Carolina Navarro: “A veces pasa que la realidad te da un guantazo en el mejor momento de tu carrera y de tu vida”

Cuando entré en su casa de nuevo después  de tanto tiempo,  tenía muy claro que iba a hablar con una gran persona de enormes valores, generosa, amable y dispuesta a ayudar. Lo que no sabía es que de aquella charla sin prisa ni pausa surgiera la oportunidad de compartir vivencias tan personales como las que me hizo. Gracias Carolina Navarro por abrirme no solo las puertas de tu casa, también las de tu corazón.

Carolina Navarro: Capacidad y Esfuerzo

P.- Vamos a empezar por el principio. ¿Cómo se inició todo?
R.- Mis padres me metieron en el Candado para que hiciera deporte, a mí y a mis hermanos. Y de la escuela de fin de semana fui pasando y aumentando las clases, en vez de un día o dos empecé a ir 3 días a la semana, de ahí pasé a Escuela de Competición. Del Candado pasé al Cerrado, entrenando incluso 5 y 6 horas al día.

P.- Palabras mayores.
R.- Sí, entonces empecé a jugar campeonatos de Andalucía, campeonatos de España y de ahí ya pasé a un WITA (torneos internacionales profesionales). Fue en este momento que tenía 17-18 años cuando tuve que decidir si me dedicaba exclusivamente a competir y dejar los estudios, porque era inviable hacer las dos cosas.

P.- ¿Cómo se te daba estudiar?
R.- No sacaba notazas pero, bueno, iba aprobando. A mí me costaba mucho memorizar, y entre eso y que no tenía tiempo para estudiar, demasiado bien salía. Iba al colegio de 9 a 2 y entrenaba de 3 a 9.

P.- Sin duda, tenías capacidad.
R.- Era cuestión de organizarse y aprovechar el tiempo. Cuando tocaba estudiar estudiaba, porque el poco tiempo que tenía debía emplearlo muy bien en lo que estaba haciendo en ese momento. Yo tenía muy claro que quería entrenar pero también que los estudios eran lo primero. Es mejor centrarte en una única cosa que estar haciendo 7 cosas a la vez sin provecho.

P.- ¿Siempre quisiste ser deportista profesional?
R.- Se fue dando. Yo crecí haciendo deporte y al final sabía que mi futuro iba a estar ligado a ello. No sabía de qué manera, pero lo tenía claro.

P.- ¿Eras muy competitiva ya de niña?
R.- Me encantaba, competía hasta con las canicas, a todo, hasta a ver quién era el más rápido cogiendo un vaso; lo que fuera.

P.- ¿Tenías buen perder de niña?
R.- Sí, hoy ves a los niños cuando pierden y muchos se frustran por cualquier cosa. Hay que asumir que en ese momento el otro es mejor que tú y no pasa nada, te hace más fuerte porque al analizar la situación descubres en qué puedes mejorar, pero es más importante saber ganar que perder.

Carolina Navarro: Con los pies en el suelo

P.- ¿Por qué?
R.- Porque se trata de tener los pies en la tierra. Hay una frase que de tanto decirla me creo que es mía pero no lo es y me encanta: “No eres tan bueno cuando ganas, ni tan malo cuando pierdes”. Hay que tener un equilibrio, ni eres el mejor ni el peor. En una temporada tienes 20 torneos y hay que tener la cabeza bien fría para que las derrotas no te duelan y las victorias no te cieguen. Esa es la HUMILDAD, en mayúsculas.

P.- ¿Te lleva alguien las redes sociales?
R.- Las gestiono personalmente. Muchos se sorprenden cuando me escriben, “¿de verdad eres tú?”, (risas). Me gusta estar cerca de la gente e intento contestar a todos, quizá alguno se me haya quedado sin responder, pero espero que no. 

P.- ¿No te has planteado cederlo a una empresa?
R.- No, si acaso lo hiciera sería solo para los sorteos. Me gusta ser yo quien está pendiente y cerca de las personas que me siguen y me apoyan, es muy característico mío, de esas cosas de ser como soy. 

P.-  ¿Qué tienen las redes para ti?
R.- Recibo un apoyo increíble. Ha habido momentos así más bajos y lees esos ánimos y no te queda otra que venirte arriba. También es cierto que cuando hay algún comentario negativo, me marca mucho.

