Jorge Porras: “Uno no decide lo que le va ocurriendo en la vida, pero la actitud con la que lo afronta sí”

Teníamos pendiente vernos y volver sentarnos en un bar para ponernos al día. Y esta vez  hemos querido compartir este rato con todos vosotros. Jorge Porras es una persona a la que hay que conocer porque se hace querer, él lo sabe y se deja. 

En esta entrevista espero descubrirte a un ser maravilloso con quien he tenido la suerte de compartir muchos y muy bonitos recuerdos. Un hombre cariñoso, amable, divertido, entregado, trabajador, risueño y luchador. Esta vez he sido yo quien se ha tomado #UnCaféConPorras y es un lujo hacerlo con alguien como él. Gracias Jorge Porras por tu tiempo, tu ejemplo y tú sonrisa.

Jorge Porras: Planteamiento de la trama

P.- ¿Por dónde empezaste en el mundo del cine?
R.- Tenía claro que primero había que formarse. He estudiado en tres escuelas diferentes en estos cinco años y siempre lo he estado compaginando con rodajes y trabajos tanto en cine, televisión y publicidad.

P.- ¿No te llama la atención el teatro?
R.- Es cierto que he tenido poco contacto con él, tan solo en algún momento de mi infancia, pero no por que no me llame la atención. De hecho he estado rodando con Julio Espinosa y él me propuso entrar en su escuela y que formara parte del elenco de Mamma Mía en la adaptación que iba a dirigir este año con gira incluida, pero mi tiempo de excedencia terminaba y le dije que no porque sabía lo que iba a suponer.

P.- Lo tienes muy claro.
R.- El teatro exige más disponibilidad, ensayos casi a diario y un compromiso que yo no puedo darle porque todo esto lo debo compaginar con mi principal trabajo que es el banco. No me gusta comprometerme con algo si sé que no voy a poder cumplirlo.

P.- ¿Se puede vivir del Teatro?
R.- Se vive, pero yo más bien diría que se malvive. Suele ser más habitual el  microteatro que el teatro en sí. La gente que lo hace, pues sí, se dedican a lo que quieren. Pero te da muy poco, unos 400 ó 500 euros al mes. Cuando no tienes nada, te pones de cabeza sobre las tablas. El teatro es la mejor forma de no perder el hilo y eso es mejor que nada.

P.- ¿Y del cine se vive?
R.- Vivir de la interpretación no es fácil. Es la profesión con más tasa de paro, que puede oscilar en torno al 80 por ciento aproximadamente. Hay gente que ha ganado Goyas y está sin trabajo y en la calle. Creo que la cultura no está lo suficientemente valorada.

P.- Nada que ver con lo que sucede en Estados Unidos.
R.- Para nada. Allí se le da un valor brutal al espectáculo y la interpretación. Y ahora podemos dar gracias porque plataformas como Movistar, Netflix y Amazon han ofrecido bastante trabajo con la producción propia a actores y guionistas. Pero la cara B es que también hay más competencia. 

Jorge Porras: Nudo de la historia

P.- ¿Te ronda la mente dejar tu trabajo para dedicarte a la interpretación?
R.- La verdad es que no me lo planteo. Ahora no. Si me hubiera pillado con 20 años me tiro de cabeza y por supuesto que arriesgo; si quiero una cosa, lucho por ello. Pero yo ahora tengo un trabajo fijo y renunciar a él para verme con 40 años sin trabajo por la vida…, me cuesta creerlo.

P.- ¿Ni aunque te ofrecieran el papel de tu vida?
R.- Eso sería muy tentador, pero es que fíjate hasta qué punto es inestable la interpretación que puedes estar varios años en la cresta de la ola con un papel principal en una serie de éxito y después pasas al olvido directamente. 

P.- Bueno, pero tú realmente no has parado. ¿Hay un momento clave?
R.- No sé si surge todo de un proyecto en concreto o de no parar. Llevo 5 años dedicándome a una profesión, presentándome a castings y a moverme más;  y ya me van llamando de un anuncio, de una serie de televisión. Pero soy consciente de que tengo un trabajo, que es el banco, del que no me puedo desprender.

P.- ¿Cómo lo compatibilizas con el cine?
R.- Como sé que no puedo dejar de mi trabajo priorizo y cuido cumplir mis obligaciones. Lo compagino con el cine tirando de vacaciones o días de asuntos propios; pero llega un momento en el que ya no se puede hacer más nada. He renunciado a buenas oportunidades en interpretación porque el tiempo es el que es y no se puede estirar.

