Nueva Normalidad

Hay días que me levanto y lo mejor que pudiera hacer es volver a acostarme. Hoy ha sido uno de esos. Y aunque empiezo la jornada dedicando unos minutos de meditación, me queda un rescoldo que a veces se manifiesta con un tono inadecuado o con una tristeza impropia en mí. A veces este malestar me ahoga hasta la respiración.

Será el encierro y ver cómo evolucionan las cosas. Veo tanta indignación alrededor que duele. Pero sigo pensando que las personas no buscan dañarse unas a otras. Solo buscan hacer el bien de la única forma que saben. Ya hablaba con Antonio Moreno en #UnCaféConPorras sobre buscar lo bueno y la libertad.  Y sí, erramos en ello más de lo que quisiéramos. No os digo ya nuestros dirigentes.

La ignorancia es muy peligrosa. Prefiero a un tonto confeso que a un ignorante que desconoce tal cualidad. Porque al final este último se cree tan capaz que no admite consejos ni rectificaciones.

El olor a lejía me perturba. Dicen que si haces algo más de 21 días ya lo incorporas a tu vida sin más esfuerzo. Los coachers me tienen frita. Son ya 48 días oliendo a lejía y yo sigo sin acostumbrarme. Así que amigos, no. Si pensamos que la costumbre hará de esto que se nos plantea una nueva normalidad, vamos apañaos. Yo he ido andando por la calle abrazada a mis amigas, me he echado a los brazos de mis padres, doy besos de abuela y achuchones de niña pequeña. He sido de multitudes: desde estar en encierros procesionales embarazada de 8 meses hasta asistir a todos esos saraos de los de “cuanta más gente, mejor”.

Y ahora, como si me encontrara frente a una senda que se abre ante mí sin saber si debo encaminar ya o esperar. Pero, ¿a qué? Cada día me repito ese “No temáis”. Y el escenario entonces se dibuja soleado. No debemos tener miedo pero seamos cautos. Sonriamos que lo que tenga que ser será; y si se prolonga en el tiempo:  agua y menta, porque la nueva normalidad nunca será normal para nosotros.

No lo permitas

Último lunes de abril. Día 45. Seguimos en este secuestro. Observando cómo pasan los días. Escapando de la realidad que te quieren hacer creer. Colapsando nuestras conversaciones gracias a un circo lleno de portavoces para que solo hablemos de gestión política, de bulos, de censura y de ejemplaridad.

Ahora parece que desandamos el camino. Eso que hemos construido con el cierre de nuestras empresas, con la pérdida del empleo y con la cancelación de nuestros servicios. ¿O es que acaso no fue necesario nunca el encierro? España, tierra de cobayas.

Y en medio de toda esta puesta en escena de cifras, RDL y BOE al filo de la medianoche, yo pienso en las personas y sus historias. Aquellos que ya eran vulnerables antes del 12 de marzo, en cómo están nuestros profesionales sanitarios; en las familias y su economía; y cómo se encuentran nuestros mayores, si podrán salir más pronto que tarde a caminar. Ellos que nos lo han dado todo. Que nos lo siguen dando. Ahora que viven pausados y limitados. Sin ruidos en la casa ni chocolate en la despensa. Nadie irá a visitarlos. No por ahora.

También pienso en aquellos, que temerosos, no dejan de sentirse los malos de la película. Porque nos siguen vendiendo que estamos confinados por  la salud de los más vulnerables. Pero, ¿quién no está vulnerado con este encierro?

Menudo cinismo. Sí. Mi reflexión demuestra que estoy cansada. No pido entender. Eso no es posible. Me desconcierta pensar una cosa y la contraria a la vez. Respirar este aire raro. Ir en coche y no sentir esa libertad mental de bajar la ventanilla para que el aire despeine mi flequillo. Querer salir y volver a la vida, y a la vez solo anhelar encerrarme en casa con los ojos apretados esperando que todo sea un mal sueño.

Pero no. Los abro y todo y nada es igual. Ni si quiera las personas. No hay mejor opio que el odio. La gente enfrentada. Así es como nos quieren. Demostrando que hay quien en medio de todo esto renuncia a tu amistad por disentir de tu opinión o no tolerar la indignación del semejante. Ese no saber vestirse con la piel del otro. Pero aquí no pasa nada. Sigamos buscando la pandereta y la flauta. (Ay amigos, las tiendas de instrumentos, como la carrera científica, no es actividad esencial. Pero el pelotazo del ladrillo, por supuesto. Aquí suma y sigue. Castrojos.)

Hoy por fin no ha habido chufla en los balcones. Ya era hora. Son tan sensatos y buena gente nuestros sanitarios que lo han pedido cuando se abría la veda. Como borregos a la calle porque lo manda nuestro Presidente. O su comité de expertos. O el tal Ivan o quizá ha sido Oliver. Supercampeones. Chuta gol que nos la están colando por todos lados.

Yo hoy he salido pero no a pasear. Es deprimente ver los colores sin luz y tristes. España está de luto (aunque no lo declaren de forma oficial) y su pueblo lo sabe. Seguiré con mis crespón negro recordando que esta vida se nos dio para no tener miedo, para amar, para tender las manos, para sonreír y acompañar. Para no estar solo ni abandonar a nadie en el camino. Así que no lo permitas. No lo hagamos.

Cielo y Libertad

Cuando ella salió a mi encuentro en el exterior de la casa solo pudo mirar al cielo. Permaneció unos segundos quieta y sonriendo. La miré de esa forma que miran las madres a sus hijos mientras duermen. Esa mirada relajada y tierna que tiene mucho de amor y algo de incertidumbre. El paso del tiempo, hacer de ella una buena persona que sepa ser feliz, que el dolor no le duela tanto; capaz de ver lo tanto bueno que tiene su vida. Y me doy cuenta en pocos segundos de que esta pequeña que está a punto de cumplir cinco años ha crecido mucho más de lo que esperaba en los últimos 35 días.

Y allí en nuestra terraza, ella y yo. En medio de toda esta tormenta que nos azota desde hace semanas el sonido del silencio ensordece. Estoy muda desde hace días. Cómo hablar mientras hay decenas de miles  que lloran sus muertos; otros muchos más que en la noche no duermen pensando cómo pagar a sus trabajadores; en aquellos que trabajando y cumpliendo sus obligaciones no tienen el respaldo de su empresa; y cómo es posible no pensar en todos esos grandes que los mandan a batallar contra el virus con una bolsa de basura…

Mi aplauso sanitario no sale a los balcones. No puedo festejar nada en medio de esta tragedia. Por desgracia los aplausos no se convierten en test, ni mascarillas, ni en pantallas protectoras. Yo sigo pidiendo para que llegue ese material que proteja a quien nos cuida en primera línea; para que todas las personas puedan ser atendidas sin importar la edad, ya ocupen un ministerio o una habitación de una residencia.

En ese silencio mágico que nos envuelve a madre e hija mirando el cielo me hago cargo de la fragilidad humana. De la incapacidad para tomar decisiones correctas. Falta humildad, coherencia y valentía.

Nos hacen vivir acobardados. Sin salud. Coartando tu capacidad laboral y obligándote a pagar sin cobrar. Si nos prohiben velar a nuestros muertos, nos falta libertad. Si te dicen cómo pensar ya sabes que te falta libertad. Cuando te digan que eres un lince sin haber leído ni estudiado, créeme, no hay libertad. Porque sin formación ni información que quede claro: no hay libertad. La verdad nos hace libres hoy y siempre, pero es ahora cuando somos prisioneros en demasiados aspectos.

