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Atrapados en la red

Llevamos varios años atrapados en la red. Según la última encuesta del INE ya se puede hablar de adicción. Más de un millón de españoles de entre 14 y 65 años usa las redes de forma compulsiva. Si acotamos la edad y nos fijamos en jóvenes de entre 14 y 24 años, más de 11 de cada 100 muestra adicción a las nuevas tecnologías.

Muy lejos queda aquel chat de Terra o el molesto sonido del módem mientras se conectaba a internet. La conexión parecía un milagro, y el tiempo en el que uno navegaba por la web o consultaba la Encarta estaba terminantemente prohibido usar el teléfono fijo de casa. Madre mía, si a ti te resulta familiar todo esto lamento comunicarte que tú también tienes más años que un bosque. La cosa es que en aquella época nos parecía lejano y casi imposible muchas de las acciones que hoy se han convertido en rutina y auténtica nueva normalidad.

Compartimos nuestra mejor versión en redes, permitimos que se rastree nuestras preferencias de productos, regalamos nuestros datos y hábitos de consumo; y los que tienen, también hacen lo propio con sus hijos. Ahora no extraña que tu hijo quiera ser influencer. Lo que no te cuentan es que se trata de una profesión esclava y exigente y que llevada a extremo afecta sobre manera a la salud mental de quien expone día, tarde y noche su vida y la de los que le rodean.

Hace unas semanas seguí un debate sobre si debía regularse por ley la exposición de los hijos y los menores en redes sociales después de que estén proliferando en redes sociales los perfiles de padres y madres o familias que muestran de forma pública y abierta su vida y la de sus hijos, pataletas, baños y primera vez sin pañal incluido. El razonamiento era bien sencillo: no podemos ofrecer contenido que le pueda servir a un pedófilo como material para ponerle en bandeja la tentación de la pederastia. Y a mí aquí se me vino otro ejemplo ya de todas descartado; porque decir esto podría equipararse a decir que a una mujer la violan por que va provocando. Error. ¿O con las personas que muestran a sus hijos sí se provoca pero con la vestimenta de la mujer no? No es el tema de hoy, pero me dio qué pensar.

Lo que sí es cierto es que quizá vamos tan deprisa que no nos hemos parado a pensar qué ocurre cuando se comparte material audiovisual de los pequeños de la casa. Si a ese niño cuando crezca y tenga conciencia real le gustará que su huella digital se remonte a su más tierna infancia. Abierta y puesta a disposición de cualquiera. Porque la deep red existe y a nadie le gustaría encontrar fotos y videos de sus hijos en ella.

Pero pasa que nos estamos cargando a nuestros niños, los que tienen hijos varones porque han perdido su presunción de inocencia; y las hijas porque tienen que vestir hipersexualizadas desde niñas porque la moda es enseñar la barriga y usar biquini aun cuando no tienen pecho desarrollado.

No hace falta recordar que la sociedad de hoy se caracteriza por estar politizada y sexualizada, que la cultura (bien sea a través de la música, la moda, el cine o el teatro) confunde sexo con amor y que ya pa más inri, la Ministra de Igualdad se lía con su discurso y dice que los niños tienen derecho a que «ningún adulto puede tocar su cuerpo si ellos no quieren».

Le sobró el no quieren, que quien no quería decirlo era ella pero lo dijo y su disculpa ha sido un ataque. Y se pide su dimisión. Pero no se va ni con agua caliente, como decía Joaquín Sánchez en El Hormiguero cuando le preguntaron si sería capaz de presentar ese programa.

Que por cierto, el eterno bético va a estrenar Joaquín el Novato, un show en el que el capitán verdiblanco debe probar diferentes profesiones para averiguar qué hará cuando deje el futbol. ¿Cuál es la novedad? En la promoción de este programa preguntan a la gente en la calle que si pudieran contratarían a Joaquín o mejor no por vago.

¿Qué? No quepo en mi de asombro. Recordemos Joaquín Sánchez. Un hombre de 41 años que sigue en la élite del futbol profesional. Pero no en el banquillo, no. Marca goles y cumple con la exigencia que se pide. Un hombre que hace equipo y que a pesar de sus problemas (que los tiene) es capaz de reír y repartir simpatía. Pues nada, la pegatina de vago por andaluz y alegre. Lo de siempre.

Pero como ahora vivimos atrapados en la red, a otra cosa mariposa. Dale al play, siguiente story y un reel de la parte bonita de la casa que ésta de aquí está hecha unos zorros. Ay, si Tam Tam Go lanzara hoy este tema habría que ver a la masa enfurecida de algunas redes sociales con lo que dice. De lo que no me queda duda es que esta canción me traslada a una época en la que vivimos la que quizá fuera la última adolescencia en la que las fotos  se revelaban y se guardaban en un álbum como las del verano del 99.