La vida sale

Si antes hablaba de las palomitas y el bochornoso espectáculo de nuestros políticos, antes se suceden una serie de acontecimientos que son más propios de un mal guión de tv movie que de mi querida España. Pero viendo que el pueblo solo quiere pan y circo, pues eso. A seguir capturando nuevos gladiadores a los que lanzar a los leones. Esa es la mejor manera de  olvidarse que quien de verdad se muere de hambre es aquel que grita desde la grada.

Esta semana se ha celebrado la muerte, que dicho así, choca. Pero como es digna, ya sí se permite la algarabía. Y pasa que los que tenemos la mala, pero necesaria, costumbre de pensar, nos formulamos preguntas de todo tipo. Si una persona que no decide morir ante el padecimiento y el dolor, ¿muere de forma indigna? ¿Vive de forma indigna también? Y si se aliviara el dolor o el sufrimiento de aquel que busca la muerte, ¿querría morir? ¿Querría si no sintiera que es una carga para su familia? ¿Y si no estuviera solo, querría morir?

Me consta que ver sufrir a quien quieres te destroza. Es muy duro. Nadie quiere sufrir y el dolor y la muerte da miedo. Pero sobre todo a lo que tenemos miedo es a la soledad. Otro drama contemporáneo. En Japón y Alemania se han creado ministerios expresamente para tratar este problema que aquí lo tenemos encima de la mesa. Una situación que se da más de lo que vemos y no solo en los mayores. En España, el 31 por ciento de los jóvenes menores de 30 años se sienten solos, según un informe de la Universidad de Comillas.

¿No te ha pasado ver en un bar a dos o tres personas en la misma mesa mirando su móvil? Rodeados de familia o amigos y tan solos. Cada uno en su mundo irreal a través de una pantalla. ¿Desde cuándo dejamos de mirarnos a los ojos? En la era más hiperconectada vivimos más aislados que nunca. Con las conexiones emocionales rotas y alteradas.

Ante la falta de recursos y en una sociedad como la nuestra tan independiente, relativa e individualizada, el sacrificio por los demás está demodé. Gran parte de nuestro tiempo lo empleamos en activos que den una rentabilidad física o económica. Para estar más guapa, más musculoso, con más pelo, con menos vello, más rico, con esa casa tan bonita… Lo demás es una perdida de tiempo.

Así lo han entendido los que mueven los hilos. No merece la pena que se destinen recursos a cuidarnos ni acompañarnos. En estos momentos precisamente aprueban la ley de eutanasia que la sociedad está sufriendo mucho. ¿No hubiera sido más urgente buscar aliviar el dolor? ¿Acompañar y cuidar al que padece? Sobre todo en medio de una pandemia con tanto sufrimiento, mala salud mental y mucha soledad no deseada.

Ahora deberíamos hacer como aquel que canta José Merce en La vida sale. Cuando nos pidan transitar calles oscuras que suponen un peligro auténtico para nuestra integridad física, mental o moral, deberíamos decir con arte que no. Que ya lo intentamos con buena voluntad pero ahí se quede usted en su tiniebla.

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3 opiniones en “La vida sale”

  1. «Cómo quieres que vaya al barrio a verte, si
    en tu barrio las luces nunca se encienden, si
    cuando he ido me he caío más de una vez
    Pa’ que voy a verte si apenas se ve, ¿pa’ qué?»

  2. Hola
    que buenas reflexiones como siempre!
    Y como siempre millón de gracias
    Desde luego que mirarnos a los ojos es inusual ..
    pero ahora no nos queda otra 💁🏻‍♀️llevamos la cara entera tapada 😉
    Lo tenemos que hacer por obligación …
    así nos iremos acostumbrando.
    Hoy más gracias todavía porque *Contigo Carolina*
    NUNCA nos sentimos solos
    Y un pequeño apunte :es el día internacional de la poesía
    Un bravo por ella. También nos acompaña
    Que tengas un buen domingo un fuerte abrazo

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