Y mientras mi hija miraba el cielo en silencio y yo la observaba a ella sucedió que sus palabras lo llenaron todo de sentido:

– El cielo está precioso, mamá. Vamos a rezar.

Y así que cada uno haga como crea, que el cielo que cada día se llena de personas seguro muy bonitas, seguirá teniendo a quien cada atardecer alce la mirada pensando en vosotros y en todas nuestras familias. Para que descanséis en plenitud y todos vivamos libres y en paz.

Dormir de prestado

Nos toca vivir unos días que nunca pensamos nos sucedieran. Hemos visto películas terroríficas y dramáticas; y aunque muchas se han basado en historias reales nos creímos inmunes al dolor. Veíamos lejano el sufrimiento. Para otros la carestía, la enfermedad y la soledad.

Nuestras necesidades mundanas quedaban resueltas a golpe de click o enlazando préstamos y microcréditos que ya pagaríamos con la extra de Navidad. Mirando el reloj a cada rato, porque no llegaba o ya había llegado.  Los días pasaban planificando el siguiente fin de semana, el próximo puente, la inminente escapada. Maletas y ropa bien doblada. La casa, poco habitada. La calle, explorada.

Hoy vivimos encerrados sin apenas percatarnos de que durante mucho tiempo ya estuvimos presos y agobiados. Transformando aquello en nuestro hoy anhelo diario. Deseando que las prisas y el estrés vuelvan a entrar en escenario. Que no paremos por casa, que seamos confiados y dejemos de estar confinados. El sueño se perturba. La noche da paso al llanto. España lamenta la muerte de más de 14.000 paisanos. De todas las edades, de todos los estratos. La muerte no distingue si eres feo, alto o bajo. Y el dolor no se apacigua. No disminuye, al contrario. Sin embargo te consuela ese abrazo imaginario que recibes cada instante con solo alzar la mirada al cielo, aunque esté nublado.

Hoy considero una vez más la suerte de un nuevo día regalado. Solo me sale dar gracias; porque en esta vida, al igual que vivo, también duermo de prestado. Y hoy de nuevo en mi cama, esa que hace 17 días había abandonado. Mi camita de oro, como decía mi abuela. Un beso al cielo, por ti y por todos los que desde ahí arriba nos seguís meciendo y arropando.

Benditas Palmas

Cada Domingo de Ramos me levantaba temprano, y desde los últimos 4 años, los peques y yo salíamos pronto de casa para llegar a la Bendición de las Palmas para después reunirnos con mis padres y hermanas. Un Domingo que aunque se me solía quedar algo cojo, me resultaba el más entrañable de la semana. Los PorFlor juntos y mi marcha favorita como banda sonora.

Por supuesto que había que estrenar algo para que no se nos cayeran las manos. Unos calcetines, unos pendientes, un bolso. En el mejor de los casos, el conjunto completo. Hoy hemos estrenado algo mucho más duradero: la perspectiva. Hemos mirado por la ventana y visto distinto. ¿Quién no ha pensado cómo hubiera sido este Domingo de Ramos sin este confinamiento? 23 días. Hoy el sol brillaba en nuestro cielo malagueño, pero para 12 418 familias, el firmamento gris pesaba sobre los hombros.

Seguimos confinados y aislados. Pensando en lo afortunados que somos, pero lo terrible de esta situación, con la alta exposición de nuestros sanitarios, los que nos cuidan; empatizando con aquellos que no han podido enterrar a sus familiares fallecidos y en aquellos que quedan huérfanos o viudos. Y los primeros, aquellos que se derrumban en sus casas, al calor de la intimidad, deseando despertar de este mal sueño. Nerviosos y estresados por no llevar el contagio a la familia; con el peso de la responsabilidad en sus espaldas rotas de cansancio, dolor e impotencia.

Nuestros aplausos no abrazan, la música no alivia la pesada carga y la alegría entre vecinos no llega en forma de protocolos eficaces para protegerles frente al virus. Sin embargo, ese aplauso es liberador para todos aquellos que solo deben quedarse en casa. Palmas con palmas. Benditas palmas que en este Domingo de Ramos den paso y bienvenida al amor sanador, la paciencia y el entendimiento de que en lo peor, siempre sale lo mejor.

Antonio Moreno: “Los periodistas debemos contar historias de héroes para que los jóvenes se animen a imitarlos”

Antonio Moreno es de esas personas que me ha regalado la vida. Cuando lo conocí no existía Twitter ni Facebook. El ruidoso módem había dado paso a un nuevo aparato: el Wi-Fi; pero aún la conectividad era muy limitada.

Antonio Moreno Ruiz, casado con 7 hijos y periodista. Trabaja en la Delegación de Medios Diocesanos de Málaga y hasta el 13 de marzo iba al trabajo en bicicleta. En su timeline de Twitter nos cuenta historias de Santos, Hilos del Evangelio y mensajes con buenas noticias para dar luz en la oscuridad. Acaba de publicar en un libro los mejores 40 Hilos de su Twitter: La Caja de los Hilos (se puede comprar aquí y te llega a casa sin problema). Se trata de una evangelización rompedora que le ha valido para ganar el Bravo por Nuevas Tecnologías. Este malagueño oriundo de Alhama de Granada se hace y se deja querer. Gracias Antonio, porque quien tiene un amigo tiene un tesoro y tú me haces un poco más rica. Espero disfrutéis de este #UnCaféConPorras confinado. ¡Feliz Semana Santa!

Antonio Moreno: Los Hilos de Twitter

P.- ¿Qué es Twitter?
– Para mí es la red social en la que ocurren las cosas importantes. No es la que tiene el mayor número de seguidores ni la que está más de moda ni en la que están los jóvenes; pero cuando por ejemplo hay un Consejo de Ministros Extraordinario donde primero se informa es en Twitter. Las noticias de última hora se dicen en Twitter.

P.- ¿Entonces es el más periodístico?
– Sí, es muy periodístico, esta hecho para nosotros los periodistas. Por eso creo que encontré esa conexión con esta red social porque encaja mucho mejor con mi profesión como periodista.

P.- ¿Cómo descubres esta red social?
– Mi jefe Rafa (Rafael Pérez Pallarés) un día nos recomendó  a toda la Redacción que debíamos tener Twitter. Aunque fuera simplemente por aplicar en la firma nuestro usuario y dar esa opción de interacción con el lector. Entonces lo abrí por obligación, porque me lo mandó mi jefe, lo hice.

P.- Pero a ti no te apetecía mucho.
– Yo era bastante contrario a las redes sociales, me parecían un poco rollo. Pero sobre todo por la falta de tiempo. Al principio me daba pereza meterme en un programa nuevo, ver cómo funciona, empezar a tocarlo y hasta que ya lo descubres…

P.- Y menudo descubrimiento. Te ha dado hasta para sacar un libro.
– Cuando le firmé el libro a Rafa le puse la fecha en la que él me dijo que me abriera mi cuenta (enero de 2012) y le escribí “Antonio, sácate un twitter” y le pongo al final: “Gracias”. Porque con el paso de los años, ese “ábrete un twitter” ha dado resultado. Casi sin querer, ha dado un resultado muy bueno.

P.- ¿Cuál fue tu primera sensación al entrar en Twitter?
– Creo que me pasó como a todo el mundo: me sentí como un pulpo en un garaje porque no sabía como funcionaba ni cómo meterle mano. Pero poco a poco me fui dando cuenta de que era el sueño que cualquier estudiante de periodismo hubiéramos querido tener cuando estábamos en la facultad.

