Jorge González: “ Hay que pensar que nos quedarán muchos veranos más para divertirnos”

Hemos sido testigos de un tiempo en el que han cambiado de forma radical nuestra forma de vivir y trabajar. Por eso he creído que sería bonito despedir esta primera temporada de #UnCaféConPorras con Jorge González, director del Hotel AC Málaga Palacio. Una persona a la que admiro por su entrega, el cuidado que da a los detalles y pertenecer a uno de los sectores que más aporta al PIB español y que, al mismo tiempo, más ha sido castigado por la Covid19.

Desde que lo conozco siempre he visto en él a un hombre atento, amable, trabajador, responsable y buena persona. Gracias Jorge González por abrir las puertas de la que ha sido tu casa en los últimos 110 días. Como siempre, haces que cualquiera se sienta tan cómodo allí como en la propia morada. 

Jorge González: Confinado en el Hotel

P.- ¿Por qué te quedaste aquí durante el confinamiento?
– Yo tengo mi casa en Los Álamos, es un sitio que también hubiera sido una zona de confinamiento estupenda porque allí hay mucho espacio y poca gente; se está muy tranquilo, pero me quedé aquí porque tenía tanta pena y tanta tristeza, era como una necesidad de no dejar solo al Hotel.

P.- ¿Nunca había estado así, no?
– No y puede parecer una tontería. Ha habido más o menos gente pero siempre ha tenido actividad y yo mismo decía “¿Cómo te voy a dejar?”. Ha sido esa fijación con el edificio. Además, yo esperaba que esto en algún momento terminara, no tanto despertarme un día por la mañana y ver que todo ha sido un sueño; no. Pero jamás pensé que esto iba a ser una prórroga tras otra.

P.- ¿Has tenido el síndrome de la cabaña, que le llaman?
– Durante el confinamiento sí que lo he tenido; me he hecho un poco ermitaño. Yo no quería salir para nada. No he ido a la compra; cuando permitieron salir a pasear no lo hice; y tardé un mes y pico en ver a alguien, excepto al Jefe de Mantenimiento del Hotel y alguna que otra persona, a nadie. A final de abril cuando hubo una explosión y la gente se echó a la calle, a mí me entró agobio. Yo veía pasar a las personas por la puerta del Hotel y no tenía ninguna gana ir fuera.

P.- ¿No has salido ni una sola vez en más de dos meses?
– Solo salí un día, además muy temprano por la mañana, para hacerme la prueba en un laboratorio que hay junto al Mercado de Atarazanas. Y mira que me gusta a mí pararme en el Mercado a comprar fruta, pues me vine disparado de vuelta al Hotel. Siempre con doble mascarilla y muy protegido. Me ha dado mucho respeto hasta que al final del confinamiento ya sí empecé a salir.

P.- ¿Cómo te adaptas a esta nueva realidad?
–  Más o menos encajas tu vida pero es complicado. Al final, cuando te planteas abrir el negocio porque esto tiene que ir para adelante, no te queda otra que enfrentarte a lo que es la realidad y convivir con ello. Y sobre todo pensar en la economía, en el país y en todas las personas que están en ERTE. Creo que es cuando piensas esto, cuando se acaba con el síndrome de la cabaña. Una vez que pasa el tiempo, quien diga que la cabeza le sigue funcionando igual yo creo que no es totalmente sincero consigo mismo.

P.- ¿Te ha costado mucho sentarte en un restaurante?
– Muchísimo. La primera vez fue hace 15 días que una amiga y un amigo querían almorzar conmigo y yo no me podía negar. He salido muy poco, he ido a misa, pero todo muy controlado.  

Jorge González: El tañir de las campanas

P.- ¿Dónde han estado tus hermanos?
– En León y en Madrid. Y lo he vivido con mucha preocupación porque han estado muy expuestos con trabajos esenciales, de hecho dos de mis hermanos se han contagiado. Y claro, yo aquí solo, en este contexto; que ha habido incluso quien me ha dicho “Anda, y todo el hotel y la terraza para ti”; sí claro, pero yo no he venido a pasar unos días; así no se disfruta, las condiciones no eran las óptimas.

