el fondo yo creo los dos íbamos con la idea de un “nosotros”. Porque yo un día le dije que tenía una duda con el español, pero yo estaba haciendo ya el máster y él sabía que yo tenía un nivel del idioma muy bueno. Así que estuvimos unos tres meses con estas citas de intercambio de idioma y ya surge la chispa.

P.- Así que primero te enamoraste de España y después de tu marido.
– Sí, siempre he sido una friki del español; desde siempre. Me metí en la banda de la Cruz Roja en Sevilla y salí en la Semana Santa en Sevilla.

P.- ¿Cómo surge salir en la banda de la Cruz Roja en Sevilla?
– Yo he tocado la trompeta desde los 9 años hasta la universidad. Era una de mis grandes pasiones. Por eso cuando llegó el momento de hacer la maleta para venir a España por primera vez, que fue en Sevilla para estudiar un trimestre, yo no quería dejar atrás mi hobbie. Así que metí la trompeta en mi equipaje y ya veríamos qué iba a poder hacer con ella.

P.- ¿Qué pasó cuando llegas a Sevilla con una trompeta a cuestas?
– Yo en vez de con una familia, me alojaba con un señora mayor. Ella me dejó muy claro que tenía costumbre de dormir la siesta y que me olvidara de ensayar con la trompeta en su casa.

P.- Te mandó con la música a otra parte.
– Sí, con toda la razón porque lo que me decía era lógico. Así que me fui a la Universidad. Le pregunté al Director de Actividades Culturales si sabía de algún cuarto o algún espacio allí en el que pudiera ensayar sin molestar a nadie. Y prometió ayudarme. Al cabo de unos días vino a buscarme y me preguntó si me gustaría ingresar en una banda de música.

P.- Ni lo dudaste.
– En absoluto. El primer día de ensayo llego y veo las notas que es obvio que las sé interpretar porque llevo tocando desde los 9 años, pero yo no había oído una marcha de Semana Santa en mi vida. Y a mí aquello me sonaba rarísimo porque allí en EEUU no hay nada parecido. Pero poco a poco le cogí el gusto y con la banda íbamos a pregones, actos, lo que hiciera falta. Me involucré a tope.

P.- ¿Te gustó?
– Muchísimo. Me enamoré de la Semana Santa. Se creó un vínculo muy fuerte. Yo lo notaba con mi compañera de programa, yo estaba integrada de una manera que no veía en ella. Es verdad que no entendía nada. Imagínate: primera experiencia con el castellano con acento sevillano, en una situación en la que era habitual hablar rápido y unos por encimas de otros. Yo para ellos era la muda, pero es lo más normal.

P.- ¿Qué recuerdos tienes de aquella Semana Santa?
– Tengo un recuerdo de la madrugada del Martes Santo que por la lluvia no pudimos salir y ver a todas aquellas personas con ese sentimiento, ese fervor…, interioricé mucho el sentir de la Semana Santa. También recuerdo especialmente aquel Miércoles Santo cruzando el puente de regreso al templo y empezaron a llover pétalos de rosas. Son los dos momentos más emotivos y que más me impactaron.

P.- ¿Qué conocimiento de España tenías tú en Estados Unidos?
– Sabía poca cosa. Mi profesora de español, María Gernert, aunque era americana, había estudiado español en Valladolid y siempre hablaba muy bien de España. De hecho iba a organizar un viaje para los estudiantes para que visitáramos el país durante una semana con visitas a Madrid, Barcelona y Sevilla. Pero no salió.

P.- ¿Se opusieron los padres?
– Mis padres en concreto no, me animaron y estábamos encantados; pero no había muchos alumnos para llegar al mínimo y al final no salió. Por eso en la universidad me apoyaron tanto para que viniera; y me ayudaron a estudiar aquí.

Abby Ramírez: El Boquerón Viajero

P.- ¿Cuándo surge la idea de abrir el blog El Boquerón Viajero?
– Este blog lo abrió Pedro el primer año que estuvimos juntos, hacia 2010. Y siendo sincera: era un blog muy aburrido. A mí en aquella época la idea de tener un blog no me atraía; en 2010 ser blogger no era ni tan atractivo ni tan guay como puede parecer ahora. Pero él, como buen informático, lo abrió y ahí iba publicando información de los lugares a los que viajábamos.

P.- ¿Cómo te convence para formar parte del proyecto?
– Un día paseando por Alcalá de Henares me preguntó: “Oye tú que eres de Comunicación, ¿cómo crees que podría hacer el blog más atractivo?” Y ahí se lo tuve que decir: “Pedro, la wikipedia ya existe así que dar información de los lugares así es muy aburrido. Vamos a darle un toque más personal y vamos a hacerlo bilingüe.” Y así fue como nace El Boquerón Viajero. Un nombre que me empeñé en ponerle ya que Pedro es malagueño.

P.- ¿Qué diferencia ese blog de viaje de otros?
– La idea ha sido compartir los rincones y los sitios que nos gustan y sobre todo compartir la idea de que no hace falta ir muy lejos para viajar. “Viajar” puede ser ir a tomar un café en tu barrio y tener esa experiencia. Desarrollando esa idea nos diferenciamos y en esta idea fue clave el lugar en el que estamos, Un Café con Libros.

P.- ¿Por qué es tan importante para El Boquerón Viajero esta cafetería?
– En esa entrada del blog yo expliqué ese sentimiento que tenía. Estamos hablando de Málaga hace 10 años donde esto no era tan turístico como hoy se conoce. Yo también tenía 10 años menos y ese rollo alternativo me molaba más. Y veníamos mucho y compartíamos ese sentimiento que es viajar y refrescarse la mente.

P.- ¿A la gente le cuesta hacer ese tipo de viajes?
– Yo creo que sí porque estamos cada vez más inundados a través de las redes sociales de que tienes que estar constantemente viajando. Si a eso le añadimos que se dice que nuestra generación no sabe ahorrar ni prever un plan de pensiones porque cada vez que juntamos un poco de dinero estamos pensando en gastarlo con un viaje. Y eso de parar y disfrutar de lo que tenemos en nuestra propia ciudad no es interesante. 

P.- ¿Vosotros lo habéis notado?
– Sí. Con El Boquerón Viajero tuvimos un montón de éxito cuando vivimos en Estados Unidos y cuando volvimos a España y contábamos las maravillas que veíamos aquí, las visitas al blog cayeron porque no es guay.

P.- ¿El postureo está acabando con nuestra historia?
– (Risas) Puede ser. Nosotros fuimos a Tenerife por nuestra Luna de Miel. Hemos apostado fuerte por España.

P.- ¿Los españoles no?
– Yo creo que no. Mira, yo voy a Bilbao: está guay, hay mucho que ver. Bilbao está muy lejos de Málaga, a 1000 kilómetros. Si cojo esa misma distancia para el sur estoy en África; queda claro que es una distancia considerable. Pero no mola, mola mucho más decir “voy a Marrakech”. Pues sí claro, puedo sacar la foto colorida en los mercados, pero en Bilbao se te viene a la mente los pinchos… Y realmente no es así.

P.- ¿Cómo es viajar y contar los viajes a dos?
– Nosotros cuando viajamos vemos las cosas a través de los ojos del otro. Cuando estoy aquí yo empiezo a sacar fotos a los pueblos, son muy pintorescos; y viceversa cuando estamos en EEUU. Recuerdo una de las veces que fuimos a una pequeña aldea en mitad de la nada; que fue donde viví los primeros 2 años de mi vida; un dato por cierto que nunca le dije a Pedro hasta que llegamos allí.

P.- Sería el acabóse.
– (Risas) Más o menos. Ese lugar podría decirse que es la “América profunda”, pero apenas tengo recuerdos de allí y realmente nacer lo que se dice nacer, lo hice en el Hospital que hay cerca de la casa de mis padres que es donde he vivido siempre.

Abby Ramírez: Cultura y Tradiciones

 P.- ¿Para ti se cumple el refrán español de que uno es de dónde pace y no dónde nace?
– Yo soy estadounidense siempre. De hecho en mi primera visita a España estuve saliendo con un sevillano y recuerdo que me dijo “Mira, tú vas a ser siempre la americana, así que acepta eso”. Y tenía razón. Me siento americana pero tengo una parte muy grande de mi corazón aquí en España: es donde vivo y donde ha nacido mi hija; que aunque haya nacido en Madrid es andaluza auténtica porque tiene sangre de casi todas las provincias (risas).

P.- ¿Te has sentido bien acogida, somos acogedores?
– Sí, pero también es cierto que tienes que involucrarte en ese proceso. Porque yo también he conocido a mucha gente que vive en su burbuja, con sus cosas. Siempre tuve tan claro que quería formar parte y conocer la cultura, las costumbres.

P.- Te has involucrado bien, porque hasta te has vestido de chulapa en Madrid. ¿Cómo empezó?
– Hice muchísimo intercambio de idioma, así conocía mucho de aquí. Pero cuando más me adentré fue el primer año con Pedro, ¡fuimos hasta a una matanza en Zamora! ¡Imagínate! Yo muchas veces le decía “Pero, ¿dónde estoy?, ¿cómo hemos llegado hasta aquí?”

P.- ¿Te lo sigues preguntando?
– Sí, me asombra. Yo nací sin saber español ni estas costumbres. Cuando vuelvo a EEUU con mi hija me vienen recuerdos y vivencias pero que no son las normales o habituales en mi día a día ahora. Creo que es lo bonito de que ella pueda vivir las dos experiencias.

P.- ¿Cómo llevas eso de adaptarte a una cultura nueva sin dejar atrás tu cultura anterior, y es más, transmitirla a tu hija?
– En nuestra casa hemos encontrado un punto común. Pedro ha cambiado un poco y yo también. Nuestra casa es un país a medio camino entre España y Estados Unidos. En la cocina hemos aprendido a cocinar los dos juntos porque ninguno tenía mucha idea cuando empezamos a salir, hemos inventado recetas que incorpora mucho de la cocina española porque es más saludable.

P.- ¿Y con las tradiciones?
– Celebramos mucho los festivos, por ejemplo nosotros tenemos una fiesta previo al Miércoles de Ceniza que es el Martes de las Tortitas y la hacemos aquí. También el día de Acción de Gracias lo celebramos en familia. A mi hija le hablo en inglés y le canto canciones en inglés. Las comidas, las canciones, los cuentos es inculcarle esa identidad. También es verdad que viajamos todo lo que podemos a Estados Unidos. 

P.- ¿Echas de menos tu tierra?
– Echo de menos algunas cositas sobre todo ahora que soy madre. De hecho, cuando Paula (su hija) cumplió un año mi madre me dijo “Eres muy valiente no solo por estar criando a tu hija en una cultura que no es la tuya sino también porque tienes un nivel constante de estrés precisamente porque estas en otro país”. 

P.- Las madres rara vez se equivocan.
– Sí, es verdad. Tenía toda la razón. Porque aunque llevo aquí 11 años, no es mi país y siempre hay cosas nuevas que no he hecho nunca. El sistema médico, por ejemplo, sí que lo entiendo pero por ejemplo el tema urgencias para mí me suena a algo super grave; pero aquí estás resfriado y si el ambulatorio está cerrado te vas a urgencias. Eso me choca, y hay cosas como los horarios; son cosas sobre todo que una se da cuenta cuando tiene una hija. Y cuando surgen dudas en este tema mi madre no puede guiarme porque las cosas no son como allí. Es todo muy raro.

P.- De la rareza sale la belleza, ¿no crees?
– Sí. Al final ella va a tener una mezcla de las dos culturas y podrá elegir y sentirse cómoda en ambos sitios. Por eso intentamos pasar temporadas largas en ambos lugares.

P.- ¿Cómo te conviertes en Abigaíl Ramírez?
– Primero nos casamos por lo civil en España básicamente por tema legal; y luego aquel verano nos casamos por la iglesia aquí en Málaga. El trabajo de Pedro estaba estancado, su puesto no iba a ninguna parte y no estaba demasiado motivado. Pensamos probar suerte en EEUU. Yo pasé mi CV para profesora de español como Abigaíl Ramírez, sonaba muy latino y como allí los currículum no llevan foto… Y yo quería destacar y así podría pasar por mexicana perfectamente (risas).