P.- ¿Cómo era Antonio Moreno en la facultad?
– Yo ya me había buscado un sitio donde hacer prácticas. Era un periódico deportivo, y fíjate que el deporte nunca había sido mi fuerte a pesar de que yo había estado jugando al rugby en un equipo juvenil hasta que empecé la universidad. Empecé allí porque me daban la oportunidad de poder contar mis cosas y verlas impresas en un papel y ver mi firma; que la gente pudiera leerme. Eso es lo que quiere todo el mundo cuando estudia periodismo.

P.- ¿También tocaste televisión y radio?
– Sí. Estuve yendo un tiempo a Pizarra a la tele y a la radio local. De donde me llamaban, allá iba. Estuve también en una agencia de noticias, siempre haciendo y enviando fax para que sacaran tus textos; hacías lo que fuera.

P.- ¿Qué tiene Twitter para un periodista en ciernes?
– Que de una forma super económica tienes un periódico, una radio, una televisión, una emisora multimedia, eres cámara, eres fotógrafo… Todos los distintos palos que puede tocar un periodista, columnas de opinión, lo que quieras; y no solo para tu barrio, tu pueblo, tu ciudad; sino que la audiencia es global. 

P.- Y tú viste enseguida el potencial de esta red social. 
– La fui viendo poco a poco, y que efectivamente cubría parte de mis emociones y mis deseos de poder comunicar. Que al fin y al cabo cuando uno entra en la facultad de periodismo y se decide a hacer esta carrera lo que quiere es contar lo que siente, lo que vive, contar historias; y es lo que yo sigo haciendo desde entonces en Twitter.

P.- Aquella actualización de Twitter que trajo la inclusión de los Hilos marcaría un antes y un después para ti. ¿Pensabas que daría tanto de sí?
– Yo soy muy curioso y me preguntaba que aquella nuevas funciones de Twitter para qué se podrían usar. A mí me inspiro el Hilo de Manuel Bartual, aquella historia misteriosa, que se hizo viral. Y pensé que cómo podríamos hacer esto para anunciar el Evangelio y contar cosas desde nuestra Fe.

P.- Pero la extensión era muy limitada. 140 caracteres.
– Eso es, pero con la actualización esa limitación se duplica y son ya 280 caracteres.  Eso daba unas posibilidades narrativas muy superiores. Eso fue una bocanada de aire para contar muchas cosas en un hilo.

P.- ¿Hasta cuándo no lo materializas?
– Surgió en clase de Nuevo Testamento y era Navidad. El profesor, Gabriel Leal, nos estaba explicando los evangelios que narran el nacimiento y la infancia de Jesús, que son los Evangelios de Lucas y Mateo. Nos estaba contando que los evangelistas no eran como nosotros los periodistas que contamos las cosas de forma objetiva, sino que los evangelistas son catequistas, y las estaban contando a una comunidad concreta y usaban las reglas de juego y el mapa mental de las personas a las que se dirigían. 

P.- Por ejemplo. 
– No es igual cómo lo explica Mateo a su comunidad, que era de origen hebreo que conocen todos los profetas y lo explica de forma mucho más fácil que como lo explica Lucas. Yo escuchaba eso por un lado y a la vez de fondo escuchaba la música de Calle Larios a cuenta de la iluminación de las calles. ¿Cómo podía trasladar el mensaje de Jesús a este tipo de gente? Los periodistas de hoy con el lenguaje de hoy al público de hoy.

P.- Así nacen los hilos del Evangelio.
– Efectivamente. Así surge contar con un lenguaje periodístico es primer hilo, el #HilodeNavidad Yo lo hice más bien como una gracia, como algo curioso para mis amigos. Lo tenía ya escrito y a medida que avanzaba la Nochebuena lo iba publicando. Pero esa noche aquello empezó a hacerse viral hasta tal punto que el teléfono murió y tuve que eliminar la aplicación de Twitter. Lo achaqué a que quizá el móvil no era muy bueno.

P.- Pero no era tu móvil, ¡era la repercusión del hilo!
– Por la mañana me llaman del periódico “Antonio, ¿qué has hecho, ¿qué has liado que está todo el mundo hablando de ti?” Y yo pensando “¿qué he hecho de qué?” Y sí, el Hilo gustó, tuvo mucho éxito y eso había que seguirlo con más hilos: montamos la matanza de los Inocentes, de la Semana Santa y ya se convirtió en una forma bonita de contar el Evangelio de siempre de la forma en la que lo entiende la gente de hoy.

Antonio Moreno: Los Hilos de la Vida

P.- ¿Por qué decidiste hacer periodismo?
– Fue un cúmulo de circunstancias. La verdad es que yo siempre había querido desarrollar una carrera científica. Me apasionaban las matemáticas, la biología, la química; me encantaban y además sacaba unas notas buenísimas. Y llegué al instituto y en uno de los primeros cursos tuve un profesor… No le voy a echar la culpa a él, pero digamos que no conectamos.

P.- ¿Qué pasó?
– Fue mi primer suspenso. Yo había sido siempre un estudiante bastante bueno y aquel suspenso me marcó y yo me dije: “No, yo ya no quiero saber más nada de las matemáticas”. Así que dejé absolutamente la idea de las carreras científicas y me pasé a letras, y fíjate; además la gente me decía “Oye, tu tienes buena faceta como comunicador”. Pero la Universidad de Málaga en aquella época no ofertaba Periodismo.

P.- ¿Estudiar fuera no era posible?
– Mi familia no se lo podía permitir, por lo que yo deseché esa idea. Y me fijé en Derecho. Pero cuál fue mi sorpresa cuando estaba en lo que es ahora 2º de Bachillerato, leyendo el periódico y veo una noticia que en Málaga se iba a abrir la primera Facultad de Periodismo; así que sí, yo pertenezco a la primera promoción de Periodismo de la UMA. 

P.- ¿Casualidades de la vida?
– Casualidad puede decir quien no tenga Fe. Yo que sí la tengo lo analizo desde la perspectiva de la Voluntad de Dios. Y yo pienso que el Señor me ha ido llevando por este camino. Él quería para mí esto y yo me he dejado llevar. Yo quería hacer algo, y en la vida te pasan cosas; se te cierra una puerta y se te abre una ventana y tiras por la ventana. Y luego se te cierra otra puerta, y así sucesivamente.
Ahora que ha pasado un tiempo, analizo y veo que Dios me quería periodista y aquí estoy intentado contar su Buena Noticia, la mejor de las noticias que es el Evangelio, también a través de los nuevos medios como es en este caso Twitter.

P.- Dices que te dejas llevar por la voluntad de Dios, ¿cómo escuchar la voz de Dios?
– Nadie nos ha enseñado. Es muy difícil que alguien te diga: “No, tu haz lo que te diga Dios”. El otro día hablaba yo con mis hijos en nuestra catequesis familiar de la voluntad de Dios. ¿Cómo saber? El ser humano es el único ser cuya libertad depende de otra persona. Ser completamente libre es hacer lo que uno quiere; pero el cristiano descubre un misterio escondido en lo profundo de la sabiduría humana que la auténtica libertad no está en hacer lo que tú quieres sino lo que Dios quiere.

P.- ¿Cómo entra en juego aquí el pecado?
– El pecado original nos marca de tal manera que nosotros creyendo que hacemos el bien, hacemos el mal. Y creyendo que somos libres y que hacemos cosas buenas para nosotros, que es lo que buscamos cuando somos libres para con nosotros, pues estamos haciéndonos un mal y nos perjudicamos.