P.- ¿Es entonces cuando decides pedirte una excedencia?
R.- Claro, ya me estaba agobiando porque había renunciado a formar parte de la serie Malaka y a otro proyecto de Mediaset. Y me frustré de tal manera al ver que no aprovechaba las puertas que se me iban abriendo que vi en la excedencia la única opción. Así que renuncié al banco y por tanto a mis ingresos durante un año, el año de la pandemia. 

Jorge Porras: Se tensan los conflictos

P.- Vaya puntería.
R.- Muy mala pata. Empecé en septiembre de 2019 pero con el inconveniente que en la época más productiva me pilla la pandemia y el estado de alarma.

P.- ¿Cómo recuerdas el momento en el que la cosa cambia?
R.- Estaba con mi compañero Pablo haciendo una entrevista en Marbella sobre El Culpable y allí nos enteramos que se suspende el Festival de Cine de Málaga. Ya ahí decidimos paralizar el proyecto, porque no sabíamos qué iba a pasar ni cómo iba a afectarnos. 

Cartel El Culpable

P.- Ahora es cuando acabáis de terminar la postproducción de esa peli.
R.- Sí, nos ha costado por esta situación pero ya está. El Culpable es una cinta independiente en la que nos hemos unido gente de Málaga de diferentes escuelas de cine; la hemos dirigido Fran Rodríguez y yo; y también la he coguionizado y producido, y vamos a ver qué recorrido tiene por los Festivales a los que la vamos a llevar porque es una película de gran metraje, pero tenemos confianza.

P.- ¿En qué más estás?
R.- He grabado un par de trailers, el de una película independiente y el de una serie. Este último trailer esperamos verlo este mes. Se trata de “La Conexión Tarifa”, un proyecto de serie que se pretende vender a plataformas de producción propia y canales de televisión. Ojalá salga adelante, porque si se compra la idea yo estoy dentro como actor de reparto desde el principio y eso me da mucha alegría.

P.- Además del rodaje de Ivy.
R.- Sí, Poison Ivy es un SpinOff de un personaje de DC Cómics en el que interpreto al personaje antagonista. Y empezamos rodando el final del cortometraje.

P.- Claro, porque el orden del rodaje no es el orden cronológico de la historia. 
R.- Todo depende de las localizaciones, de las agendas de los actores y rentabilizar los recursos al máximo.

Jorge Porras: Fuera de Foco

P.- Oye me hablabas antes del Festival de Cine. ¿Cómo fue el que se hizo en agosto?
R.- Raro. Acostumbrados a ver tanta vida en el centro, con el Teatro Cervantes y todo lo que había a esta edición ha sido extraño; más exclusivo y cerrado en el Hotel Miramar. Sí que había photocall y exposición de cortos y eventos, pero nada que ver a lo de antes.

P.- ¿Málaga es consciente de que tiene ese engranaje cinematográfico?
R.- Es brutal. Vivimos en una de las ciudades donde se rueda más cine. Hay mucha industria, mucho Teatro, no solo el Festival de Cine de Málaga que es uno de los más bonitos y punteros de España.

P.-  Aún así, el Covid está afectando mucho al cine. 
R.- Muchísimo. Si ya de por sí la cultura estaba perjudicada y con tan pocos apoyos, ahora con esta situación está siendo muy maltratada. No digo que otros sectores no, pero está en un momento muy, muy complicado.

P.- Las ganas tampoco ayudan. ¿Hasta qué punto es importante el ánimo?
R.- Psicológicamente te afecta y te quita las ganas de todo. Los cines están vacíos y aunque se puede seguir rodando y grabando, te corta las alas porque la situación es muy diferente, andando con certificados y autorizaciones para movernos. Hemos estado con Madrid cerrado, ahora nosotros. La situación no favorece en absoluto.

Jorge Porras: Descubriendo al personaje

P.- ¿Tú has sentido miedo? 
R.- Sí. Cuando vino esto tuve bastante miedo y lo pasé muy mal. Yo era de aquellos que no quería aceptar lo que sucedía, me venía grande estar encerrado. Adelgacé 7 kilos, me pudo la ansiedad y el estrés y no quería comer.

P.- Pero cambias el chip porque te veo y estás estupendo, el verano te ha venido bien.
R.- (risas) Sí, gracias; me ha venido muy bien. Pedregalejo, el paseo marítimo y volver a salir. Fue precisamente que se empieza a abrir ese encierro y nos dejan ir a correr y pasear, cuando le empiezo a ver el color a la situación. 