P.- ¿Hasta qué punto ha sido dura la soledad?
– Muy dura. Emocionalmente complicada. Hay menos actividad, porque aunque estés siempre conectado; hay menos actividad y tu cabeza piensa en más cosas. La cabeza se me iba al futuro y eso pufff, pensar a medio y largo plazo. Y yo tengo una responsabilidad, de mí dependen muchas familias.

P.- Te imagino aquí sentado, solo, en medio del silencio y de pronto las campanas de la Catedral.
– Ha sido muy impactante y muy duro. Ese silencio que como tú dices, ensordece, pero sobre todo entristece. Porque no es un silencio escogido, sino obligado. Y ha sido muy triste.

P.- ¿Cuándo oyes tú sonar las campanas de esta crisis?
– Nosotros estuvimos en Madrid en febrero en un reunión de Comité y mi compañero, el director general de Italia, Iñaki Espinosa, vino a la reunión y nos contó que allí en Milán estaban sufriendo esta situación. Y él nos decía, como síntomas de lo que podía pasar de un día para otro, que las reservas se te caen, y la gente deja de salir. Claro, Italia no es China, es un país vecino. 

P.- Pero aún así podía parecer todo muy lejano. ¿Qué te pone en alerta?
– Para mi el principio del fin lo marcó la suspensión del Festival de Cine. Eran las 3 de la tarde de aquel martes 10 de marzo cuando lo vi en prensa; me dirigí al personal y les dije: “Señores, hay que hacer las maletas porque esto ya es cuestión de tiempo”.

P.- ¿Cómo hicisteis con los huéspedes?
– Nos preparamos para que no vinieran más, que no entrara ninguna persona. Cerramos la terraza. A los clientes que estaban ya hospedados les recomendamos que debían salir lo antes posible por la previsión de cierre de fronteras. Fue todo muy rápido.

P.- El siguiente gran anuncio de cancelación fue el de las procesiones de Semana Santa.
– Sí, la anulación de la Semana Santa ha sido algo muy doloroso. No solo y tanto por el negocio, que también, sino por todo el componente sentimental. 

Jorge González: Nuestros mayores

P.- En aquellos momentos, ¿qué se te pasaba por la cabeza?
– Yo solo me acordaba de mi madre que tiene 85 años y estaba sola en León. Las personas mayores eran las más vulnerables, y además ella acaba de estar en Málaga. Ya era el miedo de si estaba contagiada y el miedo de que iba a tener que estar sola. 

P.- La soledad obligada.
-Sí, ya sabemos lo terrible que es. Por mucho que hayan vivido una guerra, esto ha sido tremendo. Sin que puedan salir, sin que nadie entre; poniéndole una bolsa con comida en la puerta y diciéndole que tiene que desinfectar los productos. Eso una persona mayor no lo puede asimilar, si casi no lo entendemos nosotros…

P.- ¿Hasta qué punto te ha impactado esta crisis?
– Te d
iría que ha sido una bomba emocional en muchos sentidos. Hay mucha gente que se ha ido. En mi caso hay alguien que se ha ido y no te has podido despedir y que a día de hoy no has podido cerrar ese círculo, es muy duro. Y no solo por la perdida, todos tenemos personas con cierta edad en nuestras familias que también te preocupa.

P.- ¿Cómo lo percibías con ella?
– Cuando hablas por teléfono tú notas que hay días que la cabeza está bien pero hay muchos otros en los que no lo está. Y si hablamos del deterioro físico y de lo que teníamos cerca, también ha sido terrible. Si tú tienes que ingresar a una persona de tu círculo cercano, lo dejas en Urgencias, como ha pasado en Madrid, y no solo no lo ves más sino que además no sabes donde está, pues claro, son situaciones emocionales tan fuertes que no se van a recuperar nunca.