P.- De ahí aquello de la “Verdad os hará libres”.
– Exacto. El cristiano tiene que buscar cuál es la voluntad de Dios en su vida. Eso es muy difícil porque hay que conocerse uno muy bien, hay que reconocer ese fallo que tiene uno de fabrica, como los carros de los supermercados que tienen siempre una rueda que te arriman a la estantería, pues a nosotros nos pasa igual con el pecado; que tendemos a ir hacia él. Por eso debemos ser cautos, saber qué rueda nos falla y lo que nosotros queremos y nos separa de lo que Dios nos tiene preparado. 

P.- ¿Qué papel juega aquí la Iglesia?
– Todo. No se puede ser cristiano por libre: “Yo soy cristiano en mi casa”. No, hay que ser cristiano en la Iglesia que explica lo que dice la mano de Dios. Tu coges la Biblia y hay un lío de nombres y de hechos… Y la Iglesia te lo explica y aconseja. Yo me dejo llevar mucho por la Iglesia que la considero una madre buena que me quiere mucho.

P.- Ahora que no se pueden vivir los Sacramentos como estábamos acostumbrados, ¿qué se te viene a la cabeza?
– Yo ahora sobre todo me he acordado mucho de los hermanos nuestros que no pueden celebrar la Eucaristía regularmente. Por ejemplo, en el Amazonas. En el último Sínodo de la Amazonia el Papa llamaba la atención de esto. Comunidades que están en unos lugares tan apartados que no pueden celebrar los Sacramentos. Y cuánto bien hacen las emisoras de radio allí en la selva. También me he acordado mucho de los perseguidos, aquellos que viven en países donde hay una mayoría que extiende y practica esa persecución hacia la Iglesia donde si te ven que te metes en una iglesia, te ponen una cruz y estás maldito y te juegas hasta la vida. Me he acordado mucho de ellos. 

P.- Parece casi imposible llevar la Eucaristía al Amazonas.
– Así es. Es imposible que una persona sola pueda atender a esa población tan enorme y además en mitad de la selva que te tienes que desplazar en cayuco o esa rareza de hacerlo en todoterreno. Recuerdo a Juan de Jesús Báez, un misionero malagueño que estaba en Venezuela y ya está de vuelta aquí en Málaga y me viene a la mente la ilusión con la que contaba las celebraciones de las Eucaristías desde un pequeño estudio de radio con su cáliz y patena frente al micrófono ante una audiencia para una extensión de territorio casi como media Andalucía. Qué bien le hacían que llegara la misa por radio.

P.- Ahora que solo es posible escuchar misa por radio o TV, se vive lo que contaba el Hermano Báez.
– Me he acordado mucho de ello porque pienso que cuánto echo de menos ahora celebrar la Eucaristía. Hemos sido muy necios cuando nos hemos quejado de qué larga la misa, o este cura qué pesado es… Y ahora echo de menos celebrarla; y todos esos detalles pasan inadvertidos. Por eso qué importante es usar los medios de comunicación para llegar, aunque nunca los medios van a sustituir el contacto personal pues recordemos que los Cristianos somos antes que nada una comunidad, pero en persona.

P.- ¿Crees que esta crisis sanitaria está dejando una mayor tolerancia al cristianismo en nuestro país?
– Sí. Cuando nos quitan todo lo que nos han quitado de poder salir, de hacer una excursión, de poder encontrarnos con amigos, uno se encuentra ante la pregunta de “yo para qué vivo, para qué sirvo”. Este tiempo de confinamiento nos va a servir para volver a encontrar nuestras raíces, para plantear el sentido de la vida y de este mundo. Hay mucha gente que está volviendo a recuperar ese contacto con Dios.

P.- ¿Qué lo hace posible?
– El miedo, la incertidumbre, la soledad…, son momentos en los que uno se agarra a lo que siente y todos tenemos en el corazón escrito el Nombre de Dios. Por eso en el fondo cuando uno tiene una dificultad, un problema, un riesgo o piensa que le puede pasar algo malo, hasta el más ateo instintivamente se dice “señor, quien seas, ayúdame”. Hay un sentimiento natural que lo tenemos y que nos hace ir hacia Dios.

P.- ¿Cómo has notado tú este cambio?
– Lo noto incluso en el lenguaje de la calle: que Dios te bendiga, vaya usted con Dios. Esas expresiones estaban un poco perdidas y hoy se han vuelto a recuperar. Incluso también en las audiencias televisivas (de la misa, en las retransmisiones religiosas, de oraciones) que han presentado cifras máximas. Además la ayuda material que está dando la Iglesia Católica está haciendo que muchos también reconozcan cuánto hace para los más necesitados; acogiendo a personas sin hogar, atender a los enfermos, reconvertir un edificio de la diócesis en hospital, etc. Miles y miles de iniciativas que se están conociendo y valorando.

P.- ¿Y esto llega también a quien no pertenece a la Iglesia?
– Por supuesto. Fíjate, yo estaba tuiteando sobre la oración del Papa del viernes 27 de marzo, y hubo varios tuiteros, pues los típicos “el Papa menos rezar y más ayudar” y les digo: “Es que lo está haciendo”. Y les puse enlaces a noticias en las que se habla de todo lo que está haciendo la Iglesia con los más necesitados en este tiempo; y tuve una experiencia magnífica: luego todos decían “vaya, pues yo no lo sabía” o “Mira, yo soy ateo pero me quito el sombrero ante la gente que ayuda y ole por la Iglesia”. Es entonces una oportunidad para que la gente se de cuenta.

P.- ¿Por qué la Iglesia es tan criticada?
– Muchos de los que critican a la Iglesia es por falta de información, o de información correcta y veraz. Por eso es importante la labor del periodista, para que se sepa bien la labor que hace la Iglesia y como está al servicio de la sociedad.

Antonio Moreno: Los Hilos de la Bondad

P.-  Muchos periodistas se enfrentan, ahora más que nunca, a contar trágicos sucesos, daño moral, destrucción. ¿Qué se te pasa por la cabeza cuando ves así a tus compañeros?
– Lo primero que pienso es la precariedad laboral que hay. Muchas veces el periodista no es libre para hacer un trabajo en condiciones; y para sobrevivir tiene que recurrir a la prensa amarillista, la crónica negra, contar cosas tremendas. La naturaleza humana es así, nos gusta ese tipo de información y muchos periodistas no tienen más remedio. Yo jamás podré criticar al periodista que hace eso.

P.- ¿Y al medio de comunicación?
– El medio de comunicación es un servicio público, aunque sean empresas privadas, deben cumplir con ello. Y sí es criticable que un medio de comunicación haga negocio con lo peor de la condición humana. 

P.- ¿Te duele verlo?
– Sí, muchísimo. Los medios de comunicación tienen un componente educativo y una responsabilidad social con las nuevas generaciones que vemos que no están haciendo nada bien. Están transmitiendo un tipo de sociedad que no es la sociedad a la que nuestros hijos y nuestros jóvenes tendrían que aspirar. Ellos deben tener como referencia algo mejor. Por eso critico a los medios de comunicación.

P.- Tú trabajas para la Diócesis de Málaga. ¿Cómo es la labor del periodista ahí?
– Yo tengo la suerte de trabajar para una institución, no en un medio. Contamos las noticias que hace la Iglesia de Málaga por los demás. Soy un privilegiado porque sí que tengo esa libertad de contar noticias llenas de ilusión, de esperanza y de alegría.

P.- ¿Nos falta conocer más buenas noticias?
– Acabo de leer a Gustavo Entrala (un gurú de la comunicación cuya empresa fue la que desarrollo la cuenta de Twitter del Papa Benedicto XVI, el primer Papa tuitero) y decía eso, que la mejor idea para una empresa ahora sería un medio de comunicación que se llamara La Otra Curva y que contara cada día una buena noticia: La solidaridad de la gente, de los trabajadores de sanidad, de seguridad. Él lo proponía como idea de negocio. Pero yo creo que efectivamente deberíamos hacer todos un esfuerzo y contar cosas buenas.