Abby Ramírez: Auténtico Nueva York

P.- ¿Siempre habías querido emprender?
– Jamás. No entraba en mis planes pero fue surgiendo. Cuando volvimos a España yo estuve trabajando en una empresa encargándome de las redes sociales y la comunicación. Después de un año allí Pedro me dijo que necesitaba contratar a una persona para hacer concretamente lo que estaba haciendo yo pero para Auténtico Nueva York, que era la empresa que surgió de El Boquerón Viajero.

P.- ¿Lo tuviste claro?
– No, lo tuve que pensar mucho. Me tomé mi tiempo porque era meterse en el mismo negocio que mi marido, y en aquella época no teníamos hijos; pero aún así era una decisión importante. Me imponía respeto por si nos peleábamos, el que venga todo el dinero del mismo sitio. Eran muchos aspectos que tenía que valorar.

P.- Al final dijiste que sí y ya han pasado 5 años de aquella decisión. Habéis superado muchas pruebas juntos. ¿La vida es esto, superar pruebas?
– Totalmente. Y nosotros hemos superado muchísimas. Como pareja también. Yo creo que la gente deja la relación muy rápido hoy en día, y las redes tienen mucho que ver en ello, o es mi impresión.

P.- ¿Por qué?
– Las redes sociales te muestran que hay muchas opciones siempre. Y hay que pensar solo en tu opción, y apostar siempre al mismo número. Pedro y yo hemos estado a punto de dejarlo por ese choque cultural; por dedicar más tiempo al trabajo que a la vida, por el propio negocio nuestro; pero son retos que hay que superar y decidimos hacerlo juntos. Y estoy muy orgullosa de haber llegado hasta aquí y estar en el mismo barco.

P.- ¿Cómo afrontáis ser padres no solo como pareja, también como negocio familiar?
– Sin duda fue uno de los retos más grandes. Ha sido complicado, la verdad. Como negocio contratamos a una chica que cubrió mi baja de maternidad pero a las 16 semanas se acabó. Fue un choque estar los dos solos… Estoy muy orgullosa de tener un negocio familiar pero me sigue infundiendo mucho respeto porque tenemos una persona que depende de nosotros.

P.- Emprender en España es diferente que en EEUU. ¿Cómo es allí?
– En EEUU es mucho más fácil porque no hay que pagar un montón de dinero antes de cobrar nada, como pasa aquí. En España hay muchas tasas que pagar y se hace muy cuesta arriba; y en Estados Unidos hasta que no pasas una franja económica se puede considerar un hobbie, es mucho más bonito. De hecho, Pedro ha emprendido con una agencia de consultaría de SEO en EEUU.

P.- Siendo emprendedores, mantuvisteis la idea de formar una familia. ¿Asustaba la idea?
– Sobre todo tienes incertidumbre de cómo va a ser, pero lo teníamos claro. Y nos ayudó mucho tener un asesor. Son cosas que ni si quiera piensas cuando trabajas en una empresa porque tú te vas, viene otra persona que cubre tu baja y luego vuelves. Y sí, es complicado encontrar guardería o lo que sea, pero es solo eso.

P.- Cuando es un negocio familiar, la cosa cambia.
– Muchísimo. Para empezar la empresa somos nosotros dos; y somos nosotros dos los que no estamos durmiendo ni descansando bien por las noches. Somos los dos los que estamos en la misma casa cuando se pone mala la niña, ¿quién se queda con ella? ¿Quién tiene ese día el trabajo más importante, de quién podemos prescindir? Todavía estamos en estos temas porque la niña es pequeña y estamos lejos de la familia. Falta ayuda al emprendimiento y a la conciliación.

P.- España se caracteriza por la picaresca. Tú que lo ves desde fuera, ¿crees que somos un poco timadores?
– Más bien, y hablo por Andalucía, que exageráis mucho. Pero eso es gracioso. Y exageráis para bien o para mal; pero a mí eso me gusta (risas).

P.- Descubres también barrios y zonas de Málaga desconocidos para muchos malagueños. ¿Somos consciente de la belleza que nos rodea?
– No solo con los malagueños. Por lo general la gente en su ciudad frecuenta una zona, un barrio, y su camino al trabajo y vuelta. Y así van viviendo. A mí me pasó igual en Nueva York. Yo estuve viviendo allí y hasta que no pasaron 7 años no crucé el Puente de Brooklyn. Pues lo mismo pasa aquí en Málaga. La gente se queda en su barrio y no van por ahí descubriendo sitios.

P.- Y vosotros pensasteis que sí, que había que descubrirlos.
– Sí, por eso defendemos tanto que puedes viajar en tu propia ciudad. Yo voy al mismo bar todos los días, perfecto. El camarero sabe lo que tomo, eso está genial y aporta mucho porque es un trato que me encanta. Pero también si yo voy a otra zona que no suelo frecuentar por ejemplo El Perchel, que sí que ahora está de moda porque los pisos están caros; pero ese barrio tiene una historia que hay que conocer y no se puede perder de las casas corralones

P.- ¿Qué consejo nos das para viajar dentro de tu propia ciudad?
– Siempre hay que guiarse según tus intereses, si te gusta la música, la gastronomía. Hablar con amigos de tu interés por conocer zonas de tu ciudad. Gracias a nuestros amigos o incluso los camareros que nos recomiendan sitios y lugares increíbles. Salir de la burbuja de planearlo todo y tenerlo todo tan medido.

P.- El Boquerón Viajero y la empresa que surge de ahí, Auténtico Nuevo York se constituye poniendo en valor la humildad, la integridad y entusiasmo. ¿Crees que vivimos carente de estos valores?
– Espero que no. Hay muchas veces que vivimos, y yo culpable también, pensando demasiado en el futuro. De hecho el Mindfullnes surge de esa corriente de vivir el momento. El móvil no ayuda, no te deja disfrutar del momento.

P.- ¿Por qué?
– Porque estás todo el rato viendo lo que hacen los demás. Se tiene miedo de perder oportunidades. “Mis amigas de fiesta y yo aquí en pijama”, pues sí. Claro que estás en casa en pijama, lo has elegido y no hay nada de malo estar en casa tan pancha. Hay que elegir estar presentes y poner entusiasmo en lo que has decidido hacer y que lo que haces puede ser muy guay, aunque estés en casa o en tu ciudad.

P.- ¿Cómo fue el inicio de Auténtico Nueva York?
Cuando estuvimos viviendo en Nueva York Pedro subía muchísimas fotos a la página de Facebook de El Boquerón Viajero. Pero según mi parecer eso saturaba mucho a los que no le interesaba ese destino, y abrió una Fan Page solo con información de Nueva York.

P.- Preguntar si tuvo éxito sería una obviedad.
– Totalmente (risas) La gente empezó a escribirnos y preguntarnos qué hacer o donde ir. Uno de los días quedamos con un grupo de españoles que estaban en Nueva York para tomar un brunch, lo que aquí es como un plato de los montes, y la idea surge de un montón de apuntes en una servilleta. Y Pedro vió que ahí había negocio; y así empezó Auténtico Nueva York.

P.- ¿Os llegan personas con los planes muy medidos a Auténtico Nueva York?
– Sí y me llama mucho la atención. Vienen y nos piden solo contratar el traslado y no escuchan nuestra recomendación. Yo me he criado a dos horas de la Gran Manzana y he vivido allí mismo siete años, voy dos veces al año, mi mejor amiga vive allí y mi madre expone en Chelsea; pero vienen usuarios que han leído tal o cual guía y claro ya son expertos.

P.- ¿Crees que la humildad brilla por su ausencia?
– Muchas veces. Yo hablo desde la experiencia en Auténtico Nueva York. Me encanta que hayan leído mi blog o cualquier otro; es genial porque estás entusiasmado con tu viaje; pero si vienes a mi empresa no me digas que tú sabes más que yo. No quiero sonar desagradecida, lo digo en el sentido de que yo tengo algo que ofrecerte para que tu viaje sea mucho más inolvidable de lo que imaginas. Es solo dejarme hacer mi trabajo para hacerte más feliz.

P.- ¿Cómo lo haces?
– Este asesoramiento empieza precisamente con un café o si no estamos en la misma ciudad, nos vemos por Skype. Analizamos quién viaja, intereses de todos los que viajan, presupuesto, incluso comida favorita, qué tiempo destinan, etc. Y se hace un estudio muy personal para que vivan Nueva York de forma auténtica.

P.- ¿Por qué “Auténtico?
– El secreto del éxito es recordar siempre ser auténticos. No es menos auténtico subir al Empire State que ir a un barrio de Brooklyn; depende de cada persona. Cada uno tiene su propia autenticidad y nosotros la buscamos para que disfruten de Nueva York como realmente ellos quieren o son.

P.- ¿Qué te parece Málaga?
– Málaga mola. Yo tengo ese sentimiento. Me encantan los espetos. También hay un negocio familiar muy especial para mí: El Despachito de Gloria.  No dejo de descubrir sitios bonitos, además de que la ciudad cambia. Esta mañana subía por calle Granada y había un negocio nuevo. Siempre hay algo que descubrir en tu ciudad. Hay que sorprenderse todos los días, claro que sí.

P.- ¿Cómo se toma el café Abby Ramírez?
– Aquí en Málaga siempre pido un sombra doble.

Santi Postigo: «En la barra de un bar se aprende la carrera de la vida»

Santi Postigo para mí es mucho más de lo que van a leer pues nos unen momentos grabados en nuestro corazón y nuestra memoria. Pero para todos los que no la conozcan ella es una sonrisa atenta tras una renovada barra de bar en el corazón del Valle del Guadalhorce. Una mujer fuerte a quien no se le caen los anillos por trabajar y echar las horas que haga falta para dar ejemplo a quien tiene cerca. Una persona de las que dejan huella; de esas a quien si la miras despacio y con detenimiento se le descubre un brillo especial cuando le hablas de los niños, la educación y la enseñanza. Porque Santi Postigo se imagina y se sueña como lo que es en las horas que roba a su descanso: maestra.

Un sueño que debió abandonar de golpe hace 6 años cuando su padre enfermó y ella decidió tomar las riendas del negocio familiar. Una entrega total por y para los suyos. Ahora que se cumplen 5 años desde que despidiera a su padre, no pasa un día en el que no mire al cielo y se diga «Por ti, mi rey». Esa fuerza la ha hecho capaz de transformar el antiguo Mesón Postigo en el Postigo’s Pizza para sustentar a su familia. Eso y mucho más.

El ahora Postigo’s Pizza de Pizarra abre de miércoles a lunes de 6:30 de la mañana a 5 de la tarde y de 19:30 hasta la hora en la que los clientes hayan terminado de cenar. Y ella abre y cierra el bar todos los días, excepto el martes que descansa el personal. Sin embargo, Santi Postigo dedica ese día a dar clases a niños de entre 6 y 11 años en un colegio de la Costa del Sol. Tan loable es lo que hace como el modo: con una sonrisa y mucha fe. Toda la que tienen en ella quienes la queremos. Santi Postigo Domínguez: gracias por ser y darnos tanto. Espero disfrutéis de este #UnCaféConPorras en el que podréis conocer a una pizarreña orgullosa de su tierra y de su gente.

Santi Postigo:  Maestra como tú

P.- ¿Cuándo supiste que querías ser maestra?
– Cuando conocí a tu tía, Loli del Pino. Yo tenía 9 años y quería ser como ella. Me fijaba en todo de ella: su perfume, las lazadas de sus pañuelos al cuello; cómo escribía, su firma… La recuerdo y me inspira. La he admirado y la admiro tanto que creo que me enseñó lo que era de verdad ser maestra. 

P.- Entonces fue una vocación temprana, ya desde muy niña.
– En parte sí y en parte no. Recuerdo aquella época y años posteriores tener como opción farmacia, dietética y nutrición; pero magisterio siempre aparecía ahí detrás. Y lo hacía con la figura de Loli del Pino, y también mi querida Mercedes Calleja, quien me enseñó otra parte de esta vocación.