P.- ¿Y tus padres?
R.- Mi madre lo pasó fatal. Estuvo dos meses sin verme y eso lo llevó mal; porque además me llamaba y me decía que si les pasaba algo y sin ver a su hijo, además yo que soy el pequeño. Y es que ha sido muy duro y muy triste lo que hemos vivido de tantas personas que han fallecido y no se han podido despedir. Ese miedo lo hemos tenido todos, los padres y los hijos.

P.- El miedo nos descoloca de una forma abrumadora.
R.- Totalmente, una cosa como esta que llega de la noche a la mañana como quien dice y te rompe no solo los planes, sino los esquemas y como entendemos la propia vida.

P.- Pues hay quien dice que esto estaba preparado.
R.- No creo o no sé ciencia cierta que sea intencionado, lo que sí que creo es que esto ha salido de un laboratorio, eso sin duda. Esto es una cosa con la que tenemos que aprender a convivir y por la que yo creo que todos vamos a pasar, la clave está en sobrevivirlo.

P.- Si te digo la verdad, yo miro el escudo de nuestro apellido y me tranquiliza bastante.
R.- Los dos cavernícolas con las porras, ¿no? (risas) Puede ser, supervivientes a todo, genio y figura hasta la sepultura.

P.- ¿Tienes algún punto débil?
R.- Con la edad me he vuelto más impaciente. Si quiero algo, lo quiero ya. Si quiero hacer un proyecto me pongo a trabajar en el momento, no puedo con eso del “ya se hará”, no; se hace y punto.

P.- La sangre gorda, como el sainete de los hermanos Álvarez Quintero.
R.- (risas) Sí, no queremos horchata por favor. Quizá por eso creo que lo he pasado tan mal durante el confinamiento. Tener que esperar, estar encerrado y que nos no dejaran hacer nada. Y menos mal que participé en un proyecto que hicimos confinados, cada uno grabando con nuestro móvil. Pero aún así, lo he llevado mal.

Jorge Porras: Making off

P.- Este verano también entras a formar parte del videojuego Diana frente al Espejo.
R.- Sí, me sé el guión de memoria. Se puso en contacto conmigo Mª Ángeles Cabrera a través de tu hermana y me explica el proyecto y yo lo veo tan innovador. Estuve en el proceso de selección y dirección de actores y en los ensayos aunque no en todos los que me hubiera gustado.

P.- ¿Estar en este proyecto te ha hecho consciente sobre la violencia en la pareja?
R.- Esto siempre ha existido; por suerte o por desgracia la gente no sabe separar los problemas que le van surgiendo en la vida y lo paga con la gente que tiene cerca que es la que más se quiere y quien más te quiere y cuida; ojalá dejara de ocurrir.

P.- ¿Tienes un truco para relajarte cuando sucede algo que te descuadra?
R.- En esos casos me aislo: o me voy a correr un rato o me pongo los auriculares y escucho música que me relaje, que la verdad es cualquier tipo de música porque me gusta escuchar de todo (risas) toda la música.

Fotograma de la serie ToyBoy

P.- ¿Te veremos en un papel que no sea de cine negro?
R.- Estoy acostumbrado a ese personaje de trama policíaca e interpretaciones más crudas. Aunque tú sabes que a mí el mundo épico y bélico me fascina y he hecho terror también, te digo que no importaría nada hacer comedia.

P.- Bueno, lo tuyo con el terror es pasión y te viene de familia.
R.- Sí, me encanta. Eso lo he heredado de mi padre y es uno de los géneros que más me fascina. Aunque he de reconocer que habitualmente los actores vamos encajando en un perfil determinado y ahí nos encasillan es por ejemplo lo que le pasa a Dani Rovira, que es un pedazo de actor y siempre lo vas a ver en comedias; y lo mismo le pasa a José Coronado que suele estar en un cine más crudo y más policíaco.

P.- Ahora que lo mencionas me viene a la mente aquel discurso de Santiago Segura en los Goya haciendo un símil de la trama de Torrente y No habrá Paz para los Malvados, cinta por la que precisamente José Coronado se llevo el Goya a mejor interpretación.
R.- (Risas) La trama es parecida pero cambian los puntos de vista y claro, el enfoque y los tipos de personajes.