P.- Pero hay que quedarse con lo bueno.
R.- Sí fíjate que lo hago, y que me digo a mí misma “Venga, Carol, céntrate en los positivos”. Porque esa es la realidad, que hay más gente que suma y ‘haters’ hay muchos; pero debemos centrarnos en quien nos quiere. Lo hago también los partidos: pienso en mi entrenador, en Ceci, en la familia y lo demás no importa. Solo gente que suma. Eso a mí psicológicamente me ayuda mucho.

P.- El deporte que más se vende en España es el fútbol. ¿Caemos en el error de por hacer de ello un espectáculo se ocultan sus valores?
R.- Precisamente el fútbol es el deporte que menos valores aporta. No me gusta un jugador que finge que se tira; o que se queja de que le han hecho daño y no le han tocado, o que se pelea con otro jugador e incluso con el árbitro.

P.- ¿Qué deporte es para ti el que más valores transmite?
R.- Sin duda el rugby. Ahí donde los ves, a los jugadores tan grandes y ellos no fingen ni se pelean, y mira que se dan bien; al arbitro le habla solo uno, el capitán, y hace eso: hablar y con respeto. Y después del partido hayan perdido o ganado, se van juntos a comer. Es la máxima expresión de los valores. Me encanta.

Carolina Navarro: Extraordinarios y capaces

P.- Gestionas pistas de padel, jugadora profesional y desde 2017 presidiendo un proyecto precioso de pádel adaptado, la Fundación Palas Para Todos. ¿Cómo surge tu querencia con este colectivo?
R.- En mi familia no tenemos a nadie con ninguna discapacidad ni síndrome down, pero todo surge en Castellón. Mi mejor amiga allí tenía un hijo con parálisis cerebral, se llamaba Bibis. Ahí entendí bien la fuerza que tiene que tener una madre para llevar eso adelante y sobre todo la que tenía ese chico, era increíble.

P.- Enseñan mucho.
R.- Muchísimo. Claro, tu ves a un chico que comía por la barriga, y uno puede creer que en ese estado no se entera de nada, pero en absoluto: se enteraba de todo. Le decías cualquier cosa y se empezaba a reír. 

P.- ¿Qué supuso Bibis en tu vida?
R.- Conocer y vivir su situación tan de cerca, hizo que me apasionara por las personas que tienen algún tipo de necesidad. Estando en Castellón, en 2002, organizamos un torneo para recaudar dinero para chicos con parálisis cerebral.

P.- Esto fue 10 años antes de qué naciera Palas para Todos. 
R.- Sí. Lo de Castellón no tenía nada que ver, pero desde entonces me empecé a interesar; estuve yendo a varias asociaciones a colaborar. Coincidió que después mi hermana Elsa y Nini Conejo hicieron un curso de monitores de pádel adaptado y empezaron a dar clase. Y cuando venía a Málaga también iba con ellos.

P.- ¿Qué sentías?
R.- Recuerdo que venían los padres a dar las gracias. Pero era yo la agradecida. La experiencia y la energía que me dan esos chicos cuando estoy con ellos era impagable. Me iba con un chute de positividad. Gracias por permitirme estar con ellos. Y a raíz de aquello pensamos de qué manera podíamos ayudar más y así nació la Asociación Palas para Todos.

P.- Hablamos de 2012.
R.- Sí. Así ya pudimos empezar a solicitar subvenciones, becar a los chicos, también conseguimos que mi marca Starvie les consiguieran equipaciones. Los pudimos llevar a la pista central de World Padel Tour. Y bueno, no sabes qué caras y qué emocionante, es impresionante. Gracias a WPT que visibiliza estas acciones 

P.- ¿Se conocen las consecuencias del pádel adaptado?
R.- Hay gente que no sabe que un chico con autismo, síndrome down o Asperger y parálisis   puede entrar en una pista de pádel y los beneficios que tiene, tanto física, mental como sociales. Tenemos incluso a un chico con síndrome down que es monitor en la escuela. Es brutal lo que se consigue.

P.- ¿Qué es lo que más te ha marcado?
R.- En los Campus de Verano del Club Mediterráneo se hizo una inclusión con 4 chicos en 2019. Había dos hermanos con autismo, uno de ellos con un grado mayor y la madre se dio cuenta que escribiendo se podía comunicar con él. Un día le pregunto qué es lo que más le gustaba del Campus, y el niño escribió: “Que me siento en el mundo de los vivos”.