P.- ¿Qué aprendiste de ellas?
– Mercedes Calleja me enseñó otra parte de la figura del maestro, adquirí una enorme complicidad y me acuerdo mucho de ella. Quien de verdad me marca y es mi referente diario es Loli del Pino. Había una unión muy fuerte entre mi madre, ella y yo. Ahí descubrí que el binomio familia y profesor es un puzzle que debe encajar a la perfección. Que en todo momento haya comunicación exacta para que casa y escuela se complemente y vayan en la misma línea; y eso tu tía Loli lo hacía mucho y muy bien.

P.- ¿En qué medida marca la etapa de primaria?
– Marca muchísimo. Todos los niños quieren ser como tú y están pendiente de qué haces y cómo lo haces. Incluso hay quien se lo lleva a casa para reforzar la educación de sus niños a través de ese famoso «se lo diré a tu seño o al profe».

P.- ¿Valoramos la figura del maestro?
– En la medida en la que se valore y se respete en la casa, así es como se hará fuera de ella.

P.- En tu casa se respetaba, claro.
– Iba más allá, fíjate. Mis padres se han sentido inferiores que el sitio en el que yo estaba; y eso me dolía mucho en el sentido del pudor y la vergüenza de que yo pudiera cometer alguna falta y mi madre no supiera desenvolverse. He querido y quiero tanto a mis padres que bajo ningún concepto podía permitir que a mi madre le llamaran la atención por mi comportamiento; y eso se traduce en respeto al maestro; sí.

P.- ¿Hay educación en el sistema de educación?
– Hay que matizar. Hay que cambiar mucho el sistema y apostar por el aprendizaje cooperativo ya que en este contexto se valora más la educación puesto que promueve ciertos valores como la generosidad, el trabajo en equipo, la solidaridad, el respeto, guardar el turno de palabra… Se está cambiando porque la LOMCE va por ahí, pero aún queda mucho por recorrer.

P.- Primero la obligación que la devoción es uno de los muchos dichos de nuestro refranero español. ¿Crees que los refranes son la vida y que enseñan? 
– Sí, yo además soy mucho de refranes. Estos dichos son la vida; es la enseñanza del pobre que ha tenido que sudarlo. Muchos refranes salen del campo y de los pueblos; de personas que han sufrido y que saben de qué va la vida. Hoy no queremos obligaciones ni que se nos imponga nada, pero cuando tu quieres llegar a un disfrute o a hacer algo que te guste, primero te tienes que obligar, atender las prioridades y esforzarte.

Santi Postigo: Renuncias y Cambios

P.- ¿Cómo te enfrentas a ese momento en el que das el paso y abandonas tu sueño, tu vocación?
– Lo llevé con miedo e incertidumbre. Ten en cuenta que yo crecí con la idea externa de que era la niña de papá y mamá, que estudié en colegio de pago… Pero es verdad que en la barra de un bar se aprende la carrera de la vida. Es ver la realidad e interiorizarla; no es tanto aprender la teoría y llevarlo a la práctica sino al revés. En la universidad aprendí mi carrera y en la barra del bar, la vida.

P.- ¿Cómo recuerdas aquel inicio y qué queda de aquella Santi?
– Ese miedo se ha transformado en mucha fortaleza y capacidad, y muchísimo sacrificio. De aquella Santi queda el nombre (risas). Empecé con mucha inocencia; pero estar detrás de una barra y ser mujer no es algo fácil. Y a esto se añade que yo era «la hija de» porque allí en el pueblo esa era yo.

Santi Postigo: Igualdad y Mujer

P.- ¿Has sentido alguna vez que te trataban distinto por ser mujer?
– Sí. Te tratan distinto. Ese «niña, ven pa’cá» era continuo pero a base de mucha educación y de mucho «mire, caballero, yo tengo mi nombre» lo he conseguido revertir. En esto el carácter fuerte que tengo me ha servido para imponerme y señalar a los demás el sitio que tengo y ocupo.

P.- ¿Apuntabas maneras?
– Sí, a mi padre se lo decían siempre: «Vaya hija ‘saboría’ que tienes»; y mi padre más se lo decían, más orgulloso y ancho se ponía. Porque eso era señal de que yo siempre he sido de cada cosa donde y cuando correspondiera.

P.- ¿Crees en la igualdad?
– Se nos ha vendido una idea de igualdad que no es cierta. Las mujeres sabemos identificar ciertos aspectos que los hombres no son capaces; al igual que al hombre le nace de forma intrínseca la fuerza y la imposición de ciertas otras a las que nosotras no llegamos; y creo que por eso jugar en términos absolutos de igualdad nos cuesta tanto a todos. Mirando mi caso te digo que poco a poco se aprende y con mucho esfuerzo se consigue, y muy agradecida a mis padres porque desde pequeña me han inculcado el lugar que tengo y debía ocupar.

P.- Muchas mujeres ven en el emprendimiento una forma de conciliar vida personal y profesional. ¿Estás de acuerdo con este planteamiento? 
– Desde mi experiencia pierdes muchas cosas por el camino. Yo miro para atrás y me pregunto «¿Qué he hecho yo en estos 6 años?». Y sí, he avanzado en el negocio; y sí, avanzo como persona, pero no he avanzado como mujer.

P.- ¿A qué te refieres?
– He crecido, he aprendido. Pero no he avanzado en vida personal. A mí me hubiera gustado tener hijos, formar una familia. Yo antes con mi edad me veía de maestra, con mis niños y mi marido que me quisiera mucho; y mira tú (risas). No veo el tiempo. Por eso digo que una mujer emprendedora tiene que dejar cosas atrás.

Santi Postigo: Familia

P.- ¿Y crees que no lo consigues por tu implicación en el negocio o porque no has encontrado una persona que comparta tus valores, tu vida?
– Ambas cosas. No he encontrado esa persona que lleve o comparta esa andadura que yo he empezado. Es muy complicado porque yo soy muy responsable de mi negocio. Ni cualquiera lo quiero a mi lado, ni tampoco cualquiera es capaz de aguantar esto; porque al ser tan exigente y responsable es difícil bregar conmigo.

P.- Bueno eso lo dices tú, pero si tu madre pudo…
– Soy difícil. Mi madre es otro mundo. Por eso la admiro tanto: ella supo formar una familia con su hombre de toda la vida, como se decía antes, tirar para adelante con 3 niños y esta en el bar trabajando y sin ayuda de los abuelos. Que hoy los abuelos ayudan mucho. Y también los maridos. Los hombres de antes no son los hombres de ahora. Ellos trabajaban y la mujer en la casa con los niños y demás; pero mi madre no. Ella me ha inculcado que la mujer tiene que trabajar.

P.- ¿Qué es de lo que más orgullosa te sientes?
– De seguir con el legado de mis padres a pesar de todos los obstáculos que se me han puesto en el camino. Incluso teniendo que dejar durante 5 años mi vocación, que gracias a una llamada telefónica lo he vuelto a retomar; pero yo no podría destruir nunca lo que ellos han formado en toda una vida. Y estoy muy orgullosa.

P.- Tu padre también lo estaría.
– Seguro. Mi padre antes de irse me dijo: «Tú, con tu madre, las 5 juntas» (Santi se refiere también a sus dos sobrinas y su cuñada). Y eso lo tengo clavado en mi corazón. Yo no soy solo yo, yo soy con mi familia. Si pienso egoístamente en mí, pienso en ellas. Y esto es de lo que más orgullosa me siento.

Santi Postigo: De Mesón a Pizzas y Tapas

P.- ¿Como era el Mesón Postigo?
– Mi bar estaba destinado a ser un bar de pueblo y la clientela era y es buena. Ten en cuenta que era un bar de tratantes en donde se han cerrado muchos acuerdos con la palabra y un apretón de manos. Ya no hay estos acuerdos porque por desgracia nadie respeta la palabra y su valor se ha perdido.

P.-¿Por qué el Mesón Postigo pasa a ser Postigo’s Pizza?
– Yo quería cambiar la forma de estar en el bar, esas voces. Ya tampoco se dan esos tratos y esa cultura antigua. Pizarra es un pueblo de mucha juventud y yo hice un estudio de mercado y qué funcionaria más allí por el sitio que estoy. Ahora es también una Pizzería. Lo que son las cosas, teníamos alquilado al lado un local a unos pizzeros, y se fueron; y me dije: «¿Por qué no? »

P.- Y allá que fuiste.
– Soy atrevida en este sentido; porque los poquitos ahorros que tenía los gasté en hacer un curso de pizzería y que fuera lo que Dios quiera.

P.- Pero además de incorporar las pizzas, mantienes la cocina tradicional y consigues ser la Mejor Tapa de la Ruta de la Tapa de esta pasada edición.
– A los 13 años lo hemos conseguido. Yo aún no me lo creo. Es verdad que todos los años me he encargado yo de participar en esto porque mi padre no quería saber nada de bullicios, de la gente corriendo con una tapa, con un sello, eso a él no le entraba . Él con su ‘chorreillo» como el decía, de sus mañanas se conformaba.

P.- Y precisamente lo consigues en la edición 13, la de la mala suerte.
– De mala suerte nada. Yo veo este número y tengo muy buen sabor de boca, nunca mejor dicho.

P.- Mejor Tapa Profesional, Mejor Tapa Infantil y Mejor Tapa Popular Infantil de la XIII Ruta de la Tapa de Pizarra. ¿Cómo se fragua todo?
-Esta vez hablé con el Chef Sergio. Le pedí que me ayudara que quería llegar a un poco más que otros años, pero nunca pensé que llegaríamos a tanto (risas). He tocado el cielo porque son muchos años, mucho esfuerzo. Porque la ruta de la Tapa es una locura, mucha intensidad y mucho trabajo. Y volvemos a la idea de que después de mucho esfuerzo viene la recompensa.

P.- ¿Volverás a participar el año que viene?
– Yo decía que este año ya iba a ser el último (risas) pero ya no me queda otra porque el año que viene mi tapa aparecerá en el cartel. Desde aquí aprovecho para invitar a todos a que disfruten de la Ruta de la Tapa de Pizarra que coincide con el Puente del Pilar, que les esperamos por allí.

P.- ¿Cual es tu plato favorito de Postigo’s Pizza?
– Las pizzas, por supuesto.

Santi Postigo: Los sueños se cumplen

P.- ¿Has abandonado tu sueño de ser maestra?
– Hay veces que me digo que hasta aquí que no más complicaciones y que me quedo solo con el negocio. Pero yo creo que mi vida va a estar siempre complicada. Sé que aporto a la educación un granito de arena ya solo por el empeño que pongo, las ganas con las que entro en clase y cuando veo esas caritas esperando por dónde va a salir la seño ese día; y eso no tiene precio.

P.- ¿Cómo eres capaz de compaginar todo?
– No lo sé. Con muchas ganas de que se me valore. Creo que me he sentido infravalorada en mi campo, y me he dado cuenta que cuando me valoran en algo, sale más fácil lo mejor de mí.

P.- ¿Tú te crees todo lo que tú vales, tú sabes lo que vales?
– (Risas) Valgo oro. No, ojalá. Yo valoro más a los demás. Mi madre discute mucho conmigo por ese tema. A mí me gusta ver a la gente feliz de la misma manera que me da mucha pena cuando me cuentan sus problemas. Yo no sé si esta enorme empatía que tengo hacia los demás es buena o mala, el caso es que me lo traigo a mí y me vengo a menos. No lo sé.

P.- ¿Cómo te ves de mayor?
Yo sueño con jubilarme de maestra en un colegio. Y sé que los sueños si los buscas, los consigues. Yo soñaba con cambiar y remodelar el bar y que estuviese a tope, con reservas. Eso en el Mesón Postigo, jamás; eso era a ver quién viene. Y hoy por hoy tengo reservas (respira y sonríe orgullosa). Los sueños se cumplen.

