De siete en siete

La primera vez que me propusieron calcular en semanas el tiempo que quedaba hasta una fecha determinada fue en la Facultad de Comunicación. Si la memoria no me falla (y espero que así sea), el Prof. Efrén Cuevas en septiembre de 2003 durante la primera clase de TCA nos dijo: “Tenéis por delante todo un curso, pero son sólo 50 semanas, os parece mucho tiempo pero pasarán más deprisa de lo que os imagináis”. Razón nunca le faltó. Como él predijo, si no se aprovecha el tiempo y no somos conscientes de qué debemos hacer y cuándo, la sensación de agobio es tremenda. La cuestión es que me resistí a contar en semanas: ¿en qué semana dijo que quedaban 50? ¿Y ahora en cuál estoy? Realmente perdía más tiempo contando semanas que en otros menesteres, por tanto decidí volver a los días y meses, como toda mi vida.

Sin embargo, y como en ocasiones sucede, me dieron otra oportunidad. Apenas once años después de aquella frase de Efrén Cuevas, el ginecólogo me dijo: “Pues sí, estas de cinco semanas y todo parece ir bien”. Y yo, como siempre, repliqué: “De un mes más o menos”.

La gran noticia

Así de pequeña era

Y él insistió: “No, de cinco semanas. Ahora tienes que contar en semanas”.
Y cuando me dispuse a hacer números recordé el aula en la que me hablaron de esas 50 semanas. “Menudo fastidio, con lo mal que se me da contar en semanas”, pensé. No viene al caso decir si tardé mucho o poco en contar en semanas. Qué más dará. Lo que sí resulta fascinante es cómo se percibe tanto cambio en tan solo una semana. Siete días. 168 horas. Y miles de pulsaciones de un corazoncito tan pequeño que parece imposible que pueda llenarte tanto.

Y desde aquel 10 de septiembre voy contando de siete en siete, notando cómo ella crece y vive dentro de mí cada día que pasa. Y también desde entonces pienso y mucho en todas esas criaturas inocentes, que con ganas de vivir y de alegrarle la vida a sus madres, se han quedado por el camino. Hoy mi post os lo dedico a todos vosotros, los no nacidos. Y también a la mujer, que luchando por sus auténticos derechos, decidió ser madre cuando nadie quiso creer ni en ella ni en la vida que albergaba.

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