P.- (Silencio)
R.- Te está diciendo que le ignoran constantemente. Se me siguen poniendo los pelos de punta al ser consciente de ello. Eso es lo que me llena, no los títulos. Seguiré ayudando todo lo que pueda.

P.- Me cuentas esto y es inevitable pensar en la facilidad con la que se propone abortar cuando viene un niño con un cromosoma más. 
R.- A mí me causa mucho rechazo. Veo a tantos chicos con síndrome down que son inmensamente felices; y lo son con la forma que les ha tocado vivir. Me daría mucha pena no haber tenido la oportunidad de conocer a cada uno de esos chicos.

P.- A mí me da por pensar que la verdadera discapacidad la tenemos los demás.
R.- Totalmente de acuerdo. Fíjate, los padres de estos chicos no tienen palabras para agradecernos lo que hacemos por ellos; pero es que no es necesario, al contrario. La agradecida soy yo. Es como tú dices, si te paras a pensar y ves ese cariño y esa empatía como la que tienen Elsa y Nini que son las que están día a día… Pues sí, eso no lo tiene todo el mundo, por desgracia.

Nini Conejo y Elsa Navarro con parte del equipo Palas para Todos

P.- ¿Tan deprisa vivimos que no valoramos la vida? 
R.- Estamos todo el día pegado a la pantalla, yo la primera. Es verdad, vamos a mil revoluciones. Hay que pararse y valorar otras cosas, yo la primera. 

Carolina Navarro: El Olimpo del Pádel

P.- ¿Será el pádel olímpico?
R.- Están tan lejos que no sé si lo voy a vivir. Y digo vivir de verlo en vida. Para que sea Olímpico tiene que haber 70 países con práctica masculina y 40 femenina, en 3 continentes. Hay locura en muchos países, sobre todo Brasil y Suecia pero te sales de ahí y no se llega a la cifra, siento quitarte la ilusión (risas).

P.- Hablando de países, ¿a cuántos has ido?
R.- España, Egipto, Emiratos, Suecia, Noruega, Italia… Creo que en total en una docena de países.

P.- ¿Qué te has traído de ellos? 
R.- De Italia, arena, (risas). De Suecia más que traerme es que mi familia procede de ahí y me he traído su cariño, su esencia, poder disfrutarlos. Mi madre sueca y mi padre español. También recuerdo la suerte de haber hecho una exposición en las Pirámides de Gizah, y de allí me traje una energía muy especial.  También Argentina es genial, que es de donde es Ceci. De cada país me he traído lo mejor y buena energía.

P.- ¿Nos gusta quedarnos con lo regular?
R.- Intento quedarme con lo bueno de las personas y trato con tener a mi alrededor personas con buena energía. No es que tenga muchísima gente, pero mi círculo más cercano siempre los quiero positivos y con buena energía. Eso es lo que te hace a ti estar feliz y con buena energía.

P.- Personas vitaminas como dice Marián Rojas Estapé.
R.- Buena gente, gente transparente, y que sean positivas. Para que te pasen cosas buenas, que por cierto, tengo pendiente leerme su libro, que me recomendaste. 

P.- Oye cuéntame que está pasando en tu otro país, en Suecia.
R.- Locura auténtica, y yo feliz. La primera pista del país la inauguré en 2008 y estaba encima de una bolera. Las paredes eran de madera en vez de cristal, y había un montón de líneas en el suelo porque allí también se jugaba al hockey y otros juegos. Era muy divertido porque yo iba todos los años y jugaba y se quedaban mirando la pala con esa cara de “¿esto qué es?” (risas).

P.- Entonces fuiste la precursora del Padel en Suecia.
R.- Sí, hicimos una demostración varias jugadoras, jugamos a torneos y empecé a meterlo y mi madre también fue hablando con los medios y poco ha ido proliferando hasta llegar ahora que han nacido muchísimos club y están automatizado las pistas. Llegas con tu app se abre la puerta, se encienden las luces y en muchos de ellos se juega las 24 horas. 

Carolina Navarro: La vida y la muerte

P.- ¿Cuál es tu comida favorita de allí?
R.- Lo que mas me gusta es el kottbullar, las albóndigas suecas, qué ricas las hacía mi abuela y qué bien olían. Era la primera comida que había cuando llegábamos a ver a la familia. Por supuesto el salmón, eso es superior y cómo no, el chocolate bien caliente con nata extra hasta arriba, muy light (risas) no debe faltar. 