P.- ¿Qué te gustaría?
– Sería un sueño que algún niño quisiera ser maestro de mayor porque conoció a Santi Postigo. Yo así lo hice con Loli del Pino y ojalá eso se me cumpla: que un día por la calle me cruce con algún alumno y me diga que ha sido maestra por mí.

Santi Postigo: Sacrificio y Esfuerzo

P.- En todo lo que cuentas hay esfuerzo, sacrificio, renuncias. ¿Hemos olvidado estos valores?
– Mucho. Yo, por suerte o por desgracia los he vivido siempre en mi casa con el bar; porque se dice que un bar es como una cárcel con las puertas abiertas. Y es verdad. Pero saco una lanza en su favor, porque al igual que el bar me ha quitado mucho, me ha dado mucho. Porque en los momentos más complicados de mi vida, si yo no me encierro en el bar a trabajar, yo hoy por hoy estaría medicada, y muy mal. El trabajo me ha mantenido la salud.

P. – ¿Tú cómo veías estos valores en tu casa?
– Mis padres han estado muy sacrificados por el 
bar, por mantener a sus niños. En mi casa se ha vivido mucho en familia con mucha comunicación. Cuando ha habido un problema hemos ido todos a una. Mis padres me han enseñado el valor del esfuerzo, del sacrificio y el valor de la renuncia, este último no se considera y cuando tu aprendes a renunciar, consigues muchas cosas buenas.

P.- ¿Enseñamos bien esto a nuestros hijos?
– Hoy yo creo que hemos confundido los términos. Cuando el niño pide algo, y nosotros con tal de no escuchar sus gritos, se lo damos; estamos cambiando sin darnos cuenta el esfuerzo por capricho. Cuando ese niño sea mayor  y te pregunte porqué le dices tanto que esta vida requiere esfuerzo si tú no has sabido o podido enseñárselo… Hay que tener mucho cuidado. Cuando son pequeños y te pida algo, aunque se lo puedas dar y te duela no darle lo que pide o te molesten sus gritos; es mejor no ceder.

P.- ¿Cómo le gusta tomar el café a Santi Postigo?
– Con una ‘rebanaíta’ con aceite de El Molino de Álora que me encanta y con un poquito de jamón serrano al corte, y el café muy, muy caliente.

Tomás Melendo: “La cultura que nos envuelve no favorece el desarrollo humano”

Cuando conocí a Tomás Melendo su mujer (Lourdes Millán) ya le había hablado de mí y de esta sección. Por lo que la propuesta de entrevista tuvo un sí inmediato y yo solo quería buscar el momento más oportuno. Por  eso, cuando Timmy Ropero se refirió a la familia durante la entrevista que le hice (y que puedes leer aquí) pensé inmediatamente que  Tomás Melendo se tenía que tomar #UnCaféConPorras lo antes posible. Ya me venía yo confirmando desde hace unos meses  que «el mejor momento es ahora». Y así ha sido.

Descubrí en Tomás Melendo una persona amable y apacible que no tiene pelos en la lengua y habla claro y fuerte de sus convicciones. De su vida. Una persona coherente y sorprendente. Un espíritu joven que está deseando llegar a la jubilación para entregarse por completo a los cursos y formaciones familiares que él mismo, junto a su mujer Lourdes, pusieron en marcha a finales del siglo XX.

Tomás Melendo se toma un CaféconPorrasDoctor en Educación y filosofía por la Universidad de Navarra, el Profesor Tomás Melendo Granados, Catedrático de Filosofía en la Universidad de Málaga, busca que la sociedad piense pero sobre todo, que ame.

Lleva más de 20 años ayudando a familias de todos los rincones del mundo. Fundador y Presidente de la Asociación Edufamilia; la cual propone  cursos y talleres para profundizar en la tarea de vivir y amar, y de los que tienes más información en este enlace. Ha publicado más de 80 libros en solitario y ha colaborado en más de 140 publicaciones y artículos de investigación.

Me resulta imposible resumir a una persona como él. Pero sí os traigo una entrevista hecha con mucho mimo y cariño. Este es mi regalo de Reyes y que espero os guste. ¡Ah! Y atentos al video, pues tenemos al primer espontáneo que os lo muestro sin filtros. Ya sabéis que esta primera parte de la entrevista, como dice Alejandro Sanz de la música, no se toca.

Tomás Melendo: La Filosofía

P.- Toda una vida dedicada a la filosofía. ¿Ha observado evolución en la percepción que se tiene en la sociedad de esta disciplina?
– Antes pensábamos más. Yo recuerdo que en mi juventud nos reuníamos una vez a la semana, primero amigos, y ya después amigos y amigas; que nos planteábamos cuestiones de fondo que nos ayudaran en nuestras vidas. Era una reunión temática y esto nos unía mucho. Hoy lo que ocurre es que no se para uno a pensar. Hay un exceso de información, una enorme velocidad de la imagen y los chicos no piensan. 

P.- ¿Y usted les hace consciente de esto, de que no piensan?
– Por supuesto. Los alumnos cada vez saben menos, lo cual para mí es muy beneficioso; porque están más abiertos. Y les hago saber que no piensan para que aprendan a hacerlo. Al no haber pensado nunca, se repite lo que se oye más veces creyendo que es un planteamiento propio. Por eso precisamente ahora vamos a empezar a pensar; y lo hago a través de un paradigma: “Nunca hables de lo que no vives y todo lo que estudies intenta llevártelo a la vida”.

P.- ¿Empieza su asignatura siempre de la misma manera?
– Sí, el primer día después de contarle quién soy, que quiero mucho a Lourdes y que tengo 7 hijos; les digo que no tengo ningún interés en que piensen como yo. Tengo mucho interés en que piensen, a secas, y muchísimo más en que conozcan. Son términos diferentes. Yo no quiero autómatas, quiero personas que sean capaces de ver lo que hay en el entorno y llevarlo a su vida. Les pido que se alejen de la verdad apropiada y que sepan encontrar su propia verdad. Tu vida refleja tu filosofía, la verdadera no la que se te da en la universidad.

P. – ¿A qué se refiere?
– Los profesores de filosofía hoy dan las clases en un mundo y las cobran en otro. Lo que dicen no tiene nada que ver con lo que ellos viven. Por eso yo intento siempre enseñar a que piensen. Mi vida es la filosofía y la filosofía es mi vida. Yo profeso un modo de vivir filosófico en el que pongo en juego todo mi ser para intentar entender lo que es mejor; y eso llevarlo a mi vida, a mi familia y amigos, y por supuesto a los alumnos, y así es como llega a la sociedad.

P.- ¿Le suelen preguntar sus alumnos sobre cuestiones que le inquietan?
– Sí, mucho. En ellos y su entorno veo la temperatura, los valores y las inquietudes de la juventud.

P.- ¿Recuerda alguna en concreto?
– Hace unos días al terminar la clase, un alumno me preguntó y expuso sobre cuestiones que había hablado con su padre: por qué ahora los jóvenes tienden a ir más al psiquiatra y al psicólogo, por qué la infancia se acorta y se adultiza a los jóvenes; por qué al entrar en la vida social nos enfrentamos a una carga para la que no se está preparado… 

P.- ¿Qué le transmitió con esta pregunta?
– Me demostró una inquietud que yo considero fundamental para el desarrollo de la persona; y es que efectivamente, la infancia no se vive hoy. Basta ver la televisión, pobres niñas de 9 años haciendo de actrices y otros en situaciones de adulto. Y la niñez es un momento central porque te da la confianza en la vida. También la adolescencia se alarga mucho, una época en la que la persona debe aprender a resolver los problemas de la vida y esta parte los padres han tenido mucho que ver intentando resolverle los problemas a los hijos.

P.- ¿Por qué no se ve como algo normal que alguien decida hacer la carrera de filosofía?
– Estudiar filosofía no se entendía antes como tampoco se entiende ahora. Mis padres no se opusieron pero ellos lo veían como algo muy extraño. Se ve como una carrera sin oportunidades profesionales; y eso no es así.

P.- En una ocasión recuerdo que le dije a un buen amigo “Filosofar no es lo tuyo”. ¿Es esto cierto? ¿Tenemos todos la capacidad de filosofar?
– Naturalmente sí, todos tenemos la capacidad y la necesidad. La filosofía espontánea surge para todo el ser humano, sobre todo cuando afecta a las emociones: al dolor, al amor; y es ahí cuando nos planteamos los grandes interrogantes ¿quién soy, hacia dónde voy, para qué estoy aquí? Esto es común a todos los seres. Lo que sí es cierto es que esta reflexión que se hace viene favorecido por el entorno; y el entorno actual no lo favorece.

Tomás Melendo P.- ¿Entonces ya no hay filósofos espontáneos?
– Los hay y los más asombrosos que he conocido son esas personas que trabajan en el campo, que han pasado la mayor parte de su vida en contacto con la naturaleza y que no han salido de su pueblo. Esas personas que han trabajado para sus hijos, para sus familias… Ellos tienen una filosofía natural muy profunda y te quedas maravillado de cómo dan en el clavo sobre  muchos aspectos. Y esto ilustra en gran medida que la cultura que nos envuelve no favorece el desarrollo humano. Si hoy piensas vas contracorriente.

Tomás Melendo: Educación y Familia

P.- ¿Hay pautas para poder reflexionar e incluso inculcarlo a los más pequeños?
– En materia de educación yo siempre digo que los hijos tienen un único derecho: a la persona de sus padres. Un derecho inalienable que se traduce en tiempo y en intimidad. Creo que la clave de la vida humana es que hayas tenido unos padres que hayan estado a tu lado, que te hayan dedicado tiempo, que se hayan puesto a tu altura, que hayan sabido escucharte y hacerte ver que confían en ti porque te han contado cosas. Esa relación interpersonal es la clave. Por eso cuando no le damos la persona lo sustituimos por regalos y concesiones y le permitimos cosas.

P.- ¿Qué supone la familia para la sociedad?
– No soy partidario de hablar de la familia como célula de la sociedad, aunque se le pueda sacar mucho partido, sino a la inversa. Lo importante es cada familia, en todos los sentidos. Nos hacemos y nos rehacemos en la familia. El lugar en el que aprendemos a lidiar en un entorno a veces difícil como es el trabajo, la calle; el lugar de, como dice el sociólogo Pierpaolo Donati, civilizar que es hacer familiar lo no familiar.

P.- Hace referencia a muchos pensadores. ¿Quién le ha marcado más?
– La expresión que más me ha guiado el pensamiento desde que me dedico a ello es de San Juan Pablo II: Como es la familia, así es la humanidad porque así es el hombre. 

P.- De hecho a San Juan Pablo II se le conoce como el Papa de la Familia. ¿Qué fue lo que aportó?
– Al igual que el diamante solo se pule con diamante, la persona solo crece con el contacto personal. Y esto se da en la familia. Son palabras de San Juan Pablo II reinterpretadas por mí. Por eso la clave de toda la humanidad está en la familia, en cada matrimonio. Y con los hijos, el amor de ambos; eso lo tienes que hacer crecer. Para un hijo lo más importante es que los padres se quieran entre sí. Y aún hay más: es necesario destinar un tiempo en exclusiva a cada hijo.

P.- Usted tiene 7 hijos. ¿Cómo lo ha ido haciendo?
– Yo tenía una tarde al mes para cada uno de mis hijos. Y en ese tiempo yo les contaba lo que me ocupaba y preocupaba, adaptado siempre a la edad de cada uno. Le pedía consejo y no le decía nunca “ahora cuéntame tú”. Le dejaba esa libertad de si quería me contaba y si no quería, no me contaba. Esa relación de ponerte tú en juego como persona para sacar lo mejor de sí mismo me parece que es la clave de una vida propiamente humana.

P.- La familia siempre es la clave. Pero, ¿por qué cree que resulta tan difícil la conciliación?
– Esa idea de conciliar familia y trabajo me pareció desde el principio mal planteada. Tiene que haber más bien una sinergia entre familia y trabajo. En la familia es donde se desarrolla una serie de habilidades y virtudes que luego se van a verter en la sociedad. Por eso la familia y el trabajo tienen que confluir.