P.- ¿Y dejar de contar lo que está pasando, la tragedia que supone el coronavirus?
– No, contar cosas buenas no significa dejar de ser rigurosos y no contar las cifras y todo lo que sucede; pero el ser humano es eso: es un ser humano. No somos robots, no somos piedras. El sentimiento de las personas, en momentos críticos como estos, los periodistas tenemos esa obligación de animar a la gente, no con vanas esperanzas tipo “Vamos a salir de esta”; no. Va a ser duro, y todavía lo que nos queda. 

P.- Se trata más bien de dar aliento. ¿Cuesta eso trabajo?
– Sí, se trata de hacer un esfuerzo por buscar las cosas buenas, sacar los sentimientos buenos de las personas, eso es lo que llama a los jóvenes. Todos cuando hemos sido jóvenes hemos querido imitar a los héroes de la televisión: superman, los vaqueros… Hoy en día nuestros super héroes son estos hombres y mujeres que están dando su vida por los demás. 

P.- ¿Qué deseos tienes para ellos después de esto?
– Que de aquí salga una generación de jóvenes solidarios que piensen en los demás, en hacer más por lo demás que estar pendientes de sí mismos, de sus musculitos; y que se fijen en los verdaderos héroes. Yo creo que los periodistas debemos contar historias de héroes para que los jóvenes se animen a imitarlos.

P.- Me gusta mucho esa frase que dijo una vez el Papa Francisco de que hace más ruido un árbol que cae que un bosque creciendo. ¿Crees que la crisis del coronavirus está dejando ver los bosques de este mundo?
– Sí, eso es una cosa buena. Yo creo que de todo esto que estamos viviendo vamos a sacar muchas enseñanzas positivas. Es verdad que tantas veces lo negativo copa todas las portadas que estamos teniendo ahora la oportunidad de asistir a hechos heroicos y situaciones donde somos mejores.

Antonio Moreno: Los Hilos del Amor

P.- Eres el primero en publicar un libro de Hilos de Twitter, “La Caja de los Hilos”, gracias a los cuales ganas el Premio Bravo. ¿Todo esto para ti qué significa?
– Estoy muy agradecido y contento porque es un reconocimiento por parte de mis compañeros y son los que más entienden del tema. Pero paso un poco en el sentido de que no me lo planteo como mérito propio, mi único mérito es haberme puesto al servicio de lo que me venía dado. 

P.- ¿Pero sirve como refuerzo de que esto era lo correcto para ti?
– Sí, me indica que esta es una vía válida para llegar a los hombres y mujeres de hoy. Lo cual es muy agradable porque hoy uno se mete en twitter y va a pecho descubierto porque los palos pueden venirte por cualquier lado, porque eso lo pensé también cuando publiqué el primer hilo a ver si se iban a ofender desde la propia Iglesia. Y esto es un respaldo de que lo estoy haciendo bien y este es el camino, efectivamente.

P.-  ¿Cómo surge publicar los hilos en un libro?
– Se me ocurre lo del libro porque a cuento del premio entiendo que eso que yo he escrito tiene un valor. Así que recopilé cuántos hilos había escrito. Fui a mi web donde también los publico para aquellos que no tengan Twitter, y  tenía bastante. Pasarlo a papel fue también por petición popular, para esas personas que no tienen acceso a internet o para aquellos que lo quieren conservar. 

P.- Veo la portada y es especialmente bonita. ¿Sabemos tejer nuestra vida con amor?
– Eso sería lo bueno, pero se nos mete muchas veces el hilo malo. El diseño de la ilustradora, Pati Gómez, es magnífico. En 24 horas tenía ya el dibujo. Vemos a María tejiendo con los hilos que Jesús le va dando. El hilo bueno, el hilo del amor que es Jesús deberíamos meterlo más en nuestra vida para que tenga más sabor a Jesús. Eso es la Santidad, coger el hilo del amor y que todo lo que hagamos en nuestra vida tenga esa puntada, ese trocito de evangelio.

P.- Defiendes que las redes sociales es la mejor manera de evangelizar. ¿Eso está al alcance de todos? Es decir, ¿cómo puede el “cristiano raso” hacer esto?
– El Papa Francisco recuerda mucho una frase de San Francisco de Asís que dice: “Hay que evangelizar siempre en todo momento y si hiciera falta, incluso con palabras”. Las palabras y comerle el tarro a la gente no sirve. Lo que funciona es que la gente vea en tu forma de vivir que estás siendo luz. El Evangelio nos dice que tenemos que ser la luz y la sal, una pequeña bombilla que sea capaz de iluminar toda la habitación, esa pizca de sal que sea capaz de darle sabor a todo el guiso. Basta con una pequeña presencia de luz.

P.- Y eso llevado a la realidad…
– Pues ese matrimonio a los que se les ve unidos, que llevan toda su vida juntos, eso esta siendo una luz quizá para todo su bloque. O esa pareja que llevan 15 años casados, cuando hoy los matrimonios no duran más de ocho, y tú los ves que se quieren, que se aman; los escuchas pelearse pero se perdonan y los ves salir del brazo, eso es un testimonio; no hace falta hacer grandes cosas.

P.- Ahora estamos viendo mucha luz.
– Sí, con el coronavirus lo vemos. Tantas y tantas personas que salen a trabajar jugándose el tipo; o el que sale con alegría y sale contento y cuando compra el pan sonríe y da ánimos a la panadera y da ilusión al de al lado, esas personas están siendo evangelio vivo, no hace falta más. La gente ya sabe si somos o no somos cristianos, más o menos se ve.

P.- Pero, no siempre se ha sido coherente.
– Hemos sido muy escandalosos cuando hemos predicado una cosa y hemos hecho justamente la contraria; y de esta forma hemos expulsado a montones de gente de la Iglesia. Por eso hay que vivir como se piensa; siendo compasivo y misericordioso, perdonando a quien nos ha hecho algo mal. Lo más importante es el testimonio que se da con la vida.

P.- ¿Tienes la sensación de haber hecho la vida en Twitter más bonita?
– Trato de hacerlo. No es tanto lo que digas de la Virgen o Los Santos; sino cómo tratas a otro. Si tienes un lenguaje agresivo, o no respetas… Si cuando te viene alguien diciendo una barbaridad y t le das la cultura del zasca que tanto se lleva, pues todo lo que has hecho antes es para nada. Y yo intento que mi presencia sea como la de Jesús, de diálogo, de respeto. Recordemos que Jesús a quien regañaba era a los fariseos, a los que más sabían. Y a los romanos, a la samaritana, los trataba con mucho respeto, abriéndose al diálogo.

Antonio Moreno: Los Hilos de la Palabra

P.- ¿Hasta qué punto es importante el diálogo?
– Los cristianos debemos abrirnos al diálogo porque solo así llegaremos a la verdad. La verdad no la tenemos ni tú ni yo, nos trasciende. La verdad la tenemos que encontrar entre todos porque la verdad es Jesucristo. Si yo me creo en posesión de la verdad ya le estoy quitando a Cristo su Gloria. Por eso es muy importante ser humilde y abrirse al otro; en el otro reconocemos la verdad. Eso lo dice la Iglesia, el Concilio Vaticano II, que debemos abrirnos al diálogo para aprender todo lo que el mundo de hoy nos tiene que enseñar.