P.- La cocina de la abuela. Cómo marcan las abuelas, ¿verdad?
R.- Muchísimo, a mí me marcaron mucho las dos. Mi abuela sueca que se llamaba Lilly, murió hace poco. Y mi abuela española, Encarna, murió hace ya 30 años pero no hay día que no piense en ella, es como si no lo hubiera superado. Quizá ella sea también una de las razones de las que te haya propuesto venir a mi casa para hacer la entrevista. Todos los domingos venía a comer a casa y mi padre hacía paella. Hemos vivido mucho esta casa.

P.- ¿Veías mucho a tu abuela sueca?
R.- A mormor (abuela en sueco) solo la veía una vez al año, pero tenía una conexión especial con ella. Tanto que me pasó una cosa muy bonita: yo estaba aquí en la terraza y se me posó en la mano una especie de mariposa que parece una libélula, era una mariposa muy extraña que no  había visto en mi vida y que no he vuelto a ver y yo sabía que eso era una señal. 

P.- ¿Qué tipo de señal?
R.- Ese día murió mi abuela Lilly, mi mormor. Cuando la mariposa se puso en mi mano tuve una sensación interior de paz y de sentir que todo está bien. Busqué el significado de las mariposas y decía que son seres que se han ido. Bueno, se puede creer o no, pero lo que yo sentí ahí está. 

P.- ¿Por qué dices que no has superado la muerte de tu abuela Encarna?
R.- Cuando ella falleció yo estaba haciendo selectividad. Entonces mis padres decidieron no decirme nada hasta que yo terminara los exámenes, que los hacía en Madrid; y cuando termino y vuelvo a Málaga me lo dicen. Yo no había podido ir al entierro. De haber sabido que mi abuela murió habría dejado la selectividad para cuando fuera. Se me quedó muy dentro no haberla podido despedir. 

P.- Ese querer proteger a los hijos, que sin querer se hace daño.
R.- De verdad. Mi abuela obviamente sabrá porqué no estuve. Pero desde entonces les digo siempre a mis padres que me tienen que decir todo. Fue algo que no llevé muy bien. Si estoy de torneo, mi madre no me quiere contar los problemas; pero yo le pido por favor que me diga; que ya tengo 45 años. 

Carolina Navarro: Igualdad y Feminismo

P.- ¿Está bien representado el papel de la mujer?
R.- Yo creo en la mujer, el papel que tiene en la sociedad y también que tendría que haber igualdad real. 

P.- En el pádel, ¿ha mejorado?
R.- Sí, pero aún estamos cobrando 3 veces menos que los hombres. Hace unos 5 ó 6 años era casi 7 veces menos y teníamos muy poca visibilidad. Esto es histórico, viene de que el hombre siempre era más que la mujer en el deporte. Ahora con el World Padel Tour está cambiando mucho, tenemos incluso un torneo solo de mujeres. Es un escaparate para conseguir patrocinadores. Se están dando pasos y ha habido una evolución muy buena. 

P.- Entonces, ¿no se podía vivir solo del pádel?
R.- La mayoría tiene que hacer otras cosas. Las que teníamos suerte como yo, con buenos patrocinadores, sí daba para vivir, pero ese año; después había  que buscarse la vida. 

P.- Has sido muy valiente por posicionarte así en esta profesión.
R.- Hemos luchado mucho para conseguir esa igualdad real. Había una asociación femenina que incluso llegué a presidir. Hay muchas jugadoras que llevan tres o cuatro años y diciendo que hay que cambiar las cosas y tal, pero es que no tienen ni idea de dónde venimos.

P.- ¿De dónde?
R.- De jugar una final en una pista escondida que no se ven porque la central era de uso exclusivo masculino, y con cuantía de premios  7 veces inferior, de no tener fisio, de no tener agua, de no aparecer en las crónicas deportivas… Ahora es otra historia, sí hay igualdad, salimos en la tele como los chicos, tenemos fisio, agua, jugamos en pista central y nos pagan hasta los hoteles. Son cosas antes impensable y las que llegan ahora no lo valoran.

P. – ¿Te parecen válidas todas las reivindicaciones del feminismo?
R.- Hay muchas que me parecen absurdas y nos aleja de lo principal que es que un hombre y una mujer son perfectamente capaces y deben cobrar lo mismo; y yo veo que al menos en pádel estamos yendo por el buen camino y estamos consiguiéndolo. Ahora, eso de la cuota pues no sé; en las empresas hay que fijarse en la valía del aspirante y no en si es hombre o mujer. 