Tomás Melendo: La Familia y el Amor

P.- Dice usted que la familia lo es todo. Hoy vemos muchos tipos de familia cuya columna vertebral es el amor. ¿Se le da importancia y valor hoy a la familia y al amor?
– No. Es cierto que familia y amor son nucleares; al menos para mí lo son. Y hoy lamentablemente nos encontramos con un problema operativo ante lo que es el amor. En el día a día. Porque no se sabe lo que es el amor ni se sabe amar. Hoy vemos un círculo vicioso y no virtuoso.

P.- Explíquese, por favor.
– Los padres que no saben amar no enseñan a sus hijos lo que es el amor. Esos hijos crecen sin saber amar. Y cuando llegan al matrimonio no se casan realmente porque dicen te amaré toda la vida pero esa palabra no tiene contenido. La tendencia hoy es estar más pendiente de sí mismo que del otro.

P.- ¿Cómo debe enseñarse el amor, el de verdad?
– Enseñarles desde pequeño a estar más pendiente del hermano;  del otro. Pero claro, esto es muy difícil cuando no tienen hermanos. Esta forma de entrega es clave también cuando llega el descubrimiento de la sexualidad. Si primero pensamos en nosotros, en satisfacernos a nosotros mismos.

P.- ¿Y esto es irreversible?
– Para nada. Todo esto es sanable. Pero debemos tener claro que cuando acostumbramos a un niño a estar pendiente de sí mismo, a ser el centro lo convertimos en un niño tirano. Cuando este niño llega a la pubertad y a la adolescencia lo vuelve a acaparar todo para sí. Por eso cuando llega al matrimonio; junto con la otra persona, deben encontrar ese proyecto personal y de vida basado en el amor.

P.- Estos son los conocidos como Curso de Orientación Familiar y Proyectos de Vida.
– Sí. Lourdes y yo llevamos muchos años ayudando a matrimonios y familias y nos ha pasado muchos veces que en la primera entrevista cuando hablamos con matrimonios “recientes” lo pensamos: Vosotros no os habéis casado porque seguís cada uno con mi yo y mi proyecto; y el otro te impide que tú realices tu proyecto. Es un egocentrismo a dos. Hay que dejar de decir yo y hablar de nosotros.

Tomás Melendo familia y amorP.- Al final la clave la tiene esa chirigota de los Carnavales de Cádiz “Lo que diga mi mujer”.
– Eso es tan real que he venido hoy porque me lo ha dicho Lourdes (risas). Pero es verdad. Es así como funciona un matrimonio en las dos direcciones. A mí no me gusta hablar de ceder. Ceder es una  palabra roñosa. Yo diría que es aprovechar la oportunidad que te da la otra persona de hacer algo que sabes que le gusta. Siempre que no sea algo malo en sí mismo. El motivo que tengo más grande para hacer algo es que a Lourdes le guste. Lo digo con toda sinceridad. Y a veces me encanta y a veces me cuesta. Pero es ella quien me mueve. Mi proyecto vital es ayudar a Lourdes a ser feliz.

P.- Hoy a los amigos se le suele llamar como la familia que se elige. ¿Sabemos elegir esa familia?
– Hoy la amistad es diversión. No habláis entre vosotros. Y yo entiendo la amistad como ese sentido de reunión para hablar de cuestiones comunes, en donde abres tu alma. Esa amistad no se cultiva hoy y es la que no veo entre vosotros los jóvenes. Esa amistad que yo sí veía en mis padres era tiempo ganado.

P.- Cultivar las relaciones.
– Exacto. Y la que más hay que cuidar y destinarle tiempo es a tu pareja. ¿Cuánto tiempo tienes destinado a pasar en exclusiva con tu marido? ¿Cuánto tiempo hace que no sales a solas con él? Para disfrutar y disfrutaros. Esto hace que el amor sea más jugoso.

P.- ¿Y eso cómo se trabaja día a día, en las prisas cotidianas?
– Al principio puedes apuntarlo en un papel o en la agenda con alarma y marcarte un objetivo: ¿qué puedo hacer hoy que le haga feliz? Ya con el tiempo esto sale solo y espontáneo.

Tomás Melendo: Familia y Amor de Dios

P.- Antes hacía referencia a los hermanos como clave para cultivar el amor entre los más pequeños. Pero la inestabilidad laboral, el difícil acceso a la vivienda, etc, frena esa creación y crecimiento de la familia entre los jóvenes. Que tengan hijos podría no ser lo más recomendable, ¿no?
– Depende. Cada persona y cada familia tiene un caso muy particular. Mi experiencia es que yo he tenido números rojos hasta hace muy pocos años y no me ha importado nada, nada. El motivo más importante para tener un hijo es el hijo mismo. Todo lo demás se queda muy lejos. Es la posibilidad de colaborar con Dios para traer al mundo a alguien que está destinado a tener un diálogo de amor con Dios por toda la eternidad. Si lo piensas despacio… 

P.- Dicho así, abruma.
– Cuando lo pienso, yo tiemblo. Es así. Esto esta fuera de cualquier otra comparación o compensación. Soy consciente de que hoy al hijo se le ve como un problema o un adorno. Un problema para mis planes o qué hijo más bien vestido y qué mono. No se le respeta en su naturaleza de que es una persona que tiene un destino maravilloso y que yo tengo que desaparecer excepto en la medida de ayudar a cumplir su camino de no retorno hacia la felicidad eterna.

P.- El 29 de septiembre de 2009 el Papa Benedicto XVI le nombra a usted junto a su mujer Lourdes Millán miembro del Consejo Pontificio para la Familia. ¿Cómo sucedió aquello?
– Todo surge hace unos 20 años cuando cree en Málaga los Estudios Universitarios sobre la Familia. El primer año fue presencial, pero el segundo Lourdes y yo implementamos la formación online. Era una locura 775 horas online, pero Lourdes insistió y fue lo mejor. Y ahí está el inicio de la historia de formar parte del Consejo.

P.- Pero de 1999 a 2009 pasan 10 años, ¿cómo lo consiguieron?
– Esto era algo por y para las familias, así que puse a todas las monjas de clausura de España a rezar. Les pedía a través de cartas que rezaran porque saliera este proyecto adelante. Porque además de mucho trabajo y mucho esfuerzo necesitábamos esa ayuda que sin duda fue lo que hizo que este curso fuera un éxito. Y en esta comunicación que empezamos también lo hicimos con el responsable de Vida y Familia de la Conferencia Episcopal; él fue quien años después nos propuso a Lourdes y a mí ser miembros del Consejo.

P.- Una oferta que no podía rechazar.
– Claro que no. Pero cuando 2 años después de proponernos al Consejo Pontificio para la Familia me llaman y me dicen que el Papa Benedicto XVI nos ha designado, lo primero que hago es ir a internet (risas). Y al final esto supone un plus de responsabilidad pero sobre todo un aviso de Dios de que estamos en el camino correcto. Muy gratificante.

P.- ¿Cómo se toma el café Tomás Melendo Granados?
– Aunque no me gusta el café, solo lo tomo con Lourdes en la sobremesa. Un momento que a ella le encanta y yo la acompaño.

Timmy Ropero: «Solo hay dos cosas imprescindibles para vivir: respirar y la música»

Aquella tarde iba a conocer en persona al ojos azules que me tenía embobada con 4 años (sí, desde siempre he sido muy viva). Y quien lo acompañaba sería quien me dejaría boquiabierta a mis taitantos. Así conocí a Timmy Ropero. Siempre accesible y a disposición de todos también a través de www.timmyropero.com y sus redes en Facebook y Twitter @timmyropero.

Una persona sencilla, trabajadora, cercana, entusiasta, alegre…, y podría seguir. En resumen: un gustazo de ser humano cuya sonrisa se ve de lejos y se agradece. 

Este #UnCaféconPorras se fraguó en marzo en La Fábrica de Cerveza, un local enorme que evoca a aquellas manufacturas de principio de siglo XX y que es visita imprescindible en el corazón del Soho de Málaga. Y ahí me contó tantas cosas tan impresionantes, que nos quedamos cortos de tiempo.  Y prometimos volver a tomar un café y terminar aquello que empezamos.

Ahora, cuando se cumplen 4 años de su genial «Somos Málaga» os ofrezco una entrevista que a mí me pareció genial. Y es que Timmy Ropero es un genio. Me volvió a dejar boquiabierta, con muchos titulares para elegir. Y me quedé con aquello que me hizo conocerlo y que al fin y al cabo no solo lo mueve a él sino también a toda la humanidad: la música.

Un MÚSICO de los de verdad. En mayúsculas. Compositor, autor, arreglista, productor, manager, cantante. Sabe tocar la batería, la guitarra, el piano y el bajo. Estos 4 instrumentos son los que domina (no son pocos) y confiesa que también se atreve con percusión y derivados. Su arte al combinarlos le ha valido para componer temas interpretados por artistas como Malú, María Jiménez, Gemeliers, o el ultimo éxito de la Húngara «Qué importa si hablan» que acaba de ser nominado a Super Olé del Año y que ha compuesto junto al también artista malagueño Chandé.

Y además de todo ello, es socio de AMAFE; la Academia Master de Formación para el Empleo que ofrece multitud de cursos y FP en el corazón malagueño, en calle Trinidad Grund 33-35. Como veis, una persona   que se ha ganado no solo mi respeto y mi cariño, sino también toda mi admiración. Espero disfrutéis de #UnCaféconPorras y con Timmy Ropero.

Timmy Ropero: ¿Ser músico se nace o se hace?

P.- ¿Siempre supiste que te querías dedicar a la música?
– Siempre, sin duda. Ya sabes que mi padre ha cantado siempre (su padre es Paco Paco) y podría decir que la música la llevo en la sangre. Recuerdo que con apenas 5 años ya hacía mis buenos intentos en el piano que tenían mis abuelos en casa. Incluso las canciones que escuchaba en la radio también las acompañaba con arreglos y sonidos que yo mismo hacía con chasquidos y tarareos.

P.- ¿Cómo influye lo que nos rodea en lo que vamos a ser de mayor?
– Entiendo esta pregunta de dos maneras y en cualquier caso te digo que muchísimo. Por un lado influyen los genes, por supuesto. Mi abuelo era músico de jazz, mi padre es quien es, mi madre siempre le ha gustado la música. Eso está ahí. Pero por otro lado el papel de la familia es fundamental. En mi casa además ha habido mucha música y mucha cultura musical y eso se nota. La figura de la familia para un niño y su evolución en todos los aspectos es clave. Eso delimitará cómo será la persona en su edad adulta.

P. – ¿Crees que hoy falta esa figura de familia?
– Por supuesto que falta. Se ven tantos problemas, no solo en la juventud… Debemos ser conscientes que todo parte de la casa. No es en los colegios, no. Todo lo que es el cariño, el amor, la educación; todo eso lo tienen que dar los padres. Yo estoy cansado de ver a padres y madres en las terrazas sentados y el niño simplemente llamando la atención de esos padres y que no les hacen caso. Es tan importante saber ofrecer y dar el amor y la atención que necesita un hijo. Eso va a influir muchísimo en todo el comportamiento de ese niño cuando se haga adulto.

P. – ¿Ves esta carencia a la que te refieres también en AMAFE?
– En Amafe encontramos padres que quieren a toda costa que el niño o la niña haga determinado curso porque creen que puede tener más salidas laborales sin atender a la necesidad o vocación de ese niño o niña. A esto me refiero. Así no se está haciendo un trabajo de educación al hijo, de querer acercarse a él, de conocer qué le hace feliz. Yo estoy convencido de que todos estamos hechos para algo.

Timmy Ropero: La música y la inspiración

P.- ¿Cómo llegas del Timmy que cantaba por los bares de Málaga, al Timmy Ropero actual descubridor de talentos musicales, compositor, arreglista, productor, manager…?
– Teniendo claro que lo mío era la música, yo empece a trabajar de noche para ganar dinero. Pero no solo ya cantando en los bares, que yo creo que actué en todos los bares de Málaga de la época; fui también DJ. Y todo ello lo compaginaba con la carrera de Turismo. Ha sido una evolución paulatina en la que me he desarrollado entendiendo no solo la música como arte sino también la música como negocio. No hay que olvidar que es una parte muy importante.