P.- ¿En este caso el tiempo no cura las heridas?
– Yo creo que a medida que pasa el tiempo va a ser peor porque ahora vemos las calles con actividad pero no a lo que estábamos acostumbrados. Vemos a gente con miedo, gente con mascarilla, gente también que no lo respeta y no la lleva; pero en el ambiente hay temor a que nos vuelvan a confinar. Ahora nos damos cuenta de la situación de verdad, de lo mal que se ha pasado en los centros de salud, en las urgencias, en las residencias. Está bien evitar el sufrimiento a la gente, pero no a base de ocultar la realidad.

Jorge González: Los tiempos y las heridas

P.- ¿Te creíste lo de que solo serían 15 días?
– Al principio yo tenía claro que esto no iba de dos semanas. En la compañía hacíamos nuestras cábalas y sabíamos que esto iba a durar todo abril pero que en mayo ya retomaríamos actividad, y mira. Abrimos el 1 de julio con 20 trabajadores de 129 que tenemos fijos en plantilla.

P.- Recuerdo que en mayo se anunció que se podía abrir pero sin estar en las zonas comunes.
– Esto ha sido una sucesión de despropósitos. Estamos ante algo desconocido; vale, te lo compro. Pero la lógica tiene que imperar, y la única lógica hasta ahora ha sido que le han dicho a las Comunidades Autónomas “ahí lo tenéis”. Claro, tu abres sin zonas comunes, sin poderte desplazar por el territorio libremente, solo movimientos locales…

P.- ¿Cómo te tomabas todo esto?
– Era una tomadura de pelo. ¿Qué se pretendía, que alguien de Torremolinos quisiera venir a dormir a Málaga? Bueno, puede ser. Pero, ¿alguien se había puesto a pensar, de los responsables políticos que tenemos, de nuestro sector, de los de Turismo, alguien se había parado a pensar sobre lo que es una infraestructura de personal y de servicios en un hotel? Esto no es abro la puerta y entra un cliente bien, entran dos, también. Esto no va así. Tú tienes que tener siempre un mínimo de personas. 

P.- Las famosas fases.
– Eso era como un chiste. Primero solo movimiento local, y después ese movimiento entre comunidades, con las fases: tú pasas, tú no pasas. Eso lo único que nos ha provocado es ansiedad, ahora estoy en la fase dos, ¿qué se puede hacer?, ¿y si volvemos a pasar a la uno? Yo me pregunto cómo las personas hemos sido capaces de afrontar y vivir en esta situación.

P.- ¿Qué hubiera sido lo lógico? 
– Por ejemplo decretar un número de establecimientos determinados para viajes profesionales o gente que viene a trabajar por pertenecer a servicios básicos y con unas instalaciones concretas y una ubicación, nosotros por ejemplo tuvimos así el AC by Marriot de Valladolid.

Jorge González: La gestión de la crisis

P.- ¿Por qué dices que se ha ocultado la realidad?
– Todo esto se ha basado en un aplauso diario, en sacar a sanitarios bailando y en evitar la realidad que estábamos viviendo. Hay un número de personas, todavía no se han puesto de acuerdo para determinarlo,  que se han ido; y lo han hecho a consecuencia de esta situación. El otro día leía un post de una persona amiga que decía “Si nos vuelven a confinar no le eches la culpa al gobierno porque el responsable eres tú”. Pues no.

P.- ¿Cómo que no?
– Que se haga cumplir la ley. Ha habido un decreto de que la mascarilla es obligatoria, y conozco mucha gente que no se la pone y dice que no se la va a poner. Pues todavía no conozco a nadie a quien hayan multado por no llevarla. Nos han vuelto locos. Que si la mascarilla no era necesaria, después que si se manipulaba mal contagiaba… Ha habido demasiada información e información errónea y contradictoria.

Jorge González: Aprender de los errores

P.- Hay quien compara esta crisis con la pandemia de la Gripe Española cuya gran ola fue en el segundo rebrote. 
– Sí que es verdad que hay muchas coincidencias con la Gripe Española pero son dos épocas diferentes; se supone que ahora estamos mas preparados social y sanitariamente para hacer frente a esto. Yo quiero pensar que si hay un rebrote no lleguemos al pico más alto en esa segunda ola.