P.- ¿Reconciliarnos con nosotros y reconciliarse con los demás?
– Este mundo de verdad necesita gestos de compasión y de solidaridad. Vivimos en un mundo ultra egoísta donde cada uno pensamos en nosotros, en el bienestar propio, que no me molesten y esto no es así. Hay mucha gente que lo está pasando muy mal. Este tiempo de coronavirus nos va a servir para darnos cuenta de lo privilegiado que hemos sido durante mucho tiempo y cómo muchas veces hemos estado siendo muy egoístas. Debemos pedir más perdón porque hemos sido y somos muy egoístas. Con las personas y con la naturaleza.

P.- ¿Estás muy sensibilizado con el medioambiente?
– Ahora sí, y fíjate que yo antes me reía de todo eso; pero no. El Papa ha sido una voz profética porque decía “si no respetas la naturaleza ésta se puede volver contra nosotros” y mira, ahora se ha rebelado con el coronavirus. Nosotros que nos creíamos los dueños del planeta y de pronto llega un bichito de 200 nanómetros y nos tiene así.

P.- Una cuaresma en cuarentena. ¿Con qué te quedas?
– Te planteas muchas cosas y sabemos que no la vamos a olvidar nunca.  Te quedas con aquello que nos dijeron el miércoles de ceniza: polvo eres y en polvo te convertirás, el ayuno como nunca antes lo habíamos entendido. Pasar dificultades… Y me quedo con lo que nos recomendó nuestro Obispo: Dios es lo importante; todo esto nos debe llevar a poner nuestro centro en Dios, solo Dios basta. 

P.- ¿Cómo se toma el café Antonio Moreno?
– Siempre he sido muy cafetero, pero me provocaba pulsaciones muy altas y problemas de estómago. Me recomendaron descafeinado, cosa que yo decía que en la vida, y ya estoy acostumbrado. Café descafeinado y con sacarina líquida.

Zapatos y Abuelas

Cuando releo textos que escribía hace años siempre aparecen zapatos en ellos. Creo que me recuerdan a mamá. En nuestro pasillo de casa había un zapatero larguísimo en el que mi madre guardaba parte de sus joyas hechas calzado. En el extremo mi madre. En la virtud mis hermanas y al otro lado mi padre, quien compartía mueble conmigo. Él usaba las dos baldas superiores y yo el resto. Y siempre me fijaba en lo bien puesto que él lo tenía todo. A mí me costaba; rara vez me parecía adecuada la forma en la que yo decidía organizar mis zapatos. Porque siempre todo se puede mejorar.
¡Ay, los pies! Ya podrías ser el más bello del lugar que si los zapatos estaban sucios o descuidados; estás fuera de juego. He usado una foto de una empresa de zapatos MadeinSpain que me tiene fascinada: FigaraShoes. Ese stiletto Klein… Fue el lanzamiento de la marca en 2016 y creo recordar el contraste que hacían en una escalera de piedra. Los zapatos, siempre lo primero. Me gustan los zapatos.
Me viene a la mente esa frase que tanto decía mi abuela: “Lo primero y más importante que debes cuidar para salir o entrar: tus pies, tus manos y tu cabeza”. ¿Qué chorrada?, podríamos pensar. Pues no. Fijémonos porque tiene bastante sentido. No es tanto lo estético de la recomendación.

Frases de abuelas

Presta atención en primer lugar al paso que vivirás hoy tu vida. No importa que sea el día 19 de confinamiento. El camino se demuestra andando y si te vistes por los pies recuerda que tus pisadas sean firmes y sinceras allá donde te dirijas. Con cada paso elegimos qué y cómo hacerlo. La forma en la que decidimos iniciar una senda nos marcará para siempre. Decía Sara Pérez Tomé que su abuela tenía una frase que se le grabó a fuego: “Cada uno tiene lo que merece”. Suena fuerte. Si analizas, adquiere el sentido. No desde el revanchismo ni la venganza, sino desde el punto de vista de la coherencia y responsabilidad con nuestros actos para con los demás y nosotros mismos.

Tus manos, aquellas que acarician o golpean. Capaces de crear paz o guerra. Hay manos talentosas que cantan a través de los instrumentos, las delicadas capaces de transmitir el más puro de los sentimientos; las firmes que deciden que el camino se hace obrando, trabajando y acompañando.
Y la cabeza. Una mente amueblada y limpia capaz de dejar pasar lo diferente para empaparse de sabiduría. Para crecer con lo distinto sin olvidar nunca uno de dónde viene. Reafirmarse sin renunciarse, solo cambiando a cada instante tras los valores aprehendidos.
En este viernes de Dolores fíjate en tus pies, tus manos y tu cabeza y siéntete orgulloso de ello.

No perdamos la esperanza

Segundo de abril.  Día 18. De nuevo se agolpan en mi cabeza frases e ideas motivadoras, alegres. Estamos siendo testigos de una oleada tras otra de solidaridad y amor en todas sus facetas. La versión de Resistiré a favor de Cáritas. La campaña #ObjetivoMálaga de la Fundación del Dr. César Ramírez y en la que participar me llena el alma. Es un alivio. Un respiro para mí que llevo sin dormir en mi habitación 11 días, tirando de sofá y mantas.

Voy dando tumbos por la casa donde no me hallo. Atendiendo a unos y a otros. Según sea, doy pie con bola o no. A veces peinada, otras con un moño caído de la noche anterior. Me siento triste, eufórica, sola o demasiado acompañada. Es raro. Me duele el corazón por todo y por nada.

“Todo saldrá bien”, ¿cómo?

España está siendo azotada. La salud y la economía de las familias están muriendo. Veo resurgir aquellos que quieren hacer leña del árbol caído. Otros que piden cabezas. Y el resto, los importantes, los de verdad solo quieren respeto y consuelo ante tanto dolor.

Hoy se supera la barrera de los diez mil fallecidos en España. Es tremendo. Horrible porque aunque muchos tengamos fe todos ellos han muerto solos, sin poder ser velados ni acompañados los últimos momentos de su vida en este mundo. Nadie se salva solo, cierto; pero incluso el Señor en la Cruz se sintió solo y abandonado “Padre, ¿por qué me has abandonado?”. Me imagino el dolor de aquellos que no ven vida más allá de la muerte. Me imagino el dolor de querer decir algo a alguien antes de iniciar su vida, su viaje, su presencia eterna.

Por eso en momentos de debilidad en los que me pueden las emociones, los nervios, la ignorancia, el querer hacer y no poder, el ver el enfrentamiento entre iguales a pesar de esta tragedia solo me sale dar gracias y seguir pidiendo para que en ese” Todo saldrá bien”, las cosas vengan como deban venir y que seamos capaces de hacer de nosotros la sociedad que somos.

¿Qué como es el pueblo español? Generoso, amigo, compañero, entregado, luchador, soñador, responsable, solidario, amable. En esta cascada de lágrimas, los memes y videos cómicos dejan de tener tanta gracia. La realidad comienza a superar la ficción y las noticias dejan poco espacio para la esperanza. Sin embargo, la esperanza es lo último que se pierde. De eso no me cabe ninguna duda.

Mª Ángeles Cabrera: “La verdad duele por eso el periodismo es solo para valientes”

Verdad y periodismo. Son dos palabras que suelen rondarme la cabeza y vienen muchas de las veces, acompañadas de un tercer acompañante: la subjetividad. ¿Puede ser una noticia realmente objetiva cuando quién la cuenta es un sujeto? Mis compis de clase hicimos hasta una parodia de esta enseñanza que sin duda a todos nos ha calado. Verdad, periodismo y servicio a la sociedad.