P.- Hoy gran parte del negocio de la música gira en torno a un estilo concreto, el reggeaton. ¿No hay otro tipo de artistas o no interesa apoyar a otro tipo de artistas?
– Son tendencias. Todo es una rueda. Lo que es muy complicado de cambiar,  y es una pena, es que las discográficas apenas apuesten ya por artistas de “larga carrera” o a largo plazo como por ejemplo pasó con Julio Iglesias, Luis Miguel, etc.., que no se hicieron número uno de un año para otro, sino que fue una carrera de fondo.

P.- ¿En qué sentido?
– Antiguamente un single de un artista podía durar en la radio unos 5-6 meses aproximadamente, y ahora cada mes o mes y medio están sacando singles nuevos. Es un consumo de usar y tirar. Ahí va la tendencia de consumismo. Esto conlleva también a una merma en la calidad musical; y no solo te hablo de la composición, también la producción, cada vez producciones más baratas. En esto también influye donde se consume la música. Los móviles son los reproductores estrella a día de hoy y aquí no se pueden apreciar muchas frecuencias como la línea de un bajo por ejemplo. Al perderse esta calidad sonora ya no hace falta grabar en altísimas calidades o en estudios sumamente profesionales. El oído musical de gran parte de la población, sobre todo las nuevas generaciones, se está desarrollando con un sonido por así decirlo «más barato».

P.- ¿Crees que con Internet y las nuevas aplicaciones musicales cualquiera puede ser músico?
– Mas bien te diría que cualquiera puede hacer música, pero eso no significa que sea músico. Y con esto lo digo todo.

P.- Has escrito canciones para Malú, María Jiménez, Gemeliers, la Húngara… Son estilos muy distintos. ¿Cómo te inspiras para dar con la tecla que va con cada artista?
– Cuando me encargan una canción para un artista en concreto intento hacerle el traje a medida. Por eso solicito conocerlo personalmente para tener una visión más amplia. Es precisamente el artista quien va a hacer suya la canción y defenderla ante un micrófono; y no nosotros los compositores o productores.
Y es más, me encanta componer para estilos tan diversos porque no me gusta encasillarme en un género en concreto. Cuando compongo me ayuda mucho escuchar otras canciones y hacerle arreglos. También a veces compongo varias canciones a la vez de diferentes estilos porque esto me va refrescando mentalmente y me va motivando.
P.- ¿Dónde te inspiras y cuál es tu lugar favorito para componer?
– Mi estudio. La inspiración es muy bonita y poética pero ese concepto es bastante incierto. Te podría decir que esos momentos de «inspiración» al año pueden venir una o dos veces. La inspiración para mí es coger una hoja en blanco y estar horas y horas hasta que te salga la canción deseada.
P.- ¿Crees que los niños prodigio o artistas infantiles requieren de una atención especial?
– Sí, siempre. Hay que estar muy pendiente de la vida de ese niño prodigio. Pero te diría más, que hay que evitarlo. Muchos padres se ponen en contacto conmigo para que «yo me encargue de la carrera» de sus hijos que son niños de 12-13 años que cantan realmente bien. Y yo me niego. Un niño tiene que tener esa infancia y no entrar en un mundo altamente competitivo por eso hay que tratar de evitarlo.
P.- ¿Entonces no eres muy partidario de los programas y talent show infantiles?
– No, porque aunque intentan defender todo como un juego, al final ellos están expuestos a la sociedad. Y los niños a veces pueden ser muy crueles. Yo mismo lo viví cuando llegué a España y no hablaba muy bien el castellano. Pues tú imagínate ese niño o niña que va a un programa de estos y sale mal parado; tú no dudes que ese niño va a tener una frustración, y no creo que merezca la pena. Todo debe venir a su debido momento.
P.- Pero tú sí has trabajado con artistas muy jóvenes. 
– Sí, pero han sido artistas que a mí me llegaban con 14-15 años que, aunque sigue siendo una edad temprana, ya venían de la tele, de Menuda Noche. Como ha sido el caso de Kharmen y de Gemeliers. Menos de esta edad no. La infancia hay que respetarla porque los niños deben estar jugando.

Timmy Ropero: Somos Málaga

P.- Un día te llaman y llega Somos Málaga. ¿Cómo surge esa composición? 
Yo estaba en una entrega de premios en Ávila y me encuentro a Fernando Ramos. Yo le conocía ya de hace mucho tiempo, él incluso ha presentado conciertos míos y le tengo mucho cariño; creo que es mutuo. Y me contó su idea y me peguntó si quería hacer esa música.  Yo lo vi una oportunidad porque siempre quise hacer bandas sonoras. El cine es otra de mis pasiones y ahí la música tiene un peso enorme. Aunque realmente la música lo es todo. En la vida solo hay dos cosas verdaderamente importantes: respirar y la música. Sin ninguna de las dos no podríamos existir.
P.- Le dijiste sí de inmediato.

Claro, pero mi composición no iba a ser la única. Fernando ya me advirtió que otros compositores iban a mandar sus creaciones. Y ya cuando en la selección en el Ayuntamiento todo el mundo apostó por mi banda sonora, pues imagínate. Con Somos Málaga Llegaron a conocer de verdad a Timmy Ropero. No solo por la música, muchos me pusieron cara.

P.- Recuerdo que tú y yo empezamos a hablar más a raíz de que yo te pidiera ayudar para rotular el video y hacer el «Quién es quien en Somos Málaga«.
Sí, una iniciativa que yo te agradecí muchísimo. Mucha gente veía el video y se sorprendía de quién aparecía y a otros muchos le sonaban las caras pero no sabían quienes eran.
P.- ¿Intuías que Somos Málaga podía ser una de tus grandes creaciones?
No. Es que es curioso porque lo escucho y a veces pienso: «¿cómo se me ha ocurrido hacer esto?». Te puedo asegurar que mis trabajos los hago siempre en una triple dimensión: poniendo el alma, el corazón y la cabeza. Y cuando pones estos tres elementos al cien por cien con esa sensibilidad… Llegas a una especie de trance en el que ni tú eres consciente de lo que estás creando. Cuando al final ves el resultado hasta uno mismo se sorprende.
P.- ¿Te sigue sorprendiendo?
Me emociona. He escuchado Somos Málaga muchísimas, muchísimas veces, también durante el proceso de creación. Pues a mí me sigue emocionando oírla. Ademas como tiene partes muy diferenciadas y dos núcleos principales: primero uno lleno de intensidad, y otro segundo cuando aparece la maravillosa voz de Patricia Gavilán diciendo Málaga…, ese cambio me pone los vellos de punta. El orgullo que yo tengo en ese video es de lo mejor que me ha pasado. Y sobre todo porque yo llevo a Málaga por bandera, vaya donde vaya.
P.- A nivel profesional, ¿qué supuso para ti?
Una nueva etapa. Me abrió las puertas del propio Ayuntamiento y me encargaron otros trabajos como el Mira Malaga en 2017 y 2018; Málaga Ciudad de los Museos, la música para la Junta de Andalucía para China, la sintonía de Canal Málaga RTV… Todo eso vino muy rodado. Me abrió las puertas como compositor de bandas sonoras. Y precisamente el Somos Málaga fue uno de los videos que impresionó al Señor LaVelle Smith.

Timmy Ropero: Michael Jackson

P.- ¿Quién es Michael Jackson para ti?
– Para mí es el mejor artista que ha habido y que habrá, probablemente. No es solo a nivel musical, composición, a nivel visual. Era un artista tremendamente completo. Yo empiezo a hacerme seguidor de Michael Jackson cuando lanza Bad, y ahí conozco sus giras. Esa magia que le rodeaba me fascinaba.
P.- ¿Y te ha influido en tu trabajo?
Por supuesto. Yo intento hacer composiciones diferentes, que los espectáculos sean originales. Recuerdo cuando saqué al grupo Plaza Sur y estábamos en el salón de mi casa y yo quitaba los muebles y les enseñaba a preparar las actuaciones porque todo sigue un guión… Es que Michael Jackson a mí no solo me aportó a nivel musical sino a nivel show. Todo tiene que ser un espectáculo, una magia. Es lo que siempre he seguido.

P.- En junio, coincidiendo con el décimo aniversario de la muerte de Michael Jackson se estrenó The Man Behind the Dance, un documental sobre él impulsado por su coreógrafo Mr. Lavelle Smith. ¿Cómo surge esto? 

Yo conocí al señor Lavelle Smith en Barcelona. Y lo que iba a ser una audiencia de 30 minutos se convirtió en 7 horas seguidas hablando. Y él se interesó mucho por mi música. Incluso hizo un estudio de mis trabajos. Lo sé porque dos semanas después de aquel día en Barcelona me llama él personalmente y me empieza a decir nombres de artistas y canciones que apenas sabía decir bien. Y me dijo que aunque ya tenía gente trabajando en la banda sonora del documental, quería que yo la hiciera. No me lo podía creer. Me quitó hasta el sueño.
P.- Es que era un trabajo sobre tu ídolo.
Claro. Es que hacer algo con una persona del entorno más cercano de Michael Jackson; un documental con imágenes inéditas de él. Yo hice este trabajo con lágrimas en los ojos porque era una carrusel de emociones.
P.- ¿Qué fue lo más difícil?
Me ha costado más la presión y la responsablidad de saber la cantidad de miles de millones de seguidores en todo el mundo que iba a verlo. Y además yo pensaba que con tanta gente como hace música y me elijan a mí… Esa responsabilidad es brutal. Al final lo que hice es simplemente lo que hago siempre: poner el alma, la cabeza y el corazón. Y por supuesto con los sentimientos a flor de piel, una sensación muy rara porque era ver archivos que no ha visto nadie y que son del artista que mas me ha influido y al que le tengo la mas absoluta admiración desde siempre.
P.- ¿Quedaste satisfecho con el trabajo realizado?
Mucho (sonríe).
P.- ¿Cómo se toma el café Timmy Ropero?
Una nube doble templada, y siempre en buena compañía, como ahora.

Mª Ángeles Cabrera: «La verdad duele por eso el periodismo es solo para valientes»

Verdad y periodismo. Son dos palabras que suelen rondarme la cabeza y vienen muchas de las veces, acompañadas de un tercer acompañante: la subjetividad. ¿Puede ser una noticia realmente objetiva cuando quién la cuenta es un sujeto? Mis compis de clase hicimos hasta una parodia de esta enseñanza que sin duda a todos nos ha calado. Verdad, periodismo y servicio a la sociedad.

Después de haber hablado de orden y organización con Pía Nieto y de organización y emprendimiento con María Zamora, hoy quiero hablaros de verdad y periodismo. Por eso se toma #UnCaféConPorras una mujer y compañera de profesión a la que admiro. Compañera de las buenas. De esas que te asesoran y aconsejan. Que hacen caso a ese dicho de «si no tienes nada bueno que decir, mejor no hables»; y ella siempre destaca algo bueno del otro. De cada persona de la que habla, lo hace con admiración. Reconociendo el talento. Una forma de ver la vida que hoy y siempre necesitamos.

Conocerla fue otro de los grandes regalos que me hicieron mis queridos Antonio Moreno, Encarni Llamas y Ana Medina. Mis tres ases a los que quiero, admiro y respeto; y con quien tengo pendiente una cita. Ya os contaré. Y ya les contaré 😉

Tuve el privilegio de haber compartido aula, aunque en otra época, con ella. Licenciada en Periodismo por la Universidad de Navarra (Com’94), Mª Ángeles Cabrera lleva 25 años dedicada al periodismo y la investigación. Profesora titular de la Universidad de Málaga y Directora de la Cátedra Estratégica de Interactividad y Diseño de Experiencias.

Curiosa, incansable, realista y trabajadora a quien siempre le faltan horas. Ha sido un honor que haya sacado este ratito conmigo. Gracias Mª Ángeles Cabrera.