P.- ¿Estamos concienciados o preparados?
– Creo que todavía queda, sobre todo la población más joven. Los 18 años de ahora son los 14 de hace dos décadas. Está muy bien manifestarse y reivindicar; pero yo que puedo contagiar a mis mayores, a mi gente, no me voy con 300 personas a un botellón ni a una moraga a la playa.

P.- Pero ahora dile a uno con 18 años lo que tiene que hacer…
– Miguel Ángel Revilla va echándole la bronca a la gente que va sin mascarilla por la calle. Pero a los jóvenes por una copa le da igual que pueda contagiar a su padre o a su abuela. Afortunadamente no son todos.

Jorge González: Conspiranoia

P.- ¿Qué es lo más curioso que has oído acerca de este virus?
– Leía una pintada en la pared que decía “Covid19 la Conspiración de la ONU”. Y yo me reía con eso y con todas esas teorías conspiranoicas. Igual que me he reído con las profecías de Nostradamus. ¿Cómo no me voy a reír?

P.- Todavia seguimos sin saber de donde salió esto.
-Sí que es verdad que todavía no tenemos una teoría cierta, pero lo que tenemos que tener en cuenta es que en el siglo XXI se manipula mucho genéticamente en laboratorios, y que se ha podido complicar lo que sea y no se haya sabido controlar y que la población tampoco estaba preparada, pero de ahí a decir que el virus no existe…

P.- Han sido muchos fallecidos para decir que no existe la Covid19.
– Yo no solo hablo de las víctimas que han fallecido, también de las personas que han estado enfermas; y todas ellas tienen nombre y apellidos. Hace unos días me decía una persona que ella no se iba a poner mascarilla porque todo era mentira y que ella no conocía a nadie que se hubiera puesto malo. Pues no señor, que no los conozcan no significan que los más de 40.000 fallecidos y los contagiados no existan.

P.- Contar la realidad aunque duela.
–  Claro. Por eso es tan importante la concienciación social y explicar y conocer bien cómo deben ser nuestros movimientos. Tenemos que tener claro que durante un verano o un año nos tenemos que divertir menos o mover menos, pues qué le vamos a hacer. Hay que pensar que nos quedarán muchos veranos más para divertirnos.

Jorge González: Turismo Nacional

P.- ¿Qué fue lo que más te chocó en la gestión que afectaba al turismo?
– Yo solo pensaba en ese “este año no vamos a tener turismo internacional pero lo vamos a tener nacional” y, madre mía. Es que hemos pasado de un confinamiento en el que no se podía hacer nada al “Venga, vete, viaja”. Vale, sí, pero con responsabilidad.

P.- ¿Crees que se ha podido dar un mensaje contradictorio?
– Es complejo. Fíjate que lo digo yo que me dedico a esto, hay que ser más cautelosos. Hay muchísimos españoles que están en un ERTE, ¿cómo le vamos a pedir a estas personas que viajen si no saben cuál va a ser su futuro? En un ERTE tienes que estar preparado para cuando tu empresa te necesite, no son vacaciones.

P.- ¿Cómo se puede fomentar entre gente que no sabe si su empresa cierra o no o si le llaman para trabajar que se vaya de viaje?
– Eso mismo me pregunto yo. Y a esto se suma lo que contaba Jorge Cadaval el otro día del AVE.  Te hacen pasar miles de controles para acceder al tren y después en el vagón uno sentado pegado al otro. No se entienden tantas cosas… Hay miedo a viajar.

P.- Y si a eso se le suma la incertidumbre laboral.
– Ocho veces se han levantado de la mesa patronal y agentes sociales sin llegar a acuerdo. Hasta este sábado no sabíamos si el día uno de julio teníamos que reincorporar a todo el personal o no. Todo esto requiere de un gran pacto en el que nuestros políticos estén a la altura. Aquí pedimos esfuerzo económico a la población.