Carolina Navarro: Profeta en su tierra

P.- Dices lo de que la jugadora de pádel no sale en prensa pero eso en tu caso no se cumple.
R.- Bueno es que eso de ser malagueña y tener una madre representante es otra cosa (risas). Hay veces que me da hasta vergüenza, pero si no fuera por la insistencia de mi madre no hubiera sido posible. Con ella no puedes no enterarte. Ella fue la precursora de mí y de lo que hacía.

P.- Es para estar contenta.
R.- Lo estoy y mucho. La prensa me ha respetado muchísimo y ha estado siempre a mí lado. No creo que haya ninguna jugadora a la que la prensa le cuide tanto como a mí aquí y en toda España. Desde aquí doy las gracias.

P.- Y en tu tierra, como dice el refrán, pero hay excepciones.
R.- Nadie es profeta en su tierra. Me faltaba ganar un torneo aquí y lo conseguí en el Carpena. Dos semanas antes me había roto el gemelo. Me dijeron que si jugaba ese torneo se podía romper el todo, porque era una lesión tipo cremallera. Y yo le dije al fisio que hiciera lo que fuera, pero que yo tenía que jugar. Me hicieron un vendaje compresivo. 

P.- ¿Cómo lo recuerdas?
R.- El primer torneo jugando coja y Ceci corriendo de un lado a otro. Lo ganamos. Segundo torneo, de nuevo vendaje compresivo, tratándome todos los días. Y ese torneo ya era final teníamos 5 bolas de partido en contra y ya ahí tendimos el pundonor de que tenemos que ganar. El Carpena estaba que se caía y bueno, lo ganamos. Fue un momento de locos, íncreíble.

P.- Qué bonito ese momento.
R.- Sí, de verdad que sí. Soy una afortunada de hacer lo que hago y seguir aquí con 45 años. A ver cómo me tratan las lesiones. El año pasado ya sufrí mucho.

P.- El confinamiento fue terrible en muchos sentidos.
R.- Fue un destrozo porque tenía mi entrenamiento en dos por uno, y en parqué que te revienta las rodillas. Eso agravó mi problema con la lumbar y venía tocada. No había hecho pesas, pero bueno. Mentalmente fue difícil porque entrenabas sin tener objetivos, sin saber si ibas a competir o no.

P.- Claro, ¿para qué entrenas?
R.- Efectivamente. Todos lo sufrimos a nuestra manera. Y justo se abrió la fase 0 y nos dijeron: “En dos semanas a competir”. No estábamos preparadas, porque además en España el encierro fue radical.

P.- ¿Qué tiene el deporte?
R.- El deporte te da unos valores y al final es una forma de vivir para la vida. El deporte me está enseñando a gestionar mi vida. Ahora cuando me retire, los valores que he recibido del deporte me va a aportar lo que necesito para no perder el rumbo.

Carolina Navarro: Tras los focos hay mucho dolor

P.- ¿Planeas tu retirada?
R.- Yo veo mi retirada desde hace tiempo. Me va a costar porque es mi pasión. Pero es cierto que ya el año pasado ya no disfruté tanto porque tuve muchos problemas en la lumbar. Esta mañana lo hablaba en el gimnasio, la gente solo ve lo que hay debajo de los focos, pero lo que hay detrás de eso, el 99% de todo, es mucho dolor. 

P.- ¿Hasta qué punto?
R.- Convivo con el dolor, y pienso en ese precisamente en eso: hasta qué punto merece la pena pasarlo mal en el día a día. El año pasado fue muy malo, la cuarentena, ir mal entrenado, a eso se suma que Ceci se rompió y tuve que cambiar de compañera. Y quiero y espero creer que mi dolor lumbar venía del estrés y la tensión que sufrimos todos.

P.- ¿Entonces, es definitivo, esta es tú última temporada?
R.- Tú en la pista me ves genial, pero yo llevo enantyum antes de cada partido y cuando sales de ahí, más dolor. Lo he hablado con el psicólogo. Me ha dicho que no juegue pensando que es mi última temporada.Valoraré mi salud y el sufrimiento; pero ya veremos cuando acabe la temporada. Ahora juego y voy a por todas.