Después de haber hablado de orden y organización con Pía Nieto y de organización y emprendimiento con María Zamora, hoy quiero hablaros de verdad y periodismo. Por eso se toma #UnCaféConPorras una mujer y compañera de profesión a la que admiro. Compañera de las buenas. De esas que te asesoran y aconsejan. Que hacen caso a ese dicho de “si no tienes nada bueno que decir, mejor no hables”; y ella siempre destaca algo bueno del otro. De cada persona de la que habla, lo hace con admiración. Reconociendo el talento. Una forma de ver la vida que hoy y siempre necesitamos.

Conocerla fue otro de los grandes regalos que me hicieron mis queridos Antonio Moreno, Encarni Llamas y Ana Medina. Mis tres ases a los que quiero, admiro y respeto; y con quien tengo pendiente una cita. Ya os contaré. Y ya les contaré 😉

Tuve el privilegio de haber compartido aula, aunque en otra época, con ella. Licenciada en Periodismo por la Universidad de Navarra (Com’94), Mª Ángeles Cabrera lleva 25 años dedicada al periodismo y la investigación. Profesora titular de la Universidad de Málaga y Directora de la Cátedra Estratégica de Interactividad y Diseño de Experiencias.

Curiosa, incansable, realista y trabajadora a quien siempre le faltan horas. Ha sido un honor que haya sacado este ratito conmigo. Gracias Mª Ángeles Cabrera.

En nuestra parte grabada hablamos de la importancia de estudiar filosofía, de tener tiempo para pensar y reflexionar acerca de todo lo que sucede. Tiempo de parar e ir más despacio en la locura de los días frenéticos que vivimos. Equilibrar el juicio crítico con la acción; y sobre todo: aprender a decir las cosas. Que los pequeños detalles importan demasiado; porque no solo marcan la diferencia sino que hacen extremadamente mejor o peor la vida propia y la de los demás. Compartir.

Han sido muchos y talentosos los ya reconocidos profesionales que han pasado por sus clases. Fundadores de agencias de publicidad, de escuelas de diseño, buenos periodistas… En nuestro paseo incluso conseguimos que Mª Ángeles contara una anécdota de otro reconocido alumno que disfrutó de sus lecciones: Manolo Castillo, director de Diario Sur.

Verdad y Periodismo: 25 años después

P. – Acabas de celebrar 25 años desde que te licenciaras en Periodismo, ¿qué ha sido para ti lo mejor y lo peor de estos años?
En todo este tiempo ha habido un gran avance tecnológico con nuevos lenguajes, nuevas narrativas. Se nos ha permitido llevar nuestra comunicación a nivel global. Lo más difícil ha sido la velocidad en la que se han dado esos cambios; lo que ha impedido que podamos reflexionar sobre esos cambios y cómo afectaban no solo a la profesión sino a la sociedad en general.

Para los que investigamos esto ha sido muy cansado, nadie se ha atrevido estar en los último o por miedo o por tiempo. Es más fácil contar la historia que ya pasó que contar lo que está pasando ahora o cómo va a afectar a nuestro futuro. Esto es complejo porque ni puedes parar de estudiar pero a la vez es muy apasionante. Todos los cambios aunque puedan costarnos, son positivos.

P. – Experta en nuevas tecnologías aplicadas al periodismo. ¿Había más mujeres investigadoras?
Es verdad que en este campo me he sentido muy sola como mujer; en los congresos era yo la única entre 200 hombres. Pero he de decir que a pesar de sentirme tan sola, he sido escuchada, valorada, respetada y muy tenida en cuenta. Aunque es cierto que te encuentras con personas (hombres) con ciertos prejuicios y que no tienen un comportamiento correcto y adecuado, y lo notas y  sufres, pero sabes que son personas concretas. Ahora ya hay muchas mujeres y muy reconocidas en este sector, pero cuando yo empecé el panorama era muy muy lejano al actual.

P. – Has realizado estancias en América, Europa Occidental y Oriental; ¿dónde has crecido más como profesional y  como persona?
Va de la mano el crecimiento personal y profesional. En todos los lugares que he visitado he aprendido una barbaridad. Quizás donde más he aprendido ha sido en Israel y Palestina. Allí he convivido con distintas culturas y tradiciones. La diversidad de sus gentes, religiones, por ser tan diferente al mundo Occidental. Ademas, estando allí todo es distinto a lo que te cuentan. Creo que tenemos una idea preconcebida de aquellos lugares en los que nunca hemos estado. Y esas ideas, que al final son prejuicios, vienen de lo que hemos escuchado a través de los propios medios de comunicación. Y después vas a los sitios y descubres a las personas, a los ciudadanos. Se me han caído las escamas de los ojos y he visto realidades que no son lo que nos cuentan en los medios.

Al estar allí no solo conoces más su historia sino que conoces también su riqueza como pueblo. Te planteas muchas cosas que ves ocurre en esos lugares. Descubrir situaciones como esas, en las que descubres que están explotando a esas gentes, pues afecta. Y eso te hace evolucionar como persona y como profesional.

P. – ¿Te emociona?

Me conmueve. Sobre todo sabiendo la cantidad de medios con las que contamos hoy en día. Me duele que no se cuenten las cosas tal y como son. Tenemos herramientas suficientes para conocer la historia, contrastar, investigar; y para ello hay que moverse. Si usamos ese avance tecnológico para convertir el periodismo en profesión aburguesada sin esfuerzo se pierde todo el sentido. Eso no es el periodismo.

Verdad y periodismo: Evolución de la profesión

P. – ¿Qué ha cambiado más: el periodismo o los periodistas?
Ambos han cambiado mucho en el modo en el que se informa y cómo se informa, al igual que la sociedad ha cambiado el modo de consumir la información. Se puede decir que ha cambiado el periodismo como lo ha hecho también la sociedad. Lo que es diferente es el modo de contar las historias, y cómo el público recibe y consume esas historias. Pero en sí el periodismo sigue siendo lo que siempre ha sido: un servicio a la sociedad en la que se cuentan historias verdaderas de la manera más completa y atractiva posible.

P. – ¿Qué aportación han tenido las nuevas tecnologías en el periodismo?
Nos han aportado nuevos modos de contar esas historias, de forma más rápida e interactiva e implicando cada vez más a la audiencia, haciéndola más participativa en el proceso de comunicación con sus comentarios, opiniones, votos…

P. – ¿Entonces cualquiera ahora es periodista?

No, pero la audiencia está mas involucrada en el proceso de información, es más partícipe. La audiencia no tiene el poder de hacer noticias. Sí que puede opinar, aportar datos, comentarios… El periodismo no ha cambiado porque la gente pueda acceder a las mismas herramientas que el periodista para contar historias, ya que no todo el mundo está preparado para contarlas como lo hace el periodista.

Verdad y Periodismo: El valor de la profesión

P. – “Espero que mi hijo no quiera ser periodista”. “No le hemos podido quitar de la cabeza que haga periodismo”. ¿De dónde crees que viene esta reticencia a la profesión?
Somos tan admirados como criticados por lo que hacemos. Nuestra profesión es la más bonita que existe, pero también una de las más incomprendidas.Verdad y periodismo Mª Ángeles Cabrera y Carolina Porras en el Hall de Filosofía y Letras

P. – ¿La verdad duele? 
La verdad duele cuando no se acepta. Cuando se acepta tal como es, incluso cuando es dolorosa, libera; nos permite vivir dignamente. Es necesaria porque la mentira destruye las relaciones, la confianza, la sociedad. Es posible para los valientes, y los periodistas debemos ser siempre valientes para buscar esa verdad y no dejarnos engañar por nada ni por nadie.