P.- ¿Se ha dicho claramente lo que es un ERTE?
– No del todo. Estar en un ERTE no es que estés cobrando el 70 por ciento de tu sueldo, no es así. Resulta que en tu sueldo tienes una serie de complementos que con el ERTE no los tienes, además de lo que se ha tardado en cobrar. Nosotros adelantamos una nómina a toda la plantilla para que nuestros trabajadores tuvieran liquidez; y hoy hemos pagado la extra por productividad; pero cuando estás en ERTE tampoco produces, no generas esa parte de la extra. Es un sacrificio muy grande.

Jorge González: Sacrificio y Empresa

P.- ¿A quién hay que tocarle el sueldo?
– Por supuesto que a los sanitarios hay que subirles el sueldo lo que haga falta y a todos aquellos que han estado en primera línea.  Pero el sacrificio se nos pide y lo hacemos los de siempre, los que trabajamos en la empresa privada.

P.- ¿Hay intocables en nuestro país?
– Por supuesto que sí. El otro día que estuve con representantes del sector turismo yo les decía que ellos para cuándo, los funcionarios. ¿En qué han estado trabajando? Muchos decían teletrabajar a mirar una hora el correo, no digo que todo sea así; pero gran parte de la actividad del funcionario ha estado parada.

P.- ¿Qué ha sido lo peor?
– Lo que es un insulto es que en medio de todo esto un ministro te anuncie una subida salarial. Es verdad que el fin de semana los negocios de restauración se ve con cierto ambiente porque además la gente quiere salir; pero ahora hay solo un 40% de locales abiertos, ¿cómo estará cuando todo abra? Y en hoteles la realidad es que los políticos toman datos de los establecimientos de menos de 50 habitaciones y por eso dicen que la ocupación está en el 75%. En Málaga hay un 24% de ocupación en julio; y un 40% en agosto; esa sí es la realidad.

P.- ¿Crees que los ERTEs han sido un error?
– Yo creo que a la gente que trabaja le pagas la nómina y los seguros sociales. Y del que no trabaja se tiene que hacer cargo el Estado. Esta crisis no es porque el empresario lo haya hecho mal. El empresario no quiere hacer nada raro, solo quiere que la gente vuelva a retomar la actividad. Ahora resulta que sale más barato el que no trabaja que el que trabaja y desencadena en lo que hemos presenciado en Marbella: la primera víctima que ha sido la del Hotel Don Carlos. Si conoces la situación se podría haber evitado.

P.- ¿Cómo lo has vivido?
– Me produce pavor cuando oigo gente que dice “no, es que el del Hotel Don Carlos quería esclavizar a sus trabajadores”. Esa palabra es muy dura, yo conozco a compañeros del Hotel Don Carlos y estaban trabajando de maravilla y muy contentos. No se trata de esclavizar, son realistas con la situación que hay: nosotros quitamos a toda la plantilla, les pagamos y ya dentro de un año vemos como está la situación en el país. Pero están demonizando al empresario: “Es que los empresarios están ganando mucho dinero”, pues adelante; a usted nadie le impide montar una empresa.

P.- Sabiendo que el turismo representa un gran porcentaje del PIB, ¿qué ayudas concretas se han anunciado?
– Que yo sepa, ninguna. Dijo el presidente que iba a destinar 5.000 millones para fomentar el turismo, pero no sé en qué de forma específica. Yo lo único que tengo claro es lo que tengo reservado, lo que voy a ingresar y la gente que tengo en el ERTE, que son 109 personas, sin contar con todo el personal que se contrataban en estas fechas que eran otros 30 trabajadores.

P.- ¿Qué es lo que más te preocupa?
– Tener que incorporar a toda la plantilla sin actividad. Yo no puedo tener 15 camareros para 5 clientes. No puedo. Se ha conseguido ampliar ERTE hasta septiembre, pero eso está a la vuelta de la esquina. ¿Y qué pasa por no contar las cosas tal como son?  Yo he llamado a la gente de mi equipo y hay quien me ha dicho: “Que se incorpore otro que le haga más falta, yo ya me incorporo en septiembre”; y esto no es así. Esto lo levantamos entre todos. El primero que quiere volver soy yo.

