Periodismo Vital

Si Francisco de Sales levantara la cabeza, se volvía a morir de ver cómo está el paronama en el gremio del que es patrón: el de los periodistas. Asistimos a una batalla diaria en la que impera ser líder en visitantes únicos, reducir al mínimo la tasa de rebote y titular cualquier noticia con un gancho lo suficientemente potente para llevarse todos los clics posibles. El periodismo ha decidido ser viral.

Sin embargo, lo viral no es vital. Cada día somos testigos de cómo diferentes medios de comunicación se hacen eco de conductas delictivas y maliciosas que animan a otros a su imitación. Lo vemos recientemente en la brutal agresión de Cártama y en el intento de una acción similar en Málaga pero con otro abrasivo: aguarrás. La violencia lleva a la violencia.

Los medios de comunicación tienen una de las funciones más bonitas e importantes: servir de ejemplo a la sociedad. Desde que las empresas de comunicación dejaron de ser familiares y se convirtieron en grandes grupos empresariales, el sentido y la obligación de la responsabilidad social ha pasado a un segundo plano. Poderoso caballero es don dinero.

¿Sirve la publicidad institucional para callar a periodistas y empresas de comunicación? A mí, que me gustan los refranes y dichos populares diré dos: «El perro no muerde la mano del amo que le da de comer»; pero también  «La verdad os hará libres».

Sabiendo esto, uno ya va en alerta ante lo que le cuentan. Y que eso de que los medios están para formar, informar y entretener, ha ido dejando por el camino la formación y la información; procurando una sociedad entretenida y vaga de reflejos que acepte el manoseo de los que dirigen el rebaño.

Sin embargo, siempre hay un resquicio de luz que guíe el intelecto. Las colaboraciones en prensa y Cartas al Director destacando la humanidad y el valor de la persona son las que nos pueden sacar del pozo. Son muchos los que a través de artículos de opinión y breves editoriales los que hacen el click que más vale de todos: un click directo al corazón.

Esta fue una de las razones que me motivaron a empezar a hacer #UnCaféConPorras. Entrevistas con alma para dar a conocer a tanta gente buena y bonita que sirve de ejemplo con su quehacer diario. No me importaba el tiempo que me llevara, si lo leía mucha o poca gente; solo quería (y quiero) poner en valor a personas que den luz a través de su tesón, su historia, y su ejemplo de vida cotidiana.

Llevo días reviviendo emocionada una de esas entrevistas. La protagonizada por una mujer que esta semana emprendió el viaje eterno. Mi querida Inés Robledo Aguirre. Qué agradecida estoy de haberte conocido. Cuánta luz nos has dado.

Recuerdo con admiración tus escritos; que al leerlos, el alma daba un vuelco. Esas líneas tuyas, mi querida y admirada Inés, eran un soplo de aire fresco. Tanto como lo fueron los panfletos de San Francisco de Sales en Allinges. Desde aquí te pido nos ayudes a los plumillas a conseguir esa magia de la que impregnabas tus artículos en Diario SUR. Que recordemos siempre que lo vital perdura más que lo viral.