En nuestra parte grabada hablamos de la importancia de estudiar filosofía, de tener tiempo para pensar y reflexionar acerca de todo lo que sucede. Tiempo de parar e ir más despacio en la locura de los días frenéticos que vivimos. Equilibrar el juicio crítico con la acción; y sobre todo: aprender a decir las cosas. Que los pequeños detalles importan demasiado; porque no solo marcan la diferencia sino que hacen extremadamente mejor o peor la vida propia y la de los demás. Compartir.

Han sido muchos y talentosos los ya reconocidos profesionales que han pasado por sus clases. Fundadores de agencias de publicidad, de escuelas de diseño, buenos periodistas… En nuestro paseo incluso conseguimos que Mª Ángeles contara una anécdota de otro reconocido alumno que disfrutó de sus lecciones: Manolo Castillo, director de Diario Sur.

Verdad y Periodismo: 25 años después

P. – Acabas de celebrar 25 años desde que te licenciaras en Periodismo, ¿qué ha sido para ti lo mejor y lo peor de estos años?
En todo este tiempo ha habido un gran avance tecnológico con nuevos lenguajes, nuevas narrativas. Se nos ha permitido llevar nuestra comunicación a nivel global. Lo más difícil ha sido la velocidad en la que se han dado esos cambios; lo que ha impedido que podamos reflexionar sobre esos cambios y cómo afectaban no solo a la profesión sino a la sociedad en general.

Para los que investigamos esto ha sido muy cansado, nadie se ha atrevido estar en los último o por miedo o por tiempo. Es más fácil contar la historia que ya pasó que contar lo que está pasando ahora o cómo va a afectar a nuestro futuro. Esto es complejo porque ni puedes parar de estudiar pero a la vez es muy apasionante. Todos los cambios aunque puedan costarnos, son positivos.

P. – Experta en nuevas tecnologías aplicadas al periodismo. ¿Había más mujeres investigadoras?
Es verdad que en este campo me he sentido muy sola como mujer; en los congresos era yo la única entre 200 hombres. Pero he de decir que a pesar de sentirme tan sola, he sido escuchada, valorada, respetada y muy tenida en cuenta. Aunque es cierto que te encuentras con personas (hombres) con ciertos prejuicios y que no tienen un comportamiento correcto y adecuado, y lo notas y  sufres, pero sabes que son personas concretas. Ahora ya hay muchas mujeres y muy reconocidas en este sector, pero cuando yo empecé el panorama era muy muy lejano al actual.

P. – Has realizado estancias en América, Europa Occidental y Oriental; ¿dónde has crecido más como profesional y  como persona?
Va de la mano el crecimiento personal y profesional. En todos los lugares que he visitado he aprendido una barbaridad. Quizás donde más he aprendido ha sido en Israel y Palestina. Allí he convivido con distintas culturas y tradiciones. La diversidad de sus gentes, religiones, por ser tan diferente al mundo Occidental. Ademas, estando allí todo es distinto a lo que te cuentan. Creo que tenemos una idea preconcebida de aquellos lugares en los que nunca hemos estado. Y esas ideas, que al final son prejuicios, vienen de lo que hemos escuchado a través de los propios medios de comunicación. Y después vas a los sitios y descubres a las personas, a los ciudadanos. Se me han caído las escamas de los ojos y he visto realidades que no son lo que nos cuentan en los medios.

Al estar allí no solo conoces más su historia sino que conoces también su riqueza como pueblo. Te planteas muchas cosas que ves ocurre en esos lugares. Descubrir situaciones como esas, en las que descubres que están explotando a esas gentes, pues afecta. Y eso te hace evolucionar como persona y como profesional.

P. – ¿Te emociona?

Me conmueve. Sobre todo sabiendo la cantidad de medios con las que contamos hoy en día. Me duele que no se cuenten las cosas tal y como son. Tenemos herramientas suficientes para conocer la historia, contrastar, investigar; y para ello hay que moverse. Si usamos ese avance tecnológico para convertir el periodismo en profesión aburguesada sin esfuerzo se pierde todo el sentido. Eso no es el periodismo.

Verdad y periodismo: Evolución de la profesión

P. – ¿Qué ha cambiado más: el periodismo o los periodistas?
Ambos han cambiado mucho en el modo en el que se informa y cómo se informa, al igual que la sociedad ha cambiado el modo de consumir la información. Se puede decir que ha cambiado el periodismo como lo ha hecho también la sociedad. Lo que es diferente es el modo de contar las historias, y cómo el público recibe y consume esas historias. Pero en sí el periodismo sigue siendo lo que siempre ha sido: un servicio a la sociedad en la que se cuentan historias verdaderas de la manera más completa y atractiva posible.

P. – ¿Qué aportación han tenido las nuevas tecnologías en el periodismo?
Nos han aportado nuevos modos de contar esas historias, de forma más rápida e interactiva e implicando cada vez más a la audiencia, haciéndola más participativa en el proceso de comunicación con sus comentarios, opiniones, votos…

P. – ¿Entonces cualquiera ahora es periodista?

No, pero la audiencia está mas involucrada en el proceso de información, es más partícipe. La audiencia no tiene el poder de hacer noticias. Sí que puede opinar, aportar datos, comentarios… El periodismo no ha cambiado porque la gente pueda acceder a las mismas herramientas que el periodista para contar historias, ya que no todo el mundo está preparado para contarlas como lo hace el periodista.

Verdad y Periodismo: El valor de la profesión

P. – “Espero que mi hijo no quiera ser periodista”. “No le hemos podido quitar de la cabeza que haga periodismo”. ¿De dónde crees que viene esta reticencia a la profesión?
Somos tan admirados como criticados por lo que hacemos. Nuestra profesión es la más bonita que existe, pero también una de las más incomprendidas.Verdad y periodismo Mª Ángeles Cabrera y Carolina Porras en el Hall de Filosofía y Letras

P. – ¿La verdad duele? 
La verdad duele cuando no se acepta. Cuando se acepta tal como es, incluso cuando es dolorosa, libera; nos permite vivir dignamente. Es necesaria porque la mentira destruye las relaciones, la confianza, la sociedad. Es posible para los valientes, y los periodistas debemos ser siempre valientes para buscar esa verdad y no dejarnos engañar por nada ni por nadie.

P. – ¿Qué habría que mejorar o cambiar: las Facultades de comunicación y periodismo, los periodistas o las empresas / medios de comunicación?
Sin duda las empresas y los medios de comunicación. Y no es por echar balones fuera, es porque al final son quienes deciden qué contenidos damos a la sociedad y cuáles no. Llevamos mucho tiempo formando periodistas en las facultades, pero si luego llegan a sus trabajos y no les dejan publicar lo que descubren, no avanzamos.

P. – No permitas que la realidad te cambie un buen titular…

No estoy de acuerdo con esa afirmación. Se puede hacer un buen titular contando la verdad, sin engañar ni manipular. Que duele la verdad, claro. Como duelen las heridas, pero eso es porque están curando. Es bueno.

P. – ¿Les has preguntado a tus alumnos por qué estudian periodismo?
Sí que lo suelo preguntar. A veces no responden. De alguna manera, aunque sea implícitamente, cuando optan por esta carrera es porque creen que algo pueden cambiar. La ilusión la pierden cuando llegan a trabajar a los medios y tocan techos que no pueden romper. Por eso esta profesión es de valientes, porque los cobardes y los que se esconden sin contar la verdad ni están haciendo periodismo ni son verdaderos periodistas.

Verdad y Periodismo: Transversalidad y Equipos

P.- Desde hace 2 años diriges la Cátedra Estratégica de Interactividad y Diseño de Experiencias en la que trabajas junto a investigadores de Filología, Psicología, Matemáticas, Informática… ¿Cuál es vuestro objetivo? ¿Cómo surge la idea de trabajar diferentes disciplinas?Investigamos líneas estratégicas, no exploradas anteriormente y de manera
interdisciplinar en colaboración con empresas e instituciones. El objetivo es dar soluciones a problemas complejos, exploramos las posibilidades de las nuevas tecnologías y desarrollamos proyectos aplicados a distintas necesidades. La idea es crear equipos de trabajo donde a través de la colaboración y las sinergias surjan innovaciones que ayuden a progresar y redunden en la sociedad.

P. – Los equipos multidisciplinares son la tendencia. ¿Sabemos trabajar en equipo y compartir conocimiento?
Todo hay que aprenderlo. En esta sociedad cada vez más individualista hay que practicar el trabajo en equipo y colaborativo que además está siendo una de las mayores demandas por parte de las empresas a la hora de contratar personas. Los equipos bien coordinados producen más y más rápido que las personas individuales. En el caso de los periodistas les digo a mis alumnos que solos pueden crear unidades de información.

Sin embargo, en equipo serán capaces de generar algo aún más valioso que es el conocimiento. Estamos en las mejores condiciones para pasar de la Sociedad de la Información a la Sociedad del Conocimiento. Esto lo conseguiremos construyendo piezas informativas más completas, contrastadas, contextualizadas, analizadas, interpretadas, visualmente atractivas, interactivas…Verdad y periodismo ocupan el centro de la entrevista de Carolina Porras a Mª Ángeles Cabrera. En la imagen ambas ríen al finalizar el encuentro

P. – ¿Cómo se toma Mª Angeles Cabrera el café?
De la forma más saludable: descafeinado, sin azúcar y con Porras, la mejor compañía.

María Zamora KoraKora Orden: “Mi principal valor es ayudar a las personas siendo coherente conmigo misma”

Hace algunos años que conocí a María Zamora, y ya me pareció una mujer interesante. Y me refiero a mucho antes de que más de 8.000 personas de diferentes puntos de la geografía la conocieran como Korakora Orden, la primera andaluza en haberse formado con la celebérrima asiática Marie Kondo. Esto era un filón, ella lo sabía y yo se lo dije. Y un año y medio después sigue despertando interés. Muestra de ello las numerosas apariciones en prensa local y regional o el reciente reportaje en el periódico decano de Málaga (dicho sea de paso: uno de los más leídos, según confesó la propia Almudena Nogués, datos de navegación mediante).

Cuando supe que María se convertía en KoraKora Orden y ofrecía asesoramiento sobre orden y organización, pues sí, me hizo ilusión. Mucha. Y me dispuse a sacar banderitas, coros y toda la artillería necesaria para apoyarla como muy fan porque sabía (y sé) que emprender desde cero te daba las mismas satisfacciones que frustraciones, quebraderos de cabeza,  y hasta lágrimas de rabia e impotencia. Sin embargo, lo primero supera con creces todo lo demás. Y nuestro cerebro que es sabio, solo selecciona lo bueno y de lo malo recoge el aprendizaje para el nunca más.  María Zamora emprendía en un terreno que a mí personalmente me empezaba a emocionar por los cambios que yo misma experimentaba en mí y en mi familia. Le hablé, por supuesto, de Pía Nieto (con quien tuve el honor de inaugurar Un café con Porras en la distancia y que puedes leer aquí).

Cuando le propuse a KoraKora Orden que se tomara Un café con Porras aceptó sin dudarlo y encantada. Y yo feliz y agradecida. ¿Qué cómo se toma ella el café? Te lo dice en el video, pero sigue leyendo que, aunque no arreglamos el mundo, nos adentramos un poquito en el de ella: María Zamora.

María Zamora KoraKora Orden: El origen

¿Recuerdas de cuando eras pequeña qué querías ser de mayor?

Yo tenía muy claro que quería ser farmacéutica. De niña yo me iba a la farmacia con mi padre y las auxiliares que él tenía, que eran de lo más eficiente, me decían: María estas cajitas allí, estas recetas en esa otra carpeta…, y yo feliz con mis cajas. Al final realmente lo que yo hacía era organizar y ordenar; y eso era para mí de niña; ser farmacéutica era muy divertido.

¿Cómo llegas a hacer farmacia, terminarla; y darte cuenta de que no te hace todo lo feliz que tú creías?

