Loca de la Vida

Después de leer el artículo de Lucía Méndez «La Conciencia del periodismo» me quedé pensando en que desde hace mucho se puso de moda echar a patadas de la vida social a los cuerdos. Solo hay que ver la ficción y la realidad contemporánea: aquello que le da cien mil patadas a la dignidad de la persona es lo que vende y engancha. Muy triste. Porque así se hace cultura, y después lo transforman en ley. Y si no, a la inversa. Porque sí, eso pasa de esta guisa. La ley también hace cultura, no lo digo solo yo.

Hemos despedido un año que todos dicen que mejor olvidemos. Pero es importante que esto no lo hagamos; no solo para que se repitan escenas como las de ayer en Marbella, sino porque ha sido un año que ha revelado la esencia de nuestras vidas. Hemos amado más que nunca, el dolor y el miedo apareció en escena para despojarnos de todo eso que no nos servía. La familia y el valor del tiempo tomó sentido. La amistad y el compromiso se manifestó de una forma que nunca imaginamos, con pantallas y besos a través de mascarillas.

Fuimos felices a pesar del dolor; y dejamos de respirar por la tristeza propia y de otros. Hemos aprendido a vivir de una manera distinta.

Cada día amanece con una cifra que nos marca la cantidad de libertad que podemos consumir, una cifra que nos engaña acerca del buen hacer ciudadano. Somos muchos los que no nos reunimos, los que permanecemos menos de 45 minutos en lugares cerrados. La mayoría hemos vivido estos días sin reuniones, con nuestra propia familia y aprovechando los paseos al aire libre. Pero el ruido tapa el silencio.

La locura grita por encima de la sensatez. Ha pasado siempre en momentos dramáticos de la historia. Guerras, pandemias y desastres naturales. La debilidad la aprovechan unos pocos para aumentar sus bolsillos y empequeñecer sus almas. Señalando al vecino, acusando, volcando los miedos propios, buscando el reconocimiento personal, un momento viral en las redes, un capítulo importante en un libro de historia. Nada de eso dignifica. Lo sensato es que siempre las personas estén por encima. La persona primero, ante incluso que la norma. Es la locura más sensata porque si de verdad quieres ser feliz tienes que ser una loca de la vida.