P.- ¿Cómo te gustaría que te recordaran?
R.- Yo quiero que la gente se quede con cómo soy yo, y no con los títulos que haya ganado. No soy mejor que nadie por ello. Cada uno tiene lo suyo y es de reconocer. Yo soy la misma Carolina Navarro que hace 45 años estaba en una cuna. No quiero cambiar, no tengo motivos para hacerlo.

P.- ¿Qué te gustaría hacer al retirarte?
R.-  Quizá entrenar alguna pareja del circuito, seguir en contacto con World Padel Tour; también van a venir grupos de suecos y entrenarlos; una escuela de menores…, tengo muchas ideas.  El pádel es mi vida. Lo que yo sé y domino es esto y así es como puedo ayudar y hacer crecer a gente y países.

P.- ¿Volverías a Málaga?
R.- A la larga, probablemente termine aquí. Pero ahora solo quiero pensar en esta temporada. Empezamos en menos de un mes y este año regresar a Madrid me va a costar porque he estado más en Málaga que nunca, porque ni si quiera hemos hecho la pre-temporada en Argentina como solemos a hacer. 

P.- Me hablas mucho de Argentina. ¿Qué te dice a ti?
R.- Cada vez que voy me tratan muy bien. Es un país bellísimo y que me encanta y que está poco explotado y aprovechado. Ceci también habla maravillas pero sabe bien y con pena esa inseguridad que aquí no tiene.

Carolina Navarro: Revés a la salud 

P.- ¿Alguna vez pensaste en hacer familia y tener hijos?
R.- Si eres deportista es complicado porque o te retiras pronto o no tienes. Nunca pensé en si quería o no tener hijos. Yo con mis sobrinos que los malcrío, ya iba bien servida (risas). La verdad es que trato a mis sobrinos como si fueran mis hijos, se vienen una temporada a vivir conmigo. Además, yo tuve una endometriosis me sacaron un ovario y estuvieron a punto de vaciarme entera en 2013.

P.- Cuéntame eso bien.
R.- Yo tenía dolores cada cierto tiempo en la zona abdominal inferior. Primero se pensaba que era colon irritable, me vieron en Argentina que fue donde me pilló y me recomendaron que mejor me revisara un ginecólogo. Y ya aquí en España fui, y además ese día iba sola. Me dijeron que podía tener cáncer y que lo mejor era vaciarme entera.

P.- ¿Así tal cual te lo dijeron?
R.- Tal cual y estando sola en la consulta. Salí de allí, y me fui a Santander a ver a un ginecólogo oncólogo. En los análisis los valores tumorales eran muy elevados. Recuerdo que este médico me hizo firmar autorización de si lo que encontraba requería el vaciado de útero total, lo pudiera hacer. 

P.- ¿Cuándo te operaron?
R.- Me operaron en febrero, me quitaron un ovario y los 4 meses siguientes seguía teniendo valores tumorales elevados. Se pensaba que había cáncer en otro órgano. Estuve a punto de hacerme otra prueba pero de pronto en junio los valores tumorales salieron bien. Recuerdo que estuve llorando dos días seguidos. 

P.- ¿Cómo estás ahora?
R.- Bien, todo bajo control. Estuve dos años muy vigilada pero los valores se mantuvieron bien. Me pusieron un tratamiento para que no volviera a aparecer la endometriosis porque soy propensa a ella. A veces pasa que la realidad te da un guantazo en el mejor momento de tu carrera y de tu vida. Aquello lo fue. 

P.- Acababas de ser campeona del mundo.
R.- Sí, en 2012 Ceci y yo lo ganamos todo, menos un torneo. Nos sentíamos invencibles y de pronto pasa esto. Y no, no éramos invencibles. A partir de ahí empezamos a perder partidos. Aquello nos hizo consciente de que éramos y somos vulnerables, perdimos esa confianza. Me hizo pensar mucho. 

P.- ¿Qué pensabas?
R.- Pensaba que me moría y eso afecta mucho. Pero no me podía morir ya, quería ver crecer a mis sobrinos. Mi familia. Esto solo lo sabían Ceci, Vane y mi familia, pero nadie más. Minó la confianza, hay cosas más importantes en la vida que el deporte. Como la pandemia. Todo lo que se estableció en aquel confinamiento deberían quedarse para siempre, la familia, la solidaridad. Eso que no se vaya nunca.

P.- ¿Cómo se toma el café Carolina Navarro?
R.- Prefiero tomar mate, un té argentino que tiene muy buenas propiedades. Pero aunque el café no me gusta, su olor me encanta. 

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