De toda la vida he tenido muchos problemas digestivos; y yo siempre he creído en la medicina; porque además decidí estudiar farmacia sabiendo que no era ordenar cajas. Durante la carrera seguía con esos problemas, y fíjate qué nivel de dolor llegaba a tener y el malestar que me tuvieron que dar una autorización especial en mi colegio mayor para que me abrieran la puerta sea la hora que fuera para no estar tirada de dolor en mitad de Granada 10. Pasan los años y nadie es capaz de darme con una solución, al contrario, me diagnosticaron todo crónico. Y así me iba a quedar. Pero de repente descubro el yoga.

¿Qué pasó con el yoga?

María Zamora y el yoga
imagen korakoraorden.com

Un cambio inimaginable. Tú imagínate mi cara cuando entro en esa clase y se me acerca un tío que me dice que lo que yo tengo es un bloqueo energético; de lo cual no me creo una palabra. De hecho mi mente me decía: María, ¿qué haces aquí con esta gente loca perdía’, esto es una secta.

¿Te lo creías?

De ninguna manera. Pero este hombre me decía: «tranquila, tú vete a casa y confía porque sé que eres escéptica al 2000 por mil». Cuando vuelvo  a casa efectivamente, voy al baño. Y al día siguiente, y al otro. Al coger esa rutina, mejoran mis digestiones, mejora mi acidez; entonces es cuando pienso: Y yo, que a la vecina de aquí le han dicho que esto que tiene es crónico, voy y le doy su batería de medicinas para su enfermedad crónica. Pero ya no estoy conforme con ello. Porque lo que me ha pasado a mí me vuelca por completo mi concepto de farmacia porque no sirve para nada por que todo es emocional.

María Zamora KoraKora Orden: El Cambio

¿Era para ti un mundo nuevo el de las emociones?

Sí. Yo era todo lógica, empírica, si me lo demuestras me lo creo y si no me lo demuestras no me lo creo. Y de golpe se me abre el mundo del otro lado. Es ahí cuando empiezo a investigar sobre medicina china, terapias naturales, energía y yo ya no quiero ningún medicamento.

¿Reniegas de los medicamentos entonces? ¿Crees que no sirven de nada?

No del todo. Es cierto que las medicinas son necesarias y eso no se debe dudar sobre todo los anestésicos, antibióticos, antivirales. Pero yo me he llevado un chasco con la farmacia, con la industria farmacéutica y con toda la manipulación de medicamentos. Ya cuando estudiaba la carrera yo me preguntaba por qué no se iba a la causa del problema; era todo síntoma. Para paliar los síntomas. Ya en podología hice Educación Sanitaria y ahí a través de nuestra profesora nos dijo que no interesaba buscar las causas porque económicamente eso no conviene. Y empiezo a ver documentales y estudios americanos falseados, y cifras… Yo tengo unos valores y yo esto no lo quiero.

Mi valor principal es ayudar a la gente y con la farmacia no las estoy ayudando porque sí, yo te doy un medicamento con el que vas a estar mejor pero que lo vas a tener que estar consumiendo toda tu vida. Entonces del 2000 al 2009 se me desmorona mi mundo. Y si a eso le añadimos el lío que hay ahora con la subasta de medicamentos y cómo engañan a la sociedad, ya apaga y vámonos.

Me hablas de 2009 y KoraKora llega en 2017. ¿Cómo has llevado esa percepción de la farmacia durante estos últimos 8 años?

Cuando me metí de lleno en la farmacia fue cuando empezó todo el lío de los genéricos, y yo me veo que he estado haciendo un papel. A mí me preguntan por cosas y yo intento recomendar sabiendo perfectamente que ni te va a hacer efecto, ni va a ser esa solución y que no me veo. Yo no me veo. Yo sé que si me quedo en la farmacia no podría hacerlo cara al público sino como gestora a nivel empresarial coordinando otros departamentos como marketing, proveedores, organización, etc. Pero no como farmaceútica porque se me nota en la cara; me lo dice hasta mi padre.

Esto es un salir de la zona de confort en toda regla.

Vamos, me lo dicen. Me dicen hasta que soy tonta que con una farmacia ya montada, que es una entrada de dinero segura, muy cómodo para conciliar, un trabajo seguro. Pero es que yo no lo veo tan seguro. Porque estar todo el día haciendo algo en lo que no creo me está quemando.

¿Y esto lo haces por tu sentido del deber y del compromiso con tu familia?

Sin duda.

¿Crees que por lo general se está perdiendo el sentido del deber y del compromiso?

Por supuesto. En todos los sentidos. Para empezar por los que nos representan, que no solo han perdido el sentido del deber y del compromiso, sino que también el sentido común y van a lo que van; y esto se traslada a la sociedad y se nota mucho en todos los aspectos: la educación, la sanidad… Están haciendo que estemos todos alterados y enfadados unos con otros. En la farmacia yo solo escucho gente quejándose. Se ha perdido el compromiso, no nos comprometemos a nada, ni nos unimos a nada.

¿Y si hablamos de la tolerancia y el respeto?

De esto ya podría hablar horas y horas (ríe).

Un día decides tomar un avión y formarte con la revolucionaria mundial del orden, Marie Kondo. ¿Intuías que aquello podría suponer salir de tu zona de confort?

Maria Zamora en Londres junto a Marie Kondo
Maria Zamora en Londres junto a Marie Kondo

Había algo en mí que me lo decía. Pero como yo iba tan entusiasmada con el evento; se unía a aquello que llevaba 15 meses dándole el pecho a mi hija… Me notaba que había estado muy esclava y que aquel viaje iba a suponer una liberación. Me iba con mi marido después de tanto tiempo sin viajar los dos solos, disfrutando ambos de algo que me hacía tantísima ilusión… Y realmente fui con una mentalidad y volví con la idea clara y el nombre de lo que sería a partir de entonces: KoraKora.

¿Cómo lo afronta tu familia?

Manolo siempre ha estado apoyándome; de hecho él fue quien me animó a escribirle a Marie Kondo hace ya 3 años. Creo que a veces estaba hasta más ilusionado que yo: vamos a hacer un logo, y la web…etc. Ahora, si me preguntas por el resto de la familia, pues lo tenían como algo pasajero. Ten en cuenta que la organización profesional si no la conoces, choca porque la gente da por hecho que lo que tú haces es ir a las casas a ordenar. Y no es así.
A eso añádele mi carácter entusiasta, pues mi padre le daba muy poca credibilidad a esto.

Pero llegaron los talleres.

Efectivamente. Y hago el primero, el segundo, y sigo con ellos. El próximo lo tendré el 24 de octubre en Málaga. Talleres en Córdoba, Jaén, Madrid; y en todos tengo lleno. Pero a pesar de eso, todavía mis hermanas y mis padres no confían. Creen que esto es pasajero, que se va a acabar y que estoy aprovechando la moda. Realmente no son conscientes de la repercusión que puede tener KoraKora. Mi reto ahora es dar el paso para dejar definitivamente la farmacia y recuperar esa armonía que da la coherencia con lo que haces.

¿Cualquier persona puede emprender?

Para emprender hay que tener mucha perseverancia, fuerza de voluntad, disciplina y como dice Ricardo Llamas y que a mí me encanta: emprender es 24/7 los 365 días del año. Si quieres emprender sin tomártelo en serio es imposible, porque hay que sacrificar muchísimo.

Suelo ver en la red que hay muchos profesionales que te animan a emprender, que es lo mejor que pueden hacer y que no se lo piensen. ¿Qué opinas de estos consejos?

Primero hay que afianzar. Yo misma sorprendo con KoraKora, que va como un tiro y estoy contentísima, y lo compagino. Mucha gente no sabe que yo tengo dos trabajos que son KoraKora y la farmacia. Si tienes una buena entrada de dinero y un buen trabajo, aunque no te guste; primero tienes que sopesar y asentar las cosas. Yo de todas formas pienso que las cosas despacio, mejor.

María Zamora KoraKora Orden: La Organización

De tus 300 clientes solo 5 son hombres. ¿El orden no le interesa a la población masculina o crees que la gestión de espacios es una cualidad más propia de las mujeres?

Los hombres sí se interesan, pero me escriben sobre todo mensajes privados por Instagram. Si bien es cierto que al final la que se lleva la carga de la casa es la mujer, y por eso creo que es un tema muy cultural y heredero de ese machismo. La organización debe llevarla una persona y el hombre si puede eludirlo, lo hace. Porque además el hombre es capaz de adaptarse y vivir en cualquier condición pero a la mujer le cuesta muchísimo desarrollar su vida dentro del caos.

¿Entonces el hombre no prefiere vivir en un entorno más ordenado y planificado?

Por supuesto que lo prefiere, pero cuando eso acarrea tener que hacer más cosas, lo que pasa es que dicen «a mí me da igual que esto esté aquí o que esto otro este por medio, yo voy saltando me siento en el sofá y cojo el mando» y ya ni ven que hay cosas tiradas por el suelo; por que realmente como no lo quieren ver, no lo ven (risas).

Y ya llegas tú revisando listas.

(Risas) Lavadora, menú, cocina, baño, ropa. Y ya después sí toca sofá. La verdad que la actitud del hombre es super cómoda. A veces pienso que si se hiciera un estudio de hombre y mujer desde la prehistoria se demostraría que hay algo más en el cerebro de la mujer para organizar y planificar una casa; porque era el hombre quien salía a cazar y la mujer se quedaba en la casa. Que me digan lo que quieran. En el fondo las mujeres estamos más preparadas. Cuando hablo con profesores de primaria todos coinciden en que la mayoría de las niñas son más organizadas que los niños, aunque después haya excepciones.

¿Ordenas, planificas u organizas?

Organizo. Y en el momento que organizo, tú ordenas y te planificas.
Ten en cuenta que en el momento que tú organizas, el orden es mucho más fácil y la planificación sale sola. Porque la planificación es eso, el día a día, la agenda. El orden es bueno porque refleja que tu casa está organizada.  Por eso yo soy organizadora profesional, porque te doy la base. Sin la base no tenemos nada de lo demás.

¿Qué hay a la vista en KoraKoraOrden?

La verdad es que tengo muchos eventos, estoy muy contenta. Voy a participar en Cenas con Chispitas el jueves 7 de noviembre; también en otro evento de mamasblogueras, empiezo con asesoría de casas en Madrid ya el lunes 7 de octubre. También voy a lanzar talleres para padres «Enseña a tus hijos a ser organizados» así como «Herramientas para orden interior y exterior»; y este será antes que el de Cocina. Porque me estoy centrando en la parte lógica de la organización y es fundamental desarrollar la parte de la persona. Al ver las necesidades de la gente voy adaptando lo que voy haciendo, y así es como surgen «Desafíos KoraKora» (una lista de lo que tienes que ir haciendo en tu rutina diaria) para mantenerlo en el tiempo.

¿El orden se nace o se hace?

Se nace, pero por supuesto se hace. Porque todo lo que se trabaja, aparece. Pero para tener un trabajo tienes que ser organizado; porque al final aprovechas mejor los recursos, el tiempo.

¿Qué les dirías a los maniáticos del orden?

Tranquilidad. No se puede ser rígidos 100 por cien. Las casas están para usarla. Las casas se desordenan y eso es vivir una casa. Al haber organización se ordena muy rápido. Y así debe ser. El problema está en las etiquetas. La gente puede pensar que yo tengo mi casa impecable y siempre ordenada y perfecta, pero si abres mi cajón de los cubiertos verás las cucharas cada una para un lado, y no pasa nada. Si llevas el orden al extremo, sufres.

¿Tienes alguna manía?

Sí, y la que llevo más a rajatabla es que nadie se siente en una cama. Eso no lo puedo soportar. Sentarse en una cama con la ropa sucia de la calle. Ni hablar. Por eso lo primero que hago al llegar a casa es cambiarme de ropa.

¿Cómo se toma el café María Zamora?

No tomo café. Lo estuve tomando un tiempo hasta que me di cuenta de que era dependiente y que no podía tirar de mí sin tomar café. Me tomo la leche blanca; porque con el té me ocurría igual.

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