Jorge González: Todo saldrá bien

P.- ¿Qué piensas cuando dicen que vamos a salir más reforzados de esta crisis?
– Que me lo creo a medias. No podemos salir más reforzados cuando ha habido más de 40.000 víctimas. No solo se ha quedado mucha gente por el camino, también empresas, personas que van a tener que trabajar muchísimo. Se habla de que la recuperación empezará en 2022; y después de la crisis de 2008 tan dura, y de la que salimos a flote por el turismo internacional. Recuerdo aquellas primeras navidades tristísimas, muchas tiendas cerradas. Sin embargo ahora es todo mucho más duro.

P.- ¿Qué has valorado más durante el confinamiento?
– Le he dado valor a las cosas que antes no hacía. Antes me quedaba en casa viendo la tele, pero ahora no. Por ejemplo, yo nunca le había dado importancia a la Noche de San Juan y este año sin embargo he sentido la necesidad de pasear por la playa y mojarme los pies. Una sensación de valorar y de vivir de forma más intensa. 

P.- ¿Hay algo que haces ahora que antes te costaba?
– Yo le dedico mucho tiempo al trabajo y he estado siempre muy rodeado de gente. Por eso hacer actividades acompañado me daba mucha pereza y lo evitaba. Pero ahora lo poco que estoy haciendo es con mucha alegría. He ido a Sevilla y he salido un par de veces a almorzar. Y lo he hecho con muy buena disposición. Si tuviéramos ya la vacuna o un tratamiento efectivo, te digo que en casa a dormir y poquito. Y hablando de dormir, ahora mucho mejor. Llevo varios años durmiendo regular y, aunque sigo necesitando medicación, mi cabeza ya resetea. Estoy más tranquilo y eso también se me nota en la expresión.

P.- ¿Has practicado mucho deporte estando confinado?
– Nada, yo hacía más deporte cuando trabajaba que estando encerrado. De hecho no entendía toda esta moda de gente que se sumó a hacer deporte. Fíjate, ahora se ha calmado todo y ya están haciendo deporte los que siempre lo han practicado.

Jorge González: Cultura e Historia

P.- Lo que sí hemos demostrado también es que somos solidarios.
– Muchísimo. Yo creo que las personas y las empresas tenemos una responsabilidad y ser solidario debería ser obligatorio. Todas las personas deberían poder dedicar un poco de su tiempo libre para la solidaridad. Esto también es mucho filosofía Marriot. No solo se trata de dedicar el 2% de la compañía a causas sociales (2 millones de euros), sino que también la gente que trabajamos en la compañía dediquemos ese tiempo como voluntario. Y esto se hace también en muchas compañías, como La Caixa y su obra social.

P.- ¿Se es social siempre de la misma manera?
– Yo no he sido de grandes multitudes, pero hay muchas maneras de ser sociable. Yo acompaño y voy con personas que necesitan esa compañía. Y además soy muy local. Tenemos que ser capaces de entendernos y conocernos los propios españoles. Y para eso viajar por tu propio país es lo mejor. Igual has pasado el fin de semana en Londres pero después no conoces Cuenca, o Logroño, o Soria. Gente que no se ha montado en el AVE Madrid Málaga pero sí ha volado a Amsterdam. Tenemos un gran país con una riqueza cultural muy importante.

P.- ¿Nos lo podemos cargar por desconocerlo?
– Sí, bastante y nos podemos arrepentir por privar al futuro de una buena herencia. ¿Por qué hay gente que detesta la Semana Santa? Pues porque no la conoce. Pero es que nos queremos cargar nuestra historia y nuestra monarquía. Siempre se escoge un momento crítico para hacerlo. Es responsabilidad de los españoles evitarlo. El país no es solo fútbol, cuando no había test para los sanitarios sí había para los futbolistas. Eso no es así, pero se respeta. Pues igual con nuestras fiestas populares.