P.- Ahora que dices tú lo de que cada actor suele encasillarse en un rol determinado; eso pasa también en la realidad; es decir, ¿etiquetamos y encasillamos a la gente con frecuencia?
R.- Puede ser, no voy a ser quien te diga yo que no; y además es complicado que te quiten esa etiqueta; pero en el cine no es tanto que el actor no valga para otro papel sino que hay una tendencia de que si alguien está enrolado en un tipo interpretativo concreto; independientemente de que pueda o no hacer un papel distinto, es mejor enfocarse en eso; como si fuese una especialización y bienvenido sea.

P.- Oye, y cuando el guionista mata al actor, ¿cómo le miras a la cara?
R.- A mí me han matado (risas) y es lo que hay. Si es una serie puede no saberse, pero en un corto o una película sí; porque incluso en el plan de rodaje puede estar previsto que haya que empezar a rodar tu muerte y después otras escenas.

Jorge Porras: Los protagonistas

P.- ¿Tú te acostumbras a que te echen piropos? Que te he visto en redes…
R.- (Risas) Un piropo sienta bien, mal no te lo tomas. Con la película Akemarropa rodamos en pleno Festival de Cine, y además era mi primer rodaje, recuerdo que detrás de la valla me gritaban “guapo” y me sorprendió muchísimo. Aquel Festival lo recuerdo especialmente no solo por ser el primero sino también porque sin ser nadie estuve firmando autógrafos… No me quiero ni imaginar cuando de pronto te golpea la fama.

P.- ¿Cómo se prepara uno para eso?
R.- Es que eso no es posible si la fama te viene de la noche a la mañana. Por eso yo creo que lo mejor es que la notoriedad te venga poco a poco y que la fama y tú os podáis ir haciendo a esa situación nueva para no despegar los pies del suelo. No lo pienso mucho porque yo solo quiero vivir de esto, aunque también te digo que si fuese un personaje popular no se me iría la pinza. Espero.

P.- Siempre tienes a alguien que te pueda espabilar de la tontería, ¿con colleja o con abrazo?
R.- Sí, tengo la suerte de contar con mi familia o mi pareja; ellos me devolverían a la realidad. Y por eso sin duda me quedo con los abrazos, que sinceros y a tiempo te hacen reaccionar mucho mejor que con una colleja.

Jorge Porras: La clave es un buen guión

P.- En 2016 publicas La Profecía de Mikvar, ¿has pensado llevarla a la gran pantalla?
R.- Uff, eso sería un sueño cumplido, pero lo veo muy difícil; al menos aquí en España. Los medios son muy limitados y ese tipo de cine aquí no se estila. Fíjate que te diría que veo imposible ver ese sueño hecho realidad aquí.

P.- Bueno, y si el primero es el tuyo habrá que intentarlo. ¿Cómo va tu faceta como escritor?
R.- Pues mira, ahora la tengo algo parada. De hecho la idea inicial con La Profecía de Mikvar es que fuera una trilogía. Es cierto que tengo desarrollada las ideas del segundo y tercer libro pero no así el manuscrito. También que desde que se publica La Profecía de Mikvar estoy metido de lleno en la interpretación; y la escritura la tengo algo aparcada, pero no olvidada.

P.- ¿Cómo te surge la idea de escribir y publicar un libro?
R.- Pues no fue algo premeditado. A mí me gustaba mucho jugar a los juegos de rol de mesa y yo, como master escribía muchas historias. Primero empecé con boli y papel a escribirlas y eran sobre todo de épicas y de fantasía. Cuando me vine a dar cuenta y leyendo todo lo que tenía, consideré la idea de convertirlo en un libro.

P.- Entonces fue un proceso largo.
R.- Sí, 10 años que se dice pronto, pero no porque tardara ese tiempo en escribirlo, sino más bien el tiempo que pasa desde que escribo la primera historia hasta que me pongo en serio en el ordenador que eso sí sería en 2014.  

P.- ¿Qué te dicen en casa de esa explosión creativa y cultural?
R.- Lo que quiere mi familia es que tenga una estabilidad en todos los niveles y que yo sea feliz y consiga lo que pretenda. Ellos también lo están (felices) de verme así y que estoy con la cabeza en su sitio y los pies en el suelo. Vamos, que también están tranquilos de que no se me vaya la cabeza y lo deje todo por el cine (risas).

P.- Pero me dices que por un papel en una serie, no. ¿Quizá en la dirección?
R.- Pues mira, la dirección no lo descarto porque es una forma de hacer un proyecto más mío; pero es verdad que yo quiero enfocarme a la interpretación. Además, mi experiencia en dirección solo ha sido en “El Culpable” y compartida con Fran Rodríguez; pero yo por supuesto estoy abierto a lo que venga.