P. – ¿Qué habría que mejorar o cambiar: las Facultades de comunicación y periodismo, los periodistas o las empresas / medios de comunicación?
Sin duda las empresas y los medios de comunicación. Y no es por echar balones fuera, es porque al final son quienes deciden qué contenidos damos a la sociedad y cuáles no. Llevamos mucho tiempo formando periodistas en las facultades, pero si luego llegan a sus trabajos y no les dejan publicar lo que descubren, no avanzamos.

P. – No permitas que la realidad te cambie un buen titular…

No estoy de acuerdo con esa afirmación. Se puede hacer un buen titular contando la verdad, sin engañar ni manipular. Que duele la verdad, claro. Como duelen las heridas, pero eso es porque están curando. Es bueno.

P. – ¿Les has preguntado a tus alumnos por qué estudian periodismo?
Sí que lo suelo preguntar. A veces no responden. De alguna manera, aunque sea implícitamente, cuando optan por esta carrera es porque creen que algo pueden cambiar. La ilusión la pierden cuando llegan a trabajar a los medios y tocan techos que no pueden romper. Por eso esta profesión es de valientes, porque los cobardes y los que se esconden sin contar la verdad ni están haciendo periodismo ni son verdaderos periodistas.

Verdad y Periodismo: Transversalidad y Equipos

P.- Desde hace 2 años diriges la Cátedra Estratégica de Interactividad y Diseño de Experiencias en la que trabajas junto a investigadores de Filología, Psicología, Matemáticas, Informática… ¿Cuál es vuestro objetivo? ¿Cómo surge la idea de trabajar diferentes disciplinas?Investigamos líneas estratégicas, no exploradas anteriormente y de manera
interdisciplinar en colaboración con empresas e instituciones. El objetivo es dar soluciones a problemas complejos, exploramos las posibilidades de las nuevas tecnologías y desarrollamos proyectos aplicados a distintas necesidades. La idea es crear equipos de trabajo donde a través de la colaboración y las sinergias surjan innovaciones que ayuden a progresar y redunden en la sociedad.

P. – Los equipos multidisciplinares son la tendencia. ¿Sabemos trabajar en equipo y compartir conocimiento?
Todo hay que aprenderlo. En esta sociedad cada vez más individualista hay que practicar el trabajo en equipo y colaborativo que además está siendo una de las mayores demandas por parte de las empresas a la hora de contratar personas. Los equipos bien coordinados producen más y más rápido que las personas individuales. En el caso de los periodistas les digo a mis alumnos que solos pueden crear unidades de información.

Sin embargo, en equipo serán capaces de generar algo aún más valioso que es el conocimiento. Estamos en las mejores condiciones para pasar de la Sociedad de la Información a la Sociedad del Conocimiento. Esto lo conseguiremos construyendo piezas informativas más completas, contrastadas, contextualizadas, analizadas, interpretadas, visualmente atractivas, interactivas…Verdad y periodismo ocupan el centro de la entrevista de Carolina Porras a Mª Ángeles Cabrera. En la imagen ambas ríen al finalizar el encuentro

P. – ¿Cómo se toma Mª Angeles Cabrera el café?
De la forma más saludable: descafeinado, sin azúcar y con Porras, la mejor compañía.

La Fe

Hablar de La Fe es referirse a unos de los centros sanitarios más reconocidos de nuestro país. Nuestra sociedad ahora es mucho mejor porque sobrevive a base de evidencias científicas, progreso y ciencia. Eso dicen. Sin embargo, y permítaseme esta licencia, la Fe es esa gracia por la que el ser humano confía y cree en la bondad del corazón de las personas, y en el que el orden de los acontecimientos sirven para enseñarnos un camino que jamás hubiéramos conocido de otra manera. Y siempre con la sonrisa dibujada en el rostro. Esto sí que es progreso.

La Fe: Magia, Alma y Corazón

La primera vez en mi vida que saludé a Andrés Olivares no me percaté de su abrazo. A veces las segundas oportunidades vienen cuando más las necesitas, y sin duda aquel día yo tenía que hablar con él.

El pasado 7 de febrero el Club de Marketing de Málaga (CMKM) nos trajo un nuevo “En Compañía de…” con el alma mater de la Fundación Andrés Olivares. Y es que más allá de hablar de Marketing Solidario, aquel jueves en la Fábrica de Cervezas Victoria todo se inundó de Magia, Alma y Corazón. Un lema que son los pilares de Andrés Olivares. Pilares sobre los que también se sustenta su Fundación. Y es que su objetivo es concienciar sobre la donación de médula; además de apoyar y acompañar a familias de niños enfermos.

Y qué cierto es que en esos momentos es cuando más se necesita Magia (por fe), Alma y Corazón.

 

Sin embargo, cuando un niño se pone tan malito, la fe que tanto fortalece nuestra alma y corazón, puede llegar a quebrantarse de forma irremediable cuando nos preguntamos por qué. (Os dejo aquí un enlace que me parece interesante por la literalidad de las palabras de Olivares.)

La Fe: Magia, Alma y Corazón. Compartir es Vivir

Aquel jueves 7 de febrero este encuentro era lo que más necesitaba; y recordé o aprendí (o ambas) ciertas cosas que hoy comparto:

  • Rescata un tiempo del día para mirar a tu alrededor y reflexionar.
  • Da las gracias, siempre. Cada día. Cada hora.
  • Sonríe y abraza sin pedir nada a cambio.

    El alma de las personas se expande en contacto con otras y refleja la humanidad que nos hace únicos y especiales.

  • Ayudar y ayudarse. Es una forma de hacer entrega de esa absoluta y real igualdad que tenemos todas las personas. Esto es que seamos capaces de ayudar y pedir ayudar. Pedir ayuda no es signo de debilidad. Al contrario; es descubrir en otra persona una capacidad que ni si quiera ella reconoce. Al pedir ayuda, te fortaleces y construyes sociedad.
  • Prioriza. Que seas tú y solo tú quien adjudica el TOP-TEN de tu vida, lo que para ti es importante debes definirlo tú.
  • Sinceridad y valentía sin ofensa. Habla con el corazón en la mano y no en un puño.
  • Emociónate. Ríe y llora sin temor, ya que las emociones nos acompañan en todas las etapas de la vida. Avergonzarse de sentir es antinatura.
  • No te quedes con las ganas. Si quieres decir algo, dilo. Para conseguir algo, trabájalo. Si has de amar, primero quiérete.
  • Tú permaneces en los demás tanto como los demás en ti. Todos tenemos una función en la vida. De nosotros dependerá la calidad de la huella. Y con esta reflexión hago un punto y aparte de algo que pronto os contaré.

La Fe: Valencia

Desde hace 15 años el Hospital La Fe de Valencia ha tenido un enorme significado para mí. “Ahí trabajan mis padres”, me dijo ella en 2003. Y hasta ahora ese era el vínculo. 

Recuerdo las visitas a la ciudad del Turia agarrada al brazo de mi amiga. Riendo, haciendo y deshaciendo; y siempre abrazos mediante. Las dos monas. Esas éramos nosotras.

Uno de los últimos días de enero me caía a plomo en los pies de la cama. El motivo: una noticia inesperada. Cuanto más releía el mensaje, más incapaz me veía de digerirlo. Pero para eso está La Fe; una y otra.

Hasta allí te hemos llevado todos los que te queremos, a través de esa poderosa magia que es la fe, la mejor ayuda que podríamos ofrecerte. Y seguimos en ello. Me has vuelto a demostrar, querida amiga, el valor de tu espíritu, la fuerza de tu corazón, la paz de tus palabras, la emoción de tus pensamientos y la valentía de todo tu ser. Y siempre te daré las gracias por ello.

Podremos perder muchas cosas, pero jamás perdamos la fe.