P.- Ahora que hablas de fiestas populares, también nos hemos quedado sin Feria de Málaga.
– Sí, hay que prepararse para la que viene con muchas más ganas. Si está la feria anulada, está anulada. Hay que trabajar y hacer bien los deberes para que el año que viene no se cancele. Por eso es tan importante no hacer sucedáneos de Feria porque unas Fallas, unos Sanfermines, una Feria te lo pueden quitar una vez, pero dos… Me daban mucha pena los de las atracciones porque yo tengo 10 clientes pero ellos no tienen nada. Ojalá puedan habilitar zonas repartidas, pero es importante que no montemos la Feria por nuestra cuenta y no juntemos a 200 -300 personas en un local. 

Jorge González: Amor por Málaga

P.- Llegas a Málaga hace 15 años para dirigir esta Hotel y, ¿qué piensas?
– Recuerdo que estaba super contento. Y era muy distinto a ahora. He vivido la remodelación del Paseo del Parque, los Museos, la peatonalización del entorno de la Catedral, la recuperación de la Aduana, el Teatro Romano… Son muchos cambios. Málaga va a ser como esa situación en la que se te parte una pierna y tienes que estar en recuperación un tiempo y después vuelves a tope. Pues a Málaga le va a pasar eso, que cuando esté recuperada va a ser un torpedo de ciudad. Un auténtico torpedo.

P.- Torpedorr, como diría Chiquito de la Calzada.
– (Risas) Ay, Chiquito…, si hubiera vivido esto la de chistes que habría hecho. Ahora, también te digo que de estar vivo él no habría estado confinado, con lo que le gustaba a Chiquito la calle (risas) y el centro de Málaga, que le gustaba mucho.

P.- Tenemos sentido del humor en España.
– Muchísimo. Eso nos salva. Cómo en una situación tan dramática se ha sabido sacar ese arte y ese ingenio. A veces ha podido ser desmesurado pero no cabe duda que es bueno tener sentido del humor y el español lo ha demostrado con creces.

P.- Y volviendo a lo local, dices que Málaga es un cañón de ciudad, pero os lo oigo sobre todo a los que no sois de Málaga, ¿qué nos pasa a los malaguitas?
– Bueno, el malaquita se fustiga. Yo reconozco que en momentos he podido padecerlo; pero esa turismofobia que ha manifestado el malagueño, pues mira ahora…, con esta situación muchos malagueños se van a dar cuenta del potencial que tiene su ciudad.

P.- Los malagueños que hemos vivido fuera la valoramos muchísimo.
– Sí, se nota. Los malagueños que viven o han vivido fuera están deseando volver. Cuando vives aquí pues no lo valoras. Una ciudad que no es agradable para visitar, para vivir, que no esté bien comunicada no tiene los datos que tiene Málaga, con estos índices de turismo, de población flotante y de gente que no somos de Málaga y trabajamos y vivimos aquí. Ahora toca hacer balance para valorar en positivo Málaga.

Jorge González: Yo soy de pueblo

P.- ¿Cómo recuerdas tu infancia?
– La recuerdo con vivir el día a día, sobre todo ahora este verano de “no puedo hacer esto”; recuerdo que en nuestras vacaciones se hacía lo que se podía. A veces era posible la playa y cuando no, al pueblo.

P.-  Han aumentado mucho las reservas en los pueblos.
– Sí, muchísimo. Y a mí me ha hecho mucha gracia. Me he acordado de aquellos días en los que yo iba al pueblo. Es uno muy chiquito cerca de León, en el que yo pasaba largas temporadas y que ahora tendrá 40 personas, pero en mi época había 100, había ambiente (risas). 

P.- Pero te lo pasabas bien, seguro.
– Sí, tú ibas al pueblo y la primera semana bien, ay que bonitas las vacas que pasan por el pueblo; pero ya la segunda semana estabas harto de ver animalitos.

P.- Los urbanitas tenemos una estampa  idílica de los pueblos.
– Y falsa (risas), esa imagen de que el vecino del pueblo te abre la puerta y te da un vaso de leche eso es de anuncio de televisión; porque la gente en el pueblo es muy desconfiada y tiene muy mala leche (risas). Yo siempre digo que soy muy de pueblo por eso (risas).