P.- Según me cuentas te veo sin parar.
R.- Ahora estoy teniendo más oportunidades. Es muy importante la formación continua, estar siempre ahí y compaginarlo con hacer muchos castings y tener muchos contactos; aunque yo creo que la clave reside en crear tu propio cine, no estar esperando a que te llamen; hoy día tú puedes crear tu contenido y no abandonar nunca la cámara.

Jorge Porras: Descubriendo al personaje

P.- ¿Cuándo comienza tu historia con el cine?
R.- Siempre me había llamado la atención y atraído el mundo de la interpretación. Tengo recuerdos de niño de hacer obras de teatro por los pisos, en el cole, pero todo de una forma superficial. Me ha gustado desde siempre pero nunca me había planteado dedicarme a ello como una profesión. Prevalecen los estudios, me había dado miedo y sobre todo por la inestabilidad de la profesión y cara a los padres entendía que había otras preferencias.

P.- ¿Se oponían tus padres?
R.- Jamás, ni se opusieron ni me dijeron que no. De hecho recuerdo con ventipocos años plantearme dedicarme a esto, eché los papeles para la Escuela de Arte e Interpretación pero al no ser admitido entendí que no tenía que perder más tiempo y seguí con mi profesión ampliando habilidades y conocimiento en informática.

P.- Y te pusiste bien las pilas.
R.- Sí, hice 3 másteres en diseño gráfico, y un ciclo superior de administración y finanzas. Fue entonces cuando empecé a trabajar en el banco, pero el cine lo empecé en 2015.

P.- ¿Cómo recuerdas el año en el que empiezas en el banco?
R.- Ese año viví una situación que para mí fue un punto de inflexión que me hizo reflexionar. Aquello me hizo pensar en todo y me dije ¿Por qué no? 

P.- ¿Qué pasó en 2012 para que te llevara a pensar en la vida y dar el paso de intentarlo en la interpretación?
R.- Me dicen que tengo un tumor en la cabeza, benigno gracias a Dios, pero que había crecido hasta tener 2’5 centímetros y que me había dañado el hueso del cráneo otros dos centímetros; y para mayor complicación, el tumor estaba pegado a la arteria carótida y había afectado el oído interno y al nervio del trigémino, produciéndome parestesia en la cara. Lo mejor es que era operable y se podía extirpar, pero la parte pegada a la arteria no me la podían tocar para evitar riesgos; el resto fue todo bien.

P.- De ahí que te hablen de la probabilidad de que se reproduzca.
R.- Claro, es verdad que en mi caso fue algo benigno y aunque te dicen que puede que no se reproduzca ni aparezca de nuevo, la garantía de seguridad y salud total no existe. Me voy haciendo mis revisiones y lo vigilo. 

Jorge Porras: Una historia con final feliz

P.- ¿Cómo estás?
R.- Hay momentos que estoy mejor y otros que peor; pero se lleva bien. Y todo esto que me pasa me hizo pensar mucho en el cine. Quizá la operación y todo este trance no fue esencial en la decisión, pero de lo que no cabe duda es que fue uno de los motivos para intentarlo.

P.- Una vez más vemos que de lo malo sale lo bueno.
R.- Fue una cosa negativa pero puedo dar gracias porque he podido seguir mi vida; y el cine es una profesión que no tiene edad. Vemos que en todas las historias se necesitan actores de todas las edades; es cierto que es una profesión dura e inestable pero en ella cabemos todos, tengamos la edad que tengamos. Y por eso me lancé con 33 en vez de con 23.

P.- Quizá tenían que pasar esos 10 años para que llegaras donde has llegado.
R.-Claro. Uno no decide lo que le va ocurriendo en la vida, las cosas suceden cuándo y cómo son, pero la actitud con la que lo afronta, sí depende de uno mismo. Y yo llevo 5 años con ese espíritu de lucha. Tengo esa entrega con el cine y la interpretación, aunque esté trabajando en otro sitio, pero mis esfuerzos para dedicarme al cine están, no de la manera que me gustaría pero lo hago en la medida que me es posible.

P.- ¿Cómo se toma el café Jorge Porras?
R.- Intento no tomarlo porque la cafeína me pone demasiado nervioso; y si alguna vez he de pedirlo, que es muy raro; me tomo una nube y ya me pongo como una moto.