P.- ¿Cómo llegas a ser director de Hotel?
– Estaba en el lugar adecuado en el momento preciso. Fue un reto y me dije “si sale bien, bien; y si no, pues nada”. Vine para un rato y ya llevo más de 20 años.

P.- ¿Cómo formas parte de la empresa AC?
– Yo he estado muy vinculado siempre a la familia Catalá. He convivido con parte de los hijos de Antonio Catalá, es como mi padre. Carlos Catalá que es el Vicepresidente de la compañía, es mi hermano. Yo no he visto ni voy a ver otras opciones porque tengo esa lealtad como de familia italiana de núcleo cerrado en la que no cabe más que defender lo nuestro Ni nos vamos ni nos invitan a irnos. Mientras dure esto será mi vida. 

P.- ¿Dónde estuviste antes de llegar a Málaga?
– Empecé en La Línea, Valencia, en Asturias, en Galicia, también en León.

P.- ¿Cómo fue volver a casa?
– Ya llevaba 10 años trabajando fuera y fui a León para la apertura y me dije: “Me voy a quedar unos días en el Hotel para ver qué tal va y hasta que empiece  funcionar”, y al final pasó más de un año y realmente nunca volví a mi casa (risas). Fue super curioso y estaba a tres calles de mi casa. Era un vínculo que también me pasó en Málaga. Mi primera casa era en Calle Carreterías, y yo vivía aquí (risas). Surrealista. 

P.- A ti te gusta tu profesión.
– Muchísimo. De hecho teníamos un proyecto ahora en la Avenida de la Constitución en Sevilla. Por eso digo que a mí las Catedrales me persiguen porque tiene una terraza que es el doble que esta del AC Málaga Palacio, y con unas vistas impresionantes a la Catedral y la Giralda. La apertura iba a ser en mayo, pero bueno, lo hemos tenido que pausar.

Jorge González: La ambición de vivir

P.- ¿Qué claves darías a quien se quiera dedicar a este mundo?
– La responsabilidad. Ese es el mandatori. La realidad es que cuando todos se divierten nosotros trabajamos. Nuestra época de mayor actividad es el verano, la Navidad, la primavera, los fines de semana, la Semana Santa. Es una profesión muy bonita pero no todo el mundo está dispuesto.

P.- ¿Te has encontrado con gente que no sabía a lo que venía?
– Por desgracia, sí. Y que además demoniza al empresario. No todos pueden ser empresarios. La vida es como un juego de ajedrez y los que somos peones también tenemos protagonismo. Hay que pensar, porque es así, que en la vida hay tiempo para todo. 

P.- ¿Te has planteado esto durante el confinamiento?
– Sí, cuando ves a tanta gente que se va y además joven, he pensado en eso. Yo que he entregado mi vida al trabajo, pienso que no me he perdido nada.

P.- ¿Hay un Jorge antes y otro después del confinamiento?
– Yo creo que no, lo que pensaba antes lo pienso ahora. He respetado siempre las opiniones de la gente y a las personas, y lo voy a seguir haciendo. No he cambiado, bueno sí; después de este golpe al turismo me he dado cuenta de que hay que ahorrar, que no ahorraba nada, creo que es lo único (risas).

P.- Si hay algo que admiro de ti es que consigues estar atento a todo y a todos, ¿cómo lo haces?
– Lo intento, pero no siempre se consigue porque si no sería de estos perfectos repelentes. Tienes que agradar y hacer agradable la vida a los demás. Yo soy feliz y me encanta cuando la gente disfruta. Me gusta ver a la gente bien y feliz. Es mi parcela y la disfruto. No tengo grandes ambiciones y por eso me llenan las cosas. Mi ambición es vivir y creo es la que debiéramos tener todos.

P.- ¿Cómo se toma el café Jorge González?
– Un mitad. Y además cuando voy a Madrid lo pido así “un mitad”, y me encanta la cara que se le queda al camarero (risas). Me río mucho, porque mi jefe directo, Carlos Catalá, es muy malaquita y siempre que voy hago lo mismo; y él va detrás traduciendo. Me divierto mucho con eso.